Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos anuales: 2014

Página para meditar nº 97

07 jueves Ago 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Padre Alba, Uncategorized

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Suplica por las vocaciones

Los primeros discípulos -Andrés, Simón, Santiago, Juan- te siguieron, Señor, inmediatamente, sin la menor resistencia, sin condiciones. Dejan las barcas, las redes y demás aparejos de pescar… y se van contigo. Tú prometes hacerlos, como recompensa, el más alto servicio: pescadores de almas. Siguen faenando todavía en todas partes por donde van a vivir. Pero ya va a ser otra la intención, va a ser otra la manera de vivir y trabajar.vocaciones

Por eso, hoy Señor, te queremos pedir todos, que tu «ven Sígueme» no haya cambiado designo. Hoy continúas llamando con igual prisa, con la misma amorosa insistencia. Y yo ciertamente podría dejar muchas cosas, para adentrarme más en Ti, haciendo lo que habitualmente hago para ganarte almas., para ganarte misioneros, para ganarte vocaciones, para ganarte un poco más mi corazón. Tú que sabes hacer milagro sin que se vean, haz que fructifique cualquier mínimo esfuerzo que yo realice con vistas a la salvación del mundo. Que alcance para mi Asociación, para mi familia, para mí mismo una nueva generación de almas entregadas, que ninguna fatiga les deprima, que ningún desengaño les envejezca, que ninguna dificultad les ha­ga perder de vista el horizonte de conquistar las almas contigo para así entrar en la gloria del Padre en tu compañía. Oh, Jesús, danos una ambición iIimitadísima de conquista. Que no sea esclavo de las mil conveniencias humanas, que por tu amor me pueda mortificar con ingeniosa facilidad en mil ocasiones de la vida, para alimentar un ardoroso deseo de que todos sin excepción te lleguen a conocer, a desear, a amar. Oh, Jesús mea ni última petición, que descubra la Adoración Nocturna, para alimentar así ser pescador de almas por el mar sin orillas de tu ansia redentora.

Reunión de grupo

La reunión de grupo, es el contacto de una hermosa amistad natural, espontánea, libre, rectamente elegida, en la que todos sintonizamos, que se eleva al nivel de lo sobrenatural, por el contenido, por las motivaciones que la mueven, por los frutos apostólicos que se obtienen y por el empuje que me fuerza para mi santificación. Con mis hermanos de reunión la proximidad del amor de Jesús más intensa. «Cuando dos o más se reúnen en mi nombre Yo estoy en medio de ellos». Eso ha de ser mi reunión de grupo.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 97, mayo de 1986

Recapitulación primera

30 miércoles Jul 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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«El octavo día» ha tenido doce emisiones, una por semana. En los diez minutos de cada una sólo caben algunas pinceladas, que en espacios sucesivos se van ordenando para diseñar una figura intangible. Mas no todos los que me otorgan el honor, que no sé cómo agradecer, de abrirme la puerta de sus casas, habrán podido seguir la línea en su totalidad. Por eso, acaso no sea inútil volver la mirada, evocar la finalidad general de «El octavo día», y subrayar algunos rasgos salientes de lo dicho hasta ahora. La finalidad se ajusta a estas palabras del Concilio: «Cristo es la luz de los pueblos… y su claridad resplandece en el rostro de la Iglesia». Muchos lamentan, no sin motivo, que en algunos sectores responsables se presente a la Iglesia no como luz, sino como espectáculo de confusión. «El octavo día» se propone difundir un poco de claridad. No, bien lo sabe Dios, porque el que habla tenga luz propia o presuma de resolver problemas difíciles. Habla solamente como obispo, servidor de la Iglesia; es decir, no emitiendo opiniones personales, sino la enseñanza de la Iglesia universal, cuyo maestro y portavoz supremo es el Papa.16873245 En la vida humana hay siempre zonas oscuras, y a la Iglesia no le faltarán nunca dificultades en su camino; pero también lleva consigo una luz inextinguible, que alumbra nuestros pasos. Lo sensato es aprovecharla, no mezclar lo claro con lo oscuro, no tapar la linterna ni sofocar su luz con las humaredas artificiales de una palabrería que aturde en vez de orientar. «El octavo día» está animado por la decisión de levantar en alto, con sencillez y seguridad, la lámpara de la doctrina de la Iglesia. La luz viene de Jesucristo, camino, verdad y vida. La Iglesia no es más que resonador de su voz, y cuando sus ministros comparecen ante el mundo, no han de hacerlo para exhibirse a sí mismos (sus planes, su sabiduría, su poder), sino para elevar la atención hacia el misterio luminoso de Cristo. Como nos avisaba hace poco el arzobispo de Toledo, es necesario hablar menos de las estructuras de la Iglesia y más de Dios y sus misterios. El fundamento de todo, al que hemos dedicado los dos primeros espacios, es la presencia salvadora de Cristo resucitado. La Iglesia es más que una asociación de personas que buscan la verdad o que comparten unas ideas y actitudes; su enlace con Cristo es más que con un fundador o un maestro lejano: Cristo es su vida, no sólo por lo que dice, sino por lo que El mismo es y hace, por encima de los límites humanos. Todos los hombres necesitamos un ideal. Un ideal digno de este nombre es algo que dé sentido a la totalidad de nuestra vida, incluida la muerte; algo que mantenga tensado nuestro espíritu y que encauce nuestras energías, como una vocación que, al mismo tiempo, nos levante, vincule y libere. Muchos hombres desesperan de poder levantar los ojos hacia un ideal, sospechando que esta pretensión sea un sueño ilusorio, o se limitan a ideas y programas parciales y pasajeros. Cristo se nos ofrece como ideal pleno, no soñado, sino realizado. El nos revela y nos comunica el amor del Padre; nos hace hijos; transforma nuestra vida por el amor y la esperanza; nos conduce hacia la victoria sobre el pecado, el dolor y la muerte. Su luz y la eficacia del amor fraterno contribuyen también a mejorar las condiciones de la vida temporal, pero la esperanza del reino de Dios no se identifica con ningún futuro que sea obra de los hombres y, por eso mismo, no se disipa cuando llega la hora de la debilidad o de la muerte. Y porque Cristo resucitado es el corazón viviente de la Iglesia, ésta tampoco se identifica del todo con nosotros, sus miembros. Es más que nosotros: es nuestra madre. Dos veces hubimos de tomar en consideración a quienes piensan que esta realidad sencilla y hermosa de Cristo en su Iglesia queda oprimida por la carga de los dogmas o de las verdades que hay que creer. Algunos menosprecian las verdades de la fe en nombre de la vida o con el pretexto de la humildad o de la libertad y unidad de los hombres. Hemos visto que la verdad cristiana es precisamente la expresión de la vida plena, que se nos da por la persona de Cristo. Y, como verdad y vida son inseparables, lo que se esconde realmente en el desprecio de la verdad, es el desprecio de esa plenitud de vida que Cristo nos aporta, para encerramos en los límites de nuestros proyectos o de la acción humana. Hemos visto que la firme orientación que nos da la fe, en medio de las oscuridades, no se funda en la presunción orgullosa de ser, nosotros, propietarios de la verdad. Se funda en un don de Dios, que todos hemos de acoger con humilde gratitud, que a .todos se ofrece y a todos ha de juzgar. Y no puede haber amor a los hombres sin amor a la verdad, que es la que nos hace libres. Por eso mismo hicimos notar cómo, según el Concilio y en contra de lo que algunos propalan, la acción misionera sigue siendo, como siempre, una función primaria de la Iglesia. E indicamos cómo se relaciona con la predicación del Evangelio la buena fe de los que caminan a tientas hacia Dios, sin conocer todavía la verdad. Pero, sobre todo, «El octavo día» iba mirado con simpatía fraternal a los innumerables «hijos del pueblo que respiran confiadamente la atmósfera de la fe y que ahora se ven acusados de poseer una fe de inferior calidad, porque no entienden las interpretaciones nuevas que algunos tratan de imponerles. Puedo afirmar que el móvil principal de «El octavo día» ha sido decir a todos, como si me dirigiese a mi madre: «No desconfiéis de vuestra fe. Es válida, para la vida y para la muerte. La fe cristiana no es más accesible para los que presumen de sabios que para los sencillos, los auténticamente inteligentes. ¿Os invitan a renovaros? Si es una invitación a mejorar en amor de Dios, en amor del prójimo, en desprendimiento, en colaboración activa con la Iglesia, en asimilación ,más honda de las verdades y valores del Evangelio…, aceptadla. Si os invitan a cancelar, por inútil, la formación, a veces muy honda, que habéis recibido o heredado de la madre Iglesia, rechazad la invitación; no viene de Dios. En ciertos ambientes de confusión, esto exigirá que cada uno sepa defender su fe. Para tal autodefensa hemos dado criterios en «El octavo día». Será conveniente recapitularlos de nuevo. Lo haremos en la próxima emisión.

Monseñor José Guerra Campos

 

Vida después de la vida

30 miércoles Jul 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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Hace treinta años me regalaron el libro “vida después de la vida”. Vivía en una aldea de la Alcarria conquense. El contenido de la obra eran varios testimonios de personas que, después de muertas volvieron a la vida, tras contemplar paisajes hermosísimos, luces divinas, jardines paradisíacos y belleza, mucha belleza. Este verano del 2014 una periodista y antigua alumna me regaló un libro en el que la autora afirma que estuvo nueve minutos en el cielo. Dios lo puede todo, indiscutiblemente, pero la revelación divina nos dice: “Está instituido que todo hombre muera una sola vez, y después el juicio” (Heb 9,27).

E85La muerte es la separación del alma y el cuerpo que volverán a unirse el día del juicio universal. El cuerpo hecho de barro, vuelve a la tierra: “Recuerda que eres polvo y en polvo te has de convertir” (Gen 3,19). El cuerpo separado del alma es un cadáver frío, inmóvil, insensible… Y el alma ¿qué? El alma es espiritual e inmortal, vivirá eternamente en el cielo o en el infierno. El alma separada del cuerpo y limpia de todo pecado y pena temporal se une a Dios para siempre en eterna y gozosa felicidad. “La hermosura del cuerpo es el alma y la hermosura del alma es Dios” (San Agustín).

El demonio dijo a Eva que no moriría si comía del fruto de la ciencia del bien y del mal “de ninguna manera moriréis” (Gen 3,4); y murieron. Y, por su desobediencia también morimos nosotros ¿Cuándo?: “Velad, pues, porque no sabéis cuando llegará vuestro Señor” (Mt 24, 42). “Oculto está el último día, para que observemos todos los días” (San Agustín). “Acuérdate de tus postrimerías (muerte, juicio, infierno y cielo) y no pecarás jamás” (Eclo 7, 40).

Señora, Reina y Madre nuestra, Santa María, que muramos en gracia de Dios: ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

P. Manuel Martínez Cano, mCR.

Post mortem Francisco Franco: obispos Teruel y Tuy-Vigo

30 miércoles Jul 2014

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Obispo de TERUEL y ALBARRACIN. El Boletín Oficial de estas Diócesis, diciembre 1975, reprodu­ce el Testamento de Francisco Franco (págs. 389-90). «… Caudillo de la Patria y cristiano ejemplar». (Telegrama del Obispado al Consejo de Regencia: Boletín citado, pág. 390). …«Este no es momento ni lugar para elogiar ni para enjuiciar». (…). «Aleccionados por el ejemplo de su vida sencilla y austera, dedicada, consagrada totalmente al servicio de la Pa­tria, pedimos, agradecidos a su último mensaje, que el Señor acepte complacido y benigno la obra de su fiel servidor Fran­cisco Franco, que ni en vida ni en muerte se avergonzó ni disi­muló su fe cristiana, que siempre se profesó creyente, privada y públicamente, e hijo fiel de la Iglesia, y quiso hacer la voluntad de Dios que le destinó a tan altos y responsables puestos en su pueblo. (…).franco12 «Ojalá que la muerte cristiana y ejemplar de nuestro Jefe de Estado sea para lodos los españoles una fuerte llamada, una eficaz gracia actual de Dios, en este Año Santo de renovación interior, de conversión profunda, de reconciliación. Este sería su último y perenne mensaje en las cercanías de la Navidad, ya que nos tenía acostumbrados a aquellos mensajes de fin de año. Atención, pues, españoles, con su muerte nos habla el Jefe del Estado español». (Homilía: Boletín citado, págs. 392, 393.)  Obispo Administrador Apostólico TUY-VIGO. «…En estas horas luctuosas confiamos en que Cristo hará partícipe de su gloria a Francisco Franco, el hombre creyente que miró los acontecimientos sabiendo que todo era conducido por la mano de la Providencia, aunque no cejara en poner los medios conducentes a lograr su objetivo de engrandecer a su Pueblo; el hombre creyente que se manifestó y vivió como católico, con honestidad y limpieza de conducta ejemplares, con lealtad y total entrega a su Patria; el hombre creyente que quiso acertar en la aplicación de los principios cristianos a su actua­ción de gobernante. Por si fueran poco convincentes las mani­festaciones de cristiano que dio a lo largo de su vida, ahí está su mensaje último como testimonio de fe, de esperanza y de amor virtudes teologales que acreditan el vivir cristiano. (…) Una muerte es para los cristianos signo de esperanza. Lo es excepcionalmente la muerte de Francisco Franco. Por lo que él fue y por lo que él hizo. Por su vida de creyente esperamos que el Señor le haya recibido definitivamente en su paz. Por su vida de ciudadano esperamos que esta España, a la que él amó apa­sionadamente, sea fiel a sus deseos de constituir una comunidad en la que todos, unidos, tengan cabida y participación»… (Homilía:   Boletín Oficial del Obispado, diciembre   1975, pags. 475, 476, 477.)

Meditación sobre María Inmaculada: su grandeza

30 miércoles Jul 2014

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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Aunque por tratarse de un misterio no podemos profundizar en él, pues nos perdemos en su inmensidad, no obstante, es muy dulce y consolador meditar las razones que a nuestro entendimiento se le alcanzan fácilmente, para convencemos de cómo María tuvo que ser Inmaculada.

1º Reina de los ángeles.- María tenía que reinar sobre los mismos ángeles· y ellos honrarse y alegrarse con tal Reina.-Pero ¿cómo habían de tener por tal a una criatura menos pura y perfecta- que ellos?… ¿una criatura que aunque por poco tiempo hubiera sido esclava del pecado, esto es, esclava de los otros ángeles que se rebelaron contra Dios?-Esto no es posible, la razón humana se resiste a admitir este absurdo. – Luego no hay más que sostener que María tuvo que ser pura, santa e inmaculada.

2º Hija del Padre.-Es la Hija predilecta de Dios y por lo mismo la destinó a una grandeza que, fuera de la suya, no hubiera otra igual. Quiso juntarla todo lo más posible con la divinidad, de suerte que sin llegar a ser DIOS, porque esto no es posible, fuera la que más se acercara a DIOS. Ahora bien, si Dios y el pecado son las cosas más opuestas, ¿cómo María había de acercarse tanto a Dios y a la vez tener en su corazón mancha de pecado?… Otro absurdo que no podemos admitir y que nos demuestra su Inmaculada Concepción.

inmaculada_33º Madre del Hijo.-De María, Jesús había de tomar la carne y sangre que como hostia pura y santa ofreciera en la Cruz por la humanidad, pues ¿cómo había de ser pura y santa esa hostia si en su origen estuvo manchada de pecado? … además nadie ha podido elegir madre…, todos hemos tenido la que Dios nos dio…, pero en Cristo no fue así.  Él se eligió y formó su Madre como quiso… ahora bien, pudiendo formarla bellísima, pura y santísima, en su concepción ¿la iba a preferir manchada y esclavizada al pecado?… El pueblo cristiano hace muchos siglos decía: «Si no pudo, no es Dios; si pudo y no quiso, no es Hijo; digan, pues, que pudo y quiso»… esto es, no pudo ser por falta de poder, pues Dios todo lo puede, y si pudo formar en gracia a Adán y Eva ¿por qué no a María? Si pudo y no quiso, no demostró un amor digno de un buen hijo a su madre, pues la privó de una belleza y hermosura que precisamente era la que Ella más amaba. Luego, no tuvo más remedio que hacerla Inmaculada.

4º Esposa del Espíritu Santo.-La vida del Espíritu Santo es la gracia santificante y tanto quiso a María, que se desposó con Ella, y le dio su gracia en toda su plenitud… «la llena de gracia». El mismo fue el que misteriosamente y con una operación llena del poder y de la pureza infinita de Dios, formó en el seno de María la habitación para el Hijo de Dios… ¿es posible que una unión tan perfecta e íntima entre María y el Espíritu Santo…, una operación tan santa y divina como, la encarnación del Verbo… todo eso fuera a hacerse en una carne manchada de pecado?… ¿Sería esto digno de Dios? David preparó para hacer un templo, a Dios, lo mejor que encontró en la tierra… y el Espíritu Santo «para formar aquella Viva habitación del Verbo ¿no había de juntar lo mejor del Cielo? Pues entonces, no pudo haber ni sombra de pecado, ya que esto repugnaría en extremo al Hijo de Dios.

5º Nosotros mismos. –Si amamos un poco a María ¿no nos gozamos en verla inmaculada y en ese misterio no vemos como resumida toda la belleza de María? Si Dios nos hubiera dado “a nosotros libertad y poder para dar a María lo que quisiéramos, ¿no la hubiéramos, hecho así… Inmaculada… purísima… y santísima?… ¿nos hubiera gustado verla sucia y manchada por el pecado?… ¿Diríamos que la amábamos de veras entonces? Luego, convéncete que ni el Padre, ni el Hijo, ni el Espíritu Santo, pudieron hacer otra cosa, más que darle la pureza Inmaculada que posee. Termina dando gracias a Dios por haber hecho así a María… y la enhorabuena a María por ese privilegio… y el parabién a toda la humanidad por tener una Madre así y sólo así.

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