Matrimonio y vida

El feto en las entrañas de su madreEl más grave pecado que pueden cometer los cónyuges, entre sí, es el onanismo; consiste en realizar el acto conyugal derramando fuera el semen, o usando los llamados preservativos, píldoras anticonceptivas y abortivas, dispositivos intrauterinos, etc.

Ninguno de esos métodos antinaturales es totalmente seguro para impedir la concepción del niño y su uso es ilícito.

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Mojones 99

Montserrat

Unidad

LA+RECONQUISTA+ESPAÑOLA.jpgAsí es que os emplazo a todos para que Covadonga, núcleo central de la Cordillera, de donde brotó el principal manantial de la Reconquista, en colaboración de todos, estudiando el problema, tracemos un programa fundamental y positivo. Desde allí podemos dirigirnos a toda la sociedad española, para que acabe ya esa vulgar aleluya de la unidad de cementerios donde hay diversidad de creencias; la unidad de escuelas, para sacrificar a los creyentes en obsequio de los que no creen; unidad de matrimonio, impuesta como una fórmula, como una panacea para todos los males y para todas las necesidades de España. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

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Los elefantes de oro de los independentistas

La calle, 13

Moises y el becerro de oro.jpgSe ha escrito muchísimas veces que el independentismo es la adoración de la nación. Una nación que no existe, la adoración de la nada. Satánico. Supongamos que hay un porcentaje de adoradores de la nada. Pequeño. Los expertos dicen que el independentismo, puro y duro, es la adoración del becerro de oro; en muchos casos, la adoración de elefantes y ballenas de oro, entronizados en cajas blindadas, en torno a los Pirineos, de las que algún día saldrán, por imperativo legal. El imperativo está, pero lo de la legalidad, ya veremos.

Tesoros acumulados en euros, dólares y oro, extraídos del trabajo intensivo de los “charnegos” que aman a España y viven hace años en Cataluña. Por cierto, que un charnego, que no sabe hablar catalán, nos ha dicho que el votó sí a la independencia porque: “yo soy del Barça”. Hay que tener pelotas, si no el juego no funciona.

¡Visca Jaume Vives Vives! Hijo del pueblo catalán, de la Cataluña católica. Español por los cuatro costados.

 

Semillicas 107

Padre Cano, m.C.R.

*Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

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*Jesús murió y resucitó. ¿Morirá la Iglesia para que Cristo la resucite?

*Hay cosas monstruosas; una: los religiosos, religiosas y sacerdotes mundanos.

*Sufrir el martirio es una alegría, que lleva a la alegría gozo y felicidad, eternas.

*Es verdad que somos miseria y egoísmo. Pero Dios pide que le amemos. Amemos a Dios como los santos.

*El inteligente soberbio, ni se da cuenta que el diablo le ha ofuscado la inteligencia y corrompido el corazón.

*El mundo encontrará la paz y la alegría de vivir, cuando sacerdotes, religiosos y religiosas vivan felices y contentos. Arrastrarán.

 

Mari Carmen (5)

Todos son mis hermanos

Mari Carmen - 5.pngMari Carmen sabía que todos los hombres somos hermanos, porque todos somos hijos de Dios, nuestro Padre. Por eso quería mucho a todo el mundo. Era muy cariñosa y servicial en casa. Ayudaba a su madre y cuidaba de sus hermanos pequeños. Y quería ayudar también a los niños pobres que pasan hambre, frío…

Cuando llamaba algún pobre a la puerta de su casa, corría para abrir ella la primera, le daba de lo que tenía en su hucha y luego decía: “Ahora llama otra vez para que te dé mi madre”.

En cuanto tenía una cosa bonita: “Mamá, para las niñas del ama”.

Un año dijo a su madre: “Mira, mamá, este año quiero que todos mis regalos de Reyes sean para los pobres”. Y consiguió que mandaran a su colegio una caja grande de cosas para ellos. Luego repetía muy alegre: “¡Qué contentos se van a poner!”.

Otra vez escribía a su abuela: “Abuela, por favor, mándame lana para hacer chaquetas a los pobres”.

Mari Carmen entendía lo que había dicho Jesús: “Es mayor felicidad dar que recibir”.

Y no sólo daba sus cosas, daba también su cariño.

Se dio cuenta de que la señorita de compañía estaba triste. Era porque no recibía cartas de una amiga a la que ella quería mucho. Y Mari Carmen empezó a escribirle cartas que le mandaba por correo, como si fueran las de su amiga.