+ Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona
Era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase aquel día de verano, mientras el profesor ordenaba unos documentos de su mesa, se le acercó uno de sus alumnos y, de manera desafiante, le dijo:
- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré dejar de ver esa cara suya tan aburrida.
El alumno estaba erguido y con expresión arrogante, en espera de que el profesor reaccionara Sigue leyendo




