Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Publicaciones de la categoría: Meditaciones de la Virgen

Meditación 60: papel de María en la vida pública

27 jueves Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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Una vez pasada la escena de las bodas de Caná, la Santísima Virgen se oculta en el Evangelio y ya no aparece hasta el trágico desenlace de la vida de Cristo en su Pasión y muerte de Cruz… No obstante, pensemos lo que los evangelistas y nuestro corazón nos dice que haría la Virgen durante los tres años que duró la predicación de Jesús.

1º Unión en espíritu con su Hijo. -No se puede dudar que ante todo la vida de Ma­ría fue o continuó siendo de unión perfectísima con su Jesús.

Jesús-riendo-con-MaríaRepreséntate el momento de la separación… ¡Qué triste y qué resignada, Ma­ría hace con Jesús la última comida… Le prepara los vestidos…, las sandalias para el camino…, le acompaña un trecho largo…, pero ya Jesús no quiere que la siga más…; se abrazan los dos, y se separan…! ¡Qué dolor y qué amargura para Ma­ría!… ¡Qué soledad la de Nazaret…; la casa…, el taller…, la recordaban tantas cosas, y ahora ¡todo vacío!…, ¡todo en silencio!…, ¡todo entristecido! – -Sin embargo, María no se separa definitivamente de Jesús…; sin Él no sabe vivir…; le deja de ver y acompañar corporalmente, pero no espiritualmente. -En espíritu, Ma­ría estará día y noche donde está Él, sin acertar a pensar otra cosa más que en lo que Él hace…, lo que a Él le ocurre…, lo que Él se cansa…, sufre…, y trabaja… ¡Qué fuerza más grande la del amor!… Hace que no se separen las almas ni aun con la misma muerte… ¿Es así tu amor a Jesús?… ¿Imitas a Ma­ría en esta compenetración con Él?…

2º Cooperación a su obra apostólica. -Desde su retiro de Nazaret, Ma­ría cooperó Y muy activamente, al apostolado de Jesús. -Mientras Él predicaba y trabajaba y caminaba…, Ma­ría oraba…, y suplicaba… y sufría…, y con su oración y mortificación continua, ¡cuántas conversiones no conseguiría de las almas que escuchaban a su Hijo!… Si convirtió el agua en Vino por su intercesión ¿no serían también por su intercesión, muchos de sus milagros…, muchas de sus conversiones?

Es cierto que Jesús no necesitaba de las oraciones de su Madre para hacer fructificar su predicación…, pero quiso asociar a la Santísima Virgen y valerse de sus oraciones, para enseñarnos cómo la vida activa debe de ir acompañada de la contemplativa…, que muchos de los frutos que consiguen los predicadores de la verdad, no dependen tanto de sus palabras como de las oraciones quizá de almas ocultas, que sólo Dios sabe y conoce… ¡Qué hermoso apostolado! – Entusiásmate con él; no podrás predicar ni hacer maravillas…, ni obrar milagros, pero puedes, como Ma­ría, mortificarte en el silencio… orar…, suplicarle…, sufrir por las almas… y algún día conocerás el fruto de ese magnífico apostolado. -Mira tu modelo en la Santísima Virgen. – Verdaderamente que bajo este aspecto bien puede ser llamada «Reina de los Apóstoles».

3º Consuelos y sinsabores. – Toda esta parte de la vida de Ma­ría está llena de consuelos y de muy dolorosos sinsabores… Al fin, esa es la vida del hombre, un conjunto de penas y alegrías, de lágrimas y sonrisas…, más de aquéllas que de éstas…; así fue en Ma­ría. – Qué consuelos los suyos cuando oyera los prodigios que obraba Jesús…, cuando viera Ella misma a las muchedumbres seguirle…, escucharle…, aclamarle…; al conocer a los apóstoles y discípulos que le acompañaban… al tener noticias de sus triunfos sobre las almas pecadoras convirtiéndolas… de los escribas y fariseos confundiéndolos, etc.

En fin, qué consuelo cuando Ella misma le pudo escuchar algún sermón portentoso… y cuando cansado de su trabajo se retirara de cuando en cuando a su casita de Nazaret a descansar… Ella le limpiaría el sudor de su rostro…, le serviría la comida por sus mismas manos preparada tendría a solas sus ratitos de conversación santa espiritual., amorosa. – ¡Qué feliz se sentiría Ma­ría con aquel Hijo!…

Mas ¡ay!, ¿cuáles serían sus sinsabores y sobresaltos cuando supiera la envidia, la rabia de sus enemigos…, la perfidia en sus preguntas…, cómo le vigilaban y acechaban sin cesar…, cuando le arrojaron de la Sinagoga…, cuando le quisieron despeñar de lo alto de un precipicio…, cuando cogieron piedras para apedrearle?… ¿Cómo sufriría al conocer la dureza de aquellos corazones…, la malicia que encerraban…, la misma torpeza de los Apóstoles y discípulos que no acababan de conocerlo?…

4.° La voluntad de Dios. -Finalmente, fue una vida de cumplimiento exacto de esta voluntad. Sin esto, no hay santidad. -Recuerda las dos veces que Jesús habla de su Madre en la vida pública… Una, cuando le dicen que su Madre le llama, y responde: « ¿Quién es mi madre? Quien hace la voluntad de mi Padre, es mi madre…, mis hermanos y mis parientes.» Otra, cuando aquella mujer dice: «Bienaventurado el seno que te llevó»…, y Él responde: Más lo es quien oye la palabra de Dios y la sigue». Aprende esta lección. -Esto es lo único grande para Dios su misma Madre no lo sería, si no fuera por esto No bastaba que Ella le hubiera llevado en su seno…, ni le hubiera dado el ser que tenia…; era necesario que se distinguiera «en el cumplimiento exacto de la voluntad de Dios», por eso es grande…, dichosa…, bienaventurada.

Eso significan esas palabras…, eso te enseñan a ti. -No podrás imitar a Ma­ría en ser la Madre de Dios…, pero podrás y deberás imitarla en seguir fielmente la divina voluntad. -Pídela esta gracia: luz para conocer siempre la voluntad de Dios y no la tuya, y fuerza para seguirla sin vacilar…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 59: Comienzo de la vida pública

25 martes Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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Terminada la vida privada de Nazaret, da Jesús comienzo a su vida pública… y la primera manifestación milagrosa de ella, fue el prodigio observado en Caná por intercesión casi podemos decir, por mandato de su MadreBodas-Cana-vino450

1.º La invitación. -No se sabe a punto fijo quiénes fueron aquellos esposos…; parecen ser unos parientes de la Santísima Virgen, con los que sin duda tenia Ella grande y estrecha relación, pues la pareció conveniente aceptar la invitación de asistir a sus bodas. -Nota bien cómo la invitación, en primer lugar, fue hecha a la Santísima Virgen… Jesús lo fue a causa de Ma­ría…, esto es, fue invitado por ser Hijo de Ma­ría. Nunca olvides esta circunstancia, de que siempre le gustas a Jesús aparecer acompañado de su Madre. -¡Con qué gusto entra Jesús en el corazón en el que sabe se encuentra ya su Madre! -Ten esto presente, sobre todo al Ir a comulgar…; la mejor preparación es María.

Además, repara en otras circunstancias: cómo Jesús y Ma­ría nos dicen que la virtud siempre ha de ser amable…, no rara ni extravagante… ¡Qué simpática es esta presencia de Ma­ría y Jesús en un banquete de bodas!: -No está reñida la vida espiritual con las expansiones buenas…, con las diversiones santas…, con las fiestas de familia…, especialmente cuando se tiene cuidado de que en ellas estén Jesús y Ma­ría santificándolas con su presencia…

2.° Él banquete. -Se sientan a la mesa… Fíjate en Jesús y en María…: Se llevan los ojos de todos… sin afectación…, sin exageraciones…, sin remilgos, tontos y necios, pero ¡qué urbanidad y educación!… ¡Qué formas más correctas y exquisitas las suyas en medio de una gran sencillez y modestia!…) Qué buena compañía de la virtud, es la urbanidad y la educación!…, cuando no es ridículamente exagerada.

Y entonces llegó a faltar el vino. -Preocupados con lo que comían y bebían, seguramente que nadie cayó en la cuenta de que el vino escaseaba…»…… Fue Ma­ría la que en seguida lo advirtió… ¡Qué mirada la suya más fina y penetrante!… Nada se la escapaba…, seguramente que los criados disimulaban, para que no se viera la falta, pero para los ojos de Ma­ría no hay disimulos. -También Jesús lo vio, pero no hizo ni dijo nada…, dejó obrar a su Madre…, quería que fuese cosa suya.

3º Las palabras de Ma­ría. -Y el corazón de Ma­ría no lo pudo sufrir… Ella, invitada por aquellos esposos, ¿no iba a hacer nada por ellos si podía remediarlos en aquel apuro? ¡Qué corazón el suyo!… Nadie le dice nada, y es Ella, la que al ver un sufrimiento y un disgusto, se lanza a remediarlo. -Aprende delicadezas, y bondad y misericordia de Ma­ría…, al mismo tiempo que confía en Ella, pues también contigo obrará del mismo modo.

Y entonces, volviéndose a Jesús, le dice: «No tienen vino»… ¡Qué palabras!… ¡Qué sencillas y cuánto encierran!… No son un mandato, ni siquiera una súplica, sólo encierran la exposición de una necesidad. -Ella no duda de que Jesús lo remediará. -No es necesario que pida y ordene, basta que dé a entender su deseo y Él la comprenderá. Él deseo de la Madre es ley y mandato para el Hijo. -Jesús, sin embargo, parece rechazarla en esta ocasión y la contesta: « ¿Qué nos importa a ti ni a mí, de este asunto?»… Como si dijera: «nosotros no damos el banquete, y por lo mismo no es cosa nuestra, allá se lo entiendan ellos».

Además, esto parece una pequeñez…; que falte el vino cuando todos han bebido hasta saciarse…, a última hora…; ¡si hubiera sido al principio!… y tratándose de una cosa puramente material, sin provecho espiritual de ninguna clase, ¿a qué venía ahora el empeño de hacer milagros?… y como si fuera esto poco, Jesús añade: «aún no ha llegado mi hora»… no es éste el momento propicio…, ni la hora determinada por mi Padre para hacer milagros y manifestarme con prodigios…»

4.° Él Milagro. -Todo esto debió acobardar a Ma­ría. -Había fracasado en su primer intento. Las dificultades que Jesús ponía eran tales, que lo mejor era callar. -Así parece que hubiéramos juzgado vista la cosa con ojos humanos… Pero Ma­ría no lo entendió así, y como si Jesús hubiera contestado todo lo contrario, demostrando estar dispuesto a todo lo que Ella quería, se pone a mandar y llamando a los criados, les dice: «Haced cuanto mi Hijo os diga»… y con esto Jesús queda comprometido…; ya no tiene más remedio que hacer algo…, y por voluntad de su Madre, obra su primero y gloriosísimo milagro de la conversión del agua en vino.

5.° Él poder de María. -Muy grande fue el milagro del vino, pero aún es mayor este milagro del poder de Ma­ría. -Parece que Dios no se propuso otra cosa, en esta ocasión, que el de demostrarnos la fuerza de este poder de Ma­ría. -Todo lo que Jesús, dice…, todas las dificultades que pone, no sirven más que para enseñarnos clarísimamente esto mismo. -Sobre todo aquello de «no ha llegado mi hora»… y hasta los planes de Dios parecen cambiarse a voluntad de Ma­ría… ¡Qué cosa más admirable!… ¡Qué será Ma­ría delante de Dios cuando tanto es su poder!

La hora de la Encarnación se aceleró por las súplicas fervorosas de Ma­ría…; por Ella se adelantó también la hora del Nacimiento, como premio a aquella expectación y deseo suyo de ver al Redentor ya nacido…; ahora también se adelanta la hora de su manifestación pública. -Si encarna, es en Ma­ría…; si nace, es del seno de Ma­ría…; si vive treinta años oculto, está escondido con Ma­ría…; si empieza su vida pública y obra su primer milagro, es cuando quiere Ma­ría… ¿Qué es esto que nada se hace por el Hijo de Dios sin Ma­ría?…¿No te espanta y admira esta disposición de Dios de asociar a Ma­ría a todas Sus obras?

Pues si así es, tu misma salvación y santificación de Ella dependen…, de Ella han de venir…, a Ella se la debes confiar. Y ¡con cuánta seguridad debes confiárselo todo a Ella! -Mira la seguridad con que Ella confía en su Hijo… Era el primer milagro…, aún nunca le había visto hacer prodigios y, no obstante, ¡qué fe!…, ¡qué confianza la suya!…, ¡con qué seguridad manda y llama a los criados!

Lánzate sin miedo en brazos de Madre tan poderosa…, exponla tus miserias…, tus necesidades…, que la que no sufrió la falta de vino…, menos sufrirá la falta de virtudes en tu corazón, si a Ella acudes y a Ella la pides el remedio.

 

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgicas
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 58: Jesús y María

23 domingo Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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1.º María y Jesús. -Tratemos de considerar y sondear lo mejor que podamos, la situación que durante aquellos treinta años de la vida privada, tuvo María con relación a su Hijo.Virgen.Navidad

Lo primero, fue eso…, una relación maternal… ¡María era la Madre, y Jesús el Hijo de Dios, era el Hijo de María!… y gustaba tener con Ella las relaciones de un buen hijo con su madre. -María, pues, tuvo que prestarle los mismos servicios que una madre presta a su hijo. -Y el Niño, como los demás niños, tuvo que depender de su Madre de tal suerte, que la vida de los dos era una sola vida…, pues María vivía toda para Jesús, y Jesús vivía de María su Madre… ¡Qué dulcísima es esa compenetración de vida entre Madre e Hijo!

No hay un solo paso en la vida de Jesús, que no tenga repercusión en el corazón de María… Será a veces una alegría…, un anhelo…, otras un sobre-salto…, un cuidado…, una caricia… o un esfuerzo y trabajo para alimentarle, vestirle y educarle igual que pasa con las demás madres…, sólo que de una manera más cariñosa y cuidadosa. -Nadie, ni los hijos de reyes y emperadores, han tenido nunca más exquisitos cuidados como los que tuvo Jesús, recibidos de su Madre amantísima.

2.º El hijo de Dios. -Por otra parte, María Veía en Jesús, no solo a su Hijo, sino también a su Dios… y de ahí que todo su cariño; con ser tan grande, estaba mezclado de sumo respeto y veneración… ¡Qué pensamiento más sublime y magnífico el de suponer que Dios puso en el corazón de la Virgen todo el amor…, todo el cariño…, toda la ternura que todos los hombres juntos debieron tener para can Jesús!… ¡Que Ella sola amó a su Hijo más que toda la humanidad entera!… ¡Que Ella, ya desde entonces, supo reparar con su amor ardiente, todos los olvidos e ingratitudes de todos los hombres, que por ignorancia o malicia no le querían recibir! -María, entonces, encerraba y representaba en su corazón a toda la humanidad…; en nombre de ella, ejercía sus funciones de Madre, pues su Hijo no era para Ella, sino para todos…, a todos nos pertenecía por igual…

3.º Vida íntima. -Por último, en cuanto a este oficio maternal de María, piensa que las circunstancias  de su vida hicieron que ésta fuera todo lo más estrecha e íntima que imaginarse puede. Su pobreza, no les permitía tener personas a su servicio y, por tanto, Ella misma tuvo que cuidar directa y personalmente a su Hijo, hasta en sus más mínimos detalles… Providencia fue de Dios, que no quiso que otras manos sino las inmaculadas de María, tocaran el Cuerpo de Cristo. -Mírala cómo vivía pendiente de su Hijo… Toda para Él. -Cómo se multiplicaba por atenderle; no se ahorraba trabajos ni fatigas por cuidarle. Ella misma le alimentaba…, le vestía…, le lavaba, le llevaba en sus brazos. -Ella lo hacía todo, y no consentía que nadie la relevara, ni aún la ayudara en estos oficios de Madre… y ciertamente, ¿quién lo podría hacer como Ella?.. .

Por esta misma razón de ser la Madre de Dios, tuvo la Santísima Virgen que cooperar y tomar parte en todos los misterios de la vida oculta. Ante todo, nada pasaba desapercibido para Ella…, todo lo observaba atentamente…, todo lo grababa en su corazón, según dice el Evangelio… y, sobre todo, lo meditaba y rumiaba a solas, para sacar el fruto debido a todo lo que veía hacer…, hablar o sufrir a Jesús… ¡Qué meditación tan provechosa!… ¡Cómo profundizaría en la sublimidad de aquellos misterios!… ¡Qué horas de placer más espiritual las que pasaría meditando en la infancia o vida oculta de Jesús!… ¡Qué de cosas no sabría Ella!… ¡De cuántas fue Ella el único testigo! Si no se borran fácilmente del corazón de una madre las cosas de sus hijos, ¿cómo se conservarían todas estas cosas en el corazón de María?…

4.º Nuestro modelo .-Mira a María como el modelo que nos enseña a conocer…, a estudiar…, a meditar en Jesús. Contémplala a Ella, en esta continua meditación. -Jesús la absorbía toda su actividad…, la llevaba toda su vida…, la ocupaba todos los instantes… y ¿cómo no? -Ella tenía ante sus ojos al objeto más querido de su corazón…; al ver el rostro de su Hijo veía a su Dios…, y se gozaba en los encantos de aquel Niño…, con la belleza de aquel joven después, todo lleno de gracia y simpatía… ¡Cómo se extasiaría al verlo dormir plácidamente en su pobre cunita!

Ella pudo hacer con el rostro de Jesús todo lo que quiso…: mirarlo…, besarlo…, examinarlo, hasta sabérselo de memoria.-Y en aquel Niño Pobre y necesitado de todo, veía siempre lo infinito y lo eterno…, la omnipotencia y la majestad…, la sabiduría increada de la divinidad. -Ella vio, paso a paso, el desarrollo y crecimiento de aquella santísima Humanidad… y pudo observar ¡cómo el rostro de Jesús cada vez se parecía más a Ella!… y todos se lo decían así… y al oírlo y al verlo, su corazón se inundaba de un gozo inefable. ¡Oh Madre dichosa, la más feliz de las madres!…

y ¡qué bien sabía corresponder su corazón a estas preciosas observaciones!… ¡Cómo de todo esto sacaba sentimientos de admiración, de gozo, de amor y alabanza a Dios, porque a Ella, su esclava, la había elegido para ser la Madre de su Hijo!-¡Qué oraciones haría entonces por todos los hombres… y también por ti!-Sin cesar, se ofrecía a Jesús por nosotros…, nos ofrecía y presentaba a nosotros ante Jesús, y le pedía para nuestro bien, miles de gracias… y, en fin, ofrecía a Jesús al Padre Eterno por la salvación de la humanidad!

Éstas fueran las ocupaciones de María durante los treinta años de su vida en Nazaret. -Piensa y medita mucho en esta vida tan intima de Madre e Hijo… y pídeles un hueco para vivir con Ellos y participar de ese silencio…, de esa paz y calma y felicidad de Nazaret. -pide a Jesús, que tú también te parezcas, como El, a María, pues que también eres hijo de Ella… y que aprendas como Ella, a estudiarle a Él, para conocerle, amarle y servirle, como María, convirtiendo a Jesús en el único objeto que constantemente llene tu entendimiento… tu imaginación… y, sobre todo, tu corazón.

Meditación 57: la vida de Nazaret VI

31 viernes Jul 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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ildefonso rodriguez villar1º Hallazgo del Niño. -Tres días tardaron en encontrarlo. -¡Qué días más largos!… ¡Qué noches, sobre todo! -Durante el día, el ir de una parte a otra…, el preguntar aquí y allí…, en cierto modo la distraía a la Virgen en su inmenso dolor, pero al llegar la noche…, cuando tuviera que retirarse a su posada…, cansada y agotada por el sufrimiento y cansancio del día…, ¿qué haría?», ¿en qué pensaría al verse sola? ., ¿cómo correría su imaginación y la pintaría a Jesús quizá sufriendo ya su pasión y muerte por los hombres? -Acompaña en esta noche espantosa a la Virgen…, trata de comprender la intensidad de su dolor al perder a Jesús…, para imitarla, si alguna vez te encuentras en caso semejante y también tú pierdes a Jesús… o te pones en peligro de perderle.

Y, por fin, amaneció el día de la dicha y del gozo. Ma­ría y José han regresado a Jerusalén y corriendo fueron al Templo, y allí encontraron su Vida, al ver a Jesús tranquilamente entre los Doctores. ¡Qué efectos tan variados y distintos en el corazón de Ma­ría en esta ocasión!…: de alegría inmensa por haber encontrado a su Hijo sano y salvo…, de agradecimiento al Señor que le concedía de nuevo la posesión de su Jesús…, de admiración y asombro al ver al Niño siempre tan modesto y humilde, y ahora disputando públicamente y enseñando a los doctores de la Ley… ¿Qué significaba todo aquello?

2º Las quejas maternales. -Y, efectivamente, sin poderse contener, con un afecto sumamente maternal, en cuanto Ma­ría tuvo consigo a su Hijo, le pregunta: « ¿por qué has hecho esto con nosotros? ¿No sabías que tu padre y yo íbamos a pasar muy mal rato buscándote?» -Ma­ría no acababa de salir de su asombro…; todo, en aquel día, era extraordinario. ¿Cómo Jesús…, su Jesús hasta entonces tan sumiso y obediente que jamás les causó el más pequeño disgusto ahora ha hecho esto?… ¿No había caído en la cuenta que iban a sufrir muchísimo con ello? . ¿Cómo explicar todo esto? -Se adivina fácilmente el sufrimiento y la tortura de aquel corazón de madre que ahora quiere desahogarse. -Y Jesús, que hasta entonces nada dijera, ahora, por respeto a su, madre, habla y la explica su conducta: «¿No Sabíais que debía ocuparme en las cosas de mi Padre?

Son las primeras palabras que cita el Evangelio de Jesús… ¡Qué hermosas! y ¡qué misterio tan Profundo encierran!… Todo lo que ha hecho ha sido ordenado por el Padre, y ante aquella voluntad divina, no cabe más que obedecer, aunque la obediencia sea amarga y cueste sufrimientos, como en este caso. -Bien sabía Jesús el dolor de Ma­ría y de José…; también su corazón sufría al verlos a ellos sufrir…, pero el Padre lo quería, y Él también lo quiso…

3º Nuestro modelo. -Jesús nos da aquí ejemplos de altísimas virtudes…, nos enseña a obedecer a Dios antes que a los hombres…, a seguir nuestra vocación y sus divinos mandamientos en todo momento y en todas las, circunstancias…, aunque tenga que sangrar el corazón. -: -Hay que oír las llamadas de Dios donde Él quiera…, cuando Él quiera… y en la forma que Él mismo elija.

Además hemos de obedecer como Dios se merece, con prontitud…, con energía…, con exactitud .Muchas veces es necesario para obedecer, una gran firmeza de voluntad con 9que vencer las dificultades que se presentan…; mira el modelo, r ahí verás ese valor y firmeza que necesitas. -Jesús no endulza a sus padres el dolor del sacrificio…, no les prepara para esta separación…, no da un paso para ir a su encuentro…, cuando ya le han encontrado no les consuela con palabras dulzarronas y carnosas…; simplemente les dice la verdad, y les expone la voluntad de su Padre, superior a ellos y a quienes todos deben obedecer. -Ma­ría y José lo comprenden… bajan la cabeza y ya no hablan ni pregunta más –medita mucho en este paso tan extraordinario y pide a Jesús esta firmeza y este valor, para obedecer así con toda exactitud al Señor.

También Ma­ría es modelo de grandes virtudes ¡Qué bien lleva; con su dolor la dura prueba!… Detente a considerar su paciencia…, su sumisión a la voluntad divina…, su humildad, creyéndose indigna de tener a Jesús y culpable de su pérdida…; su perseverancia y actividad en buscarle…; ¡hasta el fin del mundo hubiera ido Ella si fuera necesario!…

4º Buscar a Jesús. -Aprende tú también aquí a buscar a Jesús. Le puedes perder por el pecado…, pero a veces aún sin pecado, Jesús se oculta para probarte, como hizo con su Madre… Es entonces cuando el demonio se aprovecha a tentarte con el desaliento…, el cansancio…, la desconfianza…, la desesperación. Eso jamás.

Mira a Ma­ría… no encuentra a Jesús en seguida, pero no para hasta hallarlo. -Eso debes hacer tú… Él sufrimiento o el dolor de tu sacrificio, no deben quitarte ganas y alientos para buscar a Jesús…; al contrario, entonces debes echarle más de menos, como Ma­ría…, y como María, no vivir ni descansar hasta merecer con tu diligencia…, fervor… y perseverancia, encontrarlo.

Y cuando se encuentra así a Jesús, ¡qué contento y alegría para el alma!… ¡Cómo brotan espontáneamente las palabras del Cantar de los Cantares: «encontré al que ama mi alma…, le guardaré bien y ya nunca le soltaré»! Pide a Ma­ría el saber bien cumplir la voluntad de Dios…, el no merecer nunca que Jesús te castigue con marcharse de tu corazón y ocultarse de ti…; en fin, que sepas trabajar sin descanso en su compañía para con Ella, y por Ella ir siempre a Jesús…, vivir con Jesús… y buscarle sin cesar hasta encontrarle.

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Meditación 56: Vida de Nazaret V

22 miércoles Jul 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

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Pérdida del Niño. -Es el momento culminante de la vida oculta -hasta parece estar en contradicción con ella – Jesús, escondido…, obediente y sumiso…, ahora se manifiesta… parece independizarse. -Meditemos los profundos misterios de esta conducta -en sus relaciones con Ma­ría.bab7e26d6c276a8a1588af56d1d922b9

1º Subida al Templo. -Jesús ha cumplido ya doce años…, ya no es un niño pequeñito…, es el bello adolescente que arrastra con su belleza irresistible y con el encanto de su incomparable simpatía;  -Mírale bien…, contémplale así hermosísimo…, déjate arrastrar de Él. -Ya es a los doce años sujeto de la Ley…, debe ir como tal a Jerusalén tres veces al año a celebrar las fiestas rituales. -Ma­ría se lo diría así al Niño, muchos días antes, y Él comenzó a gozarse en el viaje, aunque ocultó las circunstancias del mismo.

Llegado el día, José y Ma­ría toman al Niño y se ponen en camino. Sígueles…, escucha lo que dicen…, mira lo que hacen…, con qué fervor van al Templo a orar a ofrecer el sacrificio al Señor.

Compara este viaje con los anteriores…; ahora no hay las inquietudes y sufrimientos del viaje a Belén…, ni los sobresaltos y temores del de Egipto…; van contentos y alegres y…, sin embargo, en este viaje les aguardaban amarguras mucho mayores que en ningún otro. -Adora los designios de Dios…, respeta su voluntad santísima, que así prepara la prueba del dolor para los suyos, cuando menos se espera.

2º En el Templo. -Mírales llegar al Templo…, es la casa de su Padre…, es el lugar donde mora Dios y habla y se comunica a las almas… ¡Qué dolor le causaría ver los abusos que en él se cometían!… ¡Qué poco respeto por parte de aquellos mercaderes que allí mismo habían instalado sus mercancías!… ¡Con qué ganas haría lo que más tarde había de hacer al arrojarlos a latigazos!… Pero no era llegada su hora. -Piensa lo que hace sufrir a Jesús cualquier falta que se cometa en el lugar santo.

Una vez dentro, Jesús el primero y con Él Ma­ría y José, se pondrían en oración… Es la primera oración que hacía en el Templo. -Ponte junto a Él, muy cerca de la Virgen y mira cómo su Madre no le quita ojo, para aprender de Él a orar y tratar con Dios… ¡Qué diría a su Padre!.. ¡Qué fervor el de su corazón!… ¡Cómo se lo comunicaría a la Santísima Virgen y Ésta se sentiría invadida de un fervor y amor especial!

Luego asistirían a todas las ceremonias… ¡Con qué atención seguirían el desarrollo de aquella liturgia! -Nada de curiosidad tonta…, ninguna pregunta innecesaria…, ningún comentario ni risas, ni bromas sobre lo que contemplaban ¿Es así cómo tú asistes siempre a los actos de culto?… ¿No te gusta comentar o reír… cuando algo te llama la atención?

Y cuando el Niño viera el cordero pascual y asistiera a su inmolación, viendo a los sacerdotes recoger su sangre en vasos de oro para verterla sobre el altar de los holocaustos, ¿qué sentiría en su corazón?… Ninguna cosa le representaba mejor a Él y a su sacrificio de Redentor, que aquel corderito inocente. -Bien comprendía que aquella sangre era muy pobre e insuficiente para borrar los pecados y desagraviar a su Padre, y una vez más repetiría: «Padre mío, aquí estoy y yo seré el que quite los pecados del mundo.» Y la Madre, adivinaría todo lo que pasaba por Jesús… ¡Estaba tan acostumbrada leer en aquel corazón!… Y Ella también renovaría con su Hijo el deseo del sacrificio para la salvación de los hombres…

3º La pérdida. -Y parece que Dios la escuchó…, la aceptó el sacrificio y quiso darla a beber del cáliz de la amargura. -Al regresar a casa de vuelta de Jerusalén, el Niño se perdió…, sin culpa de nadie. -Ma­ría, confiando en, José…; José, no dudando de que el Niño iba con Ma­ría, pues sabía que no acertaban a estar separados ni un momento…; el hecho es que el Señor permitió que al llegar al fin de la primera jornada, se encontraran sin el Niño… ¡Qué horror! ¡Qué espantoso dolor!…, ¡qué impresión la del corazón de la Virgen!

Y cuando se fueron convenciendo de que ni aquí ni allí, ni en este grupo ni en el otro se encontraba… y preguntando a todas las caravanas que regresaban, se persuadiera de que habían perdido a Jesús…, ¿qué sería aquel sufrimiento? ¡Oh espada de Simeón, qué bien penetras y qué duramente hieres el corazón de Ma­ría!… ¡Ma­ría sin Jesús!… ¡La Madre sin su Hijo!… Todo lo que pienses es nada…, no es posible que penetres en este dolor… Era necesario tener el amor de Ma­ría saber lo que para Ella era Jesús…, su Hijo su Dios…, su todo… ¿Qué hubieras hecho tú en semejante caso?… ¿Desahogarte contra los demás?… ¿Echar la culpa a otros?… Ma­ría, ni una palabra de queja a San José… Él ha obrado muy bien…; ha sido Ella la confiada…, la imprudente…, sólo en sí misma encuentra la falta. -Mírala llorando sin exageraciones dramáticas, pero demostrando un dolor profundísimo de su corazón. -Corre a consolarla…, a alentarla…, prométela tener parte siempre en su dolor, y ofrécete a buscar con Ella a Jesús… y a no aumentar con tu conducta sus dolores y sufrimientos, pues todo lo que sufre es por ti…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

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Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

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