IMITACIÓN DE CRISTO (6)

Capítulo 8

Que se ha de evitar la mucha familiaridad

cristo1. No descubras tu corazón a cualquiera (Qo 8,22), mas comunica tus cosas con el sabio y temeroso de Dios.
Con los jóvenes y extraños conversa poco.
Con los ricos no seas lisonjero, ni estés de buena gana delante de los grandes.
Acompáñate con los humildes y sencillos y con los devotos y bien acostumbrados, y trata con ellos cosas de edificación.
No tengas familiaridad con ninguna mujer; mas en general encomienda a Dios todas las buenas.
Desea ser familiar sólo a Dios y a sus ángeles, y huye de ser conocido de los hombres.

2. Justo es tener caridad con todos; pero no conviene la familiaridad.
Algunas veces sucede que la persona no conocida resplandece por la buena fama; pero su presencia suele parecer mucho menos.
Pensamos algunas veces agradar a los otros con nuestra conversación; y más los ofendemos porque ven en nosotros costumbres menos ordenadas.

Capítulo 9

De la obediencia y sujeción

 1. Gran cosa es estar en obediencia, vivir debajo de un superior y no tener voluntad propia.
Mucho más seguro es estar en sujeción que en mando.
Muchos están en obediencia más por necesidad que por caridad; los cuales tienen trabajo y ligeramente murmuran, y nunca tendrán libertad de ánimo si no se sujetan por Dios de todo corazón.
Anda de una parte a otra; no hallarás descanso sino en la humilde sujeción al superior.
La imaginación y mudanza de lugar a muchos ha engañado.

2. Verdad es que cada uno se rige de buena gana por su propio parecer, y se inclina más a los que siguen su sentir.
Mas si Dios está entre nosotros, necesario es que dejemos algunas veces nuestro parecer por el bien de la paz.
¿Quién es tan sabio que lo sepa todo enteramente?
No quieras, pues, confiar demasiadamente en tu sentido; mas gusta también de oír de buena gana el parecer de otro.
Si tu parecer es bueno, y lo dejas por Dios, y sigues el ajeno, más aprovecharás de esta manera.
Porque muchas veces he oído ser más seguro oír y tomar consejo que darlo (Prov 12,15).
Bien puede también acaecer que sea bueno el parecer de uno; mas no querer sentir con los otros cuando la razón o la causa lo demanda, señal es de soberbia y pertinacia.