Cataluña, catalanismo y nacionalismo catalán (8)

Catalanismo y tradición catalana (6)

Francisco Canals

María Reina y MadrePor lo que respecta a su expresión literaria, hay que asignar, finalmente, a esta corriente popular, que en los años de las guerras antirrevolucionarias había producido una poesía catalana religiosa y patriótica, y que había mantenido la lengua con todo el contenido y riqueza de su variedad comarcal, la grandiosa y extraordinaria figura de la literatura moderna, por la que “a la hormiga le nacieron alas de águila”, mossèn Cinto, aquel payés de la Plana de Vic “que con la fuerza e intuición de su genio había de elevar nuestra lengua a la categoría de lengua literaria”.

Si la savia procedente de esta raíz vitalizó cuanto de auténtico y medular puede hallarse en el resurgir de la conciencia catalana, habrá que reconocer también que sutiles confusiones e inversiones de perspectiva, facilitadas por el sentimiento romántico, fueron causa de un rotundo cambio de frente. El resentimiento tópico ante lo borbónico y lo estatal pudo así impulsar, oculta bajo la cortina de humo de aquellas confusiones, la real entrega a corrientes opuestas a la verdadera tradición catalana. El progresivo aburguesamiento y el uniformismo barcelonés de las últimas décadas del catalanismo, vino a injertar a la descendencia de los antiguos “vigatans” en un tronco que por la Renaixença y el Romanticismo, recibía precisamente, transformado por la cultura burguesa del siglo XVIII, el contenido del artificial humanismo “botifler”.

Las conexiones sugeridas podrían explicar la intermitente entrega del catalanismo conservador a la política dinástica; y a la vez la paradójica ausencia de catalanidad esencial en los sectores más intransigentes del catalanismo, para cuyos dirigentes también la entrega a un izquierdismo jacobino y estatal constituía una tendencia profunda. Esta se hace más comprensible si se tiene en cuenta la repugnancia con que vinieron a considerar como “españolización” inauténtica y descatalanizadora el espíritu que desde el escarmiento de 1641 -pasando por la guerra de Sucesión, la lucha contrarrevolucionaria y antinapoleónica y cinco guerras civiles antiliberales: la del Trienio constitucional, la de los “agraviats”, la de los Siete Años, la de los “matiners”, y la “segunda guerra” carlista- ha enfrentado permanentemente a la Cataluña tradicional con el moderno Estado “racionalista”, de importación francesa y “europea”, en sus fases sucesivas de absolutismo, Ilustración, unitarismo liberal, socialismo…

(REVISTA VERBO)

Semillicas 195

Padre Cano, m.C.R.

Niño rezando a la Virgen María* Por encima de los “valores innegociables” de Benedicto XVI están los derechos de Dios y su Ley divina.

* Sí, rezo por vosotros. Antes de celebrar la Santa Misa, rezo todos los días una oración pidiéndole al Señor por vosotros.

* ¿Quién es el responsable del aborto provocado? “¡El pueblo!”. No. El responsable es quien lo realiza y colabora directamente.

* Un niño de siete años, me ha dicho: “Padre me ha pegado un niño. Yo no le he pegado porque he querido hacer de un regalo a Dios”. Este niño es santo.

* El mayor acto de violencia es torturar y descuartizar a un niño en las entrañas de su propia madre. Es el derecho democrático del aborto.

* Lean pacíficamente: “Una sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie absolutamente se salva” (IV Concilio de Letrán).

* “Dios no va a preguntarle a aquella hermana cuántos libros ha leído, cuántos milagros ha realizado; lo que le preguntara es si ha hecho de lo suyo lo mejor por amor del mismo Dios” (Santa Teresa de Calcuta).

 

Hispanoamérica. La verdad 124

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Sentido misionero de la conquista y colonización de América (44)

La conquista y colonización de América fue la vocación heroica y providencial de España, a la que generosamente supo ella corresponder

Virgen de Guadalupe - Rodeada de ángeles¡Y llegó el momento del desquite del Cielo! “Era la hora de Dios”, España se lanzó a los mares para llevar la buena nueva a los que vivían en las sombras de la muerte. Ese fue el destino, de España: “el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo, evangelizando la mitad del orbe”.

En boca de Pío XII, será “vocación heroica y providencial de una estirpe”.

“Vuestra nación, hijos queridísimos, entre dos mares providencialmente colocada, por el mar recibió aquellas grandes aportaciones que fueron para ella las culturas griega y fenicia; y a través del mar comenzó bien pronto a lanzar sus bajeles para demostrar de lo que era capaz, unas veces en empresas puramente peninsulares, como la del gran almirante Bonífaz, y otras proyectando ya sus ímpetus al exterior, como con los dos Rogeres, el de Flor y el de Lauria (252).

(252) Ramón Bonífaz, marino burgalés, que a las órdenes de San Fernando de Castilla, mandó la escuadra que ascendió por el Guadalquivir para sitiar a Sevilla y arrebatarla a la Media Luna (1248).

Roger de Flor y Roger de Lauria, valientes marinos y guerreros catalanes, que durante el reinado de Jaime II de Aragón (1296-1327), acudieron en auxilio del Emperador bizantino Andrónico, acosado por los turcos. Su celebérrima expedición ha sido llamada con razón “cruzada catalanoaragonesa a Oriente”.

Después, al abrirse los tiempos, al caer la barrera de lo desconocido y quedar como centinela avanzado del mundo viejo, el mar se quedó pequeño ante el empuje de vuestras proas. Era la hora de Dios, cuando en la cota más alta de la nave campeaba siempre una Cruz, y cuando junto al descubridor no faltaba nunca el misionero. Vocación heroica y providencial de una estirpe, a la que ella supo tan generosamente corresponder”.

(Discurso a los guardiamarinas españoles del buque-escuela “Neptuno”. 17-XI-1955).

En resumen, podríamos decir, con el Cardenal Cicognani, que la vocación católica de España ha ido siempre ligada a la Cruz, de la que el pueblo español “se ha hecho paladín y defensor”.

“Propitius esto, Señor, al pueblo español, que se ha hecho paladín y defensor del signo de la Cruz; que en nombre de la Cruz ha emprendido y realizado las mayores hazañas, plantado la Cruz en medio de los pueblos que“ sedebant in mortis”, la muerte de la superstición y de la ignorancia, regalándoles generosamente el don de la fe.

La presente ceremonia coincide con las fiestas de Pentecostés, que nos recuerdan la entrada oficial de la Iglesia en el mundo. Con la Pentecostés empieza la marcha triunfal de los Apóstoles a la conquista del mundo; ayer despavoridos y miedosos, hoy decididos ya y resueltos. Aquella marcha, iniciada en el día de Pentecostés, no se ha detenido todavía; maravillosa es su historia, maravillosas son sus conquistas a través de los siglos. A esta marcha se asocia desde los primeros momentos la nación española con sus primeros mártires, con sus primeros obispos y doctores, con sus muchedumbres de fieles, hasta los tiempos legendarios y heroicos en que España llevaba la Cruz a otros continentes, al Nuevo Mundo, haciendo participantes de las gracias de la Redención divina y de la civilización humana a muchos pueblos que son hoy hijos fidelísimos de la Iglesia y hermanos en ideales y destino de España.

Bien podemos aplicar a España el anuncio y la profecía de Isaías que predice ésta. Pentecostés y la dilatación del Reino de Dios en el mundo: “Ensancha el sitio de tu tienda y extiende las pieles de tus casas. No ahorres sacrificios para ello. Alarga tus cuerdas y refuerza tus clavos, porque te extenderás a derecha y a izquierda, y tu descendencia poseerá las naciones y poblará las ciudades desiertas” (Is., LIV, 2-3). Y para siempre estas naciones han sido ganadas a la civilización y a la Iglesia mientras resuene en ellas el ritmo cadencioso de la lengua española y mientras la Cruz de Cristo sea programa de conducta personal y cívica de sus habitantes. ¡Para siempre!”


“Bajo las bóvedas de esta Basílica se elevarán al Cielo sin cesar súplicas por la prosperidad y grandeza de España, para que continúe su obra apostólica y misionera, para que aumente en sus hijos el amor a aquella primera Pentecostés y sigan beneficiando al mundo con los beneficios de la Redención, para que no olviden el gesto, aprendido y ejercitado en otros tiempos con tanto éxito, de tremolar el estandarte de la Cruz por todas las latitudes del planeta”.


“Y cerca de la Cruz la sonrisa de María, la Virgen Madre Corredentora del género humano… El filial y genial acierto de los ideadores de este templo, quiso que seis altares con otros tantos títulos marinos, los más venerados por los fieles españoles y por ellos difundidos en el mirado hispánico, estuviesen presentes dentro de los muros de este sagrado recintos”.


“El Santo Padre, en fin, otorga con ánimo emocionado su bendición apostólica, dirigiéndose ante todo a la Jerarquía eclesiástica, llamada a tomar parte en el régimen de la Iglesia por la voluntad de su Fundador, “quos posuit episcopos regere Eeclesiain” (Act., XX, 28), bajo el magisterio supremo de Pedro; su bendición al Jefe del Estado y a los que coadyuvan en la grave tarea de regir los destinos de la nación; a todo el pueblo español para que continúe en su obra de amor y de aliento en la comunión de las naciones”.

(De la homilía del Cardenal Cayetano Cicognani, representante pontificio en la consagración de la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, en Cuelgamuros, 5-VI-1960)