Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Archivos mensuales: octubre 2015

Meditación 67: en el calvario; tercera palabra

07 miércoles Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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el-calvario-de-mantegna1º Ma­ría y la agonía de Jesús. -Mira a aquel grupo de piadosas mujeres que junto a la Cruz, quieren acompañar a Jesús en su muerte. -Es sin duda, la mayor prueba de amor a Cristo, seguirle hasta la Cruz…, crucificarse con Él…, morir con Él. -Entre todas ellas, la Capitana y modelo, es la Santísima Virgen. -Quizá sin Ella, no se hubieran atrevido las demás mujeres a subir al Calvario…, quizá no hubieran tenido valor para asistir a aquella espantosa escena… Ma­ría, con su ejemplo, las alienta y sostiene… ¿Por qué tú, en tus sufrimientos, no miras a Ma­ría para aprender de Ella a estar al pie de la Cruz?

Entretanto, Jesús ha entrado en su última agonía. -Poco tiempo le queda ya, y lo quiere aprovechar para cumplir, como siempre, a la perfección, con todas las obligaciones de su oficio: Es Rey y desde la Cruz reparte coronas eternas, como lo acaba de hacer con el buen Ladrón. -Es Pontífice y Sacerdote Sumo, y por eso ruega por sus enemigos y pide y otorga perdón, de sus pecados. -Es Hijo de Ma­ría, y como hijo mira por Ella, no abandonándola en aquella hora. -Es Maestro y mira por el discípulo fiel que allí está… y hasta por todos los demás que cobardemente le abandonaron.

¡Qué ejemplo el de Cristo!… En esos momentos de dolor…, de sufrimiento inaudito…, de crucifixión y de muerte…, cuando ya puesto en agonía parece que sólo debía acordarse de Sí mismo… es cuando mira por todos y se acuerda de todos. Compara tu egoísmo con esta caridad tan desprendida… ¿Qué haces tú en tus enfermedades…, en tus dolores…, en tus aflicciones?… Buscar consuelos, quejarte de que no te atiendan, etc.

Además, aprende la fidelidad a tus obligaciones… Ni siquiera entonces Jesús se dispensa dé cumplir con sus deberes… ¡Qué vergüenza! Cuántas veces la más ligera indisposición, una pequeña molestia, ya es suficiente para abandonar tú los tuyos…

2º «He ahí a tu hijo». -Fue entonces cuando Jesús, mirando a su Madre, dice estas palabras señalando a San Juan y en él a todos nosotros. Penetra en el corazón de la Virgen y contempla el estremecimiento de dolor que sintió al escucharlas… ¡Pobre Madre! ¡Cuánto sufre!… Aquellas palabras son ya una despedida. -Jesús se va y… para siempre…; por eso esas palabras son un adiós supremo a su Madre… Jesús, que era su vida y su todo, va a desaparecer…, lo va a perder no como cuando era niño para volverlo a encontrar, sino para siempre en este mundo… Ya será una madre sin hijo…; ya todo se desvanece en su corazón…

Pero Jesús la da un hijo nuevo: «He ahí, desde ahora, a tu hijo»… Mas esto: lejos de consolarla, la atormenta más Una madre no quiere por hijo más que al suyo verdadero…, no lo cambia ni por nada ni por nadie… Pero mucho menos cuando hay tanta diferencia de un hijo a otro… Juan era el discípulo fiel y amante, pero, al fin, era el discípulo, y su Hijo era el Maestro… Juan era hijo del Zebedeo, y su Hijo era el Hijo de Dios… Juan no era su Jesús.

Finalmente, Ella ve que con Juan, y, con el mismo derecho que él, se la dan por hijos atados los discípulos…, los cobardes, los egoístas, que en el momento supremo huyen y dejan solo al Maestro…, y además, a todos nosotros…. ¡Vaya una herencia que la deja Jesús!… ¡Qué carga tan pesada!… ¡Qué maternidad más humillante! -Mira a tu corazón, compárale con el de Jesús y comprende el dolor de Ma­ría en este cambio.

Sin embargo, no lo rechaza~ -Para ser Madre de Dios, se la pidió su consentimiento… Jesús, no la pregunta si quiere o no, ser Madre nuestra… Conoce su corazón y la basta… No duda en cargar sobre Él, este peso de ser Madre de todos los pecadores. -Mira tú, la humildad de Ma­ría, repitiendo con inmenso dolor al pie de la Cruz, las palabras que un día dijera con inefable alegría: «He aquí la esclava del Señor… Hágase en mí según tu palabra»…, y así acepta todo lo que el Señor la envía. -¡Ah!, si siempre dejáramos a Dios libres las manos, para que dispusiera a su voluntad de nosotros, y aceptáramos todo lo que Él amorosamente nos manda…, ¡cuánto sería el adelantamiento en nuestra santidad!…

3º «He ahí a tu Madre». -Todo 10 que tienen de penosas y dolorosas las primeras palabras para Ma­ría, tienen de dulces y consoladoras para nosotros las segundas. -Ya tenemos Madre… y ¡¡qué Madre!!…, y Madre para siempre, sin que nadie nos la pueda quitar.

Dios ha puesto en el mundo a la madre, para que sea la encarnación más expresiva de su Providencia… Él hombre necesita de madre… La mayor desgracia terrena que nos puede ocurrir, es perder la madre… Sin ella todo es triste…, todo vacío…, nadie puede llenar el puesto y suplir a una madre.

Jesús se abrazó en la Cruz con todas las penas, hasta la separación de su Madre, pero te la dio a ti para que nunca te falte. -Y esta Madre bendita, nunca falta… ¡Cuánta verdad es esto!…, sobre todo cuando perdida la madre de la tierra, se siente más la necesidad de su maternidad. -¡Cuando podremos agradecer a Jesús lo que nos dio al pie de la Cruz!… ¡Qué generosidad la suya!… Al ladrón le da un Reino, a nosotros ¡su propia Madre!… ¿Qué sentiría San Juan al escuchar esto? -Él Calvario se le convirtió en un Paraíso. -¡Qué bien le pagó Jesús su fidelidad en amarle hasta la Cruz! -Subió al Calvario como discípulo… y bajó como hijo de Ma­ría… y hermano de Jesús… ¡Con qué gozo entraría en posesión de esta herencia tan rica…, que ni en el Cielo la tiene Dios mayor!

Y eso te lo puedes tú aplicar. -¡La Madre de Dios es mi Madre!, puedes decir. -Y como la palabra de Dios es eficaz, hace lo que dice, Ma­ría es, en verdad, tu Madre y te ama con un amor igual al de Jesús. -Tú también debes ser de verdad, hijo de Ma­ría…, pero para eso has de amarla como Jesús la amaba… ¿Es así? –Tienes obligación de parecerte a Jesús para ser digno hijo de tal Madre…, para ser hermano suyo…, pues es natural que los hermanos sean parecidos.  -Compárate con Jesús… y con humildad y vergüenza pídele perdón de las veces que no has amado a la Madre de los dos…, que la has deshonrado con tu conducta… y pide a esta Madre, que aunque alguna vez te olvides de ser su hijo…, Ella no se olvide de que es tu Madre y nunca te abandone…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

El purgatorio

07 miércoles Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Hace 26 años que desempeño el cargo de capellán en un balneario del Sureste español. El año pasado coincidí con un señor que me dijo varias veces que él era católico apostólico y romano; que cada domingo iba a Misa. Hablando, hablando, me dijo que él no creía en el purgatorio ni en el infierno. Empecemos pues con el purgatorio. Es doctrina de fe divina católica – es dogma de fe – que existe el Purgatorio que es un estado en que las almas justas, salidas de este mundo con alguna mancha de sus pecados, sufren castigos purificativos por los pecados no expiados perfectamente en esta vida. El buen hombre del balneario pues, es un hereje.

Cuando un católico confiesa sus pecados en el sacramento de la Penitencia, quedan perdonados en cuanto a la culpa merecida; pero no siempre queda perdonada toda la pena que han merecido sus pecados mortales o veniales. La pena temporal merecida que no purificamos en esta vida, la pagamos en el Purgatorio. Los protestantes del siglo XVI, decían que la doctrina del Purgatorio es “un invento de Satanás”. Satanás sigue tentando con lo mismo en el siglo XXI.

En el segundo libro de los Macabeos del Antiguo Testamento, Judas Macabeo, hace una colecta de dos mil dracmas, que envió a Jerusalén para ofrecer sacrificios por el pecado de los muertos en la batalla. Obra digna y noble, inspirada en la esperanza de la resurrección. El autor del libro inspirado por el Espíritu Santo, termina diciendo: “Obra santa y justa es orar por los muertos”.

Jesús ha dicho: “Quien hablare contra el Hijo del hombre será perdonado; pero quien hablare contra el Espíritu Santo, no será perdonado ni en este siglo ni en el venidero”. El pecado mortal no se puede perdonar después de muerto, quien muera con él va al infierno. Cristo nos dice que hay pecados que no se pueden perdonar en este siglo ni en el venidero. Esta fórmula “ni en el venidero” seria superflua si no se supone que en el purgatorio es posible una remisión de la pena merecida.

La Tradición Divina, con San Gregorio Magno, enseña que “Hemos de creer que existe el fuego del purgatorio para algunas culpas leves”.

Varios concilios de la Iglesia han definido la doctrina católica sobre el Purgatorio. El concilio Segundo de Lión dice: “Creemos… que si verdaderamente arrepentidos muriesen en caridad antes de haber satisfecho con frutos dignos de penitencia por sus comisiones u omisiones, sus almas son purificadas después de la muerte con penas purgatorias”.

Seguiremos, Dios mediante, con el Purgatorio.

 

Manuel Martínez Cano, mCR

Página para meditar 159

07 miércoles Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Padre Alba, Uncategorized

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Padre Alba IEsta página para meditar, no va a ser para la meditación, sino para animarnos todos a participar en la Olimpíada.

¿No definen este año 1992, como el año de la gran olimpíada nunca vista? ¿No dicen que la epopeya del descubrimiento y evangelización del Nuevo Mundo que dará oscurecida por el efímero resplandor de unas cuantas medallas de oro, plata y bronce?

Pues este año, ya desde el comienzo, os invito a la gran olimpíada, a la gran participación y desafío olímpico. Ganaréis oro de ley para la vida eterna. ¿Cómo?

Tomemos ejemplo de Santa Teresa, llena de cortesana sabiduría y grandeza de generosidad, en sus “desafíos” espirituales.

Desafiaba a cualquiera de sus hijas, a que se ofreciera durante mes y medio, a sufrir unas mortificaciones muy graves de sus hermanas y que considerasen la humildad y silencio del Señor delante de sus tribunales.

El día que lo hiciere, le entregaba Santa Teresa la mitad de lo que mereciese aquel día, tanto en la comunión como en sus dolores y padecimientos.

¿Quién no se desafiaría con Santa Teresa, para obtener tan copioso premio de su victoria?

Os propongo este año estos “desafíos olímpicos”, para animaros a la perfección. Puede ser entre marido y mujer, entre dos o tres compañeros, entre dos amigos, presentes o por correo. Que duren dos meses, cambiar otros dos meses, y así sucesivamente hasta final de año.

“X” se desafía con “Y”: “X” mirará al crucifijo tres veces al día en memoria de las tres horas de agonía del Señor en la Cruz, para alcanzara “Y” la gracia del silencio y saber callar en la contradicción. “Y” le aplicará a “X” el mérito de sus vencimientos. Examinarán cada quince días la marcha del certamen y decidirán para el final de los dos meses, el nuevo desafío.

“A” ofrece a “B” el mérito de llevar con alegría, haciendo tres veces al día su aceptación, la voluntad de Dios en los sucesos de cada día, y “B” le ofrece el mérito de sus comuniones. “C” le ofrece la comunión espiritual a “D” puesto que no puede comulgar a diario, si “D” le suplica en sus comuniones un aumento de devoción eucarística.

Se piden cuenta cada quince días.

Otros ejemplos: dominio de la vista, ejercicio de paciencia, de la caridad, de la alegría espiritual, de la rectitud de intención, de la pereza, de la vida interior, de la humildad y la obediencia, del propio vencimiento. Tres actos cada día.

Vamos a entrar toda la Asociación en esta olimpíada. Todo lo demás se nos dará por añadidura. Además creceremos en virtud y en amistad y unión espiritual.

¡Medallas de oro incorruptibles!

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 159, febrero de 1992

Ateísmo hoy 19

07 miércoles Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Guerra Campos, Uncategorized

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Segunda parte

ALGUNAS CAUSAS “EXTERNAS” DEL FENÓMENO ATEO

¿ATEÍSMO COMO OPOSICIÓN RADICAL A DIOS? ¿O ATEÍSMO COMO RESULTADO INDIRECTO DE UNA REACCIÓN CONTRA LOS CREYENTES?

  1. ¿Ateísmo purificador?

guerra camposParece claro por todo lo dicho que las formas características del ateísmo en los siglos XIX y XX son algo radical, es decir, un ateísmo directo, convencido de lo que dice, un ateísmo que, con más o menos hondura, quiere realmente excluir a Dios. Algunos autores, sin embargo, sugieren que el ateísmo moderno, sobre todo el más reciente, no es radicalmente negación de Dios, sino derivación de posturas que inicialmente no se oponían a Dios. Si el ateo termina negando a Dios sin habérselo propuesto es porque choca en su proceso con ciertos obstáculos, es por causas externas. En conjunto, como escribe Del Noce, buen conocedor de esa clase de autores, «la mayor parte de las formas de pensamiento religioso en la segunda post-guerra (después de 1945) se caracteriza por la idea de que el ateísmo es purificador», es una ventaja para la fe. ¿Por qué es una ventaja para la fe? Porque en su origen sería una reacción crítica contra males que también el creyente debe desear suprimir. ¿Qué males son esos? De dos tipos: una falsa idea de Dios (el ateísmo buscaría a ciegas una idea más pura de Dios); un comportamiento moral inadecuado, falto de justicia o de solidaridad fraterna (el ateísmo buscaría mayor justicia social o mejor fraternidad entre los hombres).

Los escritores o pensadores religiosos que, según Del Noce, presentan el ateísmo en forma positiva y optimista, como un ateísmo de buena intención, a la larga fecundo y purificador, se manifestaron primordialmente en torno a la revista «Esprit», con su inspirador Manuel Mounier y sus colegas y seguidores durante los últimos años de la segunda guerra mundial e inmediatamente después.

Es evidente que algo de verdad hay en decir que ciertas posiciones ateas han sido parcialmente provocadas o, al menos, han sido impulsadas por falsas ideas o por falsos comportamientos de los creyentes o por equívocos de toda índole esparcidos en el ambiente. Mas la verdadera cuestión es si eso es el factor principal y determinante que explica el ateísmo moderno como gran fenómeno histórico, como actitud difundida o de «masa». Pienso que los «escándalos» en el comportamiento, o bien los equívocos en la manera de hablar de Dios, pueden dar lugar en personas concretas a crisis que yo llamaría «normales»; por ejemplo, la crisis de un adolescente que, habiendo recibido en su niñez unos conceptos inadecuados O mal asimilados, de pronto tropieza con lecturas o perspectivas que le desconciertan, y puede caer, naturalmente, en una actitud más o menos transitoria de ateísmo o de agnosticismo. Pero ¿acaso el ateísmo moderno se produce por la mera acumulación de estas crisis superficiales, hijas del desconocimiento o de la escasa reflexión? Me parece evidente que es un fenómeno de raíces mucho más hondas. Consideremos un poco las dos supuestas causas de ateísmo: la reacción teológica y la reacción moral.

  1. La supuesta reacción crítica contra las falsas imágenes de Dios.

La reacción crítica contra las imágenes imperfectas o falsas de Dios se supone que también es compartida por un creyente ilustrado (52). ¿Qué imágenes son esas? Cuando uno habla u oye hablar de Dios puede cometer muchas imprecisiones; es difícil hablar con precisión de nada, y menos de Dios; en un ambiente dado pueden circular nociones de Dios muy imperfectas, por ejemplo: Dios como un instrumento mágico que trato de manejar para conseguir mis fines; Dios, a la manera de los paganos, como un diosecillo, una persona delimitada, un ser entre otros, subordinado a su vez a las grandes fuerzas del Universo o al Destino (un Ser no trascendente ni inmanente, no Dios); un Dios competitivo (el Dios autor de la Luna, visto en contraposición con el hombre que fabrica un cohete para ir a la Luna; en todas las épocas hay formas de pensamiento que tienden a magnificar lo dado o la Naturaleza con tal reverencia que cualquier intervención del hombre les parece una osadía, como si pretendiese enmendar la plana a Dios, como si Dios no obrase igualmente en la formación de la Luna y en la acción inteligente y constructora del hombre); un Dios arbitrario…

Sin duda, éstos son conceptos falsos o muy imprecisos. Pero en relación con la génesis del ateísmo se me ocurren varias observaciones, que se pueden resumir en tres: el «escándalo» producido por tales ideas puede explicar, como dijimos, situaciones transitorias en personas poco formadas; mas para llegar al ateísmo se requieren otros factores; y si se trata del fenómeno del ateísmo en su conjunto, no hay proporción entre él y esa supuesta causa.

La desorientación transitoria es un problema importante en las crisis de adolescencia, cuando se revisan sin serenidad ni perspectiva conceptos recibidos. La presentación de estos conceptos al niño debería ser tal que, al llegar el despertar crítico, no susciten falsos problemas: pensando, por ejemplo, que religión y concepción evolutiva del universo son incompatibles, o bien tomando la evolución como un dato científico inamovible, y no como una hipótesis. Con estos y semejantes fallos (señalados más arriba) la morada religiosa de algunos adolescentes se agrieta o se desmorona. Y nótese que la «adolescencia» cultural no se da solamente en la edad previa a la juventud; puede haber adolescentes en otras edades de la vida.

Pero el ateísmo moderno, como pensamiento elaborado, no se alimenta de las crisis «normales». Sus autores no pueden desconocer sin culpa los conceptos depurados que son el patrimonio de los creyentes y de la Iglesia. Como fenómeno general, ese ateísmo llega en la historia después del Cristianismo y después de la cultura filosófica occidental, que han eliminado al máximo los antropomorfismos. Ese ateísmo ataca el concepto mismo de Dios como Espíritu eterno superior al hombre.

La reacción crítica contra imágenes insatisfactorias podría explicar el «ateísmo» de algunos viejos filósofos greco-romanos, frente al politeísmo naturalista de la religión de entonces; los mismos cristianos pasaron por «ateos», precisamente porque negaban las nociones o imágenes imperfectas de los dioses, afirmando un Dios trascendente. Ahora bien, lo que caracteriza manifiestamente el pensamiento cristiano oficial, continuamente predicado, aunque muchas personas no lo asimilen bien, es la afirmación purísima de un Dios trascendente, plenamente distinto de las cosas y de los hombres; es la Teología que llamamos «negativa» (53), que sostiene que de Dios más bien sabemos lo que no es que lo que es, y trata de alejar de la noción de Dios los antropomorfismos. En cuanto a esto, el proceso intelectual de la Filosofía y la Teología católica a lo largo de los siglos es un monumento gigantesco de precisión y purificación conceptual: si de algo se le quisiera acusar tendría que ser de excesivamente depurado, no de antropomórfico. Y como los ateos, sobre todo los autores inteligentes del tiempo moderno, conocen esto, sería ofenderles suponer que se han hecho ateos porque tropezaron con nociones o imágenes inexactas o imperfectas de Dios.

Sería infundado optimismo dar por bueno que en el fondo el ateísmo no es más que una búsqueda de una idea mejor de Dios. Puede suceder que el rechazo de una «imagen falsa» brote de la aspiración a una imagen más pura; pero también se da el caso, y es el más frecuente, de que la «imagen falsa» del pensamiento popular es el pretexto para desahogar la hostilidad a un Dios que ya se había negado, para presentar en sociedad con buena imagen propia la previa negación de toda trascendencia. La «idea mejor» de Dios sería precisamente la exaltación de lo que es totalmente inmanente al hombre.

Ateísmo-Hoy
José Guerra Campos
Obispo de Cuenca
Fe Católica-Ediciones, Madrid, 1978

Notas

(52) El Concilio Vaticano II, describiendo algunos cambios de mentalidad que caracterizan la situación del hombre de hoy, anota: «El espíritu crítico más agudizado purifica (la vida religiosa) de un concepto mágico del mundo y de residuos supersticiosos…»; por otra parte, negación de Dios o de la religión (Gaudium et spes, 7). Cf. supra, nota 1.

(53) Sobre la Teología «negativa» -como un saber que dice algo de Dios, pero en forma indirecta, remitiendo a algo que trasciende nuestra comprensión y nuestro lenguaje- ver: J. Guerra, El saber teológico según Santo Tomás, Cuenca, 1977, p. 86-94.

“La più gran parte delle forme di pensiero religioso… nel secando dopoguerra e caratterizzata dall’idea… dell’ «ateismo purificatore» (A. del Noce, Il problema dell’ateismo, Ed. Il Mulino, Bologna, 1964, p. 339 ss.). «Scoperta del male e rivolta contra di esso in nome della morale; …distruzione degli idoli filosofici…, distruzione tale che rende impossible la riaffermazione del pensiero religioso nelle forme di panteismo, di cosmologismo, di Teodicea giustificante …riconoscimento lucido della realta del male». El ateísmo sería la crítica radical de toda idolatría o absoluto humano; sería, pues, un momento legítimo de «Teología negativa», el momento de la «muerte de Dios», preludio de su resurrección. Y el pensamiento religioso tendría que asumir la verdad de esa rebelión. (Del Noce, loco cit.). Del Noce no acepta tal planteamiento.

Quas primas 5

07 miércoles Oct 2015

Posted by manuelmartinezcano in Magisterio, Uncategorized

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CARÁCTER DE LA REALEZA DE CRISTO

a) Triple potestad

pio-xi13. Viniendo ahora a explicar la fuerza y naturaleza de este principado y soberanía de Jesucristo, indicaremos brevemente que contiene una triple potestad, sin la cual apenas se concibe un verdadero y propio principado. Los testimonios, aducidos de las Sagradas Escrituras, acerca del imperio universal de nuestro Redentor, prueban más que suficientemente cuanto hemos dicho; y es dogma, además, de fe católica, que Jesucristo fue dado a los hombres como Redentor, en quien deben confiar, y como legislador a quien deben obedecer(24). Los santos Evangelios no sólo narran que Cristo legisló, sino que nos lo presentan legislando. En diferentes circunstancias y con diversas expresiones dice el Divino Maestro que quienes guarden sus preceptos demostrarán que le aman y permanecerán en su caridad(25). El mismo Jesús, al responder a los judíos, que le acusaban de haber violado el sábado con la maravillosa curación del paralítico, afirma que el Padre le había dado la potestad judicial, porque el Padre no juzga a nadie, sino que todo el poder de juzgar se lo dio al Hijo(26). En lo cual se comprende también su derecho de premiar y castigar a los hombres, aun durante su vida mortal, porque esto no puede separarse de una forma de juicio. Además, debe atribuirse a Jesucristo la potestad llamada ejecutiva, puesto que es necesario que todos obedezcan a su mandato, potestad que a los rebeldes inflige castigos, a los que nadie puede sustraerse.

b) Campo de la realeza de Cristo

a) En Lo espiritual

14. Sin embargo, los textos que hemos citado de la Escritura demuestran evidentísimamente, y el mismo Jesucristo lo confirma con su modo de obrar, que este reino es principalrnente espiritual y se refiere a las cosas espirituales. En efeeto, en varias ocasiones, cuando los judíos, y aun los mismos apóstoles, imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y restablecería el reino de Israel, Cristo les quitó y arrancó esta vana imaginación y esperanza. Asimisrno, cuando iba a ser proclamado Rey por la muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal títuto de honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente, en presencia del gobernador romano manifestó que su reino no era de este mundo. Este reino se nos muestra en los evangelios con tales caracteres, que los hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia y no pueden entrar sino por la fe y el bautismo, el cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la regeneración interior. Este reino únicamente se opone al reino de Satanás y a la potestad de las tinieblas; y exige de sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y riquezas terrenas, guarden ordenadas costumbres y tengan hambre y sed de justicia, sino también que se nieguen a sí mismos y tomen su cruz. Habiendo Cristo, como Redentor, rescatado a la Iglesia con su Sangre y ofreciéndose a sí mismo, como Sacerdote y como Víctima, por los pecados del mundo, ofrecimiento que se renueva cada día perpetuamente, ¿quién no ve que la dignidad real del Salvador se reviste y participa de la naturaleza espiritual de ambos oficios?

b) En lo temporal

15. Por otra parte, erraría gravemente el que negase a Cristo-Hombre el poder sobre todas las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre le confiríó un derecho absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal suerte que todas están sometidas a su arbitrio. Sin embargo de ello, mientras vivió sobre la tierra se abstuvo enteramente de ejercitar este poder, y así como entonces despreció la posesión y el cuidado de las cosas humanas, así también permitió, y sigue permitiendo, que los poseedores de ellas las utilicen.

Acerca de lo cual dice bien aquella frase: No quita los reinos mortales el que da los celestiales(27). Por tanto, a todos los hombres se extiende el dominio de nuestro Redentor, como lo afirman estas palabras de nuestro predecesor, de feliz memoria, León XIII, las cuales hacemos con gusto nuestras: El imperio de Cristo se extiende no sólo sobre los pueblos católicos y sobre aquellos que habiendo recibido el bautismo pertenecen de derecho a la Iglesia, aunque el error los tenga extraviados o el cisma los separe de la caridad, sino que comprende también a cuantos no participan de la fe cristiana, de suerte que bajo la potestad de Jesús se halla todo el género humano(28).

Pio XI, papa

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"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

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