Dos consideraciones se imponen este mes para nuestra reflexión y, para que según S. Ignacio, «reflictamos y saquemos algún provecho».

juan pablo II1º- La venida del Papa a España, es un beneficio tan grande que debemos dar muy cumplidas gracias a Dios. Ha estado entre nosotros, -10 días- más que en ninguna otra parte, y ha confirmado a nuestro pueblo en la fe, en todos los aspectos que urgían apremiantemente esa confirmación. Pero es que además de confirmarnos en la fe y en todas las consecuencias que esa fe cristiana exige en la vida particular y pública de nuestra nación y en la moral personal y social, nos ha insistido en mantenernos coherentes con nosotros mismos y con nuestra tradición católica, en otras muchas cosas que a primera vista pueden parecer secundarias, pero que están íntimamente relacionadas con la práctica social de nuestra fe.

Tales son las enseñanzas dirigidas, a los sacerdotes, a los jóvenes, a los obreros y empresarios, a la necesidad de catequesis, de confesar públicamente la fe, de sentirnos muy amados hijos de la Iglesia, precisamente por ser católicos españoles. Las palabras del Papa han sido un regalo del cielo. «Mucho más de lo que hubiéramos podido esperar.» La visita del Papa debemos enmarcarla en el contexto de la gran prueba que va a pasar la Iglesia en España y toda la nación. A partir de ahora podremos bien claramente argumentar a cuantos quieran llevarnos por otros caminos: Así nos quiere el Papa. Nadie podrá llamarse a engaño.

2º- En España ha triunfado electoralmente el marxismo. Si con los semi-catolicos de UCD, si con los separatismos, si con las trampas electorales y mil razones más se quiere explicar que el marxismo se haya instalado en la cúspide del poder efectivo en España, no se llega a la raíz de esta tragedia. La victoria marxista total en España, es el castigo que viene sobre nuestra patria por su infidelidad a los deseos de la Virgen. Falta aún que el marxismo se apodere de la casi totalidad de los ayuntamientos más importantes y de los gobiernos de las llamadas autonomías. Entonces el pueblo español experimentará lo que significa el marxismo y se verificará el cumplimiento de aquellas palabras de la Santísima Virgen. «La conversión de Rusia está vinculada á la generosidad de España y a su respuesta. Si España no responde, si los señores obispos de España no promueven una reforma en el clero y en el pueblo, Rusia será de nuevo el instrumento de su castigo y toda España será purificada. Nuestra reflexión es esta: llevar estos temas a la oración y conseguir por nuestra conversión y reforma personal que los castigos merecidos se acorten y llegue pronto el día radiante en que podamos decir de verdad que se cumple la promesa del Sagrado Corazón: «Reino en España y con mas veneración que en otras partes.»

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 63, noviembre de 1982