El 13 de Mayo peregrinará el Papa a Fátima, para dar gracias a la Virgen por haber sobrevivido al atentado que estuvo a punto de costarle la vida y para pedirle a la Señora, en cuyas manos ha puesto el Señor la salvación del mundo, que alcance para la Iglesia las gracias especialísimas que necesita en estas horas de apostasía y de impiedad.
¡Amor a la Iglesia, amor al Papa! He ahí dos características que han de cultivar todos los jóvenes de nuestra asociación.
Un corazón grande, generoso, sin barreras, para que quepan en él todos los anhelos de la Iglesia, todas las ansias misionales de la Iglesia. ¡Ah, cuando llegará el día feliz, en el que de nuestra asociación juvenil, puedan partir para tierras lejanas de misiones, jóvenes llenos de espíritu evangélico!
Cuando al obispo Fructuoso, camino del anfiteatro de Tarragona para ser quemado vivo con sus diáconos Eulogio y Augurio, le rogó un cristiano en voz alta que se acordase de él, oyó esta sublime respuesta del mártir Fructuoso: » Yo debo acordarme de toda la Iglesia Católica, esparcida de Oriente a Occidente.» Y añadió:
«No temas que no os faltará pastor, ni podrán salir fallidas las promesas del Señor en este mundo y en el otro. Lo que veis no es más que una hora de dolor.»
Sentir con la Iglesia; unidos a la Iglesia en Oriente y en Occidente. Unidos al dolor de la Iglesia y esperanzados siempre porque nunca nos faltarán las promesas del Señor, que de los males de hoy, va a sacar unos bienes para la Iglesia y todo el mundo, como no podemos ni sospechar.
Con el Papa, en el mes de María, en Fátima, en mi sagrario, en mi rosario y en mi deber, con la Iglesia en mi corazón, desde Oriente a Occidente, en súplica por la conversión de Rusia, de España y de todo el mundo.
Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 59, mayo de 1982