franco iglesiaFranco y la Iglesia Católica
José Guerra Campos
Obispo de Cuenca
Separata de la obra “El legado de Franco”

  1. Cómo aprovechó la Iglesia la libertad y las facilidades

No es éste el lugar para exponer la acción pastoral y apostólica de la Iglesia en España durante el tiempo de Franco. Sería imposible por la vastedad de la materia. Pero conviene no omitir algunas pinceladas meramente alusivas.

Después de la guerra, en el clero y militantes apostólicos hubo, en general, una tensa inquietud y solicitud por la renovación interior, el acercamiento evangelizador al pueblo, la reconciliación y la justicia social. Gran entrega al trabajo, en medio de estrecheces llevadas con alegría. Este dinamismo queda confirmado con la misma autocrítica impaciente que mostrarán los más entregados, ante el peligro de no aprovechar a fondo las facilidades del marco institucional adormeciéndose en la misma protección legal que las proporcionaba.

Los sacerdotes vivieron una nueva libertad interior: pudieron dedicarse a su ministerio de un modo puro, mientras los antecesores se habían visto acosados por las luchas partidistas.

La mayor parte del caudal que maneja la Iglesia de hoyes herencia de aquel tiempo. La creatividad fue una nota distintiva, especialmente en los años 40 y 50. Casi todos los instrumentos de que está dotada la Iglesia actual se crearon o se reforzaron antes del año 1965: empresas editoriales, catequéticas, misioneras; medios de difusión; órganos de enseñanza y cultura; acción asistencial; cauces de espiritualidad seglar; cine, etc. De entonces proceden, por ej.: el núcleo numérico del clero; la mayoría de las escuelas, Colegios Universitarios, Facultades y Universidades de la Iglesia; los centros de Cultura Religiosa Superior para seglares; las eficacísimas organizaciones de ayuda a las Misiones y de la Campaña contra el Hambre; las 140 Casas diocesanas de Ejercicios Espirituales; la Cadena de Emisoras radiofónicas; la ramificación de la Acción Católica; la B.A.C.; Cáritas; de las sesenta Revistas de cultura eclesiástica superior, 52 fueron creadas entre 1940 y 1960; de los 260 Institutos Religiosos Femeninos, unos 60 son de fundación española en estos años. Todo, con pocos medios, gracias a la riqueza de una inmensa prestación personal gratuita.

Desde los primeros años, para atender a las exigencias de la evangelización y la formación, fue preocupación dominante de los Obispos el aumento y preparación de los sacerdotes y personas consagradas, y la participación apostólica de los seglares en la Acción Católica y otros movimientos, insistiendo en la obligatoriedad del apostolado para todo cristiano. El número de seminaristas mayores en las Diócesis pasó de unos 2.000 en 1940 a 8.000 en 1952, acercándose luego a los 9.000 y manteniéndose hasta el año 1964. Cifra y proporción superior a la media de Europa y del mundo. En 1964 el número de sacerdotes diocesanos había aumentado el 25 por cien. El número de religiosos (incluidos sus sacerdotes), un 170 por cien; el de religiosas, 60 por cien (de ellas, 20.778 eran de clausura). En los años sesenta la Unión Nacional de Apostolado Seglar reunía más de noventa organismos nacionales, con un número de socios que se aproximaba al millón.