_nazaretVida de trabajo. -Consecuencia de la vida de pobreza de la Sagrada Familia, es la vida de trabajo que allí tenía que reinar…; eran pobres y no tenían más remedio que comer de su trabajo…; San José, en su oficio…; Ma­ría, en sus ocupaciones domésticas…, y el Niño, ayudando a ambos…, todos allí trabajaban. Meditemos, que algo nos quieren enseñar con este trabajo.

1º Él trabajo es una ley de la creación: es, por tanto, algo natural en el hombre… La pereza, la ociosidad, es completamente irracional.: Como el ave para volar, así el hombre ha nacido para trabajar, dice. Job en la Sagrada Escritura. -En el mismo Paraíso, Dios quiso que el hombre trabajara y, para eso, para trabajarlo y cultivarlo, se lo dio el señor -Es, además, un castigo, y por eso tiene el carácter de tal, y ocasiona fatiga…; la fatiga, es propiamente el castigo del pecado, no el trabajo mismo. -Todos hemos pecado, luego nadie puede estar exento de esta pena. -Trabajos físicos y morales…, en el cuerpo y en el alma…, para comer y: para conservar la vida y hasta para gozar…, siempre hay que trabajar.

Convéncete que éste es tu deber, y que no puedes dejar de cumplirlo… Cuanto más trabajes, más racional eres…, más semejante a. Dios, que es la misma actividad por excelencia…, la más grande…, la que más produce.

La virtud. -Pero, sobre todo, es una virtud. a) porque el trabajo es una penitencia verdadera… y una penitencia muy santa y muy hermosa, porque ha sido elegida e impuesta por el mismo Dios… y porque, además, es universal para todos y en cada momento. -Quizá puedas eximirte de otras penitencias, pero no de trabajar…; aún el enfermo, en una forma o en otra, está trabajando; b) porque si la ociosidad es madre de todos los vicios, el trabajo lo es de las demás virtudes…; es evidente que al ocioso tienta mucho más y mejor el demonio el trabajo, cuanto más duro, y penoso, mejor sirve admirablemente para prevenir las tentaciones…, para debilitar las pasiones…, para quitar ocasiones al enemigo que se desconcierta ante un alma ocupada; c) en fin, es una virtud de expiación o reparación… Satisfacer por el pecado…, adquirir grandes méritos…, preservarte de las caídas, he ahí los grandes frutos del trabajo.

Da gracias a Dios que en una cosa tan necesaria como ésta, puso tantos provechos con que estimularnos… y a la vez endulzar la pena de este castigo. -¿Quién llamara castigo a una cosa tal provechosa como ésta? ¿Quién no se abrazara gustoso con el trabajo si ha de servirle de fuente de gracias y merecimientos incalculables?…

Él trabajo en Nazaret. -Por lo mismo, no es posible que falte el trabajo en Nazaret…, y el trabajo, en su más: estricto sentido… no solo es trabajo la ocupación…, el no perder tiempo… sino, sobre todo, trabajo significa una cosa laboriosa…, difícil., costosa…, ruda…, que requiera, esfuerzo…, sudor…, molestias grandes. -Así, así fue el trabajo en Nazaret…; nada de poesías ni de idilios en aquel trabajo… No era un trabajo para hacer algo para matar el tiempo…~ para pasar el rato era para comer…, ¡para vivir!-vivían del trabajo…, eran unos pobres trabajadores…, unos jornaleros.

Mira a San José y al Niño con el trabajo monótono…, pesadísimo…, aburrido de una carpinte­ría. -Y de una carpintería de aldea, donde no se hacen más que cosas toscas…, ordinarias…, vulgarísimas. -Mira a aquellas manos divinas, que fabricaron el mundo, encallecidas ahora, con el duro trabajo. -Y a la Santísima Virgen lo mismo…; También Ella, después de las labores de la casa, aún las más bajas y viles… lavar, barrer, fregar, etc., cogería el huso para hilar y ganarse hilando, también su jornalito. -Piensa y medita. ¡La Virgen a jornal!… No se ocupa en labores primorosas…; sus finas y delicadas manos no bordan en oro y se.das…, -ni trabajan en blondas v encajes sino en trabajos ásperos y mortificantes

Tu trabajo. -Así debe ser tu trabajo.-Bien está evitar la ociosidad, teniendo siempre alguna ocupación, pero no lo olvides, que no siempre toda ocupación es trabajo. -Distingue dos clases de trabajo en que has de ejercitarte: el espiritual y el corporal. -Hay que trabajar en el alma, para vencerlas pasiones…, dominar el genio y carácter…, pisotear el amor propio…, para no distraerse y hacer fructuosa la oración para ejercitarse en la práctica de las virtudes para llevar una vida intensamente espiritual… y, sobre todo, para, ser constante y perseverante en ella. Todo esto, es trabajo y sin él, nada se puede hacer. -Propón trabajar muy de veras en este trabajo, aunque te resulte pesado…, cansado…, molesto.

Además, el corporal, trabajando en el cumplimiento de tus deberes…, no buscando aquello que más te gusta, o te distrae…, sino lo que debes, según la voluntad de Dios y para la mejor gloria suya. Finalmente, esto mismo aplícatela a tus obras de celo y apostolado. ¿Buscas las que más lucen y brillan o las que más provecho causan en las almas?… ¿También en esto te gusta trabajar con comodidad?… ¿También aquí te guías por lo que te agrada o desagrada?… ¿También eres inconstante en este trabajo? Mira a Jesús…, contempla a Ma­ría ¡tantos años trabajando!, y aprende esta lección…, sigue ese ejemplo………Pídeles gracia para hacer con Ellos esa penitencia hermosísima del trabajo… diario…, costoso…. aburrido…, monótono…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965