Pedro: Ahora que tenemos más tiempo para leer buenos libros, o los mejores, como decía el P. Alba, uno se va confirmando más y más de una verdad evidente, enseñada por los últimos Papas: el objetivo fundamental de las ideologías democráticas es el mismo del marxismo comunista o socialista y del nacionalsocialismo de Hitler, la demolición de la civilización cristiana, edificada por la Iglesia.
Salomé: He recibido felicitaciones por vuestra claridad y sencillez en exponer temas serios e importantes. Yo siempre procuro empaparme del Magisterio de la Iglesia, pues no hay quien supere intelectual y científicamente a nuestros Sumos Pontífices. Estas son palabras del Papa León XIII: “¿Quién puede, en efecto, ignorar la amplia conspiración de fuerzas adversarias que pretenden hoy arruinar y destruir la gran obra de Jesucristo, intentando, con una pertinacia que no conoce límites, destruir en el orden intelectual el Tesoro de las doctrinas reveladas y aniquilar en el orden social las más santas, las más saludables instituciones cristianas? (…) ¡Cuántas asechanzas se tienden por todas partes a las almas creyentes!”.
Santiago: Eso que acabas de decir del Papa es tan evidente que sólo los fanáticos ateocráticos no quieren reconocerlo. Pero tranquilos, la Virgen santísima no sólo ha aplastado con su talón al demonio, ha hecho lo mismo con las herejías y los errores políticos. Desde el Pilar de Zaragoza y Covadonga asturiana, la Virgen siempre ha defendido y protegido a España. Acudamos, una vez más, a Ella, nuestra madre del Cielo.
Judith: Estamos viendo que los partidos políticos sólo se preocupan por sus intereses particulares y por sus suculentos sueldos. El bien común, que es el fin de la política no les importa ni un pimiento. Todos los bautizados tenemos el sagrado deber de defender el bien común de nuestras patrias contra los hijos de las tinieblas y los hijos del Anti-Cristo.
Pablo: Los enemigos de la Iglesia Católica son obstinados en su lucha contra la civilización cristiana. Hay como un cuerpo misterioso del mal. Los católicos debemos entrar en combate, a la espera de la hora de Dios, que nadie podrá retrasarla ni un minuto.
Rut: Pio XII, del que muchos dicen que debía estar en los altares, afirmaba que la restauración de la civilización cristiana depende del coraje de los católicos para enfrentarse a la corrupción moderna en todos los frentes. Por supuesto, con la Jerarquía al frente.
Andrés: Esta lucha por la restauración de la civilización cristiana, no es una lucha meramente humana, porque quien se ha enfrentado a nuestra santa Madre Iglesia es “el enemigo antiguo y formidable en la fuerza exaltada de su poder” (León XIII) y el campo de batalla es la sociedad temporal. El papa Francisco acaba de decirnos que los seglares debemos implicarnos en la política. En la política de Dios para que gobierne la ley de Cristo.
María: Sí hay un humanismo cristiano, un humanismo sobrenatural diametralmente opuesto a eso que llaman humanismo laico que asesina a niños inocentes. El 7 de diciembre de 1695, en la última sesión pública del concilio Vaticano II, Pablo VI dijo; “El humanismo laico y profano apareció, finalmente, en toda su terrible estatura, y por así decir desafió al concilio para la lucha. La religión, que es el culto a Dios que quiso ser hombre que quiso ser Dios se encontraron”. Y en esa lucha estamos. España siempre fue la espada de la Iglesia. Hacen falta cruzados que combatan los nobles combates de la fe. ¡Alístate!
Magdalena, Presidenta
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