1º Preparativos de la Crucifixión. -Contempla la llegada al Calvario. -: -Agotado…, pálido…, ensangrentado…, ha llegado sin vida Jesús después de su dolorosísimo Viacrucis, en el que, agobiado por la fatiga y el dolor, varias veces cayó en tierra. -También han llegado los verdugos, que sin perder tiempo, comienzan a preparar lo necesario para la crucifixión de Cristo y los ladrones. -Mira, sobre todo, a su Madre querida. -¡Ella también ha subido a la cumbre!… Sabe lo que la espera y valiente y decidida, se abraza con todo. -La escena de ajusticiar a un hombre, por; muy criminal que sea, siempre es algo horriblemente impresionante… ¡Qué sería en el corazón de la Virgen, que era a la vez su Madre! -No te apartes de Ella… deja a la inmensa muchedumbre que por odio o por curiosidad sube también al Calvario…; muy cerca de la Virgen, para que escuches todos los latidos de su corazón, asiste a este espectáculo.
Los verdugos despojan brutalmente a Jesús de todos sus vestidos…, renuevan sus heridas, que una vez más manan sangre en abundancia y queda así desnudo, a la vista de todo el mundo… ¡Qué vergüenza para Jesús!… Oye las risotadas y las groserías con que los soldados y verdugos, y aún su mismo pueblo le saludarían al verle así. -¿Cómo escucharía todo esto la Santísima Virgen? -¿Qué pasaría por su purísimo corazón al ver de este modo a su Jesús?
En seguida es tendido con violencia sobre el madero…, y cogiéndole con fuerza una mano, descargan sobre ella el primer martillazo… Mira el estremecimiento del cuerpo de Cristo, al sentir un dolor tan atroz…; mira sus labios, que se aprietan, conteniendo el quejido que de ellos se escapa…; sus ojos, que no pueden contener las lágrimas, se elevan al Cielo…, mira a su Padre y su pensamiento se dirige a ti y te dice: «Por ti». -En seguida, otro y otro martillazo… y así hasta que clavan las dos manos y los dos pies a la Cruz… ¿No ves el corazón de la Virgen completamente traspasado? o» Todos los golpes han descargado a la vez sobre Ella…; no ha oído los martillazos, los ha sentido igual que su Hijo… También Ella se estremecía…, también miraba al Cielo…, también pensaba en ti… Y tú, ¿en qué y en quién piensas?.. ¿Qué sientes?.. ¿Qué dices?… ¿Qué haces al ver así a Jesús y a María?…
2º En la Cruz. -Ya clavado, es llevado o arrastrado en la Cruz hasta el hoyo donde se ha de fijar. -Levantan la -Cruz y la dejan caer, chocando vio1entamente. -El dolor de Jesús es indecible…; ahora es todo el peso de su cuerpo el que pende de los clavos, pero el choque de la Cruz al caer en el hoyo aún le hizo mayor. -Jesús se estremece convulsivamente, y la sangre corre por toda la Cruz a torrentes… Ni un solo movimiento pasa desapercibido a su Madre…, ni un solo dolor se la oculta… Todo lo ve…, todo lo comprende…, todo, como su Hijo, lo sufre en silencio.
Una vez más con María y junto a María, contempla este cuadro… ¡He ahí a tu Rey!, suspendido entre el Cielo y la tierra crucificado como un criminal entre dos de ellos abandonado de su mismo pueblo, que se goza en verle sufrir… Mírale bien. -Di a la Virgen que te le enseñe para que sepas mirar a Cristo Crucificado .Mira aquella frente divina que se inclina bajo el dolor insoportable de la corona de espinas…, aquellos ojos cegados por la sangre que les inunda…, aquel pecho que se levanta oprimido por la fatiga que le ahoga…, aquel cuerpo todo descoyuntado…, dolorido…, aquellas manos y pies manando arroyos de sangre… Mírale bien. -Es Jesús. ¡Tu Jesús!… ¡Tu Rey!… ¡Tu Esposo!… ¡Tu Salvador!
3º Los insultos. -Y, sin embargo, parece que no hubo nadie de los que rodeaban a Jesús, que no presenciase este espectáculo sin una alegría y gozo satánico, que se exteriorizó en los más horrendos e inconcebibles insultos… ¿Qué más querían sus enemigos? – -Habían triunfado por completo… Tenían a Jesús en la Cruz a punto de expirar… y, sin embargo, quieren aprovechar aquellos momentos de agonía para hacerle aún sufrir más…, hasta lo último…, insultándole sin cesar… ¡Qué tiranía la de la pasión cuando esclaviza al corazón del hombre!…Nunca se satisface…, siempre exige más, aunque sea brutal, inhumana, completamente irracional.; las pasiones no tienen entrañas.
Así fue aquella muchedumbre…, aquellos judíos…, aquellos sacerdotes apasionados contra Cristo. -No le perdonan ni aun en su agonía, y se ceban en Él con los más groseros insultos…, se burlan de Él como Profeta, que había dicho que destruiría el Templo y en tres días lo reedificaría como Hijo de Dios, ya que así Él se había llamado como Mesías y Rey, que había tenido poder para salvar a otros, pero no a Sí mismo…, y le añadían: «Si bajas de la Cruz, creeremos en ti…» ¡Cuán dolorosas fueron para Jesús aquellas burlas…, en aquellos solemnísimos momentos…, viendo, además, la ingratitud y desprecio de Dios que suponían!
Y Jesús, callaba…. y sufría, saboreando en su corazón la amargura infinita de su tristeza y de los dolores. -Y para María, ¿qué serían aquellos insultos?… No es posible expresarlo ni comprenderlo… ¡Qué valor el suyo! – -Junto a la Cruz muy cerca de su Hijo, todo lo más que puede permanece de pie ¡Stabat Mater! -Recta e inmóvil, con las manos apretadas sobre el pecho, como conteniendo el corazón que quería saltar de dolor…, con los ojos fijos en Jesús… no acierta a mirar a otra parte…, es mucho lo que» tiene que leer en aquel libro de su Cuerpo, escrito con su propia sangre.
Contempla a la muerte que poco a poco se va acercando ya a ÉL., y María, más fuerte que la muerte, no huye, sino que permanece sin moverse… ¡Stabat Mater! -Oye las blasfemias…, los insultos de aquellos tigres que no respetan el dolor de una Madre que ve morir a su Hijo…; quisiera gritarles y decirles: «Ya basta, ¡fieras!, dejadle ya, es mi Hijo…, tened piedad de mi dolor.» -Pero calla, como Jesús…; ahoga en su corazón la angustia… y aunque toda la naturaleza se conmueva… y las piedras choquen y se rompan, y la tierra tiemble… Ella allí estará: Stabat. -Medita esto mucho y promete a tu Madre, ser fiel a tus deberes…, no apartarte de ellos jamás, aunque sean tu Cruz…, aunque supongan para ti el mayor sacrificio…, que también de ti se pueda decir: Stabat…
Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965