Magdalena: He estado visitando el sur de España y vengo encantada. ¡Qué bonita es España! Me sorprendió gratamente que, junto al torno de un convento de clausura, leí lo siguiente: “rogamos a las personas que vienen a visitar a las monjas que vengan vestidas decentemente”. Ya me gustaría a mí que colocaran lo mismo en las puertas de las parroquias de España.

Pedro: Si, ciertas mujeres, supieran el mal que hacen a los chicos y a hombres maduros, con sus vestidos indecentes, no vestirían así. Y no queda ahí la cosa. Los enemigos de la iglesia conocen perfectamente el influjo de la mujer en la familia y en la sociedad. De ahí la pertinacia de los sin Dios de corromper a la mujer: “Hay que desnudar a la mujer y prostituirla y a través de ella corromper a los perros cristianos. Hay que destruir la familia. Hay que legalizar el divorcio y el aborto, y más adelante la sodomía”. (El Gran kahal de Nueva York, 1918). Ya estamos en el más adelante.

Salomé: Cuando mi padre cayó en la cuenta que yo empezaba a dejarme llevar por la vanidad y la frivolidad, me dejó un libro que me hizo mucho bien. Era más bien de política, pero yo me apunte está cita que, el 15 de diciembre de 1902, el Consejo de la Orden mandó en una circular a todas las logias masónicas: “El poder del clericalismo ha sido desarrollado y consolidado gracias a la mujer y es también gracias a ella que esta potencia malhechora se mantiene y ejerce. Es, pues preciso, a la mujer alimentada de ideas falsas y supersticiones ridículas, contraponer la mujer fuerte”. La mujer masónica, con sus modas y costumbres corrompidas y anticristianas.

Santiago: Para mí, no hay nada más hermoso y que más me eleve el alma a Dios, que la mujer. Es la obra perfecta del Creador. Contemplar el rostro de una anciana, de una señora casada, de una jovencita de una niña, de una bebe;  comprobaréis que es una obra maravillosa, insuperable. Eso, siempre, en el caso de las que han llegado al uso de la razón, que sigan con su inocencia bautismal. La cara es el espejo del alma. Y en el alma que vive Dios se refleja la belleza divina.

Judit: La universidad fue un duro golpe. Hasta COU, hice todos mis estudios en un colegio femenino y fui muy feliz. Pero en la universidad empecé a oír y ver cosas tan inmorales, que vivía con el corazón encogido. Solo hice dos amigas.

Pablo: Pues eso del feminismo machista, de querer ser mujeres hombrunas, está bien programado desde antiguo. En el Congreso masónico feminista de 1900 se oyó decir: “Nos hace falta la coeducación de los sexos. Queremos la unión libre en el amor joven y sano. El matrimonio podría ser suprimido sin inconveniente. Libertad de aborto”. Etc.…

Rut: Lo que acaba de decirnos no es un futurible, está ahí, es una realidad demoniaca. Precisamente, hace un año que la Conferencia Episcopal Española denunció que “las leyes vigentes en España no protegen el matrimonio en su especibilidad. Asistimos a la destrucción del matrimonio por vía legal”. Mi padre se pone como un trueno, cuando exclama:

¡Todo esto con millones de votos de católicos!

Andrés: “Estamos en la guerra de Dios”, lo dijo el cardenal Bergoglio en su carta a los cuatro conventos de carmelitas de Buenos Aires, el 22 de junio de 2010, el Papa Francisco les dice: “Se trata del proyecto de ley sobre matrimonio de personas del mismo sexo. Aquí esta en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración  humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal de la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones.

No seamos ingenuos: no se trata de una lucha política es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un nuevo proyecto legislativo (este es sólo el instrumento) sino de una “movida” del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios.

María: ¡No nos dejemos engañar! Combatamos los nobles combates de la fe. Seamos esclavas del Señor, como nuestra Santísima Madre la Virgen María. San Pio de Pietrelcina dijo: “el orden del mundo será restablecido definitivamente por las mujeres, que son las únicas capaces de dominar y dirigir a los hombres”. ¡Seamos santas! ¡Como nuestras santas madres!

Magdalena Presidenta