Meditaciones del Padre Giovanni Salerno, msp
13ª estación: Jesús es bajado de la cruz y entregado a su madre
V/. Adoramus te, Christe, et benedicimus tibi.
R/. Quia per sanctam crucem tuam redemisti mundum.
V/. Te adoramos, Cristo Señor, y te bendecimos.
R/. Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.
Del Evangelio según Lucas (23,48-49)
Todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho. Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea.
En medio de tanto dolor, la Virgen María recibe entre sus brazos a su Hijo adorado. Aquel Hijo era Dios. Y, en medio de tanto dolor, su Madre tiene la alegría de estrechar a Dios entre sus brazos y recostarlo sobre sus rodillas.
Más de una vez he tenido entre mis brazos a niños enfermos, huérfanos, abandonados o minusválidos. ¡He sentido tanto dolor! Pero, en el fondo del corazón, me he sentido privilegiado al poder estrechar entre mis brazos a estas criaturas.
De veras hay que pedirle insistentemente a Jesús que les dé este privilegio a tantos y tantos jóvenes que lo sirvan en los más pobres.
Padre nuestro…
Flammis ne urar succensus,
per te, Virgo, sim defensus
in die ludicii.
Haz que no arda en las llamas.
Seas Tú, Virgen, mi defensa
el día del juicio.
Santa Madre, yo te ruego:
¡graba aquí en mi corazón
las heridas del Señor!
O también:
V/. Señor, pequé: ten misericordia de mí.
R/. Pecamos, y nos pesa: ten misericordia de nosotros.