Feliz conmemoración
El día 26 de diciembre celebramos los dieciséis años de la muerte del P. Jaime Piulachs. La mayoría de vosotros ya no le conoció. Habéis nido hablar de él y ponderar sus virtudes. Batantes habéis leído su vida, “ Un jesuita rebelde”. Todos debierais leerla. Pero una cosa debemos meditar en este mes: gracias al P. Piulachs, a su firmeza y a su fidelidad al camino que le señaló el Señor desde el
comienzo de su vida religiosa y de su apostolado, nosotros podemos hoy seguir adelante en el camino de nuestra formación y del apostolado. Gracias al P. Piulachs y a tantos como él que no se doblegaron a las modas del momento, arde en nuestro corazón la luz que todo lo ilumina, de trabajar por el reinado social del Sagrado Corazón. Lección de vida, lección de amor. No nos preocupe la complacencia de los hombres. Busquemos agradar a Dios. Después de nosotros seguirán bendiciéndole miles de hombres que bendecirán también nuestro nombre, como nosotros lo hacemos con el P. Piulachs.
Intercesión poderosa
Pero hay más. El P. Piulachs, intercede por nosotros desde el cielo y nos alcanza un cumulo de gracias que no podemos cantar.
Los santos ruegan por nosotros, hablan por nosotros, y nos aman con amor de perfección. ¡Cuántas veces recuerdo la figura del P. Piulachs, celebrando la Santa Misa! Era un serafín de pureza, de devoción y de recogimiento ante el misterio del altar. Su recuerdo me espolea a su imitación. A él me encomiendo en mil ocasiones.
Si así fue su caridad en la tierra, qué no será ahora, cuando ve al Señor cara a cara, y se han caído ya los velos que escondían el misterio durante nuestra peregrinación.
Encomendémosle nuestras cosas para que seamos dignos de poder servir a Jesús y a Miría como él lo hizo y gastar nuestra vida como él la gastó por eses dos amores.
Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 93, enero de 1986
Chicas y chicos,
venid con nosotros
a los Campamentos del Padre Alba.
Sana diversión, santa formación.
Del 7 al 20 de agosto de 2014.
