Chispicas 363

SAN EZEQUIEL MORENO DÍAZ, Obispo

Padre Martínez Cano, m.C.R.

* Pío VI, condenó la “Declaración de los derechos del hombre” en que están contenidos todos los errores del liberalismo.

* “¡Ah, cuántas almas llegarían a muy elevada perfección, si desde el principio fuesen bien dirigidas!” (Santa Teresa del Niño Jesús).

* Cuando Dios nos dice: “Sed santos como Dios, vuestro Padre es Santo” nos da los medios para que alcancemos esta santidad, sino sería una contradicción: pedimos una cosa y no damos los medios para ella.

* “Tenemos por cierto que el sacerdote, para estar dignamente de su grado y oficio debe entregarse de modo especialísimo al ejercicio de la oración” (San Pío XI).

* Devoción constante, que afirma al cristiano en el bien y en la perseverancia de las prácticas de devoción, que se opone a las costumbres y máximas del mundo, a las pasiones desordenadas de la carne y a las tentaciones del demonio; una persona verdaderamente devota de la Virgen no es melancólica, escrupulosa ni cobarde.

* Devoción desinteresada que inspira al cristiano que no se busque a sí mismo, sino sólo a Dios en su Madre Santísima. El cristiano ama a María no por los favores que recibe de Ella, sino por ser la Virgen digna de ser amada; por eso la ama y le sirve tan fielmente en los disgustos y sequedades como en las dulzuras y fervores sensibles; lo mismo sobre el Calvario, como en las bodas de Caná.

* Los Santos Padres llamaron Medianera a la Virgen Santísima: “Después del Mediador, eres Medianera de todo el universo”. “Así como aquella Eva que tenía por marido a Adán, aunque todavía era virgen, fue desobediente haciéndose causa de la muerte para sí misma y para todo el linaje humano.

Cosicas 77

Mossèn Manel

* Se han escrito muchos libros sobre Garabandal. Les aconsejo “Diario de Conchita”, “Se fue con prisas a la montaña” y “El pueblo habla”.

* A la muerte del obispo D. José Guerra Campos, escribí “D. José, obispo Santo, sabio y valiente”. Lo era. ¡Guerra Campos, santo!

* “En el Cielo, Dios colmará mi voluntad, porque acá en la tierra jamás he hecho la mía” (Santa Teresa del Niño Jesús).

* “Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres” (Marcos 1, 17).

* Devoción interna, que nace del alma, del corazón, manifestada en el profundo amor que le tenemos y en la estima de sus sublimes grandezas y privilegios.

* Devoción tierna, llena de confianza como la de un niño con su buena madre, que acude a ella en todas sus necesidades de alma y cuerpo con toda la sencillez, ternura y confianza del mundo. María es el recurso continuo del cristiano que acude a Ella, sabiendo que siempre le atenderá con delicadeza y ternura.

* Devoción santa que lleva al cristiano a evitar el pecado y a imitar las virtudes de María, especialmente su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración castísima, su mortificación en todas las cosas, su pureza divina, su caridad ardiente, su heroica paciencia, su dulzura angelical y su sabiduría divina.

Historia sencilla de la Iglesia (60)

Recapitulada por el P. Cano

– INICIO DEL CISMA DE OCCIDENTE

A la muerte de Gregorio XI, el pueblo pedía un Papa romano o al menos italiano. Los dieciséis cardenales estaban profundamente divididos. Once eran franceses, pero entre ellos mismos se formaron dos grupos antagónicos. En la mañana del 8 de abril de 1378 se celebró la misa del Espíritu Santo; los cardenales eligieron Sumo Pontífice al arzobispo de Bari, Bartolomé Prignano, medio francés, medio italiano.

El nuevo Papa, Urbano VI, poseía grandes cualidades, pero no respondió a las circunstancias que se le presentaron. Con gran decisión se dedicó a la reforma eclesiástica; pronto chocó con la oposición de los cardenales, acostumbrados al boato de Aviñón. Un grupo de cardenales abandonó la Curia y rompieron con Urbano VI. Publicaron un manifiesto en Anagni. Afirmaban que la elección de Urbano VI era inválida por falta de libertad de los electores, afirmación totalmente falsa.

El 20 de septiembre, los trece cardenales rebeldes, con el apoyo del rey de Francia, eligieron un antipapa francés en la persona de Roberto de Ginebra, que se llamó Clemente VII (1378-1394). Se iniciaba así el cisma de Occidente.

– DIVISIÓN DE LA IGLESIA

El antipapa puso su corte en Aviñón. Muchos le siguieron. De hecho, la Cristiandad se dividió en dos obediencias. Siguieron a Clemente VII Francia, Nápoles, España y Escocia. A Urbano VI le siguieron Roma y los Estados Pontificios, Inglaterra, Hungría, Escandinavia y parte de Alemania con su Emperador.

La confusión era tan densa que hasta los mismos santos seguían a uno u otro Papa: Santa Catalina de Siena, trabajaba incansablemente por Urbano VI, y el gran apóstol San Vicente Ferrer empleaba su influjo en favor del Papa de Aviñón, que él creía legítimo.

El cisma de Occidente se prolongó durante cuarenta años y las consecuencias fueron catastróficas. El prestigio del Pontificado sufrió muchísimo con las luchas de unos contra otros. De tal manera, que se generalizó la duda sobre la necesidad del Primado Romano. Éste fue el origen de las teorías conciliaristas.

– DESARROLLO DEL CISMA DE OCCIDENTE

Urbano VI murió en octubre de 1389. Le sucedió Bonifacio IX (1389-1404), que afirmó su autoridad en los Estados Pontificios, pero en las cuestiones eclesiásticas fue deficiente. Mostró poco interés por la solución del Cisma.

Tampoco el antipapa Clemente VII se preocupó por la solución del conflicto. A su muerte en 1394, fue elegido el español Pedro de Luna, quien tomó el nombre de Benedicto XIII (1394-1416). Al entrar en el Cónclave se comprometió a renunciar a la dignidad de Sumo Pontífice para buscar una solución al cisma, pero elegido Papa no quiso renunciar.

Los buenos cristianos veían que aquella situación no podía continuar. La dificultad estaba en hallar un medio eficaz para solucionar el cisma. La universidad de París se esforzó en hallar la solución. Los profesores alemanes Gelnhansen y Langestein propusieron el año 1380 la teoría conciliarista, que suponía que el concilio tenía más autoridad que el Papa. Otros pedían la renuncia de los dos Papas y, por último, se propuso la solución del compromiso: elegir un árbitro y que todos aceptaran su solución.

La situación se hacía insostenible. El nuevo Papa, Inocencio VII, (1404-1406) a pesar de su buena voluntad, no pudo conseguir nada. Su sucesor, Gregorio XII (1406-1415), pareció sintonizar con el antipapa Benedicto XIII, pero no se consiguió nada. Los cardenales de Gregorio XII y de Benedicto XIII, disgustados por la falta de comprensión de los Papas, rompieron con ellos y convocaron un concilio en Pisa (1409), con la intención de acabar con el cisma.

Dominados los cardenales por la teoría de la superioridad del Concilio sobre el Papa, depusieron a Gregorio XII y Benedicto XIII y eligieron al nuevo Papa, Alejandro V: El concilio no consiguió la unidad, sino que engendró más división. Con tres Papas, la Cristiandad se hallaba dividida en tres obediencias.

Alejandro V, apoyado por Inglaterra y Francia, consiguió apoderarse de Roma y entrar en ella. A su muerte fue elegido Juan XIII (1410-1415), hombre mundano que desacreditó la causa que representaba.

El nacimiento de la España moderna 79

JEAN DUMONT, Historiador francés

ISABEL LA CATÓLICA, LA GRAN CRISTIANA OLVIDADA

LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA, ¿PATINAZO O PLAN ORGANIZADO? (IX)

La predilección del odio

Cómo extrañarse de que, consecuentemente, la violencia se desencadenara desde esta primavera de 1789 contra la Iglesia, antes incluso y con mayor fuerza que contra la monarquía y la nobleza. Los días 24 y 25 de junio de 1789 esta violencia no había apuntado en absoluto al rey ni a los aristócratas como tales; pero al obispo de Beauvais casi lo habían matado a golpes, y el arzobispo de París, un modelo de caridad atenta, fue apedreado, y solamente debió su salvación a la velocidad de los caballos de su carruaje. El 13 de julio de 1789, antes, pues, de la toma de la Bastilla, las bandas autodenominadas “patrióticas” habían tomado, pillado y en parte destrozado la casa religiosa de San Lázaro, en el barrio de Saint Denis, fundada por San Vicente de Paul y asociada allí a la casa madre de las Hijas de la Caridad, “verdadero centro de asistencia pública” para toda Francia. En la misma noche del 14 de julio, el cronista —-reportero Restif de la Bretonne— se encontró a punto de ser masacrado, porque lo confundieron no con un aristócrata sino con un sacerdote. El 9 de octubre de 1789, el abad Grégoire constataba ante la Asamblea: “No hay un solo día en que los eclesiásticos no sean insultados en París”.

  Y si damos un salto hasta abril de 1791, fecha de la entrada en vigor de la programada Constitución civil del clero, podemos constatar que arpías y brutos revolucionarios forzaron entonces las puertas de los conventos femeninos de París, y se entregaron a múltiples atentados sobre las religiosas: las pegaron, las flagelaron hasta ensangrentarlas e incluso matarlas. Ahora bien, ni entonces ni más tarde, ni en París ni en ningún otro lugar, lo que se llamaba entonces “el pueblo” se puso a flagelar, a golpear sistemáticamente a las mujeres de la aristocracia, que se encontraban tan tranquilamente en su lugar, como fueron golpeadas y flageladas las religiosas. La predilección del odio manifestaba la verdad de los espíritus y de los corazones.

Miguicas 325

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido». Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado». Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña». Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros». Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

Padre Martínez m.C.R.

* “No tenemos aquí ciudad permanente, antes buscamos la futura” (Heb 13, 14).

* “Hace unos días leí que el 70 % de mujeres que se suicidan habían abortado. En España la batalla sobre el aborto va a ser larga. Feijoo ya ha anunciado que no piensa derogar la ley sobre el aborto” (Pedro Trevijano Etcheverría)

* “Es cierto que el pueblo de Cuba está pasando hambre y muchísimas necesidades. Es muy triste ver cómo ancianos están vendiendo sus pertenencias en las calles para conseguir lo mínimo para poder comprar algo de comer” (Padre Bladimir Navarro).

* El diablo, “padre de la mentira” esparce, desde su cátedra de fuego y humo, las falsedades históricas más inverosímiles, trayendo, según su universal estrategia, “razones aparentes, sotileza y asiduas falacias” (Pío XII).

* El cardenal Garrone ha reconocido que María es la única esperanza del mundo: “No hay duda que el gran esfuerzo de misión y conversión que este tiempo reclama, será un esfuerzo mariano o no será nada, o resultará inútil”.

* “Si la devoción a Nuestra Señora ha sido siempre esencial para la fe cristiana, hoy día es más indispensable y urgente que en pocos tiempos de la historia de la Iglesia” (Cardenal Ratzinger).

* El gran apóstol de la devoción mariana de los últimos tiempos, San Luis María Grignion de Montfort, enseña que la verdadera devoción a la Virgen María ha de ser interior, tierna, santa, constante y desinteresada.