Contracorriente

Franco-03Me chirriaron los tímpanos cuando dos jóvenes católicos veinteañeros, hijos de familias católicas y militantes de un partido político católico, decían a unos adolescentes católicos: ¡Franco fue un asesino, Franco fue un asesino, Franco fue un asesino! Mi intervención les dejó estupefactos: ¡Franco fue un santo!, canonizado en vida por el vicario de Cristo en la tierra, Pio XII, quien inscribió a Franco entre los poquísimos miembros de la Suprema Orden de los Caballeros de la Milicia de Jesucristo, por los servicios meritorios prestados por el Caudillo a la Iglesia. Es el reconocimiento público de la religiosidad ejemplar y profesión pública de la fe católica del Caudillo por parte del Sumo Pontífice de la Iglesia. En ámbitos eclesiásticos esta condecoración era y es tenida como una canonización en vida.

En septiembre de 1936, el Papa Pio XI envió una bendición a cuantos se han propuesto la difícil…

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