pensarJosé

«…Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que viéremos en los otros y tapar sus defectos con nuestros grandes pecados… tener a todos por mejores que nosotros…»

Santa Teresa de Jesús

«Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías.»

Santa Teresa de Lisieux

«En la medida en que se ama algo temporal, se pierde el fruto de la caridad.»

Santa Clara

«Recuerda que la perfección consiste en conformar la vida y las acciones totalmente a las virtudes sagradas del Corazón de Jesús, especialmente su paciencia, su mansedumbre, su humildad y su caridad. Como resultado, nuestra vida interior y exterior llega a ser una imagen viva de Él».

Santa Margarita

«Un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo».

 San Antonio de Padua

«Has de saber, hija mía, que mis caudales y tesoros están cercados de espinas; basta determinarse a soportar las primeras punzadas, para que todo se trueque en dulzuras.»

Santa Brigida

«Abraza al Dios Amor y abraza al Dios del amor.»

«Cuando se ama no se sufre y, si se sufre, hasta se ama el mismo sufrimiento».

«Soy el alimento de los fuertes, alimentaos de Mí; no seré yo quien me cambie en ti, sino tú quien se cambiará en Mí.»

«No morirá de mala muerte el que oye devotamente y con perseverancia la Santa Misa».

San Agustin

«La medida del amor es amar sin medida…».

San Agustín.

«Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes».

San Agustín.

«Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos».

San Francisco de Sales.

«Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día».

San Alfonso María de Ligorio.