Mano de obra barata y sumisa

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Los niños y niñas son una mano de obra barata y, generalmente, sumisa. La mayoría desconoce sus derechos, no suelen quejarse y no tienen herramientas para enfrentarse a aquellos que les explotan. Muchos de los niños y niñas que trabajan en condiciones de esclavitud han sido alejados de sus familias, bien con engaños de que iban a poder estudiar y vivir mejor, bien haciéndoles desaparecer. Muchas familias pierden el rastro de sus hijos y desconocen la dolorosa situación que viven. Ese fue el caso de la madre de Rachidi, un pequeño togolés que fue vendido para ser esclavo doméstico en Nigeria. “Cuando volvió a casa gracias a los misioneros salesianos no me podía creer lo que mi hijo había vivido”, explicaba la mujer.

Las causas de que estos nueve millones de niños y niñas vivan como esclavos son variadas. La falta de oportunidades de los jóvenes, la pobreza de las familias, la falta de educación y la escasez de voluntad política son algunas.

La demanda de mano de obra barata y de ahorrar costes para vender productos más baratos también es la causa por la que más de 158 millones de menores se ven obligados a trabajar, y 73 millones lo hacen en trabajos peligrosos que pueden poner en riesgo sus vidas.

Las consecuencias del trabajo esclavo en la vida de estos niños y niñas son para siempre: enfermedades, malformaciones severas, malnutrición y falta de desarrollo… son consecuencias físicas, pero también sufren consecuencias psicológicas y, por supuesto, perpetúa la vulnerabilidad de las personas. La esclavitud infantil es causa y consecuencia de que esos menores sigan viviendo en la pobreza.

(MISIONES SALESIANAS)

Nuestra Señora del Carmen

La Virgen María y San Smón Stock

El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que Ella es Madre de todos.

Los carmelitas tienen, entre otros, el mérito de haber llevado esta advocación mariana a todos los estratos del pueblo cristiano.

En el siglo XII algunos eremitas se retiraron al Monte Carmelo, con San Simón Stock.

La Virgen Santísima prometió a este santo un auxilio especial en la hora de la muerte a los miembros de la orden carmelitana y a cuantos participaran de su patrocinio llevando su santo escapulario.

Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1ª Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos allí se venera. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: “Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo”. En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

¿Qué es el Escapulario carmelita?

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los más importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: “Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios”.

El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar.

¿Cómo surgió el escapulario?

La palabra escapulario viene del latín “scapulae” que significa “hombros”. Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251.

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó “La flor del Carmelo” y la “Estrella del Mar” y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

“Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”.

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida más comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

Explicación de la Promesa

Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombière, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario. Santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

El escapulario tiene 3 significados:

El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Sabaticas 134

El Consiliario

Santa María - 2* Jóvenes y mayores: No es lo mismo vida libre que la vida libertaria. Si puedo hacer todo lo que me da la gana, puedo robar, mentir, asesinar…

* “¡Oh libre albedrío, tan esclavo de tu libertad si no vives enclavado en el temor y amor de quién te Crió! (Santa Teresa de Jesús). Antes morir que pecar.

* Los jóvenes católicos españoles y los de todo el mundo tienen el reto de la gesta más universal de la historia: instaurar en todas las naciones el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.

* En la carta de san Pablo a Timoteo le dice: “Toda Escritura es inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud: así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena”.

* “La libertad es un don grande sólo cuando sabemos usarla responsablemente para todo lo que es verdadero bien. Cristo nos enseña que el mejor uso de la libertad es la caridad que se realiza en la donación y en el servicio”. (San Juan Pablo II).

* Es verdad que miembros de la Iglesia Católica han dado motivos de escándalo. Pero la verdad total y absoluta es que la Iglesia tiene miles de misiones en lugares donde nadie va a ocuparse de los pobres. Y en grandes ciudades y aldeas sacerdotes santos que entregan su vida para la salvación eterna de las almas.