Pedro: El gran Donoso Cortés decía que, en el fondo de todo problema político, hay un problema Teológico. Para mi padre, no hay duda alguna de que el independentismo es un problema moral, más que político. Es inmoral propugnar in independentismo que rompe con la unidad histórica de una nación.
Salomé: La unidad política y católica de España nació en el tercer concilio de Toledo en 589. La posterior invasión musulmana, arrasó la vida cristiana social. Los cristianos se refugiaron en Covadonga (Asturias), la Marca Hispánica (Cataluña) y otros rincones de España. Reconstruida la unidad política y católica por los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, España fue una sola.
Santiago: Y desde el siglo XVl hasta nuestros días España ha estado unida en una sola realidad política. Observadores políticos veraces dicen que el independentismo moderno es prefabricado y falso. Es una cuestión meramente económica.
Judit: Por cierto, es un dato perfectamente medible y constatable que tanto Cataluña como vascongadas nunca prosperaron tanto como durante el régimen político del generalísimo Francisco Franco Bahamonde, tan respetuoso con la Doctrina Social y política de la Iglesia.
Pablo: Es un dato que no debemos olvidar nunca. Las raíces cristianas de España que forjaron nuestra historia y civilizó veinte naciones. El beato Juan Pablo ll dijo: “Estas lecciones de la historia de España merecen ser recordadas. En primer lugar, para rendir un homenaje a la contribución insigne que vuestros maestros, sabios, investigadores y vuestros santos aportaron a la humanidad entera, la cual no sería lo que es sin la herencia hispánica”.
Rut: Verdaderamente los españoles tenemos que estar santamente orgullosos de nuestra historia y amarla con todas las fuerzas del alma, que eso es el auténtico patriotismo. El concilio Vaticano ll nos ha enseñado: “Cultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria” (constitución de la Iglesia en el mundo actual). Es lo que ha enseñado siempre la Iglesia.
Andrés: Estoy totalmente de acuerdo. A mí no me enseñaron el patriotismo ni en el instituto ni en la universidad, y estoy admirado de la riqueza del Magisterio de la Iglesia en esta virtud cristiana de amor a la patria. Meditad estas palabras de la encíclica Sapientia Christianae de León Xll: “La ley natural nos impone la obligación de amar especialmente y defender el país en el que hemos nacido y en el que hemos sido criados, hasta el punto que todo ciudadano debe estar dispuesto arrostrar incluso la misma muerte por su patria”. Mi intención es que leáis toda la encíclica.
María: Yo siempre lo he tenido muy claro, como mi madre tiene muy claro, que atentar contra la vida de un inocente en las entrañas de su madre es pecado; también es pecado atentar contra la indisubilidad del matrimonio y la unidad de la patria, a mi entender, también es pecado.
Mateo: Hay que leer, debemos formarnos como católicos. En septiembre de 2002, la Conferencia Episcopal Española aprobó la instrucción pastoral “Valoración Moral del terrorismo en España, de sus causas y consecuencias”. Ahí leemos: “La pretensión de que toda nación, por el hecho de serlo, le corresponde el derecho de constituirse en Estado, ignorando las múltiples relaciones históricamente establecidos entre los pueblos y sometiendo los derechos de las personas a proyectos nacionales o estatales impuestos de una u otra manera por la fuerza, dan lugar a un nacionalismo totalitario que es incompatible con la doctrina católica”.
Sara: La doctrina católica. Ahí está el problema. Donoso Cortés decía que la causa de la descomposición de España es: la decadencia del principio religioso” Esta corrupción: “no se cura con industrias, ni con reformas, sino con la restauración de las grandes instituciones católicas derribadas por la revolución… pues el principio religioso es antídoto tan excelente que no hay corrupción que resista su contacto”.
José: En otra ocasión, dijo: “es un hecho social indestructible la existencia en España del principio religioso como principio dominante”. Sin religión católica, España no será España. El obispo catalán, Torras y Bages, dijo: “Cataluña será cristiana o no será”. Y en las parroquias catalanas cada vez hay menos fieles.
Magdalena: Pero hay solución: la santidad, que seamos santos. He leído muchas vidas de santos y santas catalanes. Ni uno solo fue independentista. Y amaron profundamente a Cataluña y a toda España. El catalán que más ha difundido su lengua materna por todos los medios, san Antonio Mª Claret, siendo arzobispo de Cuba dijo: “Los enemigos de España no me podían ver, y decían que más daño les hacía el arzobispo de Santiago que todo el ejército, y aseguraban que mientras estuviera en la Isla no podían adelantar en sus planes, que por eso intentaron quitarme la vida”.
Hacen falta santos y mártires.
Magdalena, Presidenta
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