Zapatero, el ex presidente de España que culminó el programa socialista de destruir las raíces cristianas de nuestra patria -“a España no la va a conocer ni la madre que le parió”- (Alfonso Guerra) ha propuesto la “alianza permanente entre las confesiones religiosas”, vinculadas a la ONU y a la Alianza de Civilizaciones” para crear una “autoridad religiosa global” que, naturalmente, había de ser masónica, porque, como dicen los papas, el fin de las sectas secretas es la destrucción de la civilización cristiana.
Los papas San Juan Pablo II y Benedicto XVI han alabado el diálogo entre los culturas y las religiones pero “no solo desde la razón positivista” porque “Una razón que sea sorda a lo divino y relegue la religión al ámbito de las subculturas, es incapaz de entrar en el diálogo de las culturas”. Los enemigos de la Iglesia han intentado por todos los medios violentos que desaparezca de la faz de la tierra. En varios países, sigue la lucha violenta y en, otros, la lucha política anticristiana. Todos luchan contra la educación católica en los colegios y en las universidades.
Zapatero afirma que ninguna religión puede presentarse como verdadera. Por supuesto, solo es verdad lo que se vota en los parlamentos democráticos. El dogma fundamental del ex presidente es “La única verdad es la libertad”. ¿La libertad, para qué? para asesinar a millones de niños en el vientre de sus madres, para asesinar ancianos y enfermos en los hospitales… Eso es libertad satánica que hace siempre el mal, algunas veces disimuladamente. Zapatero: la libertad es para hacer el bien, para amar Dios sobre todas las cosas, al prójimo, aunque sea enemigo, y a la patria (en nuestro caso a España) la nación de eterna cruzada ¿volverán nuevos cruzados? sí, si lo quiere el Señor.
La única verdad no es la libertad. La verdad, Zapatero, es Cristo, Dios y hombre verdadero, Rey y Señor de todas las naciones. Y la única religión fundada por Cristo es la católica. Sólo una religión puede ser verdadera, pues solo hay un Dios. Las distintas religiones que hay en el mundo se contradicen en su doctrina, moral y culto. Como Dios no puede contradecirse, solo una religión puede ser verdadera. Tenemos la obligación de reflexionar hasta hallar la verdadera religión.
Zapatero, yo y todas las personas deberíamos tener muy presente que en el mismo instante de nuestra muerte seremos juzgados por Cristo. Los mueran en gracia de Dios irán al Cielo, para ser felices eternamente, y los que mueran en pecado mortal al infierno, donde sufrirán eternamente.
Padre Manuel Martínez Cano, mCR.