Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos diarios: 1 octubre, 2015

Meditación 66: en el calvario, la crucifixión

01 jueves Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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cruz pasión1º Preparativos de la Crucifixión. -Contempla la llegada al Calvario. -: -Agotado…, pálido…, ensangrentado…, ha llegado sin vida Jesús después de su dolorosísimo Viacrucis, en el que, agobiado por la fatiga y el dolor, varias veces cayó en tierra. -También han llegado los verdugos, que sin perder tiempo, comienzan a preparar lo necesario para la crucifixión de Cristo y los ladrones. -Mira, sobre todo, a su Madre querida. -¡Ella también ha subido a la cumbre!… Sabe lo que la espera y valiente y decidida, se abraza con todo. -La escena de ajusticiar a un hombre, por; muy criminal que sea, siempre es algo horriblemente impresionante… ¡Qué sería en el corazón de la Virgen, que era a la vez su Madre! -No te apartes de Ella… deja a la inmensa muchedumbre que por odio o por curiosidad sube también al Calvario…; muy cerca de la Virgen, para que escuches todos los latidos de su corazón, asiste a este espectáculo.

Los verdugos despojan brutalmente a Jesús de todos sus vestidos…, renuevan sus heridas, que una vez más manan sangre en abundancia y queda así desnudo, a la vista de todo el mundo… ¡Qué vergüenza para Jesús!… Oye las risotadas y las groserías con que los soldados y verdugos, y aún su mismo pueblo le saludarían al verle así. -¿Cómo escucharía todo esto la Santísima Virgen? -¿Qué pasaría por su purísimo corazón al ver de este modo a su Jesús?

En seguida es tendido con violencia sobre el madero…, y cogiéndole con fuerza una mano, descargan sobre ella el primer martillazo… Mira el estremecimiento del cuerpo de Cristo, al sentir un dolor tan atroz…; mira sus labios, que se aprietan, conteniendo el quejido que de ellos se escapa…; sus ojos, que no pueden contener las lágrimas, se elevan al Cielo…, mira a su Padre y su pensamiento se dirige a ti y te dice: «Por ti». -En seguida, otro y otro martillazo… y así hasta que clavan las dos manos y los dos pies a la Cruz… ¿No ves el corazón de la Virgen completamente traspasado? o» Todos los golpes han descargado a la vez sobre Ella…; no ha oído los martillazos, los ha sentido igual que su Hijo… También Ella se estremecía…, también miraba al Cielo…, también pensaba en ti… Y tú, ¿en qué y en quién piensas?.. ¿Qué sientes?.. ¿Qué dices?… ¿Qué haces al ver así a Jesús y a Ma­ría?…

2º En la Cruz. -Ya clavado, es llevado o arrastrado en la Cruz hasta el hoyo donde se ha de fijar. -Levantan la -Cruz y la dejan caer, chocando vio1entamente. -El dolor de Jesús es indecible…; ahora es todo el peso de su cuerpo el que pende de los clavos, pero el choque de la Cruz al caer en el hoyo aún le hizo mayor. -Jesús se estremece convulsivamente, y la sangre corre por toda la Cruz a torrentes… Ni un solo movimiento pasa desapercibido a su Madre…, ni un solo dolor se la oculta… Todo lo ve…, todo lo comprende…, todo, como su Hijo, lo sufre en silencio.

Una vez más con Ma­ría y junto a Ma­ría, contempla este cuadro… ¡He ahí a tu Rey!, suspendido entre el Cielo y la tierra crucificado como un criminal entre dos de ellos abandonado de su mismo pueblo, que se goza en verle sufrir… Mírale bien. -Di a la Virgen que te le enseñe para que sepas mirar a Cristo Crucificado .Mira aquella frente divina que se inclina bajo el dolor insoportable de la corona de espinas…, aquellos ojos cegados por la sangre que les inunda…, aquel pecho que se levanta oprimido por la fatiga que le ahoga…, aquel cuerpo todo descoyuntado…, dolorido…, aquellas manos y pies manando arroyos de sangre… Mírale bien. -Es Jesús. ¡Tu Jesús!… ¡Tu Rey!… ¡Tu Esposo!… ¡Tu Salvador!

3º Los insultos. -Y, sin embargo, parece que no hubo nadie de los que rodeaban a Jesús, que no presenciase este espectáculo sin una alegría y gozo satánico, que se exteriorizó en los más horrendos e inconcebibles insultos… ¿Qué más querían sus enemigos? – -Habían triunfado por completo… Tenían a Jesús en la Cruz a punto de expirar… y, sin embargo, quieren aprovechar aquellos momentos de agonía para hacerle aún sufrir más…, hasta lo último…, insultándole sin cesar… ¡Qué tiranía la de la pasión cuando esclaviza al corazón del hombre!…Nunca se satisface…, siempre exige más, aunque sea brutal, inhumana, completamente irracional.; las pasiones no tienen entrañas.

Así fue aquella muchedumbre…, aquellos judíos…, aquellos sacerdotes apasionados contra Cristo. -No le perdonan ni aun en su agonía, y se ceban en Él con los más groseros insultos…, se burlan de Él como Profeta, que había dicho que destruiría el Templo y en tres días lo reedificaría como Hijo de Dios, ya que así Él se había llamado como Mesías y Rey, que había tenido poder para salvar a otros, pero no a Sí mismo…, y le añadían: «Si bajas de la Cruz, creeremos en ti…» ¡Cuán dolorosas fueron para Jesús aquellas burlas…, en aquellos solemnísimos momentos…, viendo, además, la ingratitud y desprecio de Dios que suponían!

Y Jesús, callaba…. y sufría, saboreando en su corazón la amargura infinita de su tristeza y de los dolores. -Y para Ma­ría, ¿qué serían aquellos insultos?… No es posible expresarlo ni comprenderlo… ¡Qué valor el suyo! – -Junto a la Cruz muy cerca de su Hijo, todo lo más que puede permanece de pie ¡Stabat Mater! -Recta e inmóvil, con las manos apretadas sobre el pecho, como conteniendo el corazón que quería saltar de dolor…, con los ojos fijos en Jesús… no acierta a mirar a otra parte…, es mucho lo que» tiene que leer en aquel libro de su Cuerpo, escrito con su propia sangre.

Contempla a la muerte que poco a poco se va acercando ya a ÉL., y Ma­ría, más fuerte que la muerte, no huye, sino que permanece sin moverse… ¡Stabat Mater! -Oye las blasfemias…, los insultos de aquellos tigres que no respetan el dolor de una Madre que ve morir a su Hijo…; quisiera gritarles y decirles: «Ya basta, ¡fieras!, dejadle ya, es mi Hijo…, tened piedad de mi dolor.» -Pero calla, como Jesús…; ahoga en su corazón la angustia… y aunque toda la naturaleza se conmueva… y las piedras choquen y se rompan, y la tierra tiemble… Ella allí estará: Stabat. -Medita esto mucho y promete a tu Madre, ser fiel a tus deberes…, no apartarte de ellos jamás, aunque sean tu Cruz…, aunque supongan para ti el mayor sacrificio…, que también de ti se pueda decir: Stabat…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

El independentismo catalán miente (lea todo el artículo)

01 jueves Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Terminé mis ejercicios espirituales anuales de San Ignacio de Loyola el día 26 de septiembre en un pueblo de Valladolid. Vuelvo a casa y sobre mi mesa hay varias revistas y folletos: ¡independentismo, independentismo, etc., etc.! Leo el folleto publicado por “Cristians per la independencia.” Formidable manipulación.bandera cataluña y españa 454454

Entre otros textos, publican unas palabras del Beato Pere Tarrés del año 1932: “Porque nuestro idealismo es puro y cristiano, sin odios, ni rencores, ni prejuicios, en el momento en que esta Patria nuestra va camino de una nueva estructuración, no nos hemos descuidado de implorar la protección del Cielo, la gran Patria de todo el mundo, para llegar a la cual nos es necesario en primer lugar dignificarnos en la tierra en que Dios nos ha puesto viviendo un verdadero patriotismo.” Dignidad y patriotismo. Todos los españoles, los recobraron por Franco y sus cruzados.

La editorial Casals publicó en 1987 “Mi diario de guerra, 1938-1939” del Beato Pere Tarrés. 361 páginas que todo español debería leer, empezando por los catalanes. Leamos su último testimonio, escrito el día 26 de enero de 1939.

«26 enero 39.-Barcelona. ¡Qué pesadilla esta noche! ¡Qué angustia! He soñado que el capitán Arribas, del Estado Mayor, había descubierto mi deserción y que había venido a buscarme muy serio y con el brazo todavía amenazante. He soñado rocas, montañas, escondites y momentos de angustia. Heridos con llagas gangrenadas y fracturas… Sólo ha sido un sueño.

He experimentado un alivio al despertarme y encontrarme bajo la acogedora casa de los buenos amigos Casanelles.

Por la mañana temprano, noticias. Ha caído Solsona, como anotaba ayer, y continúa el avance hacia Barcelona. Por aquí están ya en San Pedro Mártir. Ahora justamente han llegado.

He oído la santa misa y he comulgado, mientras fuera continuaba el estruendo de los fusiles y los morteros y las bombas de mano, estruendo que había comenzado hace unos momentos.

La misma expectación de ayer, pero todavía más fuerte. Casi temblaba de emoción. ¡Dios mío, salva a la Patria! Cuando pienso que todo este ruido es el mismo que oía antes de ocupar los pueblos de Cataluña en los que hacíamos resistencia, y que ahora lo oigo a las puertas de Barcelona, no sé qué me ocurre de tanta alegría.

El ruido se acerca. Todos los están esperando. ¡Qué deseos de salir y de respirar a pleno pulmón el aire puro de la paz! ¡Se acerca la primavera y con ella la tan suspirada paz y el restablecimiento del Reino de Cristo! ¡Reino santo, de amor, de caridad!

Anoche hablaron los representantes de las juventudes antifascistas, de los partidos comunistas, socialistas, CNT, recomendando la resistencia, el levantamiento de barricadas, la defensa palmo a palmo, el levantamiento del pueblo, y mencionando los tópicos de la invasión extranjera, del nombre de Cataluña -ellos hablando de Cataluña en castellano, todos, qué cosa más exótica-, de sus libertades y de la República (?) Española y de las esencias del proletariado. Palabras que caían en el vacío, como gotas heladas en un corazón ya muerto. Sin calor, sin entusiasmo, sin vibración, convencidos del fracaso. Casi daba risa. En el mes de enero de 1939 no estamos en el19 de julio de 1936. ¡Quién quieren que se levante, si toda la juventud ha sido asesinada o ha muerto en la guerra! ¿Quién puede levantarse para defender un terrible régimen de tiranía y de terror bajo la estrella roja y la bandera roja y negra o encarnada, del odio a muerte y la lucha de clases?

Palabras que se lleva el viento y que no entran en el corazón de nadie. ¡Desgraciados! Estoy convencido de que se acercan para España horas de gloria y de luz y de reconciliación, de fuerza creadora.

Estoy convencido de que renacerá la llama viva del cristianismo, más viva que nunca.

Son las cuatro de la tarde. Vivimos momentos únicos. Momentos de emoción sublime. Saltaría de gozo. Lloraría de alegría. Radio Zaragoza ha dado ahora mismo la noticia de que Barcelona, ha sido totalmente rodeada y que ya han comenzado a entrar. Discursos. Gritos de «Barcelona» y «Cataluña». España y el mundo entero están pendientes de las noticias que se van dando. Barcelona reconquistada para España y para Cristo. Barcelona liberada del infierno rojo. El marxismo, bajo todos los aspectos, ha sufrido el golpe más decisivo. Cataluña, Cataluña está ya salvada. Horas históricas. Estamos conmovidos. Aquí con la familia Casanelles y con los amigos PallaroIs y el padre Evangelista estamos emocionados junto a la radio. Las ametralladoras todavía suenan. Algún cañonazo retumba en nuestro cielo. Radio Asociación da música. La aviación sobrevuela la ciudad, a baja altura.

Dios mío, ¿es posible que llegue la hora de la liberación? Benedicite omnia opera Domini Domino! Cuando todo parecía hundido, Tú has resurgido lleno de gloria. ¡Señor, es tu gloria lo único que me interesa, la única cosa por la cual late mi corazón! ¡Dios mío, Dios mío, gracias por haberme permitido presenciar tanto gozo, la alegría de un pueblo que resucita! ¡Dios mío, Dios mío! Laudate Dominum!

A las cinco de la tarde, en medio de una emoción indescriptible, Radio Asociación de Cataluña ha señalado la entrada del Ejército Nacional liberador de España en las Ramblas. Ha sido algo grandioso. A los gritos de «Arriba España» y «Viva Franco», con la voz fatigada, casi sin aliento, han anunciado a los cuatro vientos la conquista de Barcelona. Las lágrimas casi han asomado a los ojos. La emoción y el entusiasmo populares que se han lanzado a la calle han sido formidables. No he podido resistir la alegría; me he puesto el traje de paisano y hemos salido a la calle con los amigos Casanelles y Pedreral. La gente aclamaba por la calle a las tropas y las columnas motorizadas que iban llegando, aclamando a Franco y a la España única, libre y grande. Nos abrazábamos en plena calle. La gente te paraba en medio de felicitaciones y gritos de alegría. Abrazos, besos, lágrimas. ¡Dios mío, qué admirable! ¡Ha sufrido tanto Cataluña! ¡Ha llegado la hora de su liberación! He ido a casa y hemos rezado una estación al Santísimo. Hemos ido a casa de Pedro Llumá, mosén Pedro Llumá, y de allí con Rofy Bassols a casa del padre Torrents, que nos ha recibido lleno de alegría.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Cristo, Dios de amor!

¡Viva la Virgen de Montserrat! ¡Viva la Purísima e Inmaculada Concepción, patrona de España!

Me he sentido profundamente español y nunca como hoy me sale del corazón un grito bien alto de:

¡Viva España! ¡Viva Cataluña española! España está destinada a ser una gran fuerza. Ella será el nuevo hogar del cristianismo. Dios mío, ilumina a Franco y los otros dirigentes, para que todos sus actos estén informados por las doctrinas de amor y de paz cristianas, como hasta ahora.

¡Dios mío, salva a la Patria! Te ofrezco todos los sufrimientos y angustias padecidos hasta ahora. Por nada del mundo querría cambiar esta satisfacción de haber sufrido por amor a Ti. Que estos años de sufrimientos sirvan para tu gloria y para la santificación de mi alma. Los generales del Ejército han pronunciado ahora una alocución formidable, que ha encendido nuestro corazón, hablando de amor, de paz y de justicia. Virgen María, Madre mía, contempla la gloria de tu Hijo. Reina de España, continúa velando por nuestra Patria.

Reina nuestra, que pronto los templos canten tus glorias. ¡Aumenta mi vocación, auméntala mucho, mucho! Hazme un gran apóstol de tu Hijo y de tus grandezas. ¡Dios te salve, María! Madrecita mía, consuela a las familias a las que les faltarán tantos seres queridos que contemplan nuestra alegría desde el cielo. Que ellos continúen velando por la salvación de la Patria. Madre mía, consuela a tantas madres desoladas, tantas hermanas, tantas esposas viudas, tantos huérfanos…

Jesús mío, te ofrezco a Ti todo este sufrimiento, este sufrimiento colectivo, toda la sangre derramada, todo el dolor de tus hijos; y la vida de tantos inocentes y de tantos amigos…

Los desgraciados de la CNT-FAl están resistiendo todavía. Es cosa de pocas horas. Que Dios se apiade de ellos. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España cristiana! ¡Viva Cataluña española!

Y pongo fin a mi Diario de guerra.»

Hace un par de años escribí en contracorriente tres artículos: Franco ¿Asesino o Santo?, Franco Santo, Franco hijo predilecto de la Iglesia y otras chispicas y cosillas sobre el Caudillo de España. Nadie ha sido más incomprendido por los “buenos”, ni más calumniado por los ateos, antiteos y mamarrachos.

Ciertos independentistas han dicho durante muchos años: “España nos roba.” Ahora ya sabemos los que robaban.

Manuel Martínez Cano, mCR

Ateísmo hoy 18

01 jueves Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Guerra Campos, Uncategorized

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  1. guerra_camposDiferencias, dentro del proceso contemporáneo del ateísmo, entre el siglo XIX (con los dos primeros decenios del XX) y la etapa más reciente.

¿El siglo XX (en la fase posterior a la Guerra de 19141918) tiene algo propio respecto a los siglos XIX y XVIII? Ya hemos señalado cómo, según buenos especialistas, entre ellos De Lubac, “el ateísmo del siglo XX no ha marcado en su conjunto una dirección de pensamiento muy nueva con relación al ateísmo del siglo XIX, como este último lo había hecho con relación al del siglo XVIII” (46). En realidad lo más nuevo es el efecto de acumulación de las corrientes que vienen fluyendo desde el siglo XIX, y la consiguiente generación de un ambiente de indiferencia en ciertos sectores, por pura sedimentación del descuido, la oposición o las propagandas. La verdad es que algunos de los nombres más descollantes del ateísmo reciente no hacen sino prolongar, en total continuidad, la línea de pensamiento del siglo XIX. Recuérdese a Brunschwick, Wells, Russel1, Gide, Hartmann…

El ateísmo y la Ciencia.-Hay, sin embargo, una diferencia enorme, no en el ateísmo, sino en el ambiente cultural en que aquel se inserta. El ateísmo del siglo XIX apelaba con facilidad a la Ciencia. No sólo por osadía, sino con aceptación de un sector de oyentes o lectores. Ahora el que lo hiciera quedaría desautorizado y mostraría su propia ignorancia de la ciencia. Esto se debe al esfuerzo admirable de autoclarificación que ha hecho la Ciencia positiva, la ciencia físico-matemática, sobre todo en los primeros decenios del siglo actual: una revisión que ha llevado a fijar los límites de su propio método y de su propio objeto, proclamando su incompetencia para el campo de lo ontológico y lo religioso y rechazando así las extralimitaciones del “Cientismo”. El Positivismo decimonónico reconocía en principio esos límites, pero con dos salvedades: por una parte tendía a sugerir que lo que estaba fuera del ámbito de los métodos físico-matemáticos o positivos carecía de interés, o que, en todo caso, era tan incognoscible que sólo cabía ante ello una postura de agnosticismo y desentendimiento; por otra parte, al menos en el campo de la divulgación materialista, el positivismo se propasó a aplicar sus métodos al campo de lo incógnito, que debería respetar como tal. Este desorbitamiento o extrapolación del método científico, que 10 falsea al convertir una Ciencia negadora de la Metafísica en una Metafísica fraudulenta (Cientismo), hizo que muchos fundaran sus profesiones de ateísmo en la “Ciencia”. Es un gran mérito de los trabajos de epistemología o gnoseología de no pocos científicos contemporáneos haber invalidado los pretextos “científicos” frente a la Religión (47). Más aún: tras la revisión del sentido y los límites de la Ciencia, el ambiente cultural se ha vuelto más propicio para la apertura hacia lo religioso, reconociendo que la realidad que queda fuera del método científico es la más interesante para el hombre (48). Ello ha facilitado, además, la apologética y ha estimulado la indagación religiosa desde la misma Ciencia (49).

Coincidiendo .con esta revisión del método y pretensiones de la Ciencia se ha producido en toda Europa -y se explica-una proliferación de retornos o conversiones a la fe, entre hombres que antes estaban cegados por el espíritu positivista o pseudocientífico. En Francia especialmente abundan los hombres de primera fila, como pensadores y escritores, que hicieron ese recorrido impulsados simultáneamente, los mejores de ellos, por la espiritualidad vibrante y apasionada de un León Bloy y por los caminos que les allanó un filósofo como Bergson, el cual, antes de alcanzar la plenitud de la fe cristiana y sin llegar a la incorporación plena a la Iglesia, pasó desde una actitud de cerrazón hasta una apertura total hacia los valores espirituales, declarando su primacía y exaltando la fuerza iluminadora del testimonio de los místicos católicos como Santa Teresa de Jesús (50). En otro plano, menos filosófico, pero con más capacidad divulgadora ¿a quién no le suena el nombre del médico Alexis Carrel?

Como índice de todo un ambiente mundial, bastaría señalar un hecho espectacular y resonante de nuestros días: la llegada del hombre a la Luna. Si esto hubiera ocurrido en 1910, podemos estar seguros de que el hecho hubiera sido mucho tiempo una pieza de controversia religiosa: se le hubiera dado una significación desmedida en relación con la potencia del hombre y la supuesta .no necesidad de Dios. ¿Qué ha ocurrido ahora, cuando el hombre puso el pie en la Luna? Nada: mucha admiración, una curiosidad satisfecha, una confianza crecida en las aplicaciones técnicas de la Ciencia; pero nada profundo. Más bien, en ese nivel profundo en que interesa el sentido de la vida humana, el acontecimiento ha pasado sin pena ni gloria, porque no ha interesado hondamente a nadie, ni siquiera a sus protagonistas, a quienes escuché en un Sínodo romano.

Esta purificación y apertura, que no se debe al ateísmo sino a los científicos o los filósofos de la ciencia, tropieza con una excepción lamentable y vergonzosa e históricamente muy importante en el mundo soviético. Allí la propaganda y la educación han seguido inspiradas por el anacrónico materialismo y positivismo del siglo XIX. Fenómeno tanto más doloroso cuanto se opone a la misma teoría dialéctica del marxismo. A un marxista de verdad le molesta que se le inscriba dentro del materialismo vulgar o mecanicista. Él reconoce la pluralidad, heterogeneidad O complejidad cualitativa de la Naturaleza y en cierto modo trata de hacerles sitio a los fenómenos llamados “espirituales”. Sin embargo, a la hora de la acción sobre el pueblo, los marxistas han aplicado -y siguen aplicando, aunque menos estrepitosamente que al principio- los argumentos condenados por la Ciencia actual y por el propio pensamiento sistemático; y ello de una manera tan tosca como pudo serlo el viejo cirujano decimonónico que dijo que había hurgado con su escalpelo en todos los rincones del cuerpo humano y no había encontrado el alma. (No advirtió que tampoco había encontrado lo que el paciente pensaba de él, y ese pensamiento es una realidad no discutible). Una manifestación de esa tosquedad primaria se dio hace unos años cuando Gagarin hizo el primer vuelo orbital en el espacio que, comparado con lo que había de venir después y con lo que falta por estudiar, no pasó de ser un paseíto o modestísima excursión en torno a la propia casa. Según las Agencias informativas el explorador dijo a su regreso que no había encontrado a Dios. Lo gracioso del caso no es que lo haya dicho sino que las agencias lo hayan transmitido al mundo entero y que el ambiente inmediato fuese apto para acoger y celebrar tal manifestación. No se puede caer más bajo en tosquedad mental, y sería muy grave que eso indicase una actitud social enraizada.

También puede contarse como excepción, aunque residual, la interpretación psicologista que siguen aplicando al hecho religioso algunos raros profesionales del psicoanálisis. En compensación, valiosos psicoanalistas confirman el carácter original de la experiencia religiosa como función específica del hombre (véanse las Notas 48 y 90).

¿Ateísmo optimista, o resignado?-Puesto que la revisión metodológica de la Ciencia es exterior a los ateos, quizá la novedad más significativa dentro del ateísmo sea su cambio de tono: el paso de un humanismo como “plenitud” a un Humanismo como “única posibilidad”. El ateísmo humanista del XIX era un ateísmo triunfante y satisfecho; una vez removido el “obstáculo” de Dios y la creencia, se sentía liberado y en disposición de aspirar a una plenitud. ¿En nuestros días hay alguien que sienta verdaderamente el ateísmo como una plenitud? No lo conozco. Quizá hemos llegado a un tiempo en que las experiencias del hombre sin Dios han mostrado ya sus frutos amargos y no es Posible psicológicamente acometer con ilusión la empresa emancipadora. Lo más a que se llega es a un humanismo resignado, como única posibilidad, que se supone que el hombre inteligente ha de aceptar con lucidez, pero sin desconocer el vacío que comporta. Esto es bien patente en el ateísmo existencialista (51).

Ateísmo-Hoy
José Guerra Campos
Obispo de Cuenca
Fe Católica-Ediciones, Madrid, 1978

Notas

(46) DE Lubac, Ateísmo y sentido del hombre (cit. en Bibliografía final), p. 26. Cf. también Del Noce (ob. cit. en Bibliogr. final).

(47) Revisión de la Ciencia física que, al delimitar su campo ajustándolo a las posibilidades del propio método, deja fuera de sus pretensiones la explicación última del mundo y lo religioso. Dos expresiones de Poincaré y de Termier resumen bien la convicción, cada vez más extendida, de que la Ciencia no obstruye el paso hacia lo transcendente, sino que más bien conduce a su vestíbulo: “A mesure que l’on élargit le cercle de la Science, on aggrandit la circonférence du mystere” (H. Poincaré) ; “La science est évocatrice de mystere beaucoup plus qu’explicatrice” (P. Termier): citados por De Solages, obra cit. en la Bibliogr., pág. 97.

Ya en el siglo XIX, en contra del Cientismo de los Renan, Taine, Berthelot, Tyndall, Littré, una corriente crítica vuelve al verdadero positivismo, aunque reduciendo mucho la objetividad de la ciencia, con tendencia al subjetivismo agnóstico: así, p. ej., E. Mach, Helmholtz, R. Avenarius, F. A. Lange. Muy importante el ponderado enfoque del método experimental en el biólogo Claudia Bernard (ef. P. Laín Entralgo, Dos biólogos: Claudio Bernard y Ramón y Cajal, Ed. Espasa-Calpe, Colección Austral, Buenos Aires, 1949; A. D. Sertillanges, La Philosophie de Claude Bernard, Ed. Aubier).

Desde fines del siglo XIX los epistemólogos deslindan con mayor precisión y unanimidad el campo de las ciencias. E. Brutroux, De la contingence des lois de la nature, Paris, 1874; y De l’idée de loi naturelle dans la science et la philosophie contemporaine, Paris, 1895. Brunetiere, artículo en la Revue des Deux-Mondes, 1895. H. Bergson, Essai sur les données xmmédiates de la conscience, Paris, 1889; Matiere et mémoire, Paris, 1896; L’évolution créatrice, Paris, 1907 (ed. esp., Madrid, 1963). P. Duhem, La théorie physique, son objet et sa structure; Chevalier, Paris, 1906. H. Poincaré, La Science et l’Hypothese, Paris, 1907 (ed. española: Espasa-Calpe, Colección Austral, Buenos Aires, 1945); La valeur de la science, Paris, 1909; Ciencia y método, ed. esp., Buenos Aires, 1944. A. March, Das neue Denken der modernen Physik, Ed. RowohIt, Hamburgo, 1917. A. S. Eddington, La nature du monde physique, ed. fr., Payot, Paris, 1929; Sur le probleme du déterminisme, Hermann, Paris, 1934; Los nuevos senderos de la ciencia, ed. esp., Barcelona, 1945. Desiderius Papp, Filosofía de las leyes naturales, ed. esp., EspasaCalpe, Madrid-Buenos Aires, 1945. Grasset, Les limites de la Biologie, ed. esp. Madrid, 1907. James Jeans, The new background of science, Cambridge, 1933 (ed. esp. Nuevos fundamentos de la ciencia, Espasa-Calpe, Madrid, 1944). E. LE Roy, Physique et Philosophie, Paris, 1935. T. Maritain, La Philosophie de la nature, Paris, 1935. L. de Brogue, L’avenir de la Science, Plon, Paris, 1941; Physique et Michrophysique, Albin Michel, Paris, 1947. H. Heisenberg, Wandlungen im Grundlagen der Naturwissenschaften, Leipzig, 1942. C. F. van Weitzacker, Zum Weltbild der Physik, Leipzig, 1944 (ed. esp. La imagen física del mundo, B A C, Madrid, 1974). H. REICHENBACH, Philosophic foundations of Quantum Mechanics, 1944. Julio Palacios, Esquema físico del mundo, Ed. Alcor, Madrid, 1947. P. Hoenen, Cosmología, Ponto Univ. Gregoriana, Roma, ed. de 1931, 1936 y 1949. X. Zubiri, Naturaleza, Historia, Dios, Madrid, 1945 (sección La nueva Física, págs. 307-377). José Mª Riaza, Ciencia moderna y filosofía, BAC, Madrid, 1953. F. Selvaggi, Filosofia delle scienze, Ed. Civilta Cattolica, Roma, 1953. Causalita e indeterminismo nella recente letteratura, en la revista Gregorianum, Roma, 38-4 (1957), 747-758. C. PARIS, Física y Filosofía, C. S. 1. C., Madrid, 1952. R. Saumells, La Ciencia y el ideal metódico, Rialp, Madrid, 1957. R. Panikkar, Ontonomía de la Ciencia, Gredas, Madrid, 1963. W. Strobl, Introducción a la Filosofía de las Ciencias, Ed. Estudios, Madrid, 1963. La realidad científica y su crítica filosófica, Ed. Universidad de Navarra, Pamplona, 1966. Cf. también los autores citados en las notas siguientes: 48 y 49.

Una exposición nítida y accesible del alcance de los métodos científicos puede verse en la obra del Cardenal Manuel Gonzalves Cerejeira, La Iglesia y el pensamiento contemporáneo, Madrid, 1945.

Admirables síntesis y valoración de las Ciencias en los Discursos del Papa Pío XII a la Pontificia Academia de Ciencias: 1) el 21 de febrero de 1943, “Las leyes que gobiernan al mundo” (puede leerse en Discursos y Radiomensajes de Su Santidad Pío XII, Ed. Acción Católica, Madrid, 1952, vol. IV, págs. 399-414; y en la revista Ecclesia, Madrid, núm. 87, 13 marzo 1943); 2) y el 24 de abril de 1955 (en Anuario “Petrus”, Ed. Atlántida, Barcelona, núm. 9, año 1955, documento 13, págs. 40-44); 3) y Discurso al IV Congreso Tomístico Internacional, el 14 de septiembre de 1955 (en Anuario “Petrus”, ed. citada, documento 50, págs. 96-100). Ver adelante Nota final.

(48) Físicos de primera línea y filósofos de la ciencia afirman como científicos la dimensión religiosa. Además de las indicaciones contenidas en los autores citados en la nota 47, véanse: la obra citada de Cerejeira. -E. Boutroux, Science et Religion dans la philosophie contemporaine, Paris, 1908 (Ed. esp., Buenos Aires, 1964). -T. Moreux, Les confins de la Science et de la Foi, 1925. -Robert de Flers, encuesta sobre “si la Ciencia se opone al sentimiento religioso”, en Le Figaro de París, 22 mayo 1926. -Bergson, Les deux sources de la Morale et de la Religion, Paris, 1932. -James Jeans, El misterio del Universo, 1930. -R. Milukan, La Ciencia y la nueva civilización, 1930. A. Compton, La libertad del hombre, 1935. -P. Lecomte Du Noüy L’homme devant la science, Bibliot. de Philos. Scient., Flammarlon Paris 1939; L’avenir de l’esprit, Gallimard, Paris, 1941; L’honme e; sa dest!née. La. Colombé, 1948. -Max Planck, Religion und Naturwissenschaft, Leipzig, 1942. -Alexis Carrel, L’homme cet inconnu (ed. esp. La incógnita del hombre, Edit. Joaquín Gil, Buenos Aires, 1946).-E. Whittaker, Le commencement et la fin du monde, Ed. Albin Michel, Paris, 1953; Space and Spirit, London 1946. -P. Prini, Gabriel Marcel et la Méthodologie de l’invérifiable, Desclee de Brouwer, Paris, 1953.-P. Chauchard, ¿Destruye la ciencia a la religión?, ed. esp., “Enciclopedia del católico en el siglo XX”, núm. 91, Edit. Casal i Vall, Andorra, 1958. J. G. Barbour, Problemas sobre Religión y Ciencia, Sal Terrae, Santander, 1971.-P. Jordán, El hombre de ciencia ante el problema religioso, Ed. Guadarrama, Madrid, 1972.-eitas de Marconi, E. Schrodinger, Hathaway, W. Von Braun (éste según la manifestación de Von Rintelen en el “III Symposium Internacional de la Ciencia del Hombre”, Barcelona, 1972), en el libro de J. M. Ciurana, El fin del materialismo filosófico y ateo, Ed. Bosch, Barcelona, 1974, págs. 46-49.

Cultivadores de la Psicología analítica (como Jung, Psíchologie and Religion, y otros) comprueban que la experiencia religiosa es una función específica del hombre, algo no discutible (y menos por quien diga que él no la ha tenido), algo que se presenta como símbolo permanente en todo tiempo a través de todas las diferencias culturales. Cf. Ch. Beaudouin, Psychanalyse du symbole religieux, Artheme Fayard, Paris, 1957 (ed. italiana Psíoanalisi del símbolo religioso, Ediz. Paoline, Roma, 1959, pp. 303-318).-Cf. infra, nota 89 y la Nota final.

  1. B.-Al distinguir y relacionar Fe y Ciencia es muy importante evitar equívocos. La Fe cristiana no es “ciencia”, en cuanto no se reduce a aquel tipo o método de conocimiento al que suele reservarse el nombre de Ciencia y que es incapaz de abarcar toda la riqueza de la realidad; pero, en su complejidad de viva relación interpersonal, la Fe incluye verdadero conocimiento: no es un acto irracional ni un salto volitivo a ciegas. Véase una breve indicación en J. Guerra, El saber teológico según Santo Tomás, Cuenca, 1977, págs. 82-86. Estudios: A. Brunner, Glaube und Erkenntnis, Ed. Kosel, Munich, 1951 (ed. esp. Conocer y creer, Razón y Fe, Madrid, 1954); H. Fries, Glaube und Wissen, Ed. Morus, Berlin, 1960; A. López Quintás, Metodología de lo suprasensíble, Editora Nacional, Madrid, 1963.

(49) El clima científico ha facilitado la apologética y el itinerario racional hacia Dios desde la Ciencia. Recordemos, ya en el siglo XIX: Cardo N. Wiseman, Twelve lectures on the connection between science and revealed religion, London; 1838; F. Duilhé De Saint-Projet, Apologie scientifique de la foi chrétienne, Paris, 1889; M. MIR, Armonía entre la ciencia y la fe, Madrid, 1892 (2.a ed.).

Artículos valiosos en el gran Dictionnaire Apologétique de la Foi Catholique, dirigido por D’alés, ed. en Paris desde 1909 a 1931.

  1. de Lapparent, Scíence et Apologétique, Paris, 1910, (s.a e~.) A. gemelli, Religione e scienza, Milano, 1922.-Guibert y L. Chinchole, Les Origines (ed. esp. Los Orígenes, Edit. Litúrgica Española, Barcelona, 1925). -J. guibert, Les croyances religieuses et les sczences de la nature, Paris, 1905.-A. tiberghien, La sczence mene-t-elle a Dieu?, Bloud et Gay, Paris, 1933. -C. J. Degenhardt, Los cuatro arcanos del mundo, Edit. Difusión, Buenos Aires, 1945. -B. DE Solages, L’ âme, Dieu, la destinée, ed. Spes, Paris, 1954, lib. 2º, cap. 1º -M. Grison, Témoignage de l’Univers, Beauchesne, Paris, 1948. -D. Dubarle, Humanisme sczentzfzque et raison chrétienne, Desclée de Brouwer, Paris, 1953.-P. Chauchard, La foi du savant chrétien, Aubier, Paris, 1957. -V. Marcozzi, II problema di Dio e le scienze, Morcelliana, Brescia, 1958 (7ª ed.). -C. Tresmontant, Comment se pose aujourd’hui le probleme de l’existence de Dieu?, Ed. du Seuil, Pans, 1966.-R. Chauvin, Dieu des savants, Dieu de l’expérience, Ed. Mame, Paris (ed. esp. en Edic. Paulinas, Bogotá, 1962). -J. Mª Ciurana Fernández, El fin del materialismo…, citado en la nota 48.-J. Haas, Biología y Fe, Ed. ELER, Barcelona 1966. -J. Simón, A Dios por la Ciencia, Ed. Lumen, Barcelona, 1969. J. López Pedraz, ¿De veras el Cristianismo no convence? Sal Terrae, Santander, 1972.

Óptima exposición sobre “Las pruebas de la existencia de Dios a la luz de la ciencia natural moderna”, en el discurso del Papa Pio XII a la Academia Pontificia de Ciencias, el 22 de noviembre de 1951. (Ver la revista Ecclesia, Madrid, 1 dic. 1951; y Anuario “Petrus”, Ed. Atlántida, Barcelona, núm. 5, año 1951, documento 122, pág. 195-201). Ver también, infra, notas 86, 87 y 88 y la Nota final.

(50) Entre los convertidos al Catolicismo después de la revisión crítica de la ciencia, pueden mencionarse: P. Claudel, Ch. Péguy, J. Lotte, Dumesnil, F. Jammes, J. Maritain, E. Psichari, L. Bertrand, H. Ghéol, P. van der Meer de Walkeren, Joergensen, A. Gemelli, G. Papini, Chesterton, R. de Maeztu, etc.

(51) Ya no es fácil encontrar ateos como el que pinta H. Bidou: “L’athée parle de la nature comme d’une mere qui est aux cieux” (citado por A. Sertillanges en Catéchisme des incroyants, ed. de 1950, tomo 1, p

Página para meditar 158

01 jueves Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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palbaAl meditar en los días de fin y principio de año, sobre la marcha de nuestra Asociación, para dar gracias a Dios por los beneficios recibidos y para hacer examen de conciencia de todo lo nuestro, se levanta ante nuestros ojos majestuosos, el ideal de perfección para el que la Virgen Santísima nos ha convocado. Reflexionar sobre nuestro ideal, estudiarlo para más conocerlo y amarlo, es tarea que continuamente hemos de ejercitar con agradecimiento. No forjarnos nosotros ese ideal. Fue la misma Virgen María quien nos llamó a seguir detrás de él.

Pero no se sigue ni se persevera en el culto a un ideal si no se adquiere un verdadero carácter que se emplee en esa causa. Esto que es evidente para cualquier causa noble, es doblemente necesario cuando se trata del ideal de nuestra Asociación, que es el de buscar seriamente nuestra propia perfección y con el mismo esfuerzo buscar la perfección de nuestros prójimos.

Nuestro mundo actual, lleno de ligereza, de superficialidad, de hedonismo, está falto de carácter. Nuestras familias, la Patria, la sociedad, no pueden esperar la salvación, no pueden esperar soluciones sino de hombres de carácter. Nuestra Asociación los necesita. Si esos hombres de carácter son sabios, son intelectuales, tienen eximias cualidades humanas, mejor. Pero de otra forma, para nada aprovechan todas esas cualidades si falta el carácter. El hombre vale por lo que es, no por lo que tiene o vale Y precisamente nuestra Asociación Juvenil, la Unión Seglar, son excelentísimas escuelas de formación del carácter. Hombre virtuosos, es hombre de carácter. Y nuestra Asociación nos está llamando constantemente al ejercicio de la virtud.

Hombre de carácter es el que iluminado por la luz de la verdad y sobreponiéndose por la razón a sus pasiones, sabe con energía y constancia romper los lazos y remover los obstáculos que le impiden la consecución de su ideal. Esa luz de la inteligencia que le ilumina para abrazarse con la verdad, le viene por los dogmas de nuestra fe y el conocimiento jugoso y meditado de la íntegra doctrina revelada; y la energía de la voluntad en el ejercicio de la virtud, “que por su misma etimología nos dice que se trata de un acto varonil, de fuerza, le viene de la divina gracia, cuya fuente está en los sacramentos y en la oración personal de todos los días. Ese es el camino para formar el carácter. Ese es el camino que propone nuestra Asociación para que lo sigan todos sus miembros.

A los obstáculos individuales que dificultan la formación del carácter, se unen muchas veces los defectos de educación, el influjo de los malos ejemplos, el ambiente malsano que nos rodea, el permisivismo y el relativismo que ahoga a las almas borrando de su vista todo lo que es noble, elevado, arduo. Pero pese a todo, contarnos entre nosotros con medios poderosísimos para vencer todos esos obstáculos. En esa lucha se fraguan y modelan los grandes de carácter que son precisos para el mundo en que tenemos que vivir y recristianizar. Los medios que tenemos a nuestro alcances con sólo vivir a tope lo que nos enseña y pide nuestra Asociación.

Me entristece, y me preocupa, ver que cierto número de entre vosotros disminuye poco a poco la tensión del ideal. Faltas, distanciamientos, flojedad en el ejercicio de la virtud, ausencia a las reuniones, falta de colaboración en los esfuerzos comunes, abandono de la puntualidad. Hay quien cree que todas las demás cosas pasan delante de las serias obligaciones que deben comprometerle con nuestra Asociación. Bendito sea Dios si reaccionamos a tiempo. Que Él haga de toda la Asociación una escuela de grandes caracteres, para la gloria de la Iglesia. No desearía “supernumerarios” entre nosotros. Sólo deseo “militantes”, y no “durmientes”, que los tiempos no están para flojedades de “ir tirando”. Esa felicidad os deseo para1992.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 158, enero de 1992

Quas primas 4

01 jueves Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Magisterio, Uncategorized

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pio-xib) En el Nuevo Testamento
9. Por otra parte, esta misma doctrina sobre Cristo Rey que hemos entresacado de los libros del Antiguo Testamento, tan lejos está de faltar en los del Nuevo que, por lo contrario, se halla magnífica y luminosamente confirmada.
En este punto, y pasando por alto el mensaje del arcángel, por el cual fue advertida la Virgen que daría a luz un niño a quien Dios había de dar el trono de David su padre y que reinaría eternamente en la casa de Jacob, sin que su reino tuviera jamás fin(12), es el mismo Cristo el que da testimonio de su realeza, pues ora en su último discurso al pueblo, al hablar del premio y de las penas reservadas perpetuamente a los justos y a los réprobos; ora al responder al gobernador romano que públicamente le preguntaba si era Rey; ora, finalmente, después de su resurrección, al encomendar a los apóstoles el encargo de enseñar y bautizar a todas las gentes, siempre y en toda ocasión oportuna se atribuyó el título de Rey(13) y públicamente confirmó que es Rey(14), y solemnemente declaró que le ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra(15). Con las cuales palabras, ¿qué otra cosa se significa sino la grandeza de su poder y la extensión infinita de su reino? Por lo tanto, no es de maravillar que San Juan le llame Príncipe de los reyes de la tierra(16), y que El mismo, conforme a la visión apocalíptica, lleve escrito en su vestido y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de los que dominan(17). Puesto que el Padre constituyó a Cristo heredero universal de todas las cosas(18), menester es que reine Cristo hasta que, al fin de los siglos, ponga bajo los pies del trono de Dios a todos sus enemigos(19).
c) En la Liturgia
10. De esta doctrina común a los Sagrados Libros, se siguió necesariamente que la Iglesia, reino de Cristo sobre la tierra, destinada a extenderse a todos los hombres y a todas las naciones, celebrase y glorificase con multiplicadas muestras de veneración, durante el ciclo anual de la liturgia, a su Autor y Fundador como a Soberano Señor y Rey de los reyes.
Y así como en la antigua salmodia y en los antiguos Sacramentarios usó de estos títulos honoríficos que con maravillosa variedad de palabra expresan el mismo concepto, así también los emplea actualmente en los diarios actos de oración y culto a la Divina Majestad y en el Santo Sacrificio de la Misa. En esta perpetua alabanza a Cristo Rey descúbrese fácilmente la armonía tan hermosa entre nuestro rito y el rito oriental, de modo que se ha manifestado también en este caso que la ley de la oración constituye la ley de la creencia.
d) Fundada en la unión hipostática
11. Para mostrar ahora en qué consiste el fundamento de esta dignidad y de este poder de Jesucristo, he aquí lo que escribe muy bien San Cirilo de Alejandría: Posee Cristo soberanía sobre todas las criaturas, no arrancada por fuerza ni quitada a nadie, sino en virtud de su misma esencia y naturaleza(20). Es decir, que la soberanía o principado de Cristo se funda en la maravillosa unión llamada hipostática. De donde se sigue que Cristo no sólo debe ser adorado en cuanto Dios por los ángeles y por los hombres, sino que, además, los unos y los otros están sujetos a su imperio y le deben obedecer también en cuanto hombre; de manera que por el solo hecho de la unión hipostática, Cristo tiene potestad sobre todas las criaturas.
e) Y en la redención
12. Pero, además, ¿qué cosa habrá para nosotros más dulce y suave que el pensamiento de que Cristo impera sobre nosotros, no sólo por derecho de naturaleza, sino también por derecho de conquista, adquirido a costa de la redención? Ojalá que todos los hombres, harto olvidadizos, recordasen cuánto le hemos costado a nuestro Salvador.Fuisteis rescatados no con oro o plata, que son cosas perecederas, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero Inmaculado y sin tacha(21). No somos, pues, ya nuestros, puesto que Cristo nos ha comprado por precio grande(22); hasta nuestros mismos cuerpos son miembros de Jesucristo(23).

Pío XI, papa

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