Vivir para Dios

Dios nos ha dado la vida humana y eterna

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

San Agustín vivió gran parte de su vida alejado de Dios. Su conversión a la fe cristiana ha hecho un bien inmenso a la Iglesia. Ateos y católicos deberíamos leer su autografía, “Las confesiones”. El santo dice: “Nos hiciste Señor ante Tí y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Tí”. San Agustín experimentó que, lejos de Dios, vivía angustiado. Cuando se convirtió vivió en paz y feliz.

San Ignacio de Loyola nos recuerda que: “El hombre ha sido creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y mediante esto salvar almas”.

Y nuestro Señor Jesucristo: “Al Señor tu Dios, adorarás y a Él solo darás culto” (Mateo 4, 10). Dios es nuestro Padre. Dios es nuestro fin. Aquí, en la tierra, conocido, servido, amado. En el Cielo, lo veremos cara a cara, gozaremos eternamente, felicidad sin fin.

Casiano dice que alabar a Dios es narrar sus maravillas. El Salmo 136 es un cántico de acción de gracias al Señor:

“Dad gracias al Señor porque es bueno: porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Dios de los dioses: porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Señor de los señores: porque es eterna su misericordia.

Solo él hizo grandes maravillas: porque es eterna su misericordia.

Él hizo sabiamente los cielos: porque es eterna su misericordia”.

Demos continuas gracias a Dios, alabándolo por todos los dones y gracias que nos ha concedido.

Con la reverencia interior y exterior a Dios reconocemos su grandeza infinita y nuestra pequeñez. Sentirse anonadados ante el Señor que nos ama como hijos suyos que somos. Rendirle culto como nos enseña nuestra Santa Madre Iglesia.

Servimos a Dios haciendo su santísima voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida. Servir a Dios es reinar. Vivir como hijos de Dios. Hacer lo que Él quiere, como quiere que lo hagamos y porque Dios quiere: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo”. Servir a Dios rezando, trabajando, estudiando, descansando… que nuestra voluntad sea cumplir siempre la voluntad de Dios.

El Papa Benedicto XV dijo: “La santidad consiste propia y exclusivamente en la conformidad con el divino querer, manifestada en el constante y exacto cumplimiento de los deberes del propio Estado”.

Miguicas 246

San José y Niño Jesús durmiendo

Padre Martínez m.C.R.

* He leído varias veces que los abortos provocados son misas negras, ofrecidas a Satanás. Pienso que esos niños asesinados salvan muchas almas.

* La Revolución anticristiana quiere destruir la Ley de Dios. No lo conseguirá. La llevamos grabada en nuestra alma.

* Hay políticos programados anticristianamente.

* “El único que puede vencer a Satanás es Jesús. El vencerá el reino del mal con la Luz. Y cada sacerdote representa a Jesús. El diablo no ve al sacerdote, él ve a Jesús” (Monseñor John Esseff, exorcista).

* Mártir cristero Anacleto González Flores: “¡Yo muero, pero Dios no muere! ¡Viva Cristo Rey!”. ¡Vivan los cristeros de México! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!

* Estamos viendo y sufriendo la degradación moral de España. La ha traído y difundido la llamada democracia moderna.

* “¿No vieron lo triste que estaba Nuestra Señora el último mes cuando dijo que la gente debía dejar de ofender a Dios, pues ya está muy ofendido? Me gustaría consolar a Dios y después de eso, convertir a los pecadores, ¡Para que no le sigan ofendiendo!” (San Francisco de Fátima).

* “Habitualmente, es para ellos mucho más rentable el martirio psicológico, el ahogar, hacer irrespirable la vida de la fe para que los pulmones se llenen de aire viciado que, poco a poco, vaya intoxicando el santo organismo de la Iglesia y del cristiano” (P. José María Alba Cereceda, S.I.).

El octavo día 41 – LA CONFUSIÓN VISTA POR LOS PASTORES (IV)

Mons. D. José Guerra Campos - entrevistado

D. José Guerra Campos
El octavo día
Editorial Nacional, Torrelara, Madrid, 1973

Los momentos actuales de renovación son “propicios al confusionismo. Las llamadas de alerta (del Papa) han de hacernos reflexionar seriamente para no dejarnos llevar por novedades peligrosas” (11). “Si en nuestros días se han hecho muy profundas… las divisiones… entre los católicos, es principalmente porque no aparece siempre (entre los ministros de Cristo) la unidad fundamental en la predicación del Evangelio… y en otras actividades pastorales… ¿Puede extrañarnos que los hombres desconfíen de nosotros, los sacerdotes, cuando colectivamente no sabemos mantener la fidelidad al sacerdocio de Cristo?” (Cardenal Tarancón, arzobispo de Madrid) (12).

“No sólo no se han corregido tales desviaciones, sino que se propagan cada vez más en traducciones y resúmenes que llegan a todas partes originando la más lamentable confusión. También en España, en algunas revistas destinadas al gran público, se vierten sin escrúpulo estas enseñanzas. Avergüenza comprobar la extrema debilidad intelectual y religiosa de quienes, para renovar, lo único que hacen es destruir. ¿Dónde está la radical novedad del Evangelio sino en su propia identidad?” (Mons. González, arzobispo primado) (13).

“En nuestros días, se insiste tal vez demasiado exclusivamente en la misión y compromiso temporal de la Iglesia”… Como si “la misión de la Iglesia fuera ante todo la renovación social en un orden puramente humano”, olvidando “la prioridad de lo sobrenatural” (Mons. Dadaglio, nuncio de Su Santidad) (14).

 Notas:

(11) Nota sobre el día del Papa, junio de 1971.

(12) Carta a los sacerdotes de Madrid, enero de 1972.

(13) Día de la Resurrección de 1972.

(14) Homilía en la consagración del obispo de Segorbe: Ecclesia, 26 de febrero de 1972. En la consagración del obispo de Segovia, monseñor Palenzuela, el mismo nuncio había dicho: “Es ya tiempo de hablar con claridad, de tomar posiciones con firmeza, de señalar el error con responsabilidad, de orientar con valentía” (22 de febrero de 1970).