Lourdes – Fátima
27 jueves Oct 2016
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27 jueves Oct 2016
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21 viernes Oct 2016
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En las parábolas dedicadas a la misericordia, Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia […]. En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón. Sigue leyendo
20 jueves Oct 2016
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Es el Sacrificio incruento del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, que ofrece a Dios el Sacerdote bajo las especies de Pan y Vino. Sigue leyendo
18 martes Oct 2016
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Vive con noble osadía, sé valiente sin crudeza, sé prudente sin flaqueza, piadoso, sin ufanía.
Trabaja con alegría, cumple y obra con llaneza y huye de toda tristeza, de toda melancolía.
No adelgaces el humor, mas no olvides que el vivir es una escuela de honor donde se aprende a sufrir para enseñarnos mejor cómo se debe morir.
Beato Antonio González Alonso
«Nunca cansarnos de hacer el bien a quien nos haga mal, que Dios nos premiará cuando nos tenga en su Santo Reino…»
“…que si Nuestro Señor murió por nosotros sin su culpa, todo por culpa nuestra, es lo que nosotros tenemos que imitar y recordar; así que no por eso les debo tener ira (a quienes lo amenazaron de muerte en la revolución de 1934), sino al contrario: yo les perdono de corazón y ruego a Dios Nuestro Señor y a la Virgen Santísima les perdone».
Beato Segundo Alonso González,
Cartas del 19. III. 1932, a su hijo Luis, y del 18. II. 1935, a sus hijos José Mª y Alberto
“… soy testigo de Jesucristo. Tenéis que perdonar a todos como yo les perdono de corazón. Se lo dices a tu madre y a tus hermanos”.
“Este beso es para tu madre y tus hermanos; ya no nos veremos más; dile también que no llore, porque somos mártires, nos persiguen y abofetean como a Jesucristo. Rezad mucho por nosotros. En el Cielo nos veremos”.
Beato Isidro Fernández Cordero,
A sus hijos María Luisa y Darío, en vísperas de su martirio.
15 sábado Oct 2016
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El Rosario es el evangelio abreviado. Esta frase, no es de un devoto del Rosario, sino del magisterio pontificio. Beato Pablo VI, por su parte, se coloca en línea de continuidad con los últimos Papas, sobre todo desde León XIII, el papa del Rosario.
San Juan XXIII, escribiendo a los Padres Conciliares después de la primera sesión del concilio, les decía que con la misa, breviario y Rosario, había suficiente garantía para impetrar las gracias para el concilio. Que lo “recibido” y “acostumbrado” en la Iglesia no necesitaba, de momento, ser inmutado. Igualmente no duda en afirmar: “El Rosario tiene su puesto después de la Santa Misa y del breviario para los eclesiásticos; y después de la participación de los Sacramentos para los seglares. El Rosario es forma devota de unión con Dios y siempre de alta elevación espiritual”.
La Iglesia no prescinde del Rosario. Beato Pablo VI, en su encíclica sobre el Rosario y la paz, Christi Matri Rosarii, reconoce su eficacia en la historia de la Iglesia, esto es, en la historia de la salvación del Cuerpo místico. Y le reconoce no sólo un valor contra el mal, sino para promover el bien de la fe, citando unas palabras de Pío XI. Pero hace más, y es interpretar en sentido rosariano un texto del concilio, que habla de las devociones a la Virgen. Ciertamente que su interpretación, aparte la autoridad de su persona, no puede ser mejor fundamentada. El criterio para que un ejercicio mariano tenga curso en la Iglesia es la aprobación de los papas. El Rosario ha sido el que más aprobación ha tenido. El Rosario cuenta con una doctrina y pastoral pontificia que no puede ser desatendida. No sólo doctrina, sino pastoral. Desde León XIII a San Juan XXIII, que nos legó no sólo un método, sino una reflexiones personales sobre cada misterio.
San Juan XXIII decía que el Rosario bien rezado pide de nosotros una actitud de contemplación y reflexión sobre el misterio, y luego una respuesta, es decir, una intención, un deseo bueno, de alabanza, de petición, de acción de gracias. Así el Rosario es la respuesta del hombre a la palabra de Dios, en sentido bíblico. Ya que palabra, también significa hechos, particularmente aquéllos que tienen mayor fuerza, los momentos fuertes en que Dios obra la salvación, como son los considerados en el Rosario.
Lourdes y Fátima lo recuerdan. El pecado y la guerra, la conversión y la paz: “Rezad el Santo Rosario”.