Vive en un pueblo de España, del norte o del sur, poco importa. En España hay muchos santos y santas que protegen a nuestra patria de la justa ira de Dios, que debiera arrasarla. Me llevaron unos familiares a su casa. Quiso confesarse y, después hablamos un poco. Su rostro traslucía la inmensa paz de su alma.missa3

Lo primero que me dijo fue: gracias padre por haber venido; el párroco le dice a mis hijas que lo llamen cuando me vean muy grave. Estoy 17 años paralítica, como ve, sin moverme. Todos los días le doy gracias a Dios, continuamente; siempre estoy contenta porque mi familia me quiere mucho, mis hijos, mis nueras y yernos; mis nietecitas. Y yo les quiero con todo mi corazón. Mi marido me abandonó y, yo le dije a mis hijos, que lo cuidaran siempre. Y así lo están haciendo. Diecisiete años sin mover ni un dedo y cada día doy gracias a Dios y a la Santísima Virgen.

Toda la familia está muy unida en torno a su santita. No se le ha producido ni la más pequeña llaga en todo este tiempo; las nietas también ayudan en la tarea de cuidar el cuerpo de su abuelita, con cremas. La madre de una de las niñas, de 8 años, me dijo: Por la tarde salí a comprar con mi hija. Me preguntó: ¿no nos despedimos de la abuela?- No porque está durmiendo – Y si se despierta y le da miedo estar solita. – No hija ella sabe dónde vamos.

Esta familia católica es feliz, como será feliz eternamente en el Cielo. El centro del hogar es la madre, la abuela, la suegra, la hermana. Las santas de nuestros días son las que calman la justa ira de Dios, el castigo que merecemos esta generación perversa, que asesina a millones de niños y niñas inocentes, en el sagrado santuario de sus propias madres y contempla, inmutable, como mil millones de personas pasan hambre, cada día, en este endiablado mundo.

Para la primera democracia norteamericana, los negros no eran personas. Para las democracias modernas, tampoco son personas los niños y niñas asesinados, con la ley democrática en la mano. ¿Cuál será la causa de esa continua injusticia inhumana y bestial?: Satanás y sus partidarios.

Manuel Martínez Cano mCR