Madre Rafaela Mª de Jesús Hostia (28)

Madre Rafaela - 28Al poco tiempo me tuvieron que operar de un tumor en la espalda, raspándome la columna vertebral. Me operaron en casa de mis padres, el 11 de Febrero de 1943, allí tuve que estar unos cuantos meses recuperándome, porque la herida me supuraba y necesitaba cuidado médico especial y sobrealimentación. Me llevaba la comunión un sacerdote capuchino y ¿sabes quién le acompañaba? Fray Leopoldo le acompañó.

Te voy a contar un detalle que tenía este frailecillo con Jesús, cuando llegaba a la casa estaba pendiente de la hostia que llevaba el sacerdote para que yo comulgara y una vez que yo había recibido la comunión se quedaba el último para salir de la habitación, lo hacía sin volver la espalda y desde la puerta hacia una inclinación profunda a nuestro Señor que se quedaba conmigo. ¿Y tú cuando vas a la iglesia sabes ponerte de rodillas, en silencio, delante del sagrario? Piensa que Jesús está ahí mirándote, sonriéndote, amándote y ya verás cómo te sientes muy feliz por dentro.

Hispanoamérica. La verdad 67

Una Epopeya misionera

Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R

Los Papas de la colonización (1825 – 1939) (9)

El siglo que sucede a la independencia de los países americanos abunda en sentimientos de exaltación patriótica, y a menudo antiespañola y anticolonizadora, en las jóvenes repúblicas. Se ha roto con España, y muchos pretenden al mismo tiempo romper también con su propia historia y con su pasado.

En estas condiciones, se comprende que los Papas no pusieran sobre el tapete la debatida cuestión del valor de la colonización española. Los Soberanos Pontífices, padres de todos, deseaban, como era su deber pastoral, mantener relaciones cordiales con aquella parte numerosa del rebaño de Cristo, que ahora se separaba de la Madre Patria para establecerse en una vida autónoma.

Una tal separación era casi obligada. Tarde o temprano había de llegar. Lo que empañó, sin embargo, el nacimiento de las naciones americanas fue el desprecio y abandono con que no pocos de sus hijos, atraídos por el señuelo de la Revolución y del liberalismo, miraron a las tradiciones cristianas de Hispanoamérica y la misma gesta que les había dado la vida y la civilización. Para estos desagradecidos, hijos espurios de una América que es esencialmente cristiana, la conquista y colonización de América se convirtió en el blanco de sus denuestos.

La Leyenda Negra había empezado también en América. No pocas personas de buena voluntad se dejaron engañar por las calumnias repetidas a porrillo. Ante esta actitud, más o menos general, una prudente reserva, respecto a la obra de España en Indias, es la nota típica de los documentos pontificios de este período.

Sin embargo, testimonios aislados dejan estampado a veces el pensamiento íntimo de los Romanos Pontífices. Veamos algunos ejemplos.

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Pío IX

Papa Pío IXNos encontramos en el año 1871. Roma y la Iglesia están de gran fiesta, a pesar de las vejaciones que ha sufrido el Soberano Pontífice por parte del poder civil. Se prepara el mundo cristianó para celebrar el XXV aniversario del Supremo Pontificado de Pío IX. Numerosas son las peregrinaciones de fieles que empiezan a afluir a Roma de todo el Orbe católico, inaugurándose así una preciosa costumbre que no se ha interrumpido después. Van al Centro de la Catolicidad para felicitar y consolar al Papa, recluido forzoso en su “prisión” del Vaticano.

A mediados de junio, llega a la ciudad santa una nutrida romería procedente de España, para rendir homenaje al Padre común, inicuamente oprimido. El día 20, la Comisión española, presidida por el Obispo de Ávila, es recibida por el Santo Padre. Los peregrinos ofrecen al Papa ricos donativos de los católicos españoles y una cierta suma de dinero, destinada a aliviar la triste situación que el robo del patrimonio, pontificio ha ocasionado a la economía de la Santa Sede.

El Obispo de Ávila habló en nombre de los presenten:

“…Sí, Beatísimo Padre, la España, de hoy, que, gracias a la misericordia del Señor, vive todavía del jugo de la España antigua, de la España de Recadero y San Fernando, de la España que dio vida y luz a un nuevo mundo, al felicitaros por el feliz advenimiento al veinticinco año de vuestro pontificado, participa de la universal alegría que tan glorioso acontecimiento inspira a toda la Iglesia Católica, protesta que está y quiere permanecer unida a Vos en los combates como en los triunfos; en los dolores, como en los gozos; en las amarguras y tribulaciones, como en las dulzuras y consuelos: ama lo que Vos amáis, desea lo que Vos deseáis, reprueba, condena y anatemiza lo que Vos reprobáis, condenáis y anatematizáis”.

Pío IX, emocionado, “con lágrimas en los ojos” -dicen los periódicos de la época-, respondió con un improvisado discurso en buen castellano a las palabras del prelado abulense, Había hecho éste una ligera alusión a la obra de España en América. El gran Pontífice recoge y explana la idea con sentimiento y convicción.

No se olvide que Pío IX, en 1824, cuando no era aún más que el joven clérigo Juan M. Mastai Ferretti, había tenido ocasión de entrar en contacto personal con la civilización cristiana que España hizo germinar en tierras de América. En efecto, Mastai Ferretti acompañó a Mons. Muzi, primer delegado enviado por la Santa Sede a la América independiente. Ahora, Pío IX recuerda la epopeya que dio origen a la esplendorosa realidad de cristianismo y civilización que él había admirado al caminar por aquellas tierras salpicadas en todas partes de monasterios, iglesias, catedrales, obras de arte y de cultura.

“Con gran placer me hallo en medio de vosotros, y recibo la filial expresión de los sentimientos católicos de España. Siempre España ha mostrado una especial predilección por esta Silla Apostólica, y procurado llevar la civilización cristiana a todas las naciones del globo. La bandera española ha flotado en los mares de América, India y otras regiones, para manifestar que ella era el símbolo de la fe de Jesucristo, a diferencia de la bandera tricolor, que representa y produce lo que todos sabemos. Por eso, España fue grande en los pasados tiempos, porque fundaba su grandeza en propagar la religión cristiana, servirla y defenderla y hacer para conseguirlo toda clase de sacrificios. Confiemos en Dios que no abandonará a esta nación magnánima y la sacará más pura y poderosa de las pruebas que por nuestros pecados permite el Señor en nuestros tiempos”.

Mostacicas 68

Don Manuel

San Cristóbal Magallanes y compañeros* Sin tradición no hay progreso. No salimos ayer de la nada.

* La pobreza espiritual, es el desprendimiento de las cosas.

* La llamada EDAD MEDIA es la edad de Oro de la Humanidad.

* Lío y discernimiento no se compadecen, son contradictorios.

* Cuanto más lo pensamos, más claro está: el hombre es inmortal.

* Jesús, enséñame a orar. Que sepa estar contigo como Tú te mereces.

*”El conocimiento interno”, que pide San Ignacio en las meditaciones es de entendimiento y sentimiento.

 

El suicidio demográfico

Jesucristo dejad que los niños se acerquen a MíEs algo obvio afirmar que el mundo occidental se encuentra en una encrucijada decisiva o quizá sería más adecuado decir que estamos en un callejón sin salida aparente. Las causas de este tipo de afirmaciones son diversas y no siempre reconocidas. El mundo occidental no quiere reconocer sus raíces cristianas; es más, las rechaza. Y estas raíces son las que le han dado su identidad y su relevancia en la historia de la humanidad. Mucho antes de que empezara a hablarse de la globalización como uno de los fenómenos más característicos del mundo actual, Toynbee había señalado que por primera vez en la historia una civilización, la civilización occidental, había alcanzado un nivel planetario. Hasta ahora todas las civilizaciones tenían un ámbito geográfico reconocible; en la actualidad la presencia cultural del mundo occidental supera cualquier frontera. Es evidente que este carácter universalista del Occidente tiene su explicación en sus orígenes cristianos. Una fe destinada a ser predicada hasta los confines del mundo ha comunicado sus ansias universalistas a la civilización a la que ha dado origen.

Otro aspecto relevante que también refleja esta situación de profunda crisis del Occidente es lo que se ha venido a llamar “el suicidio demográfico”. La drástica reducción de los índices de fecundidad en la mayor parte de los países occidentales ya no asegura el reemplazo de la población en las próximas generaciones. El resultado es la necesidad de la población de origen migratorio para poder evitar la paralización de las actividades sociales. Entre las causas de esta grave situación está sin duda la pérdida de esperanza: sin ella no tiene sentido comunicar la vida. Pero una población envejecida contribuye a su vez a esta pérdida de esperanza y hace más difícil salir de esta crisis vital y social.

Estas consideraciones pueden ayudamos a valorar la decisiva importancia del encuentro actual entre el mundo occidental y el mundo islámico. Esta última, una cultura que renueva sus pretensiones universalistas, fundadas en su religión, una civilización que continúa reivindicando la necesidad de la presencia pública de la fe religiosa, hasta tal punto que en muchos casos estos dos ámbitos quedan identificados y confundidos. Finalmente, unos pueblos que, a pesar de las difíciles circunstancias en que muchas poblaciones tienen que vivir, tienen una perspectiva de crecimiento demográfico mucho más elevada que el mundo occidental. Por todo ello no tienen que sorprendemos las palabras del cardenal Biffi que reproducimos en este número: “Europa o volverá a ser cristiana o se convertirá en musulmana”. Esta es la encrucijada en que se encuentra Europa. Por esto, decíamos al principio de esta nota, parece que estamos en un callejón sin salida aparente, porque nuestra civilización no quiere volver sobre sus pasos. Son muchos los hechos que dan testimonio del camino equivocado, pero la falta de humildad en reconocerlo nos ha llevado a una situación profundamente humillante. Nuestra confianza está puesta en que Dios se servirá de esta misma humillación para que el Occidente reconozca de nuevo a Cristo como su único Dios y Señor.

(Cristiandad)

Sintonía con la Jerarquía 125

Papa Francisco

San Bernardino de SienaY estas lecturas, en la Misa, ¿por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo tres lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué significa la lectura de la Misa? ¿Por qué se leen y qué tiene que ver? O, ¿por qué en un determinado momento el sacerdote que preside la celebración dice: “Levantemos el corazón”? No dice: “¡Levantemos nuestro móviles para hacer una fotografía!”. ¡No, es algo feo! Y os digo que a mí me da mucha pena cuando celebro aquí en la plaza o en la basílica y veo muchos teléfonos levantados. ¡Pero por favor! La Misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: “Levantemos el corazón”. ¿Qué quiere decir esto? Recordadlo: nada de teléfonos.

Cardenal Robert Sarah

Hermanos míos, yo creo que este es el sentido más profundo de lo que Montfort llama la consagración de sí mismo a Jesucristo por medio de María. Pues, ¿qué es consagrarse si no darse todo a Dios, a Dios solo, como dice san Luis María? Él encontró este camino dándolo todo a María, incluyendo sus riquezas interiores, de esta manera podemos despojarnos perfectamente. María nos toma, nos empobrece de todo lo que nos estorba. Nos lleva a la cruz. Nos configura al Crucificado, nos lo quita todo, para que no nos carguemos con nada.

Cardenal Raymond Leo Burke

El divorcio ya es común en nuestra sociedad, al igual que lo es la pretensión de eliminar de la unión conyugal, por medios mecánicos o químicos, su esencia procreativa. Y ahora la sociedad se atreve a llegar todavía más lejos en su enfrentamiento con Dios y su ley al pretender llamar “matrimonio” a una relación entre personas del mismo sexo.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

María, elegida y preservada de todo pecado por Dios, lo ha escogido siempre, ya que es el único que nos propone caminos que nos conducen a la vida y eliminan los de muerte. Dios creó todo, también al hombre y a la mujer, y ellos, en la libertad que Él nos da, optaron por construir un mundo sin Dios y en muchas ocasiones contra Dios, animados por ídolos sustitutivos. María es la mujer nueva que va a dar a luz a quien es Camino de vida verdadera y plena. Ella puso en este mundo a Cristo. Mantener viva la presencia de Dios entre los hombres fue su gran reto, ¡qué grande es nuestra Madre! Aprendamos de la Virgen María a mantener viva la presencia de Dios en la historia, contemos con Ella para hacerlo.

Cardenal Carlo Caffarra

Una Iglesia sin doctrina no es una Iglesia pastoral, sino una Iglesia arbitraria y esclava del espíritu del tiempo: “praxis sine theoria coecus in via” (la praxis sin la teoría es ciega en el camino), decían los medievales. Esta trampa es grave, y si no la vence causa graves daños a la Iglesia. Al menos por dos motivos. El primero es que, al ser la “Sacra Doctrina” nada más que la Revelación divina del proyecto divino sobre el hombre, si la misión de la Iglesia no se arraiga en ella, ¿qué le dice la Iglesia al hombre?

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

La Iglesia está claramente llamada a salir de ese complejo afirmando con fuerza la Verdad natural, que permite que nos veamos como criaturas ante el Creador. Pero, sobre todo, la Iglesia necesita afirmar con fuerza la novedad de la Verdad revelada, que nos permite mirar a Cristo como el Redentor de los hombres; es decir, como Aquel que devuelve los hombres a los hombres devolviendo los hombres a Dios.

Obispo Giampaolo Crepaldi

Platón deseaba una fuerte cohesión interna entre ciudadanos y por este motivo el estado que él había pensado le quitaba los hijos a los padres desde su nacimiento. Sin embargo, lo suyo era, claramente, una utopía. Pero después, los sistemas políticos de la comunidad de mujeres, de la planificación centralista de la procreación, de la eugenesia de estado, del género enseñado en todas las escuelas, no han producido, y no producen, ninguna cohesión social; más bien, hacen de nuestros niños, cuando son adultos, individuos débiles, aislados y llenos de temor. Expropiar a los hijos los reduce a cosas.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (43)

Confesando, en fin, que la fe ha de subordinarse a la ciencia, a menudo y abiertamente censuran a la Iglesia, porque tercamente se niega a someter y acomodar sus dogmas a las opiniones filosóficas; por lo tanto, desterrada con este fin la teología antigua, pretenden introducir otra nueva que obedezca a los delirios de los filósofos.