Una parvulita de tres años, de nuestro colegio, está peinando a su abuela. Ésta se queja de que le hace daño. La niña le dice: Àvia (abuela), no te quejes y ofrece el sacrificio para que se salven los niños que mueren de hambre en África. Letra por letra lo que le dice a ella su madre, antigua alumna nuestra.
Sale un niño de 8 años del comedor, viene hacia mí, y me dice: Padre, estoy enseñando la religión cristiana a mi primo de 12 años que ha hecho la primera comunión pero no sabe nada de Dios ni del catecismo.
Le falta un mes para cumplir los tres años. Está en nuestro jardín de infancia. Todos los días va la clase completa a visitar a Jesús en el sagrario. Hoy, nuestro infantico, ha pedido al Señor “una hermanita para que esté más contenta mi mamá”. Su madre tiene tres hijos y, estos días, su hermana ha tenido una niña preciosa. Nuestro infantico vio como su mamá acurrucaba con tanto cariño a su prima, que no se lo pensó dos veces: una hermanita para mi mamá.
Tres niñas de 6º de primaria salen corriendo al recreo. A los pocos segundos, vuelven corriendo: Padre, es que se nos ha olvidado hacer la visita al Santísimo.
A comienzos de curso, algunos alumnos nuevos me preguntan ¿por qué llevas la falda tan larga? Pregunta lógica y razonable, porque nunca han visto a un sacerdote con sotana. Lo que ya no es tan lógico ni razonable, es que haya obispos que aconsejan verbalmente a sus sacerdotes que no se pongan la sotana. Miles de sacerdotes, religiosos y religiosas mártires, murieron con su sotana o hábito religioso. Los mártires gozan de la eterna felicidad del Cielo por su fidelidad a Dios y las leyes canónicas.
Dos jóvenes de nuestro colegio, que acabaron el curso pasado segundo de bachillerato, han marchado al Perú para hacer un año de experiencia misionera y discernimiento de su vocación. Bendito sea el Señor y su Santísima Madre.
Ha venido una nueva alumna de seis años. Estoy en el recreo con niños y niñas de su clase. La nueva no se atreve a acercarse y nos mira con cierto recelo. Una de las compañeras le dice: ven con nosotras, que el Padre no se come a nadie”.Ahora, siempre que puede, está junto al Padre.
Se murió el abuelo de una alumna de 12 años. Fui a concelebrar la Santa Misa con el párroco. A la hora de la Comunión, como no había reclinatorio, la niña fue a una capilla lateral y trajo uno en el que comulgaron de rodillas toda la familia.
Manuel Martínez Cano, mCR