José Guerra Campos
Obispo de Cuenca
Separata del “Boletín Oficial del Obispado de Cuenca”
septiembre de 1974
Son muchos los equívocos y los abusos contra la dignidad del prójimo que se esconden en determinados modos de hablar de la libertad. Ciertas concepciones de la democracia son esencialmente inconciliables con la doctrina católica, es decir, opuestas al valor trascendental y por tanto a la auténtica libertad del hombre. Es penoso que entre los habitantes de la casa de Dios se formulen teorías que llevan a conclusiones contrarias a lo que la Iglesia realmente quiere y no puede dejar de querer. Quizá en algunos casos se deba esto a la intención de incorporar a la doctrina social algunas perspectivas que correspondan a formas nuevas de la realidad contemporánea o a la aplicación de la libertad religiosa, etc. Intención legitima. Lo lamentable es que tales perspectivas se presenten desenfocadas, sin una integración armónica de todos los factores de la realidad viva y de la verdadera enseñanza moral de la Iglesia respecto a la sociedad política.
Es reciente lo sucedido en el país donde tiene su asiento la suprema jerarquía de la Iglesia. No hay por qué subrayar ahora el hecho de que un gran número de católicos haya votado en contra de las directrices morales de la Jerarquía; estamos ante un producto más de la defectibilidad humana, y no interesa Sigue leyendo



