Entro en la clase de párvulos de cuatro años; un alumno viene decidido hacia mí, me dice: “Jesús es hijo de la Virgen María y la Virgen María es Madre de Dios”. Y se vuelve a su asiento, tranquilamente.ninos-lectura-imagenes

Estoy en el salón de actos del hospital de San Rafael, en la entrega de premio de belenes y villancicos de la Unión Seglar de San Antonio Mª Claret. Sentado en medio de la familia Rodríguez de Mier-Ruíz. A mi derecha, la madre y el hijo de cuatro años, Santiago. A mi izquierda, Javier de 6 años y su padre, con Miguel en sus brazos. Pregunto al padre: ¿tienes caramelos? Tengo reseca la boca. No, me responde. Desaparece Javier, y antes de un minuto, me entrega dos caramelos. Se los pidió a sus abuelos.

En el recreo del colegio, los niños juegan al fútbol. Veo que cuatro niños cogen a uno que está tumbado en el campo, lo llevan corriendo a la enfermería. La cara blanca como la pared. Le digo: “ofrécelo por las misiones y por la conversión de los pecadores” –“Sí, padre, lo estoy haciendo”. Dan ganas de llorar de gozo. Volvió al colegio escayolado.

Un hijo de una antigua alumna ha hecho su Primera Comunión. Durante la comida, otro hijo más pequeño hace unos ruidos estridentes con su globo. Me voy hacia él y le digo: “Te estás divirtiendo mucho, pero esos ruidos hacen daño a los oídos de tus abuelos”. Dicho y hecho. Dejo inmediatamente de molestar. Los niños tienen entendimiento y corazón. El padre Alba nos dejó grabada en cerámica esta máxima: “Debemos educarlos. Teniendo presente que la Sagrada Escritura dice que, al rebelde se le debe tratar con vara dura y con mucho amor.

La abuela de dos niñas nuevas del colegio ha venido a fotografiar “el cuadro de honor”, de primero de primaria en el que está su nieta. La otra niña está en cuarto de párvulos, vino sin saber coger el lápiz. “No sabía nada, y en cinco meses, sabe escribir letras, oraciones y me cuenta hasta cincuenta. Estoy muy orgulloso de mis nietas. Este colegio es el mejor del mundo”. Dicho está.

Con los ojos humedecidos, me dice la madre de una adolescente de 15 años que está en el colegio desde niña: mi hija es un tesoro, me aconseja muy bien cuando tengo problemas. Sabe mucha religión y me pone explica ejemplos que me ayudan a salir de mis preocupaciones.

Ha terminado el colegio y estoy hablando con una niña de tres años en el pasillo. Llevamos diez minutos dialogando. Le digo: voy a hacer la visita a Jesús. ¿Dónde está?, me pregunta. Señalo con el dedo el techo. Arriba está la capilla en el piso superior. La niña levanta la vista y me dice: No lo veo. Me levanto y la niña me sigue. “No, tienes que esperar a tus papás”. Vuelve a sentarse. A los pocos minutos la veo entrar, cogida de la mano de su padre, enviando besitos al Señor y a la Virgen.cosas-de-niños

En tres ocasiones distintas y distantes, tres alumnas de 7,8 y 9 años me han dicho: “La Virgen grande de la capilla ha inclinado la cabeza y me ha sonreído”. Yo sonreía también, porque en esa misma capilla, me he dormido muchas veces. Estoy convencido de que las niñas no mentían. ¿Acaso la Virgen Santísima no puede sonreír a sus hijas?

Una niña: A mí me gusta ir conjuntada porque es la moda. Otra: A mí me da igual; lo que me da mucha pena son las niñas pobres que no tienen más ropa que la que llevan puesta. Otra: Pues a mí, no me gusta llevar pantalones, siempre llevo falda porque no quiero vestir igual que mis hermanos.

Mi padre dice que la democracia es muy importante porque defiende los derechos humanos. Otro: el más importante es Dios, que ha creado todo el mundo de la nada.

Esta mañana ha faltado al colegio un niño de seis años. Está “pachucho”. Una hora más tarde, se presenta en la Santa Misa del colegio, con su madre. Vuelven a casa los dos. Y el niño, que ya ha hecho su primera Comunión viene con su abuelo a la Adoración Nocturna del colegio. Esta noche es el turno de los “pequeños”. Y le toca a él los cuartos jueves del mes, adoramos a Jesús, presente en el Santísimo Sacramento, durante diez horas.

Manuel Martínez Cano, mCR