Parte Segunda

Efectos maravillosos que esta devoción produce
en un alma que es fiel a ella

virgen-maria213. Persuadíos de que si sois fiel a las prácticas interiores y exteriores de esta devoción, que os voy a marcar a continuación:
1.º El Espíritu Santo os dará por María, su amada Esposa, luz para conocer lo malo de vuestro fondo, vuestra corrupción y vuestra incapacidad para todo bien, si Dios no es su principio, como autor de la naturaleza y de la gracia, y por consecuencia de este conocimiento os despreciaréis y no pensaréis en vos sino con horror. Os consideraréis como un reptil que lo mancha todo con su baba, o como un áspid que lo inficiona todo con su veneno, o como una maliciosa serpiente que sólo procura engañar. En fin, la humilde María os hará partícipe de su profunda humildad, la que os hará, despreciándoos, que no despreciéis a nadie y deseéis que os menosprecien.

214. 2.º La Santísima Virgen os dará parte de su fe, que fue sobre la tierra más grande que la fe de todos los Patriarcas, de los Profetas, de los Apóstoles y de todos los Santos. Ahora que está reinando en los cielos, no tiene ya esta fe, porque lo ve todo claramente en Dios por la luz de la gloria; pero, no obstante, con el agrado del Altísimo la conserva en cierto sentido en el cielo, la conserva para guardarla en la Iglesia militante a sus fieles siervos y devotos.
Cuanto más ganéis la benevolencia de esta augusta Princesa y Virgen fiel, más fe verdadera tendréis en toda vuestra conducta; una fe pura, que hará que no os inquietéis de lo sensible y de lo extraordinario; una fe viva y animada por la caridad que hará que no obréis sino por motivos de puro amor; una fe firme e inquebrantable como una roca, que os mantendrá firmes y constantes en medio de las tempestades y las tormentas; una fe activa y penetrante que, como un divino salvoconducto, proporcionará entrada en todos los misterios de Jesucristo, en los fines últimos del hombre, y en el corazón de Dios mismo; una fe animosa que os animará e inducirá a emprender y llevar a cabo, sin titubear, grandes cosas por la gloria de Dios, y para la salud de las almas; en fin, una fe que será vuestra lumbrera ardiente, vuestra vida divina, vuestro tesoro escondido y rico de la divina sabiduría, y vuestra poderosísima arma, de la que os serviréis para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, para abrasar los tibios y a los que tienen necesidad del oro abrasado de la caridad, para dar vida a los que están muertos por el pecado, para conmover y convertir por vuestras dulces y poderosas palabras los corazones de mármol y arrancar los cedros del Líbano, y en fin, para resistir al demonio y a todos los enemigos de la salvación.

215. 3.º Esta Madre del Amor Hermoso quitará de vuestro corazón todo escrúpulo, todo temor servii y desarreglado; lo abrirá y ensanchará para que corráis por el camino de los mandamientos de su Hijo con la santa libertad de los hijos de Dios, y para introducir en el alma el puro amor cuyo tesoro tiene Ella. De modo que no os conduciréis, como hasta ahora, para con el Dios de caridad con temor, sino con el amor más desinteresado. Le miraréis como a vuestro buen Padre, a quien procuraréis agradar siempre, con quien conversaréis confiadamente como un hijo con su tierno padre. Si por desgracia llegáis a ofenderle, os humillaréis inmediatamente delante de El; le pediréis perdón humildemente, le tenderéis la mano con sencillez, os levantaréis amorosamente, sin temblor ni inquietud, y seguiréis marchando hacia El animosamente.