Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos mensuales: abril 2014

Imitación de Cristo 60

02 miércoles Abr 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

Capítulo 23

De cuatro cosas que causan gran paz

Jesucristo.- 1. Hijo, ahora te enseñaré el camino de la paz y de la verdadera libertad.
El Alma.- Haz, Señor, lo que dices, que me alegro de oírlo.imitacion-de-cristo
Jesucristo.- Procura, hijo, hacer antes la voluntad de otro que la tuya.
Escoge siempre tener menos que más.
Busca siempre el lugar más bajo y estar sujeto a todos.
Desea siempre y ruega que se cumpla en ti enteramente la divina voluntad.
Así entrarás en los términos de la paz y descanso.

El Alma.- 2. Señor, este tu breve sermón mucha perfección contiene en sí.
Corto es en palabras, pero lleno de sentido y de copioso fruto.
Que si lo pudiese yo fielmente guardar no había de levantarse en mí la turbación tan fácilmente.
Porque cuantas veces me siento inquieto y agravado, hallo haberme apartado de esta doctrina.
Mas tú, que todo lo puedes y buscas siempre el provecho del alma, dame gracia más abundante para que pueda cumplir tu enseñanza y hacer lo que importa para mi salvación.

Oración

Contra los malos pensamientos

3. Señor, «Dios mío, no te alejes de mí; Dios mío, atiende a socorrerme» (Sal 70,12), pues se han levantado contra mí varios pensamientos y grandes temores que afligen mi alma.
¿Cómo saldré sin daño? ¿Cómo los desecharé?
«Yo -dice Dios- iré delante de ti y humillaré  a los soberbios de la tierra. Abriré las puertas» de la cárcel «y te revelaré los secretos de las cosas escondidas» (Is 45,2).
Haz, Señor, como lo dices, y huyan de tu presencia todos los malos pensamientos.
Esta es mi esperanza y único consuelo: acudir a ti en toda tribulación, confiar en ti, invocarte de veras y esperar pacientemente que me consueles.

Oración

Para pedir la luz interior

4. Alúmbrame, buen Jesús, con la claridad de la luz interior y quita de la morada de mi corazón toda tiniebla.
Refrena mis muchas distracciones y quebranta las tentaciones que me hacen violencia. Pelea fuertemente por mí y ahuyenta las malas bestias, que son los apetitos halagüeños, para «que se haga paz con tu poder» (Sal 121,7), y resuene la abundancia de tu alabanza en el santo palacio, esto es, en la conciencia limpia.
«Manda a los vientos y tempestades. Di al mar: Sosiégate», y al cierzo: «No soples», y habrá «gran bonanza» (Mc 4,39).
«Envía tu luz y tu verdad» (Sal 42,3) para que resplandezcan sobre la tierra, porque «tierra soy vana y vacía» (Gén 1,2) hasta que tú me alumbres.
Derrama de lo alto tu gracia; riega mi corazón con el rocío celestial; concédeme las aguas de la devoción para regar la superficie de la tierra porque produzca fruto bueno y perfecto.
Levanta el corazón oprimido por el peso de los pecados, y arrebata todo mi deseo a las cosas del cielo, para que, gustada la suavidad de la felicidad celestial, me sea enfadoso pensar en lo terreno.
Apártame y líbrame de la fugaz consolación de las criaturas, porque ninguna cosa creada basta para aquietar y consolar cumplidamente mi apetito.
Úneme a ti con el vínculo inseparable del amor, porque tú solo bastas al que te ama, y sin ti todas las cosas son despreciables.

La fe divina

02 miércoles Abr 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 3 comentarios

1. IGLESIA Y REVELACIÓN DIVINA

El depósito sagrado de la fe contenida en la Tradición divina y en la Sagrada Escritura fue confiada por Jesús y los Apóstoles a la Iglesia. El Magisterio de la Iglesia no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar íntegramente la fe divina.

Antes de escribirse los Evangelios, la Iglesia sirvió de fuente humana de certeza de la Revelación divina y de intérprete auténtica de su contenido. Fue la Iglesia quien reconoció los escritos posteriores como fieles transmisores de la verdad revelada por Dios y a la vez, rechazó otros escritos como apócrifos por falsear el mensaje de Cristo.

La Iglesia, por voluntad de Cristo e iluminada por el Espíritu Santo, es hoy el único depositario e intérprete auténtico de la Revelación divina. Por eso sería absurdo aceptar como verdadero lo revelado por Dios en la Biblia negando al mismo tiempo el Magisterio de la Iglesia, que es el fundamento del valor de la Sagrada Escritura como Revelación divina.

roma2. FE OBJETIVA

La fe puede ser objetiva y subjetiva.

Fe objetiva es el conjunto de verdades que Dios ha revelado y la Iglesia nos enseña. Estas verdades objetivas son: de fe divina, de fe divinocatólica y de fe católica.

Verdades de fe divina, son todas las verdades reveladas por Dios contenidas en la Sagrada Escritura y en la Tradición divina.

Verdades de fe divinocatólica, son las verdades reveladas por Dios en la Sagrada Escritura y la Tradición divina que la Iglesia ha declarado y definido como reveladas por Dios. Son las verdades dogmáticas o dogmas de fe.

Verdades de fe católica son las verdades que sin haber sido directamente reveladas por Dios, la Iglesia manda creerlas por la íntima conexión que tiene con las verdades reveladas.

Entre las verdades reveladas por Dios están los misterios, que son verdades reveladas por Dios que podemos conocer y concebir, pero que no podemos comprender por ser tan elevadas, tan profundas y tan inmensas que exceden a la capacidad de nuestro entendimiento. Como verdades reveladas por Dios, deben ser creídas sencilla y humildemente.

Los misterios de la fe son superiores al entendimiento humano, pero no contrarios a la razón; es decir, que no son absurdos.

3. MEDIO PARA CONOCER LA FE OBJETIVA

Regla de fe es la norma, o medio fácil y seguro que Dios nos ha dado para saber con certeza cuales son las verdades de fe, que debemos creer como reveladas por Dios.

La “Regla remota” de fe es todo lo revelado por Dios en la Sagrada Escritura y la Tradición divina.

La “Regla próxima de fe” es el Magisterio infalible de la Iglesia, porque así lo quiso Dios Nuestro Señor. Fácil y con toda seguridad sabemos cuales son las verdades de fe: basta creer lo que enseña la Iglesia.

La Iglesia enseña lo que el cristiano debe creer por su Magisterio extraordinario, en las solemnes definiciones “excátedra” del Sumo Pontífice y en los concilios ecuménicos dogmáticos.

La Iglesia enseña también por su Magisterio ordinario (encíclicas y otros documentos del Papa), y por el magisterio de los obispos dispersos por todo el mundo.

Alexis Carrell, Premio Nobel de Medicina, decía: “Yo creo todo aquello que la Iglesia Católica quiere que creamos. Y para esto no encuentro ninguna dificultad, porque no encuentro en la verdad de la Iglesia ninguna oposición con los datos seguros de la Ciencia. No soy lo suficientemente crédulo para ser incrédulo”.

4. FUNDAMENTO RACIONAL DE LA FE OBJETIVA

La fe objetiva tiene un sólido fundamento racional en la filosofía y en la historia; la fe no es una mitología.

La filosofía, con argumentos de razón, demuestra la existencia de Dios, como ser absolutamente necesario, como ya hemos estudiado.

La historia recoge la existencia de Jesucristo. Su vida, milagros y propia resurrección demuestran que Jesús es el Mesías prometido en el Antiguo Testamento, el Verbo encarnado, el Hijo de Dios hecho hombre.

La historia de la Iglesia, fundada por Jesús en Jerusalén y extendida por todo el mundo, demuestra con su vitalidad sobrenatural su fuerza expansiva, su admirable supervivencia, el magnífico testimonio de sus santos, mártires, confesores y vírgenes, que la fe es razonable.

Los motivos de credibilidad: milagros, profecías, historia de la Iglesia, divinidad de Jesucristo, nos confirman que la fe no es una mitología ni un instinto ciego del espíritu, sino que la fe tiene sólidos fundamentos racionales.

Volta, descubridor de las nociones básicas de la electricidad, ha dicho: “He estudiado y reflexionado mucho: Ahora yo veo a Dios en todo. Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir y morir”.

5. FE SUBJETIVA

Fe subjetiva es la virtud sobrenatural por la que creemos a Dios, que no puede engañarse ni engañarnos. La fe subjetiva es la adhesión personal del hombre a Dios.

La fe subjetiva es el acto de la inteligencia y de la voluntad, movidas por la gracia divina, que acepta una verdad de orden sobrenatural.

El acto de fe del hombre es un asentimiento de la inteligencia, voluntariamente aceptado, bajo el influjo de la gracia, con el que creemos y tenemos por verdadero lo que la Iglesia nos propone como revelado por Dios.

No es contrario ni a la libertad ni a la inteligencia del hombre confiar en Dios y creer las verdades que Él ha revelado, como dicen algunos; porque si creemos y confiamos en las personas, es mucho más lógico creer y confiar en Dios, que no puede engañarse ni engañarnos.

            “La certeza que da la luz divina es mayor que la que da la luz de la razón natural” (Santo Tomás de Aquino).

Los principales pecados contra la fe son: la infidelidad, la apostasía y la herejía.

6. CLASES DE FE SUBJETIVA

 La fe subjetiva se divide en fe habitual, actual, implícita, explícita, viva y muerta…

 Fe habitual es el hábito permanente y sobrenatural de creer del cristiano. Es la fe que recibimos en el bautismo y que se desarrolla con la gracia santificante y la formación cristiana durante toda la vida.

 Fe actual es el acto sobrenatural de adhesión personal del hombre a Dios, que el creyente adulto debe repetir frecuentemente en su vida.

 Fe implícita es aquella por la que el cristiano cree todas las verdades de fe, profesada en una fórmula general: “Creo cuanto Dios ha revelado”.

 Fe explícita es aquella por la que el cristiano cree cada una de las verdades reveladas, profesada en una fórmula particular: “Creo en el infierno”.

Fe viva es la del creyente que cree todo cuanto Dios ha revelado, vive en gracia de Dios y hace buenas obras.

Fe muerta es la del creyente que vive en pecado mortal.

7. PROPIEDADES DE LA FE SUBJETIVA

Para que la fe subjetiva sea auténtica, el acto de fe del creyente ha de ser: sobrenatural, libre, firme, universal y constante.

 La fe es sobrenatural si el asentimiento de nuestra mente a la Revelación divina se hace bajo el influjo de la gracia, apoyado en la autoridad de Dios, y no sólo por razonamientos racionales.

La fe es libre si la adhesión a Dios la hacemos con nuestra libre voluntad y no movidos por una necesidad interior de la voluntad, ni por una coacción exterior.

La fe es firme si el asentimiento a las verdades reveladas excluye toda duda o vacilación voluntaria y resiste y supera todas las tentaciones contra la fe.

La fe es universal si aceptamos todas las verdades reveladas por Dios, tal y como la Iglesia las enseña.

La fe es constante si el creyente da testimonio de ella y está dispuesto a sacrificar todo, hasta la propia vida, antes que negar o rechazar alguna verdad de fe.

            La fe es un don gratuito que Dios hace al hombre. Este don inestimable podemos perderlo. Ya San Pablo advertía a Timoteo: “Combate el buen combate conservando la fe y la conciencia recta; algunos por haberlas rechazado, naufragaron en la fe» (1 Tim. 1, 1819).

8. NECESIDAD DE LA FE

La fe es absolutamente necesaria para salvarse. El Señor Jesús lo manifestó con estas firmísimas palabras: “El que crea y sea bautizado, se salvará, el que no crea se condenará” (Mc. 16,16).

“La fe es el comienzo de la salvación del hombre, el fundamento y raíz de toda justificación, sin la cual es imposible agradar a Dios” (Concilio de Trento; D. 801).

La fe sola no salva al creyente. Es necesario que a la fe acompañen la gracia santificante y las buenas obras. Se necesita la fe viva, “la fe que actúa por la caridad” (Gal. 5,6), porque la fe sin la gracia y las buenas obras “es una fe muerta”, como dice el apóstol Santiago: “Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras y no por la fe solamente” (Sant. 2,24).

“La fe es un gusto anticipado del conocimiento que nos hará bienaventurados en la vida futura”. (Santo Tomás de Aquino).

Obispo Ciudad Rodrigo post mortem Francisco Franco

02 miércoles Abr 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ 1 comentario

El Boletín Oficial del Obispado reproduce el testamento espi­ritual de Francisco Franco, introduciéndolo con estas palabras: «Las moniciones introductorias a la misa y a las lecturas recor­daron a todos el testimonio de servicio y de cristianismo pro­fundo, condensado en las palabras de Franco despidiéndose de los españoles. Queremos que figuren textualmente en esta cró­nica, porque consideramos (y todos lo han considerado así) que encierran un ejemplo de cristiano, de padre, de español y de go­bernante para las generaciones futuras» (Pág. 620, núm. del 1 dic. 1975).

Franco-03«España entera está de luto, porque ha perdido a un valeroso soldado, que supo no sólo ganar una guerra, sino forjar la paz y hacer posible la convivencia entre los españoles; ha perdido un ejemplar gobernante y estadista, que logró para nuestro pue­blo metas de prosperidad y bienestar material nunca alcanza­das, y un ferviente cristiano que hizo de su vida un constante servicio de entrega y de fidelidad a Dios y a la Patria. Por todo ello merece nuestro entrañable afecto, nuestro reconocimiento sincero y ahora y siempre nuestra gratitud». (…).

«Nos consta que el Generalísimo Franco oía muy frecuente­mente la misa y se alimentaba con la sagrada comunión, de don­de sacaba fuerzas y energías para poder cumplir fielmente sus deberes de hombre de Estado».

 

(Homilía: Boletín citado, págs. 621-622.)

La crónica del Boletín sigue diciendo: «Es posible que el mo­mento de la muerte haya engrandecido la figura excepcional de Franco, que haya sido la ocasión de testimoniar ante el mundo entero el afecto y el agradecimiento del pueblo español, que haya sido para muchos una sorpresa el contemplar cuánto se le quería. Pero lo que la televisión y los medios informativos han transmitido es sólo una muestra de la reacción de los españoles ante la muerte del Caudillo… Fueron todos los pueblos de la geografía española los que respondieron de la misma manera…».

Condenación o salvación

02 miércoles Abr 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

≈ 1 comentario

papa_francisco_noticia_getty_1205El Santo Padre Francisco les ha dicho a los mafiosos que, si no se convierten, irán al infierno. Lo aprendimos de niños en el catecismo: van al infierno los que mueren en pecado mortal. Para salvarse es necesario amar a Dios, no ofenderle con el pecado. La pena más insoportable del infierno es la eterna separación de Dios. Dios no predestina a nadie al infierno; se condena el que persiste en pecado hasta la hora de su muerte. Dios quiere que “nadie perezca, sino que todos vengan a penitencia” (2P.3, 9)

Nuestro Señor Jesucristo habla varias veces del infierno y del fuego del infierno: “¡Alejaos de mi, malditos al fuego eterno” (Mt.25, 41). Y el Concilio Vaticano ll nos recuerda que: “Como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según el consejo del Señor, estar continuamente en vela. Así terminada la única carrera que es nuestra vida en la tierra, mereceremos entrar con Él en la boda y ser contados entre los santos y no nos mandarán ir, como siervos malos y perezosos, al fuego eterno, a las tinieblas exteriores, donde “habrá llanto y rechinar de dientes” (L G48)

El ángel le dijo a san José: “La Virgen dará a luz un hijo, a quien pondrás de nombre Jesús, porque salvará a un pueblo de sus pecados” (M 1,21). Nos salva Jesús con su pasión, muerte y resurrección. Jesús nos salva, pero tenemos que colaborar con Él y con las gracias que nos concede la Santísima Trinidad, que nos ha creado y nos conserva en vida, para alabarle darle gracias y servirle. La mayor gloria que podemos dar a Dios es salvar nuestra alma.

Jesús nos dice que para entrar en el reino de los cielos hemos de hacernos como niños, inocentes, puros de corazón, sencillos, alegres… Sí, Cristo “dará a cada uno según sus obras” (Mt.16, 27). El P. Roothann escribe: “Si no salvamos nuestra alma, sin duda alguna que la perdemos: perder el alma es condenarse para siempre. No hay medio, nada hay en que te puedas apoyar, entre o salvar tu alma o condenarte”. El Señor nos pregunta: “¿De qué te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?”

¿Condenación o salvación? Cristo dice que el camino de la salvación es estrecho y que pocos pasan por él. Hagamos caso al Papa Francisco: convirtámonos, y nos salvaremos. Que María santísima nos proteja a todos.

                                                                                                                          P. Manuel Martínez Cano, mCR

Página para meditar nº 80

02 miércoles Abr 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

≈ 1 comentario

Profesión religiosa

Empieza el curso con la profesión religiosa de votos temporales de Lourdes Sanmartí, en el monasterio del Sagrado Corazón de Aldehuela. Será el 7 de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario.

Tengamos ese día bien presente a nuestra hermana carmelita, para que persevere en una vida de fervor como ejemplar hija de Santa Teresa. Y pidamos mucho a la Virgen María que no nos falten vocaciones en nuestra Asociación. Que a ejemplo de Lourdes haya generosidad en las chicas para que muchas se entreguen al Señor en la vida religiosa o en virginidad consagrada.

Mes del Rosario9230Sanantoniomariaclaret

Después de la Santa Misa no hay oración más agradable al cielo que el Rosario. Rezarlo con la mayor atención y el más cariñoso celo ha de ser propósito de este mes de octubre.

La salvación de España está cifrada en el Rosario como le dijo la Virgen María a San Antonio María Claret. El Rosario es el último remedio ofrecido por el Señor para la salvación del mundo antes del gran castigo que se avecina.

Comienza el nuevo curso

Pasó el verano. Pasaron los viajes. Pasaron las vacacio­nes. Piensa en estas tres cosas: El mal cometido. El bien omitido. El tiempo perdido. ¿De qué me ha valido ceder ante el mal y el pecado? ¿Qué he ganado con dejar de hacer el bien? ¿Qué se ha hecho del tiempo que he perdido y que podía haber aprovechado?

Hagamos un sincero examen práctico y pongamos remedio es­te mismo mes, esforzándonos en remediar el tiempo perdido con diligencia y fervor.

Me diréis: padre, por donde empiezo, pues veo que el vera­no se me ha ido por la trampa de la vaciedad. Te respondo: empieza por obrar más y callar más.

No hables de ti: eso es humildad.

No hables de los defectos ajenos: eso es caridad.

No digas palabras inútiles: eso es penitencia.

No te quejes en el sufrimiento: eso es heroísmo.

Hombres y mujeres menos habladores y más hacedores, necesita nuestra Asociación Juvenil.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 80, agosto-septiembre de 1984

Entradas recientes →
abril 2014
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
« Mar   May »

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

palba2

Archivos

Categorías

  • Artículos (1.171)
  • Artículos – Contracorriente (919)
  • Carta Dominical (118)
  • Chispicas (266)
  • Cosicas (108)
  • De Hispanoamérica (1)
  • Dominicas (266)
  • El Coladero (1)
  • El nacimiento de la España moderna (75)
  • Francisco franco (176)
  • Guerra Campos (286)
  • Hemos leído (99)
  • Hispanoamérica. La verdad (192)
  • Historia de España (57)
  • Hitos (175)
  • Imagén – Contracorriente (132)
  • La Iglesia vive de la Eucaristia (22)
  • La voz de los santos (154)
  • Magisterio (38)
  • Meditaciones de la Virgen (174)
  • Mensajes de fe (214)
  • Miguicas (265)
  • Mojones (184)
  • Mostacicas (265)
  • Noticas (10)
  • Oraciones (391)
  • P. Manuel Martínez Cano (736)
  • Padre Alba (268)
  • Palabras de Dios (94)
  • Para pensar (27)
  • Pensamientos (99)
  • Pensar es sano (111)
  • Sabaticas (266)
  • Santos (111)
  • Semillicas (265)
  • Sintonía con la jerarquia (184)
  • Uncategorized (1.327)
  • Vida mixta (13)
  • Vida religiosa ayer, hoy y mañana (22)

Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

Mis tuits

Twitter P. Cano

Mis tuits

“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Contracorriente
    • Únete a otros 279 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Contracorriente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...