Gonzalo Fernández de la Mora
Revista Razón Española, nº 200, Noviembre-Diciembre 2016, pp. 258-303
- La crítica extrínseca
La crítica tradicional de las oligarquías arbitradas por el voto popular mayoritario ha solido ser extrínseca al modelo, es decir, se ha hecho valorando la veracidad de los resultados electorales, desde criterios externos. El argumento principal consiste en que la verdad es independiente del número de personas que la proclamen. Esto es evidente para los hechos históricos: aunque la mayoría de la Humanidad actual votase que América no fue descubierta por la expedición colombina, la realidad de la gesta permanecería invariable. También es evidente para los juicios lógicos: aunque la mayor parte de la Humanidad negase el principio de contradicción, éste continuaría operando en las inteligencias. También es evidente para las ecuaciones matemáticas: aunque toda la Humanidad desmintiera el desarrollo del binomio de Newton, su exactitud permanecería incólume. También es evidente para las ciencias experimentales: aunque la Humanidad entera rechazara la existencia del cero absoluto, nadie podría obtener una temperatura inferior. Lo real es inexorablemente real, aunque los hombres, sea cual fuere su número, lo desconozcan o lo nieguen. Es, pues, vastísima el área de las verdades que sería absurdo someter a votación popular.
Pero el problema se complica cuando se trata no ya de lo que «es», sino de lo que «debe ser». Las normas éticas, ¿no las determina cada sociedad concreta en un cierto tiempo? Esto significaría que la moral dependería de un tácito o expreso plebiscito. Pero si la mayoría decidiera que Sigue leyendo →