En su carta a Timoteo, san Pablo dice: “vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones se harán con un montón de maestros por el deseo vehemente de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas” (2 Tim. 43-4). A mí me parece que el apóstol de los gentiles está hablando de los políticos actuales, del capitalismo salvaje y de los asesinos de niños y niñas a millones.
Tristísimo, niños adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres, aceptan lo que enseñan esos falsos profetas, salidos del infierno: droga, pornografía, lujuria, música satánica, espectáculos obscenos, modas indecentes… gentes de todas las clases sociales que han aceptado y defienden las ideologías capitalistas y tiránicas como el liberalismo, marxismo, nazismo, independentismo. Muchas personas ya no piensan, repiten lo que han oído en los medios de comunicación social y se quedan tan tranquilos. “Los medios de comunicación social ponen sutilmente en peligro la libertad y capacidad de juzgar con objetividad” (Beato Juan Pablo II).
El P. Tomás Morales S.J. forjador de generaciones de jóvenes católicos decía: “los medios de comunicación social secuestran la inteligencia, raptan la voluntad de los que, fanatizados, se aburren extasiados contemplándolos”. Y José Luis Gutiérrez, afirma: “Son en efecto, estos medios informativos uno de los instrumentos más adecuados hoy para reducir y en lo posible eliminar la capacidad de pensar y de opinar con criterio propio”. ¿Qué por qué hay tantos medios de comunicación financiados por el Estado y las autonomías? Toma y lee: “Un Estado Moderno que posea el control de los medios de información y de propaganda, puede manipular los espíritus, deformar las conciencias y falsear los criterios” (Eduardo Coloma). En esas estamos.
¿Quién dirige todos esos medios? Está clarísimo: “el signo de nuestro tiempo es la vuelta de Satanás” (André Mourois). El Santo Padre Francisco no pierde oportunidad para recordarlo. Y no solo en la vida social. Su Santidad Pablo VI nos advirtió del “humo de Satanás que ha penetrado en la Iglesia”. Quién avisa no es traidor y el beato Juan Pablo II nos dijo: “el demonio está vivo y trabaja en el mundo… De su obra depende el mal y los desórdenes presentes en el hombre y en la sociedad”.
P. Manuel Martínez Cano, mCR

Pingback: Artículos de la semana (5/3/2014) | Blog del P. Manuel Martínez Cano