Virgen de Tzocuilac, por el pintor mexicano Jorge Sánchez Hernández

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 La Hispanidad, firme y prometedora realidad (34)

La esencia de la Hispanidad es el catolicismo romano (9)

Y con ocasión de haber inaugurado los católicos una emisora de radio, Pío XII recordaba a toda la nación chilena la misma verdad.

“Una vez más, en el breve término de pocos meses, una radio católica comienza a funcionar en el ámbito de los pueblos americanos de abolengo hispánico, y una vez más también, con el corazón rebosante de gozo, accedemos gustosos a dedicarle unas palabras…

Fue ayer la Colombia hermana. Hoy es el amadísimo Chile, la nación en cuya vida tanta parte ha tenido siempre la Iglesia, no sólo por lo que toca a su formación y a la sucesiva armonización de las clases que integran su sociedad, sino también por lo que se refiere al cultivo de las ciencias profanas, donde, para recordar sólo algunos ejemplos, no hay quien no sepa lo que la patria debe al jesuita Juan Ignacio Molina en la Historia Natural; a su hermano en religión Havestadt en el estudio y enseñanza de las lenguas indígenas, y al insigne sacerdote Alonso de Ovalle, en el campo de la Historia”.

“Nos nos la imaginamos ya (a la radio católica) transmitiendo sus ondas…, que vuelan impalpables sobre los Andes soberbios y sobre los mudos, y solitarios volcanes para llevar los ecos del Evangelio a las naciones hermanas…”.

(Radiomensaje a los católicos chilenos en la inauguración de una emisora católica en Chile, 11-I-1954).

Colombia, a su vez, también está adeudada con la Iglesia. “Cuánto hay de noble y de digno en el ser de la antigua Nueva Granada—no teme afirmar Su Santidad—tiene su origen en la fecundidad del catolicismo”.

“Aquella Colombia que, como alguien tan acertadamente ha escrito, reconoce en la Iglesia a una Madre, que le dio los hijos que salieron de la selva, que creó sus centros de cultura, que le dió ciudades, que formó su civilización, que la alimentó a sus pechos y en su regazo fecundo ha hecho germinar cuanto constituye todo lo noble y digno de su propio ser…; la Colombia de la vieja cultura; la de los humanistas y poetas insignes, está ahora de rodillas ante el trono de su Madre y Señora…”

(Radiomensaje al III Congreso Mariano Nacional de Colombia, 8-XII-1954.)

Reconózcanlo, pues, las naciones de abolengo español del Viejo y del Nuevo Mundo: sus glorias pasadas han ido infaliblemente conexas con la fidelidad a la doctrina del cristianismo; el arte y la cultura hispánicas han sido de valor universal cuando iban informadas por lo divino; el imperio político fue a la par, en la Hispanidad, con los siglos de fe y de santidad. ¡O ser cristianó o no ser nada!, es la providencial alternativa que la Bondad divina ha concedido a las naciones hispanoamericanas.