La Iglesia de Cristo:

Enseñanzas de los testigos de Jehová. -Para los Testigos de Jehová la Iglesia no está constituida sobre la base del Primado de Pedro:

La primera palabra de Mt 16, 18, es masculina (Petros), mientras la segunda es femenina (Petra). La primera se refiere a Pedro, la segunda a Cristo. Cristo es, pues, la roca que se cita allí, según los textos de Ef 5, 23 y Col 1, 18, en los que se dice que «Cristo es la cabeza de la Iglesia».vaticano

La Iglesia es invisible, y está constituida por Cristo, como cabeza de ella, y por los 144.000 elegidos de Ap7, 4 Y14, 1. Este es el Cuerpo Místico, la Esposa del Cordero (Ef 1, 22; Col 1, 18).

A los Apóstoles se les concedieron determinados poderes que terminaron con su muerte. Después de ella, se inicia un cristianismo en el que todos sus seguidores son guiados directamente por Dios y suficientemente iluminados para entender la Escritura.

Respuesta católica. -El Primado de Pedro. -Es precisamente fijándose en la etimología de la palabra, como se puede sacar el argumento para demostrar el primado de Pedro. Hay, indiscutiblemente, en el versículo griego de san Mateo (16, 18) dos palabras, una masculina y otra femenina; pero tengamos en cuenta que, en arameo, tal como ras pronunció Jesús, no existe la diferencia que hay en, el griego entre ambos géneros. Por ser en griego perfectamente claro, al traductor no le pareció recto designar a un varón con nombre femenino. Por eso, cuando, en el primer versículo, la palabra Cefas tiene un sentido de nombre propio, emplea el nombre de «petros»; pero en el segundo, cuando quiere hacer resaltar más la solidez del fundamento, usa la palabra «petra» que es la traducción exacta del original arameo. Jesús llamó a Simón dos veces Cefas como le había llamado el primer día del encuentro (Mt 10, 2; Mc3, 16; Lc 6, 14 Y Jn 1, 42). Pero Jesús quería determinar aun más, el lugar que había de ocupar Pedro en su Iglesia, y, para ello, sigue hablando con metáforas, típicamente hebreas o aramaicas: de las puertas del infierno, de las llaves del Reino, del poder de atar y desatar. Y, para encomendarle esa misión, le ha cambiado de nombre. Otra característica típicamente bíblica, como nos consta de Abraham, Israel, etc. Admitir la primacía de Pedro, no contradice lo dicho por san Pablo y por san Pedro de que Cristo sea la piedra viva y angular del edificio y la Cabeza de la Iglesia y de su Cuerpo místico. No hay contradicción, admitiendo la divinidad de Cristo que está sobre la primacía humana de Pedro. No admitiendo la divinidad, como es el caso de los Testigos, es como ellos pueden encontrar una contradicción, que no existe.

La Iglesia es una sociedad visible. -Está constituida por todos los cristianos, no por un número limitado de ellos: los 144.000.

San Pablo, al dirigirse a una Iglesia, no lo hacía a un grupo, sino a la totalidad de los fieles de la misma. La carta a los Efesios, cuyo encabezamiento «en Éfeso» falta en algunos códices como el Vaticano y el Sinaítico, hacen pensar en la posibilidad de una encíclica. Las otras cartas de los Apóstoles tienen un carácter universal. «católico». En cuanto a la participación en el Cuerpo místico se obtiene mediante el bautismo (1ª Cor 12, 12-13). Por eso, puede decir san Pablo a todos los cristianos de Roma (Rom 12, 5) que forman un solo cuerpo con Cristo.

Demuestran que la Iglesia es visible y terrena (además de invisible) los siguientes hechos:

1º) la autoridad de Cristo (Mt 7. 28-29), es enviado (Jo 3, 16). Su expresión «Yo os digo», y la irrevocabilidad de su palabra, dan pleno sentido a «haberle sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra».

2º) los Apóstoles, escogidos expresamente por divina voluntad del Padre Celestial (Jn 17. 6).

3º) Los poderes. Perdonar o retener (Jn 20, 23), bautizar y predicar (Mt 28, 19). Les promete la asistencia hasta el fin de los siglos (Mt 28, 20) Y les envía, del mismo modo que Él es enviado por el Padre (Jn 20, 21).

4º) Los poderes comunicados por éstos a otros. Como Cristo les dio el poder, ellos mandan (l otros. En los Hechos 14, 23, establecen cabezas de iglesias. que. en 20, 28. son llamados obispos y se establece que el Espíritu Santo los ha instituido; y se dan normas para elegirlos (Tt 1, 5-7). Prevén que, cuando ellos falten, haya sido creada una cadena de sucesores autorizados (2ª Tim 2,2).

5º) Se organiza la Iglesia (Hech 14, 23); se excluye a los indignos (1ª Cor 5, 5); se dan reglas: para las reuniones (1ª Cor 11): se regula el ejercicio de los carismas (1ª Cor 14, 26); se eligen los diáconos (Hech 6, 1-6), etc.

Queda pues demostrado con estos hechos que la Iglesia es visible y que en ninguno de estos textos se habla para nada de los 144.000.

La Iglesia después de la muerte de los Apóstoles. -Los Apóstoles tuvieron sucesores, como hemos visto. Esto era -absolutamente necesario y se desprende además de las mismas palabras de Cristo. Pre dicar en todo el mundo y a toda criatura (Mc 16. 15). Y estar con ellos hasta la consumación de los siglos, supone sucesión, puesto que aquellos apóstoles no iban a poder predicar en su corta vida a todas las naciones, a todas las criaturas, ni iban a vivir hasta el fin de los siglos. Admitido el principio de la sucesión apostólica, y vista la posibilidad de ser adulterada la doctrina, se impone una cabeza visible que pueda declarar, en forma sensible a todos, lo que es verdadero y lo que es falso.

Este magisterio de la Sede Romana nos garantiza que la fe que profesamos y la moral que practicamos hoy los católicos son auténticas, las que Cristo trajo las únicas que pueden salvarnos. Mientras, él nuestro alrededor, vemos pulular centenares y centenares de sectas, cada una con una doctrina distinta -prueba del error-, e impidiendo sean cumplidos los deseos del propio Cristo, en su oración sacerdotal al Padre: «¡que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti…!» 11 (Jn 17, 21).

No queriendo tener la humildad -por algo decía santa Teresa que humildad es andar en verdad-, ante las dificultades que presenta la Escritura (piedra de toque para contrastar nuestra fe y nuestra humildad), de admitir la interpretación de la Iglesia Católica, se alzan con la doctrina de la interpretación personal e iluminación directa a cada uno; doctrina que, aparte de no constar en ningún pasaje de la Biblia, demuestra con los hechos -la variedad de las sectas de ella derivada-todo lo contrario.

La necesidad del magisterio de la Iglesia, y la humildad con que debemos recibirle, se encuentra reunida y resumida en aquellas magníficas palabras de la Escritura: ¿Cómo voy a poder entenderlo si no hay quien me guíe? (Hech 8, 31).

«SI QUEREMOS SER CUERDOS Y DAR A LA IGLESIA LO QUE MÁS NECESITA EL ESPÍRITU SANTO, HEMOS DE ESTAR DISPUESTOS Y SER FIELES A LA CITA FIJADA PARA SU ENCUENTRO VIVIFICADOR: LA VIDA INTERIOR», nos recordó Pablo VI. Y, ¿hay vida interior o sea, amistad con Dios sin oración? ¡Reza cada día! No te olvides de la devoción salvadora de las TRES AVEMARÍAS a nuestra Madre la Virgen Inmaculada.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10