Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

 JUAN XXIII (3)

A juzgar por los últimos y significativos acontecimientos ocurridos en el continente iberoamericano, una fiera tempestad se cierne sobre aquellos queridos países. El designio de aquellos que la desencadenan es obvio: quieren hundir, en el mar del materialismo ateo, la tradición católica de los pueblos hispanos. Por eso, quizá, con renovada firmeza y claridad, S. S. Juan XXIII señala sin cesar a sus hijos americanos el verdadero y único horizonte que les puede salvar: la fe católica, “puntal firme de su pasado”, “dato fundamental de su personalidad”, “ruta luminosa de su historia”.

Aún arrastran las ondas los ecos de recientes radiomensajes pontificios a Hispanoamérica:

El Papa reinante parece a veces inspirarse en el Papa de la Hispanidad, como cuando dice:

“¿Quién más que María alentó el celo de los primeros misioneros españoles y de todos los que predicaron el evangelio en el Nuevo Mundo, cuya ruta abrió, entre la “Pinta” y la “Niña”, la nao “Santa María”? De los títulos y advocaciones de Nuestra Señora tomaron nombre las ciudades que se iban fundando en ese Continente, mariano por antonomasia. Y así la Reina de Cielos y Tierra aparece en vuestra historia como la Madre en cuyo regazo despertaron a la luz de la fe cristiana vuestros pueblos, esa fe, puntal firme de vuestro pasado, elemento básico de vuestra cultura y dato fundamental de vuestra personalidad”.

(Juan XXIII, radiomensaje al Congreso Mariano interamericano, celebrado en Buenos Aires, 13-XI-1960).

“Amamos al Paraguay, que se honra con la memoria de San Francisco Solano, de cuya muerte conmemoráis el trescientos cincuenta aniversario. Es honor insigne de Asunción el Beato Roque González, aquel heroico misionero cuyo corazón—la más significativa y preciosa reliquia suya—lo tenéis ya entre vosotros. ¿Quién duda de que la Virgen de Caacupé ocupa un puesto preferente en el corazón de cada paraguayo? A ella y a vuestros Santos Protectores, suplicamos que os asistan en la defensa de vuestro patrimonio católico, a fin de que, en la fidelidad y obediencia a vuestros legítimos Pastores, nada haya que temer para la unidad de la fe que señala la ruta luminosa de vuestra historia”.

(Juan XXIII, radiomensaje al Paraguay, con ocasión del XXV aniversario de Radio Cáritas, 27-XI-1960).