Existencia de Dios

En el principio, Dios creó el cielo y la tierra (Gen 1).

Toda casa es construida por alguien y el que ha construido todas las cosas, es Dios (Heb 3, 4). Dios es el creador de todas las cosas (Ef. 3, 9). Dios es quien ha extendido los cielos y fundado la tierra, y que ha formado el espíritu del hombre dentro de él (Zac 12, 1). Sus perfecciones invisibles, su eterna potencia y su Divinidad son, desde la creación del mundo, hechas visibles a la inteligencia por el medio de sus obras (Rom 1, 20).roma

Sus principales perfecciones

Dios es un puro espíritu, eterno, inmenso, todopoderoso; bueno, santo, justo; infinito en toda cualidad, en toda perfección. Yo soy el Dios todopoderoso (Gen 17, 1).

Yo vivo eternamente (Deut.32, 39)

Yo soy el que es (Ex 3, 14).

Dios es espíritu (Jn 4, 24).

Dios es luz (1 Jn 1, 5).

Dios es amor (1ª Jn 4, 8).

Dios es grande y digno de toda alabanza, y su grandeza no tiene fin (Sal 144, 3).

Nuestro Señor es grande y su poderes infinito, y su sabiduría no tiene límite (Sal 144,8).

Santo, santo, santo es el Señor, el Dios todopoderoso (Ap 4, 8).

Santo, santo, santo es el Señor: Dios del universo (ls 6,3).

El Señor es un Dios eterno (ls 40).

El Señor es un Dios santo (Jos 24).

El Señor es justo y ama la justicia (Sal 10).

Señor, Dios mío, vuestra grandeza es infinita (Sal 68).

Señor, Dios mío, vuestra bondad es infinita (Sal 68).

Nuestros deberes para con Él

Dios nos ha creado para conocerlo, amarlo, servirlo, bendecirlo, santificarnos, y merecer así la dicha eterna del cielo.

Conocerlo

Conocemos a Dios, apliquémonos a conocerlo (Os 6, 3).

Me complazco en la piedad y en el conocimiento de Dios (Os 6, 6).

Haced progresos en el conocimiento de Dios (Col 1,10).

La vida eterna es que os conozcan, a Vos, el único verdadero Dios, y al que habéis enviado, Jesucristo (Jn 17, 3).

Todos los días de vuestra vida, tened a Dios presente en vuestro pensamiento (Tob 4).

Yo soy el Dios todopoderoso: andad en mi presencia y sed perfectos (Gé 17, 1).

Yo mismo seré vuestra recompensa infinitamente grande (Gé 15, 1).

Amarlo

Amaréis al Señor vuestro Dios, con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma, con todo vuestro espíritu y con todas vuestras fuerzas (Deut 6. -Mt 22.-Mc 12. -Lc 10).

Servirlo

El Señor, vuestro Dios, pide que le améis y sirváis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, observando sus mandamientos y sus leyes a fin que seáis felices (Deuto 10, 12).

Mis mandamientos, los enseñaréis a vuestros hijos y los meditaréis (Deuto 6, 7).

Observad y escuchad todas estas cosas que os ordeno, a fin que seáis felices, vosotros y vuestros hijos junto a vosotros, a perpetuidad (Deut 12, 28).

Bendecirlo

Bendecid a Dios en todo tiempo (Tob 4, 20).

Recomendad a vuestros hijos que se acuerden de Dios y le bendigan en todo tiempo (Tob 14, 11).

Bendecid a Dios a fin de que os alegréis por todos los siglos de los siglos (Deut 13, 12).

Santificarnos

Lo que Dios quiere, es vuestra santificación… Pues Dios nos ha llamado a la santidad (Tes 4).

Sed santos, pues Yo soy santo, Yo el Señor vuestro Dios (Lev 19, 2).

Dios nos ha predestinado a ser conforme a la imagen de su Hijo (Rom 8, 29).

Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5, 48).

Merecer la dicha eterna del cielo

Dios hade tal modo amado el mundo, que ha dado su Hijo único para qué quienquiera que crea en El tenga la vida eterna (Jn 3, 16).

El don de Dios es la vida eterna en Jesucristo nuestro Señor (Rom 6, 22).

El Dios de toda gracia nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo Jesús (Pe 5, 10).

Venid, los benditos de mi Padre, poseed el reino que os ha sido preparado desde el origen del mundo (Mt 25, 34).

Veremos a Dios cara a cara. (1ª Cor 13, 12). Veremos a Dios tal como es (1 Jn 3, 2).

En el paraíso, viviréis dentro de un océano de alegría, dentro de un júbilo que durará siempre, un júbilo eterno coronará su cabeza, la alegría y el gozo serán su herencia. (ls. 35). Esta alegría será tan grande que, incluso durante toda la eternidad, parecerá siempre nueva». (San Ligorio, «Preparación para la muerte», 14ª Consideración).

* * *

Dios es infinitamente feliz en Sí mismo y por Sí mismo, gozando de sus perfecciones infinitas. No carece de nada. Es por pura bondad, por amor, que nos ha creado y que quiere hacernos participar de su gloria, su felicidad eterna. Dios, siendo por su naturaleza bondad infinita, experimenta un deseo extremo de hacer participar a las almas de su dicha y de su felicidad. DIOS ES AMOR. Toda la eternidad se complacerá en colmarnos de ternura y de delicias. Procuremos, pues, amarlo bien en esta vida, como lo amaremos eternamente con tanta alegría en el paraíso. ¡Mucho más agradable sería la vida, más feliz y más santa, si se recordase a menudo cuán bueno es Dios, cómo nos ama, cómo quiere hacernos siempre bienaventurados con Él en su hermoso paraíso! Alegraos y exultad de alegría pues vuestra recompensa será grande en los Cielos (Mt 5, 12. -Lc 6, 23). Alegraos siempre. Orad sin cesar (1ª Tes 5, 16).

«DIOS GOBIERNA EL MUNDO, PERO LA ORACI6NGO-BIERNA A DIOS», afirma San Juan Crisóstomo. Por esto, ¡qué desgraciado el hombre o la mujer que pasa un día sin oración! Lo mínimo: cada mañana y cada noche las TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen para pedirle la salvación de la propia alma.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10