Desde hace siglo y medio que, en una u otra forma, estamos oyendo la misma afirmación: «La Iglesia debe reconciliarse con el mundo moderno»; » la Iglesia ha vivido de espaldas a la realidad moderna»;»la Iglesia debe abrirse de una vez a la modernidad y superar su anquilosamiento histórico».
¿Qué ha sido la modernidad? La Europa que nació con el protestantismo y la que ha llegado desde aquel impulso de revolución religiosa hasta nuestros días.
¿Qué recibió la Iglesia en la revolución protestante? Los mártires en los Países Bajos, los mártires en Francia, en Hungría, in Inglaterra. La próxima fiesta de Cristo Rey verá el mundo subir a los altares a 72 nuevos mártires ingleses, victimas de la persecución protestantes del siglo XVI.
¿Qué recibió la Iglesia de la revolución francesa? Los mártires de la Vendée, las mártires carmelitanas de Compiègne, la persecución en toda Francia.
¿Qué recibió la Iglesia de las revoluciones burguesas y progre sietes del S. XIX? La quema de conventos en Madrid y en tantas otras ciudades. La matanza de frailes, las expulsiones y deportaciones de órdenes religiosas, los latrocinios de los bienes de la Iglesia, el robo inaudito de los Estados Pontificios.
¿Qué recibió la Iglesia de las revoluciones del S. XX, las revoluciones nacionales las revoluciones socialistas y marxistas? Las matanzas de los «cristeros» en Méjico cuya generosidad católica y heroísmo martirial, reconoce ahora la Iglesia con la beatificación P. Pro, el próximo 26 de setiembre. La persecución sangrienta en todos los continentes y naciones donde se ha establecido el comunismo, desde la Polonia de hoy basta Vietnam y Eicaragua. La persecución alemana de los nazismo los mártires gloriosos; Edit Stein, que será beatificada en mayo y S. Maximiliano Kolbe. La persecución en España del marxismo socialista y comunista con miles de mártires, cuyas primicias acaba de reconocer la Iglesia en la beatificación de las tres carmelitas de Guadalajara.
Y suma y sigue. Ese ha sido el mundo moderna para con la Iglesia.»Reconciliarse» con él, con lo que constituye su alma, el protestantismo, el liberalismo, el socialismo, el nazismo, el comunismo, es reconocer que se equivocaron todos sus mártires. Y de «modernidad» en «modernidad», subiríamos hasta los musulmanes y hasta las persecuciones Romanas que era la modernidad de los primeros siglos cristianos. Seria negar la verdad del martirio y negarse a si misma la Iglesia. Reconciliarse para con nosotros es perdonar en nuestros perseguidores actuales y pedirle a la Virgen, vencedora de todas las creaciones de Satanás, que nos mantenga incontaminados del espíritu moderno, enemigo de Dios, para no ser apóstlitas en lugar de mártires.
Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 106, abril de 1987