Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos mensuales: julio 2015

Chispicas 25

15 miércoles Jul 2015

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 chispicas       ESPADAS

                En el evangelio del lunes de la decimoquinta semana del tiempo litúrgico ordinario, hemos leído, esta misma semana: “En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: “No he venido a la tierra a sembrar paz, sino espadas” y esto, como dice el Señor, ocurrirá entre los propios familiares”. Yo entiendo bien lo del ecumenismo y el diálogo con otros cristianos no católicos. Pero hay diálogos que se convierten en armas de guerra ideológica. Las palabras de Jesús son claras y contundentes “quien creyere y se bautizare, se salvará, el que no creyere se condenará”.

        LA MUJER

          Edith Stein

                “¿Se puede hablar de una vocación especial de la mujer o de una multitud de vocaciones de la mujer? En los principios del movimiento feminista las militantes radicales atacaron lo primero y reivindicaron para la mujer todas las profesiones. Sus adversarios no querían admitir lo segundo y reconocían sólo una vocación natural de la mujer. La cuestión exige el análisis de ambos puntos de vista. Ante todo proponemos la cuestión: ¿existe una vocación natural de la mujer y qué actitud anímica exige? Sólo aquél  a quien una ardiente pasión polémica le ha cegado los ojos puede negar el hecho evidente de que el cuerpo y el alma de la mujer han sido formados para un fin especial. Y es afirmación clara e irrebatible de la Escritura la que desde el principio del mundo enseña la cotidiana experiencia: que la mujer ha sido destinada para compañera del hombre y madre de la humanidad. Para eso ha sido creado el cuerpo; pero a él le corresponde su particularidad anímica”.

TESTIMONIO ANTE LA MUERTE

                Ricardo. Una vida sacerdotal entregada a los jóvenes en la Vocación Salesiana. Nacido a la Vida Nueva a los 53 años. Aquí tienes algunas frases del libro “Quiero ser palabra”, escrito en los últimos meses de su vida, plenamente consciente de su Pascua definitiva.

                Como signo y como acto de fe y gesto de confianza yo he querido rezar en las claves del delicioso ecologista Francisco de Asís: “Hermano cáncer”. . . Al nombrarlo dentro del universo de la fraternidad también el cáncer ha perdido su veneno y se ha convertido en camino y compañero a la vez; es el “hermano cáncer”. . . ¡Alabado seas mi Señor por el hermano cáncer! “El miedo al cáncer no tiene derecho a apoderarse de mí, aunque sacuda con su presencia sorprendente mi cuerpo y mi espíritu: porque no puede imponerse por encima del Dios de la vida y del futuro, ni siquiera cuando se ha acabado toda esperanza. Él hace saltar su salvación más allá de todos los cánceres y muertes”. “(La enfermedad, el cáncer) No es una descomposición; es ya una vida nueva que se está multiplicando”. “Mi cáncer me está haciendo más comprensivo, flexible, tolerante”. “Enfermar es nacer. Volver a unas nuevas claves de existencia y de valoración, más auténticas, más verdaderas y más conformes con el corazón envolvente de Dios. . Dios es el único que marca nuestro ritmo de vida”. “No es que Dios me quiera porque valgo mucho; sino que valgo todo porque Dios me quiere”. “En el límite de mi importancia, con Dios compasivo y solidario a mi lado, voy a llegar a decir: “Sólo Dios basta”. . . Venceré el último enemigo mío, cuando ya me encuentre indefenso e incapaz de lucha: a mí mismo, diosecillo recurrente y victorioso en muchas “batallas” ante el Dios de la fraternidad y de la llamada a ir más allá de mí mismo”.

               EL ALMA

                El alma goza de unicidad, sustancialidad, espiritualidad, simplicidad e inmortalidad. Es única porque rige toda la vida vegetal, sensible, intelectual del hombre. Es sustancial porque es el soporte de todo el hombre. La separación de alma y cuerpo, produce la muerte del cuerpo. Y el alma es espiritual, o sea, es capaz de la abstracción, de captar conceptos inmateriales, de sentir la atracción por lo que está por encima de todo el universo. Esto reclama la simplicidad del alma, que no puede estar compuesta de lo que se pesa, de lo que se mide, de lo que se toca, de lo que se divide. Y explica que el alma es inmortal. Recordemos estos textos evangélicos: “No temáis a los que matan el cuerpo, pero el alma no la pueden matar” (Mt. X, 28). “Si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos” (Mt. XIX, 17). “¿Qué aprovecha al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?” (Mt. XVI, 26).

CIVILIZACIÓN CRISTIANA

                “No se edificará la ciudad de un modo distinto a como Dios la ha edificado;. . . no, la civilización no está por inventar, ni la nueva ciudad por construir en las nubes. Ha existido, existe: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de instaurarla y restaurarla, sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos, contra los ataques siempre nuevos de la utopía malsana de la revolución y de la impiedad: “omnia instaurare in Christo” [San Pio X, Carta sobre Le Sillon “Notre charge apostolique” (I, II)]”.

DALMACIO NEGRO Y FRANCO

                Pedro Carlos González Cuevas, ha escrito el magnífico libro “La razón conservadora. Gonzalo Fernández de la Mora, una biografía político-intelectual” En la reseña del libro que hace el Catedrático Dalmacio Negro, en Razón Española, afirma: “Como el hombre vive en la historia, uno de los problemas del género biográfico consiste en insertar la trayectoria del biografiado en la tendencia temporal a la que pertenece. Y el autor lo hace magistralmente al describir la circunstancia vital de Gonzalo Fernández de la Mora [30.IV.1924-10.II.2002] dentro de la trayectoria dominante: la de la España franquista de la posguerra de 1945 a la que sirvió con “su insobornable honradez, su capacidad crítica y su inteligencia». En primer lugar, por patriotismo, en segundo lugar, por entender que la gobernación de Franco era la más eficaz desde los tiempos de Felipe II y, en tercer lugar, como defensor de la civilización occidental, esencialmente cristiana, que veía amenazada por la sovietización del pensamiento”.

SAN JUAN PABLO II Y ESPAÑA

                San Juan Pablo II amaba con todo su corazón a María Santísima “Totus Tu” España, siempre amó a la Virgen Santísima. El Papa dijo en nuestra patria: “Motivo particular de esperanza es para mí la sólida devoción que este pueblo, España, con sus pastores al frente, profesa, privada y públicamente, a la Madre de Dios y Madre nuestra. Pertenecéis a una tierra que supo defender siempre con la fe, con la ciencia y  la piedad las glorias de María: desde su concepción inmaculada hasta su gloriosa asunción en cuerpo y alma a los cielos, pasando por su perpetua virginidad. No olvidéis este rasgo vuestro. Mientras sea este vuestro distintivo, estáis en buenas manos. No habéis de temer. Que Jesús, modelo acabado de pastores, Hijo de María, os ayude siempre. Os bendigo en su nombre cordialmente”.

 

 Padre Cano,  mCR.

 

Humanum genus: la masonería 6

15 miércoles Jul 2015

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  1. El mal radical de la masonería

– Dogmática depravada

leon xiiiLa naturaleza y los métodos de la masonería quedan suficientemente aclarados con la sumaria exposición que acabamos de hacer. Sus dogmas fundamentales discrepan tanto y tan claramente de la razón, que no hay mayor depravación ideológica. Querer destruir la religión y la Iglesia, fundada y conservada perpetuamente por el mismo Dios, y resucitar, después de dieciocho siglos, la moral y la doctrina del paganismo, es necedad insigne e impiedad temeraria. Ni es menos horrible o intolerable el rechazo de los beneficios que con tanta bondad alcanzó Jesucristo, no sólo para cada hombre en particular, sino también para cuantos viven unidos en la familia o en la sociedad civil; beneficios, por otra parte, señaladísimos según el juicio y testimonio de los mismos enemigos. En este insensato y abominable propósito parece revivir el implacable odio y sed de venganza en que Satanás arde contra Jesucristo. De manera semejante, el segundo propósito de los masones, destruir los principios fundamentales del derecho y de la moral y prestar ayuda a los que, imitando a los animales, querrían que fuese lícito todo lo agradable, equivale a empujar al género humano ignominiosa y vergonzosamente a la muerte. Aumentan este mal los peligros que amenazan a la sociedad doméstica y a la sociedad civil. Porque, como hemos expuesto en otras ocasiones, el consentimiento casi universal de los pueblos y de los siglos demuestra que el matrimonio tiene un algo sagrado y religioso; pero además la ley divina prohíbe su disolución. Si el matrimonio se convierte en una mera unión civil, si se permite el divorcio, la consecuencia inevitable que se sigue en la familia es la discordia y la confusión, perdiendo su dignidad la mujer y quedando incierta la conservación y suerte posterior de la prole. La despreocupación pública total de la religión y el desprecio de Dios, como si no existiese, en la constitución y administración del Estado, constituyen un atrevimiento inaudito aun para los mismos paganos, en cuyo corazón y en cuyo entendimiento estuvo tan grabada no sólo la creencia en los dioses, sino la necesidad de un culto público, que consideraban más fácil encontrar una ciudad en el aire que un Estado sin Dios. En realidad, la sociedad humana, a que nos sentimos naturalmente inclinados, fue constituida por Dios, autor de la naturaleza; y de Dios procede, como de principio y fuente, toda la perenne abundancia de los bienes innumerables que la sociedad disfruta. Por tanto, así como la misma naturaleza enseña a cada hombre en particular a rendir piadosa y santamente culto a Dios, por recibir de Él la vida y los bienes que la acompañan, de la misma manera y por idéntica causa incumbe este deber a los pueblos y a los Estados. Y los que quieren liberar al Estado de todo deber religioso, proceden no sólo contra todo derecho, sino además con una absurda ignorancia. Y como los hombres nacen ordenados a la sociedad civil por voluntad de Dios, y el poder de la autoridad es un vínculo tan necesario a la sociedad que sin aquél ésta se disuelve necesariamente, síguese que el mismo que creó la sociedad creó también la autoridad. De aquí se ve que, sea quien sea el que tiene el poder, es ministro de Dios. Por lo cual, en todo cuanto exijan el fin y naturaleza de la sociedad humana, es razonable obedecer al poder legítimo cuando manda lo justo como si se obedeciera a la autoridad de Dios, que todo lo gobierna. Y nada hay más contrario a la verdad que suponer en manos del pueblo el derecho de negar la obediencia cuando le agrade. De la misma manera nadie pone en duda la igualdad de todos los hombres si se considera su común origen y naturaleza, el fin último a que todos están ordenados y los derechos y obligaciones que de aquéllos espontáneamente derivan. Pero como no pueden ser iguales las cualidades personales de los hombres y son muy diferentes unos de otros en los dotes naturales de cuerpo y alma y son muchas las diferencias de costumbres, voluntades y temperamentos, nada hay más contrario a la razón que pretender abarcarlo y confundirlo todo en una misma medida y llevar a las instituciones civiles una igualdad jurídica tan absoluta. Así como la perfecta disposición del cuerpo humano resulta de la unión armoniosa de miembros diversos, diferentes en forma y funciones, pero que vinculados y puestos en sus propios lugares constituyen un organismo hermoso, vigoroso y apto para la acción, así también en la sociedad política las desemejanzas de los individuos que la forman son casi infinitas. Si todos fuesen iguales y cada uno se rigiera a su arbitrio, el aspecto de este Estado sería horroroso. Pero si, dentro de los distintos grados de dignidad, aptitudes y trabajo, todos colaboran eficazmente al bien común, reflejarán la imagen de un Estado bien constituido y conforme a la naturaleza.

Los perturbadores errores que hemos enumerado bastan por sí solos para provocar en los Estados temores muy serios. Porque, suprimido el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, despreciada la autoridad de los gobernantes, permitida y legitimada la fiebre de las revoluciones, desatadas hasta la licencia las pasiones populares, sin otro freno que la pena, forzosamente han de seguirse cambios y trastornos universales. Estos cambios y estos trastornos son los que buscan de propósito, sin recato alguno, muchas asociaciones comunistas y socialistas. La masonería, que favorece en gran escala los intentos de estas asociaciones y coincide con ellas en los principios fundamentales de su doctrina, no puede proclamarse ajena a los propósitos de aquéllas. Y, si de hecho no llegan de modo inmediato y en todas partes a los mayores extremos, no ha de atribuirse esta falta a sus doctrinas ni a su voluntad, sino a la eficaz virtud de la inextinguible religión divina y al sector sano de la humanidad que, rechazando la servidumbre de las sociedades clandestinas, resiste con energía los locos intentos de éstas.

Papa León XIII

Ciencia y fe 7: mascotas

15 miércoles Jul 2015

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Hola querido lector. Aquí me tienes de nuevo, aunque creo que esta vez no voy a hacer amigos (si alguna vez los hago). Voy a hablar de mascotas. Sí, de esos animalillos que algunos eligen como amigos.

Me dirás, “¿qué pintan las mascotas en un blog católico?” pues lo mismo que cualquier otro tema, pues entiendo que la perspectiva católica abarca todos los aspectos de nuestra vida, incluso los más pequeños.mascota-cuidado-

También me podrás decir”¿Y con qué autoridad te ocupas del tema?” En el aspecto católico, con la única y exclusiva autoridad del sentido común, que no tengo otra.

En el aspecto técnico, con la experiencia y conocimiento que me dio, entre otras actividades cercanas, el ser presidente de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Barcelona, que fue en su momento la Entidad proteccionista más importante de España, y con nombre internacional.

Por cierto, creo que fui el primer presidente sin título nobiliario –, pero quien la sacó de la ruina económica y financiera en que se encontraba y la encauzó en la senda de la viabilidad económica. Creo que es lo mejor que podía hacer por la causa. También realicé cambios estructurales fundamentales, pero creo que el aspecto  económico fue más importante.

Desde ese cargo vi muchas cosas que no vienen a cuento, pero me hice una composición de lugar que sí viene a cuento  y que paso a comentarte.

Las mascotas, que como todo tienen sus detractores y sus defensores, suponen en general, un plus de compromiso y responsabilidad que son buenos aunque sean con irracionales, pues quien los ejerce es un racional.

Además, el poder sobre la mascota es total y discrecional por parte del dueño.

Es bueno tener un poder absoluto sobre un ser vivo e indefenso, porque es un catalizador de cómo usamos ese poder absoluto en la impunidad; hay quienes son buenos porque no se atreven a ser malos por el “qué dirán”.

Las mascotas nos dan la oportunidad de ser pacientes y responsables con quienes no pueden defenderse ni acusarnos. Esto puede ser muy pedagógico, especialmente para los niños.

La mascota nos da la oportunidad de ejercer el amor sin esperar más recompensa que la fidelidad animal, que es un valor absolutamente abstracto y material pues carece de racionalidad. Y eso es bueno; pues ejercemos el amor a cambio de nada.

En personas mayores, solitarias, enfermas,… las mascotas pueden ser parte de una terapia al estimular en el ser humano  sentimientos de amor, con los efectos derivados, que ello conlleva. Eso es también bueno.

El único inconveniente de las mascotas, especialmente las más humanizadas – como los perros -, es que nos pueden hacer perder el “oremus”; he visto que muchas personas sensibles, tienden a comparar a las mascotas con las personas: “…este perro es mejor que muchas personas… “…”si las personas fueran como los animales…”

No, la mejor mascota, el mejor de los perros, es siempre infinitamente inferior al ser humano más despreciable. Porque por humanizada o inteligente que sea una mascota es siempre un ser irracional, es decir, hay una diferencia no de matiz, sino de grado, con una persona.

Esto es extrapolable también, al gorila y al chimpancé.

Naturalmente la mascota ha de estar adecuadamente alimentada y con el control sanitario oportuno, pero tratar a una mascota como a una persona, vistiéndola, comprándole caprichos, gastando en ella lo que no damos en caridad, eso es un problema de otra índole. Cuando la mascota nos arrastra en lugar de acompañarnos, es que hemos traspasado el umbral de la cordura. Y eso no es bueno.

Mientras tengamos esto claro y diáfano, las mascotas pueden ejercer una buena influencia en nuestras vidas. Son criaturas que Dios ha puesto para eso, para que las admiremos y respetemos como obra de la Creación.

Querido lector. He meditado cada palabra que he escrito. Te pido que hagas lo mismo si algo de lo dicho te ofende, pues en ningún momento ha estado en mi ánimo ofender a quienes aman a los animales, esas deliciosas criaturas que Dios ha creado para nuestro deleite. Gracias por tu atención y comprensión. Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

José Cepero

Mensajes de fe 42: Una madre

15 miércoles Jul 2015

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El escritor marxista checo Gardavsky ha escrito sobre San Agustín. Desde su plataforma atea. Pero con innegable honradez científica. Es interesante observar, por ejemplo, que no acepta la teología modernista de la llamada .muerte de Dios». Y reprocha: .No hagamos más pobre en esperanza a la humanidad, para que el hombre la encuentre digna de vivir en ella. Nosotros llamamos a esa esperanza comunismo. Cierto que no creemos en Dios, aunque esto es un absurdo.» Gardavsky tiene una predilección especial por San Agustín. Especial. mente por el converso de las «Confesiones», mejor que por el teólogo de .La Ciudad de Dios». En definitiva, también aquí Gardavsky, como marxista, fabrica dialéctica por no entender como síntesis y plenitud lo que procede de la misma lógica fontal y no de ninguna lucha ni oposición sistemática.madre

Pero no deja de ser notable este atractivo agustiniano en un autor marxista. Y lo es más si se considera que toda la apasionante peripecia de Agustín tiene por protagonista decisiva a su madre: Santa Mónica. Todas las tragedias morales de Agustín, con su potencia intelectual sojuzgada por el maniqueísmo y el escepticismo, pudo ser doblegada y encauzada y sublimada por la fe sin límites y las lágrimas poderosas de su madre. Lo había ella previsto en un sueño misterioso, muchos años antes de la conversión del hijo. Lo cuenta el mismo Agustín: «De pie sobre una regla de madera, vio ella que se le acercaba sonriéndole un joven hermoso y alegre, mientras que ella estaba abrumada de tristeza. Él le preguntó la causa de su pena y de sus lágrimas cotidianas, no para saberlo, como suele suceder, sino para instruirla. Respondió que se lamentaba de mi perdición. Entonces, para asegurarla, le dijo que mirase atentamente y que vería cómo en donde ella se encontraba me hallaba también yo. Habiéndose ella fijado, me vio cerca de sí, de pie sobre la misma regla de madera.» Cuando Agustín quiso interpretar sofísticamente este sueño, Mónica le contestó: «No se me dijo: allí en donde se encuentra estarás tú, sino en donde tú estás, también estará él… Y así fue efectivamente.

En 387, Agustín fue bautizado. Y entonces entre la madre y el hijo llegó la plena efusión. Nos lo cuenta el mismo Agustín en sus «Confesiones»: «Hablábamos solos con gran dulzura. Olvidando las cosas pasadas, mirando a las venideras, buscábamos en presencia de la verdad, que eres Tú mismo, Dios mío, lo que sería la vida eterna de los santos, esta vida que ni el ojo del hombre vio, ni el oído oyó, ni el espíritu pudo comprender. Aspirábamos con los labios del corazón las aguas de la fuente, de esa fuente de vida que está en Ti, para beber en ella lo más posible, y así formarnos una idea de una cosa tan grande. Ahora bien, nuestra conversación nos había llevado a esa conclusión: que el placer de los sentidos carnales, por grande que sea, y en el mayor resplandor de la luz corporal, no sólo no podía compararse con la alegría de aquella vida, sino que ni siquiera merecía un recuerdo.» En esta ocasión, Mónica siente ya terminada su misión. y le dice a Agustín: «Hijo mío, por mi parte nada me satisface ya en esta vida. No veo que tenga que hacer más, ni por qué he de vivir aquí. Se «desvaneció ya la esperanza de este mundo. Sólo una cosa me hacía desear la vida algún tiempo aquí abajo. Deseaba antes de morir verte católico. Dios me lo concedió con creces. Veo que menosprecias las alegrías terrenales para ser su siervo. ¿Qué hago yo aquí?» Y Agustín registra el fin glorioso de esta madre sin par: «Al noveno día de su enfermedad, a la edad de cincuenta y seis años Y a los treinta y tres de mi edad, esta alma religiosa y pía fue librada de su cuerpo.»

Agustín recordaba gratamente el testimonio de su madre en favor suyo: «Amorosamente me llamó piadoso. Con un gran sentimiento de cariño afirmaba que jamás había oído salir de mi boca ninguna palabra dura u ofensiva para ella.» Y sentía la dureza de la separación temporal: «¡Oh Dios que nos creaste!, ¿qué comparación puede haber entre el honor que recibió de mí y el servicio que ella me hizo? Verme privado así de su gran consuelo era lo que hería mi alma y desgarraba, por decirlo así, mi vida, que no era más que una con la suya.» Mientras tanto, las últimas palabras de Mónica traspasarán los siglos como un testamento para todos los hijos: «Enterrad este cuerpo en donde queráis, no os inquietéis. Solamente os pido que os acordéis de mi en el altar del Señor en donde quiera que estéis.»

Newman llamará a Agustín «la gran lumbrera del mundo occidental que formo la inteligencia de la Europa cristiana.» Seeberg expresará con rotundas afirmaciones: «El alma de Agustín dio a la Iglesia occidental las alas del águila que le permitieron remontar su vuelo regio sobre Ios estados y los pueblos. Él indicó a las aspiraciones místicas la dirección que debían seguir; planteó los problemas sobre os cuales ya bajo la ciencia escolástica; y los mismos adversarios de la escolástica se acercaron a él para refrescar su espíritu… Él se remonto así sobre los siglos de la historia como un rey prodigando los dones más sublimes, como un sacerdote conduciendo las generaciones humanas a las fuentes de la religión.» A estos elogios se unen hoy los del filosofo ateo Gardavsky.

Siempre es lectura sugerente, inolvidable, de vivencias provechosas, la de las «Confesiones» de San Agustín. «Me creerán aquellos a quienes el amor abre los oídos», nos dirá Agustín de sus trascendentes intimidades. Pero no hay que olvidar que debajo de sus líneas palpita eI corazón de su madre, que realizó plenamente esta misma sentencia agustiniana: «Cuando se ama no hay fatiga o si la hay ama la misma fatiga.» La dichosa fatiga de Mónica ha regalado al mundo el don inapreciable del Agustín eterno. Es el gran triunfo de aquella madre. Lo mejor de cada hombre proviene de la herencia y el pálpito sobrenatural de nuestras madres. «Nada acerca tanto a Dios como el recuerdo de una madre santa», decía Ozanam. Muchos lo hemos comprobado que es así realmente.

«QUIEN NO TIENE A MARÍA POR MADRE, NO TIENE A DIOS POR PADRE», dice San Luis María de Montfort. Tenemos tiempo para trabajar, comer, divertirnos, hablar de futbol, de toros, de cine, de modas, de tonterías… ¿Diremos que no tenemos tiempo para rezar? A, lo menos, cada mañana y cada noche, reza, de corazón, no como un papagayo, las TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen pidiendo por tu salvación y la de tu familia.

Una nonagésima parte

Después de leer tu carta, sentí la tentación de dirigirte una larga epístola, indignada, vehemente, en contestación a la frasecita que te has atrevido a dirigirme: No tengo tiempo de hacer oración. Y hubiera acumulado en ella argumentos numerosos e irrefutables; hubiera defendido los derechos de Dios, derechos a tu alabanza, a tu entrega, a tu sumisión; te hubiera recordado las invitaciones que saltan donde quiera en la Biblia; te hubiera celebrado los beneficios de la oración que equilibra y unifica nuestra vida, agudiza la mirada del espíritu, reafirma la voluntad. Apenas formado este plan lo abandoné. ¿Qué te iba a decir que no lo supieras ya? Y, sin embargo, quiero convencerte; casi se me antoja decir: confundirte.

Coge un metro. Colócalo delante, abierto, ahí, sobre la mesa. Quítale los cuatro últimos centímetros. Aún quedan 96. Y admite que cada centímetro representa uno de los 96 cuartos de hora de la jornada. Ahora, partiendo de la izquierda, corta 32 ó 36 centímetros, es decir, 32 ó 36 cuartos de hora: esto representa nuestro tiempo de dormir. Sigue cortando 36 ó 40 centímetros: es tu tiempo de trabajo; 4 ó 5, desplazamientos; 6 u 8, las comidas… y después mira en el extremo de la derecha el último cuartito de hora el 96.°; bien poca cosa en relación con el conjunto; y, sin embargo, eso es lo que disputas al Señor. ¿Te parece de veras que le das la mejor parte? Para quien lo consagra a Dios, este cuarto de hora transfigura milagrosamente los otros 95: les comunica su vibración de plegaria.

HENRI CAFFAREL

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Meditación 55: vida de Nazaret IV

15 miércoles Jul 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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1º Vida de crecimiento. -Los evangelistas, tan parcos en hablar de la vida de Nazaret, no se callan este detalle de Jesús y dicen que «el Niño crecía y se desarrollaba»… y juntamente también con Él sin duda, había de crecer su Madre. Pensemos en este misterioso crecimiento…_nazaret

En cualquier clase de vida, el crecimiento es algo esencial… En la vida vegetativa, ¿cómo conoces que una planta ha agarrado bien y tiene vida?…; en que crece y aumenta. -En la vida animal, lo mismo; ¿qué sería de un animal…,de un cuerpo humano que naciera y no creciera, ni se desarrollara?…Sería un monstruo, o no viviría… Él crecimiento es señal de vida. -Convéncete de este principio de que la vida es esencialmente crecimiento. -Pues bien, la vida espiritual, aunque muy interna, es también vida y, por consiguiente, requiere también crecimiento.           -Crecer es aumentar…, es adquirir una nueva perfección… Por eso en la vida espiritual, no cabe detenerse, no es posible estancarse. -Comprende ahora aquello de que en esta vida del espíritu, el no ir adelante, es ya ir hacia atrás…, detenerse…, pararse por la tibieza o frialdad, es retroceder. -No te engañes miserablemente; si no avanzas, das pasos hacia atrás…; si no aumentas, pierdes de día en día…

 

2.° Él modelo -Jesús crecía. -Aparece creciendo y aumentando… y es el único que no podía realmente crecer. -Todo lo tenía y poseía desde la eternidad en grado infinito…; no era capaz de adquirir nuevas perfecciones. -No obstante, quiere ser nuestro modelo y enseñarnos prácticamente a crecer… y así quiso manifestarse como si realmente creciera.

Él sol, es siempre el mismo, realmente no aumenta ni crece, y, sin embargo, desde la luz de la alborada hasta el mediodía, aparece como si realmente aumentase y creciera su luz… Así Jesús cada día aumentaba una perfección más o un grado mayor de ellas, como si efectivamente en ellas creciera y se perfeccionara… ¿Qué será el crecimiento para Jesús cuando, siendo el único que no podía crecer, quiso aparecer de ese modo?…

¿No querrá que tu le imites y trabajes por t crecimiento verdadero?… y la Santísima Virgen, ¿no crecía también?… SI Ella fue la que aprovechó mejor las lecciones de Jesús…, ¿olvidaría ésta?… ¿No es dulce pensar, y, además, es cierto, que después de Jesús, nadie ha crecido tanto en gracia y hermosura de alma delante de Dios y delante de los hombres, como Ella?…

 

3º En qué crecía Jesús. –a) en su cuerpo: era el único crecimiento de que era capaz… Él cuerpo tierno y delicado del Niño, se fortalecía  y robustecía cada vez más y más, para ser apto y útil en los trabajos apostólicos…, en su predicación…, en los sufrimientos de su Pasión. -Por tanto, hasta el crecimiento físico y natural, era para Él, algo que se dirigía a su fin de Redentor…, al mejor cumplimiento de la voluntad de su Padre…, al bien de las almas. -Aprende a dirigir a ese fin también tu salud…, tus fuerzas…, tu vida toda, aun bajo el punto de vista corporal y físico…;

  1. b) crecía en sabiduría. -Ésta era doble: una humana, con la que, aparentaba conocer cada vez más y mejor lo necesario para la vida…, para su oficio…, para ayudar a sus padres. -Además, conocía cada día mejor lo que eran los hombres por los que se iba a sacrificar…, lo que era el corazón humano, y este conocimiento le hacía sufrir, al ver su inconstancia…, su egoísmo…, su incomprensión del verdadero amor…, Y compararía los corazones de todos los hombres y en todos vería algo semejante, y también… ¡en el tuyo!…, ¡qué pena! -la otra, era la sabiduría divina, que cada vez se revelaba más, como en el Templo se reveló admirando a los Doctores… ¡Cómo aprovecharía la Santísima Virgen estas lecciones!…, y tú, ¿cómo oyes las cosas de Dios y las inspiraciones suyas?… ¿Cómo las cumples y te aprovechas de ellas?
  2. c) Crecía en santidad. -De día en día, hacía obras más del agrado de su Padre, y más provechosas para nosotros… ¡Qué rectitud y pureza de intención!… ¡Qué amor, sobre todo, en sus obras! -Empápate bien de esa santidad creciente de Jesús, que así va creciendo hasta el fin de su vida…, hasta la Eucaristía…, hasta la Cruz…

4º Tu crecimiento. -Has crecido en tu cuerpo como Jesús, pero en tu alma, ¿qué has hecho cada día…, cada mes…, cada año?… ¿Notas que vas creciendo y aumentando?… ¿Procuras crecer en el conocimiento de Jesús y en el de su Madre?… ¿Trabajas por ahondar y penetrar en el fondo de esos dos corazones…, en las finezas de ese amor para imitarles en el tuyo?… ¿Aumentas de veras en fervor…, en santidad…, en amor a Jesús por medio de Ma­ría?

Si la vida es crecimiento, ¿puedes decir que tu alma vive?…, ¿o desgraciadamente en lugar de crecer ha ido decreciendo y menguando?… ¿No era antes más inocente…, más sencilla…, quizá más fervorosa? – ¿No han ido cada día aumentando tus pasiones…, tu amor propio…, tu carácter… en lugar de crecer tus virtudes? -Pide mucho a la Santísima Virgen esta gracia del crecimiento,.. que Ella te enseñe a crecer tan rápidamente, como Ella lo hizo, para que no sea tu alma algo monstruoso o esté a punto de morir… -Insiste mucho con Ella, para que todos los días, especialmente en la Comunión… ya que es uno de los mejores medios de alimentarse y crecer… te dé con su Hijo, un empujoncito que te haga correr en el camino de la santidad.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

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Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

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