Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Mensajes de fe

Mensajes de fe 51: estilos de morir

10 jueves Sep 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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La prensa mundial informó que el banquero sueco Marc Wallenberg, el hombre más rico de Suecia, fue encontrado muerto en un bosque al sur de Estocolmo. Se había suicidado de un tiro con una escopeta de caza. Marc Wallenberg, de 47 años era el más destacado hombre de las finanzas suecas y uno de los propietarios del consorcio familiar «Enskilda Banken». Formaba parte de los consejos de administración de 65 sociedades. En treinta y cinco de ellas era presidente o vicepresidente del consejo de administración. He aquí una noticia a todas luces detonante y sórdida. Y un mentís a las teorías de todo materialismo y del progreso indefinido. No es lo mismo el progreso material, técnico e incluso científico que el mejoramiento real del hombre. Y esto es lo único trascendental.

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Mensajes de fe 50: pero a Dios quien lo ha creado

02 miércoles Sep 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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La razón humana, honradamente, llega al conocimiento cierto de la existencia de Dios. Se pueden objetar claroscuros y enigmas, pero, como decía Newman, «mil dificultades no engendran una duda».creacion-de-dios

Uno de los tópicos fabricados con que a veces se pretende enturbiar la claridad de la existencia de Dios es el que se formula con el título de este escrito: Pero a Dios, ¿quién lo ha creado? El P. Joaquin Tapies, en su libro «Luz y vida» –del que debería proporcionarse un ejemplar a todos los españoles–, a pesar de su aparente sencillez, en un diálogo contesta magistralmente tal pregunta. El diálogo discurre entre dos personajes imaginarios –don Joaquín y Tomás– en estos términos:

«T.: Mire, don Joaquín, que no estoy muy ducho en filosofía. –J.: Tú mismo vas a discurrir por el campo de la metafísica con una seguridad sorprendente. –T.: Soy todo oídos. –J.: Qué te parece, Tomás (y sea dicho en broma), ¿se habría perdido mucho, coso de que tú no hubieras nacido? –T.: Creo que todo habría marchado de la misma manera. –J.: Luego tú no eres un ser necesario. Luego tú no tienes en ti mismo la razón de tu existencia. –T.: Es evidente. Si yo tuviera la razón de mi existencia, habría existido siempre, y no podría dejar de existir. –J.: Y si no la tienes en ti, la has de tener en otro. –T.: ¡Caramba! Si es tan clara la metafísica, ya me las echo de sabio. –J.: Ahora bien, este otro que tiene la razón de tu existencia, o él a su vez, tiene en sí mismo la razón de su existencia, o la tiene en otro. Si lo primero, tenemos el ser que existe por sí mismo, el ser que no puede dejar de existir, el ser necesario, el ser que llamamos Dios. Si, en cambio, también él tiene la razón de su existencia en otro, plantearemos la misma cuestión sobre ese tercero: o habremos dado ya con el ser necesario o habremos de seguir la búsqueda. Y como es imposible seguir indefinidamente, ya que tarde o temprano hemos de dar con el ser que tenga en sí mismo la razón de su existencia, tarde o temprano habremos encontrado al Ser primero, habremos encontrado al Ser necesario, habremos encontrado a Dios. –T.: ¿Y por qué no podría ser que el uno viniese del otro, y éste del otro y así siempre? –J.: Por una imposibilidad absolutamente matemática. Fíjate bien. Si tú recibiste la existencia de otro, ¿qué hiciste tú para existir? –T.: Nada. –J.: Esta nada, ¿cómo la explicarías en números de aritmética? –T.: Con un cero. –J.: Ahora no has de hacer más que sumar. Tú hiciste cero, el otro cero, el de más allá cero, y cada uno de todos los de la serie, por extensa que se quiera suponer, cero. Suma ahora cuánto habéis hecho todos juntos… –T.: Cero más cero, da cero. No hemos hecho absolutamente nada. –J.: Si no habéis hecho nada, absolutamente nada para existir, ¿existiríais? –T.: Hombre, esto es formidable, realmente no. –J.: Por consiguiente, necesariamente ha de haber un ser que no este en estas condiciones. –T.: Realmente, su existencia se impone con más claridad que la luz del sol. –J.: Y si no está en las mismas condiciones, señal de que no tiene la razón de su existencia en otro, si no la tiene en otro, la tiene en sí mismo. Si la tiene en sí mismo, El mismo es su existencia; nadie se la puede limitar; no puede dejar de existir. Es el Ser necesario. Es el Ser infinito. Es Dios. –T.: Casi estoy temblando ante la evidencia de este Ser soberano, cuya existencia se me presenta tan clara como dos y dos son cuatro. Pero, ¿me permite una pregunta? –J.: Habla, amigo, habla, que aquí estoy para contestarte cuanto desees saber. –T.: A Dios, ¿quién le ha hecho? –J.: Esta pregunta ya no la haces por tu cuenta, sino por cuenta de otros. –T.: Puede ser. –J.: Porque con lo que hemos dicho, la pregunta ya esta contestada. Desde el momento que Dios es el Ser necesario, el Ser primero, el Ser que existe por sí mismo, Él es la causa de todos los seres y no puede haber sido causado por otro. De lo contrario, caeríamos otra vez en la serie de los ceros, tendríamos un cero mas, tendríamos la nada; no existiríamos. Pero como no podemos dudar de que existimos, tampoco podemos dudar de la existencia de este Ser primero que, por tanto, ha de ser también necesariamente eterno; de ese Ser infinito que llamamos Dios. Pero si quieres una especie de aclaración a, la dificultad de tu fantasía, contéstame: ¿de donde sale el agua del río? De la fuente de la montaña. ¿Y la fuente de la montaña? De las corrientes subterráneas. ¿Y éstas? De la lluvia. ¿Y la lluvia? De la condensación del vapor. ¿Y el, vapor? De la evaporación del agua del mar. ¿Y el mar? –; T: Oh, no se, el mar, el mar, el mar es el depósito del agua. J.: Aquí tienes una especie de aclaración al coco que tanto atormenta a los pobres incrédulos: Yo vengo de otro, y éste de otro, y éste de otro, y al fin Dios. Y Dios, ¿de quién? –T.: Comprendo, comprendo, Dios es el mar de la vida, es la Vida misma. Preguntar quién ha hecho Dios es como afirmar que no existe nada. –J.: Claro, porque sin un Primero no hay un segundo ni un tercero, ni el último que somos nosotros; y puedes comprobarlo hasta la evidencia absoluta con una sencilla comparación: si tú no tienes un céntimo, ¿podrás comprar algo? No, por cierto. Y si yo tampoco tengo nada, ¿cuánto tenemos entre los dos? Ni para una caja de cerillas. Pero ¿y si somos mil? Si ninguno tenemos nada, todos somos pobres de solemnidad. ¿Y si somos millones? Por mas millones y millones que supongamos si ninguno tiene un céntimo, todos juntos no tendrán ni cinco. En nuestro caso, ni más ni menos. Si ningún ser tiene la existencia por sí mismo, no tenemos absolutamente nada de ser. Y, por tanto, no existimos. ¿Esta claro? Ciertamente no es tan clara la luz del sol. –J.: En cambio, se presenta el Banco de España y comienza a repartir: al uno mil, al otro ciento, a este un millón, al de más allá cien millones; y de estos, el uno da al otro, y éste a otro, y así sucesivamente. ¿Podremos ya tener dinero? –T.: Claro, sí. –J.: Supuesta o admitida, por consiguiente, la existencia de Dios, queda perfectamente explicada la existencia de los demás seres. Y podríamos poner también la comparación de los coches de un tren. ¿Qué hace cada coche para correr? Nada. Por más coches que pongamos, ¿caminará alguna vez el tren? –T.: Sin la locomotora, jamás. –J.: Queda, pues, demostrada hasta la saciedad la existencia de un Ser necesario, Causa de todos los seres; de un Ser independiente de todos los demás, superior a todos ellos, o sea, del Ser que llamamos Dios».

Por algo la Biblia declara insensatos, desrazonables, culpables, inexcusables, a los hombres que ignoran la existencia de Dios. Algo que puede explicar el caos mental de muchos y las calamidades innúmeras de la humanidad.

He tocado el rostro de Dios «donde nunca voló la alondra ni aun el águila»

Antes de su partida con destino a pocos kilómetros de la superficie lunar los astronautas del Apolo 10 colocaron dentro de su somero equipaje un poema de John Gillepie Magee. Según fuentes cercanas al centro de control espacial, dicho poema sería leído poco antes de comenzar su vuelta a la Tierra. Éste es el poema del Apolo 10 en traducción libre:

«He roto los ásperos vínculos que me unían a la tierra, bailado por los cielos, sobre alas sonrientes de plata hacia el Sol me he escapado, uniéndome a la confusión regocijada de nubes hendidas por sus rayos y hecho cien cosas. No puedes siquiera soñar cómo he girado, subido y balanceado alto, arriba, en el silencio iluminado por el Sol. Revoloteando, persiguiendo el viento alborotado me he arrojado con mi ansiosa nave a través de flotantes corredores de aire hacia arriba, al delirante y ardiente azul donde nunca voló la alondra, ni aun el águila; y, mientras empujaba mi mente hacia arriba en silencio, he apoyado mi pie en la santidad alta e inviolada del espacio. He extendido mi mano y tocado el rostro de Dios.»

HAY UNA NAVE ESPACIAL MÁS RÁPIDA, MÁS CONTUNDENTE Y MÁS EFICAZ QUE LAS QUE HAN CONQUISTADO EL ESPACIO: EL CORAZÓN DE MARÍA. QUIEN AMA A LA VIRGEN, LLEGA A DIOS. SON HERMOSAS LAS CONQUISTAS CIENTÍFICAS, PERO TODAVÍA LO SON MÁS LAS QUE ALCANZAN LA VIDA ETERNA Y LA GRACIA SANTIFICANTE. NO NOS OLVIDEMOS CADA MAÑANA Y CADA NOCHE DE REZAR, SIN RUTINAS NI MONOTONÍAS, LAS TRES AVEMARÍAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA CONSEGUIR QUE ELLA NOS TRASLADE DEFINITIVAMENTE A DIOS.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona–10

Mensajes de fe 49: la fe… y el jabón

27 jueves Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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«Han transcurrido dos mil años de la predicación del Evangelio», se dice con desilusión y escepticismo, «y la humanidad está todavía muy lejos de la perfección evangélica. Los hombres son lo que son: ladrones, asesinos, egoístas, mutuamente enemigos; la misma Iglesia, al menos en los hombres que la representan, ofrece a menudo un espectáculo no edificante de ambiciones y de rivalidad, de hipocresía y de codicia.» «El balance de dos mil años de historia cristiana es, desde luego, de quiebra y por esto parece necesario cambiar doctrina y sistema, haciendo borrón y cuenta nueva: volviendo a empezar de nuevo, con otros criterios y con diferentes teorías.»Formación-Comisión-Salud

Estas observaciones fueron hechas al dominico Vicente MacNabb, agudo y profundo predicador, no sólo en las iglesias inglesas, sino también en Hyde-Park, el mayor parque de Londres, donde todos pueden tener cátedra.

Entre los oradores de Hyde-Park, el P. MacNabb es el que reunía mayor número de oyentes y sus intervenciones se hicieron famosas por la brillantez de sus argumentos, que le merecían entusiastas aplausos.

Cierta vez uno de los concurrentes, tan intrigado como poco limpio, le interrumpió para plantearle la consabida objeción:

«La Iglesia de Roma no ha logrado su objetivo. Su misión ha fracasado. Después de dos mil años de cristianismo, los hombres están todavía inmersos en los vicios, y el pecado rezuma por todas partes.»

El P. MacNabb le dejó hablar; después, pensativo y aparentemente preocupado por aquella objeción, replicó: «Es verdad; han pasado, dos mil años desde la fundación de la Iglesia y los hombres están todavía cargados de vicios y llenos de pecados. Pero usted observará, señor mío, que también el jabón fue inventado hace muchos siglos y usted -dispénseme-todavía tiene el cuello no perfectamente limpio. ¿Quiere esto decir que el jabón no lava?»

La respuesta del P. MacNabb podía parecer impertinente, pero era muy pertinente y merecida. La risotada que se levantó en Hyde-Park confundió al contrincante y tal vez hicieron perder seriedad a las palabras del dominico, que no quería, precisamente, divertir, sino meditar.

No es culpa del Cristianismo si todos nosotros tenemos la conciencia sucia; no es culpa de la Iglesia si la humanidad está todavía lejos de la perfección.

Somos nosotros, que rechazamos el jabón o hacemos mal uso de él.

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS

Deteniéndome ante un quiosco siento que la cabeza me da vueltas… El hecho más impresionante del siglo veinte es el asalto al público del papel impreso a los ojos y de las ondas a los oídos, en resumen, ese diluvio incesante e insistente de informaciones inútiles…

¿Y con qué objeto, todo ello? ¿Qué se ha hecho con ello para mejorar a la gente que ve, que escucha, que lee? Nada de nada… Ésta es la quintaesencia del periodismo contemporáneo: palabras, palabras, palabras; chismes, chismes, chismes…

GRAHAM GREENE

Toda el agua del océano es impotente para hundir un barco, a menos que penetre en su interior. Y todos los males del mundo no pueden hundir a un hombre, a menos que invadan su vida interior.

EL CREDO DE EDDY MERCKX

  1. E.ddy Me~ckx se le conoce solamente como el campeón mundial del CIclismo, mIentras que en realidad es también un admirable ejemplo de coherencia cristiana y de vida espiritual.

Correspondiendo a la invitación de un entrevistador, que le ruega que le hable de sus propias convicciones religiosas, dice:

«Cristo, para mí, es una presencia continua en toda mi vida. Creo profundamente en Él, en su existencia histórica, en su divinidad.»

El periodista le preguntó después si consideraba a Jesús como el más grande personaje de la historia humana.

«¡No, absolutamente no! -respondió con vivacidad Eddy Merckx-. No es una persona que pueda parangonarse con otra. Cristo es el Hijo de DIOS y es absurdo compararlo con alguien. ¡Absurdo! Yo no soporto que los ‘hippies’ se comparen con Cristo. Luego, todavía soporto me nos que se hagan comparaciones entre Cristo y Marx.»

El periodista quedó sobre todo impresionado con el deseo del gran campeón de hacer conocer Cristo a los que no lo conocen. Merckx ha dicho:

«Si necesitan de mí, la notoriedad que el deporte me ha dado, para hacer conocer la religión, estoy dispuesto: si mi amor por Jesús puede ser util para hacer avanzar el amor entre los hombres, estoy dispuesto a hacer el apostolado de la bicicleta recorriendo toda la tierra.»

La entrevista termina con estas bellas palabras de Merckx:

«Jesús no es un Dios lejano, sino un Dios vecino, íntimo.»

Un episodio nos hará conocer el aspecto interior de este ciclista fuera de serie.

Durante la vuelta a España, Eddy Merckx había prometido hacer una visita a los alumnos de un Colegio de Bilbao, pero le fue imposible.

Entonces escribió una carta al padre espiritual de los alumnos:

«Me disgusta mucho no poder hacerle la visita. Pero pienso mucho en sus muchachos que se apasionan por la bicicleta y por la ‘vuelta’.

»Le ruego les diga que el Ciclismo no está hecho para todos, que hay muchos llamados, pero pocos los elegidos. Que precisa mucha buena voluntad para alcanzar un resultado, como en el estudio; que, sobre todo, no hay que descorazonarse nunca.

»Puesto que usted es su padre espiritual, dígales, se lo ruego, que sucede lo mismo con la salud de su alma: que la fe es un poco como el control de aprovisionamiento, donde se reciben fuerzas para continuar la carrera; que la Comunión da la fuerza para vivir y conservar el propio lugar en el grupo que va en cabeza.

»Soy creyente convencido, y la fe me sostiene en los momentos más duros de la competición. Dígales que se acerquen a la Santísima Virgen, que le ofrezcan el éxito de sus estudios… como lo hago yo mismo desde mi primera infancia…»

«TODOS LOS VERDADEROS HIJOS DE DIOS Y PREDESTINADOS TIENEN A DIOS POR PADRE Y A MARÍA POR MADRE, Y QUIEN NO TIENE A MARÍA POR MADRE, NO PUEDE TENER A DIOS POR PADRE», dice San Luis María de Montfort. Si todos necesitamos conocer a Dios, el medio más rápido para llegar a Él es pedirlo a la Virgen. Nadie como Ella está cerca de Dios. Por esto, lo mínimo que hace cualquier \cristiano es rezar cada mañana y cada noche. No somos bestias, ni máquinas, ni robots, ni estómagos. Somos hombres, con alma y cuerpo. Necesitamos comida, cultura, confort, desahogos. Pero mucho más necesitamos a Dios. ¿Qué menos que cada mañana y cada noche rezar, sin rutinas ni tonterías, sino con fe y de corazón, TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen, pidiéndole que nos lleve a Dios, que nos salve de los peligros y que alcancemos la salvación eterna?

«Amad la prensa católica, extendedla, consagradle gustosos vuestro tiempo, vuestras energías y vuestra dedicación. Hay pocas cosas tan importantes como ésta en el mundo de hoy.» BEATO PABLO VI

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 48: el adiós de un suicida

27 jueves Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Mensajes de fe, Uncategorized

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Ha alcanzado una repercusión enorme en toda América la impresionante carta con que Miguel Ángel Quevedo, que fue director de «Bohemia», se ha despedido, de este mundo. La carta se presta a múltiples comentarios. Pero preferimos y estimulamos la personal reflexión de cada lector. Ciertamente los remordimientos pueden castigar y hacer sufrir terriblemente a la conciencia humana. Una prueba de ello lo es el texto que comentamos, dirigiéndose a su íntimo amigo, Ernesto Muntaner, director de «El Triunfo». suicidioMiguel Ángel Quevedo, con su actitud y la influencia del millón de ejemplares de su publicación, contribuyó eficazmente a la implantación del régimen de Fidel Castro en Cuba. Tras la experiencia y la realidad del castrismo, Miguel Ángel Quevedo sintió un tremendo «mea culpa». Y acabó con su vida, suicidándose. Pero antes, para la posteridad, estampó este incallable desahogo. Dijo Nietzsche que «todas las verdades que se callan se tornan venenosas». Para el que fue director de «Bohemia» se le trocaron en murallas insalvables para continuar viviendo… He aquí los párrafos sustanciales de esta póstuma confesión: «Sé que después de muerto lloverán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como el «único culpable» de la desgracia de Cuba. Y yo no niego mis errores, ni mí culpabilidad; lo que sí niego es que yo fuera «el único culpable». Culpables fuimos todos en mayor o menor grado de responsabilidad. Culpables fuimos todos. Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer al morbo infecundo y brutal de las multitudes, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe, vestían el odioso uniforme de «oposicionistas sistemáticos». Uniforme que no se quitaban nunca. No importa quién fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviera realizando a favor de Cuba. Había que atacarlo. Y había que destruirlo. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública. El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chivás. El pueblo que aplaudía a Pardo Liada. El pueblo que compraba la revista «Bohemia», porque «Bohemia» era el vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.

Fidel no es más que la resultante del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y, todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos, o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. Los periodistas que conociendo la hoja penal de Fidel, su participación en el bogotazo comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gangsteril en la Universidad de La Habana, pedíamos una amnistía para él y para sus cómplices en el asalto al Cuartel de Moneada, cuando se encontraba en prisión. Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía. Y los comentarios de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República. «Bohemia» no es más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a «Bohemia» cuando «Bohemia» inventó los «veinte mil muertos». Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa que sabía que «Bohemia» era un eco de la calle pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba «Bohemia».

Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. Los militares traidores que se lo vendieron al barbudo criminal. Y los que se ocupaban más del contrabando y del robo que de las acciones militares de la Sierra Maestra. Fueron culpables los curas de sotana roja que mandaban a los jóvenes a la Sierra a servir a Castro, y sus guerrilleros. Y el clero, oficialmente, que respaldaba la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas conminando al Gobierno a entregar el poder. Fue culpable Estados Unidos de América que se incautó de las armas destinadas a las Fuerzas Armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros.

Y fue culpable el State Department que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba. Fue culpable la mayoría de la prensa americana. En particular el vocero casi oficial de la Cancillería «The New York Times» que, con sus campañas, proyectó a Fidel como un héroe de leyenda. Fueron culpables Gobierno y oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. Y los infiltrados por Fidel en aquella gestión, para hacerla fracasar y sabotearla como lo hicieron. Fueron culpables los políticos abstencionistas que cerraron las puertas a todos los caminos electoralistas. Y los periódicos que como «Bohemia» les hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones. Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes. Ricos y ¡pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más «virtuosos» y los más «honrados» eran los peores… Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a meditación. Para que los que queden aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieren que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más dinero a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación. Y para que el pueblo recapacite y repudie a esos voceros del odio, cuyos frutos hemos visto que no podían ser más amargos. Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos caímos víctimas de esa ceguera. Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Núñez de Arce cuando dijo: Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano. Adiós. Este es mi último adiós. Y diles a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho para que me perdonen el mal que yo he hecho. MIGUEL ÁNGEL QUEVEDO.»

Hasta aquí el documento que está dando la vuelta al mundo, con alaridos de acusación para muchos y de advertencia para no pocos. Nosotros dejamos al margen toda consideración discriminatoria. Simplemente, como cristianos, recordamos que el suicidio siempre es injustificable. Por negras que sean las responsabilidades personales, cuando se busca, siempre se alcanza la misericordia divina, aunque la historia humana condene y no pueda absolver. No obstante, queda constancia que la dureza abrumadora de la propia conciencia puede explicar, de alguna manera, para los que carecen de fe, decisiones trágicas e irreparables como la del infortunado director de «Bohemia», que rubricó su vida con la peor de las cobardías.

Dice Pablo VI: «EL VERDADERO DISCÍPULO DE CRISTO DEBE SER UN HOMBRE DE ORACIÓN. A través de ella se abre el Cielo, estableciéndose un diálogo de amor entre Dios y los hombres. ¡Cuánto mejor sería el mundo si todos los hombres supiesen orar bien!» San Juan Crisóstomo, traduciendo los sentimientos de la Iglesia afirmó: «NADA HAY MÁS PODEROSO QUE LA ORACIÓN. NO HAY NADA QUE SE LE PUEDA COMPARAR». Por esto, como mínimo, todo cristiano cada mañana y cada noche se acuerda de Dios intensamente durante unos minutos para que ilumine toda su jornada y REZA LAS TRES AVEMARÍAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN PARA PEDIRLE LA GRACIA DE LAS GRACIAS: LA SALVACIÓN ETERNA.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 47: Moral del noviazgo

25 martes Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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Nos dirigimos a jóvenes y muchachas que piensan seriamente en el matrimonio. Y el noviazgo no es un tiempo de embrutecimiento ni de abusos mutuos. Esto no lo entenderán los que piensan que el noviazgo es una manera de «aprovecharse» y ellas de casarse sea como sea .. Después vienen los platos rotos, los matrimonios quebrantados, los hijos desgraciados y abandonados.teclado Hay que tener moral en el noviazgo. Para ello recordamos estas reglas, que fluyen del Evangelio y del Decálogo:

LO QUE NO ES CASTO

  1. A) Lo prohibido bajo pecado mortal

1º Entre novios nunca es permitido desear o tratar de provocar, en sí o en el otro, conmoción o sensación propiamente sexual. El desearla y el buscarla, cualesquiera que sean los motivos y los medios, es siempre por su misma naturaleza, un pecado mortal de lujuria.

2º Para los novios son igualmente pecados de lujuria todas las emociones sexuales que, sin haber sido voluntariamente buscadas, han sido plena y libremente consentidas.

3º A los novios les está gravemente prohibido (aun cuando no haya malos deseos) todo comportamiento y todo gesto (posturas y actitudes, desnudos indecentes, miradas, tocamientos, contactos, caricias, abrazos, besos) que por su índole es susceptible de provocar, de una manera normal y habitual, emociones de tipo sexual en uno u otro. En particular les están gravemente prohibidas las miradas sobre las partes íntimas del otro (a menos que se trate de miradas furtivas o desde lejos, pues en tal caso sólo constituirían pecados veniales). Lo mismo se ha de decir de las caricias sobre las partes íntimas o sobre el conjunto del cuerpo del otro, por ejemplo, sobre el pecho. Gravemente prohibidos son los besos prolongados en los labios o en el interior de la boca, así como también los que sedan en el pecho. En cuanto a los besos en la cara, serán pecados graves si son prolongadas, muy vivos y repetidos, porque entonces parecen naturalmente aptos para provocar casi con certeza emociones sexuales en uno u otro. No hay por qué decir que otras imprudencias, o mejor impudencias, cuyo influjo excitante es bien conocido de todo hombre sensato, son absolutamente prohibidas bajo pecado grave entre novios honrados, cuanto más cristianos. Si uno de los novios pretende exigir del otro o imponerle cualquiera de estas acciones gravemente prohibidas, éste tiene el grave deber de negarse a ello, haciéndole como prender con todo miramiento, pero también con toda firmeza, las razones de su negativa. He aquí, en términos clarísimos, lo que deben saber todos los novios cristianos. Las almas bien formadas no deben ignorar estas normas y leyes. Al mal y al pecado hay que llamarlos por su nombre. En fin, para terminar, se ha de hacer constar que todo pecado grave cometido por los novios juntos (contra la pureza) es, además, un pecado grave contra la caridad; es, pues, simultáneamente, un pecado grave de lujuria y un pecado grave de escándalo.

  1. B) Lo prohibido bajo pecado venial

En general, son pecados veniales de lujuria para los novios todos los gestos que, sin ser de ordinario causa de excitaciones sexuales, corren no obstante peligro, según su propia experiencia, de provocarlas en ellos, y si obran sin ningún motivo razonable, es decir, sin verdadera necesidad de expresarse así su mutuo afecto. Tales serían, por ejemplo, abrazos y besos permitidos a los novios, pero multiplicados inconsideradamente.

LO QUE ES CASTO

Están permitidas y son castas entre los novios ciertas señales honestas de afecto, es decir, ciertos gestos que sirven para testimoniarse su mutuo respeto y su cariño sin exponerse a provocar habitualmente en ellos sensaciones más o menos turbias, deseos peligrosos y serias tentaciones contra la castidad. Si con ocasión de esas señales honestas de afecto experimentan los novios ciertas emociones sexuales que no habían buscado, y en las cuales no quieren consentir, entonces no deben sentir inquietud de conciencia, porque en eso no hay para ellos pecado de ninguna clase. Este principio es aplicable a todas las emociones de orden sexual, ya en el novio ya en la novia. Nada tienen que ver ni la naturaleza, ni la intensidad, ni la duración de tales sensaciones: Sentir no es consentir. No hay falta sin libertad. Práctica mente tales señales honestas de afecto tendrán que ser por necesidad muy limitadas, muy sobrias y muy discretas: en esta materia no hay que forjarse ilusiones. Deben recordar los novios, antes que nada, que no deben desear, ni buscar, ni aprobar ninguna sensación de tipo sexual. Por consiguiente, siempre que hablemos de ciertos gestos permitidos, se ha de presuponer que los novios excluyen todo deseo, toda búsqueda y todo consentimiento sobre este particular.

Pensamientos, lecturas. -Está permitido a los novios informarse de las realidades físicas de la vida conyugal en tanto en cuanto experimentan una verdadera y legítima necesidad con vistas a un mejor éxito en su amor conyugal.

Miradas, tocamientos, caricias, etc. -Por lo que respecta a las miradas, tocamientos, caricias, abrazos y besos mutuos, los novios deben mostrarse siempre discretos y reservados, evitando con cuidado todo lo que, en esta materia, puede ser para uno u otro causa habitual de turbación. En la práctica, pueden considerar como cosa permitida aquellas señales de afecto admitidas en los medios honestos y que pueden concederse en público. Se permiten, pues, entre los novios, los abrazos y besos ordinarios, es decir, en la frente, sienes, mejillas; no en los labios ni en la boca. Tales actos, con tal de que sean hechos con intención honesta y pura, con justa moderación y en un espíritu de mutuo respeto son, entre novios, legítimas y castas señales de afecto, que pueden ser útiles y beneficiosas para la expresión y conservación de su amor. Si con tal motivo les sucediese experimentar a veces alguna turbación en los sentidos, no tienen por qué preocuparse con tal de que no consientan.

Todo esto puede parecer exagerado e imposible de llevar a la práctica en un noviazgo. Pero lo realmente exagerado son los matrimonios fracasados, los abortos, los abusos de toda clase, las violaciones, las frustraciones amorosas. ¿Por qué? Porque el noviazgo y el matrimonio sólo se sustentan en la moral establecida por Dios. Un noviazgo puro y limpio promete un matrimonio feliz y fecundo. Todo esto supone que durante el noviazgo los novios recen cada mañana y cada noche las TRES AVEMARÍAS a la Virgen, que cada domingo y fiesta de precepto asistan a Misa, y que confiesen BIEN y comulguen BIEN, cada 15 días. ¿Sorprende esto? No, lo que sorprendería es que pudiéramos tener salud y estar fuertes sin respirar ni comer. Y sin estos medios, los noviazgos se convierten en cadenas de remordimientos y los matrimonios en «conllevancias» más o menos soportables. Para un matrimonio feliz, un noviazgo sin atrevimientos ni inmoralidades. ¿Queda claro?

«¿CUÁNDO RESPIRARÁN LAS ALMAS A MARÍA COMO LOS CUERPOS RESPIRAN EL AIRE? ENTONCES SE VERÁN COSAS MARAVILLOSAS AQUÍ ABAJO. ESTO NO LLEGARÁ HASTA QUE SE CONOZCA Y PRACTIQUE LA DEVOCIÓN QUE YO ENSEÑO», decía el gran misionero San Luis María de Montfort. Por esto hemos de rezar, cada mañana y cada noche, las TRES AVEMARÍAS. Esto sí, hay que procurar rezar sin rutinas, sino con fe y con ganas de amar a Dios.

«NOS DECLARAMOS A MARÍA SANTÍSIMA MADRE DE LA IGLESIA, ES DECIR, MADRE DE TODO EL PUEBLO CRISTIANO TANTO DE LOS FIELES COMO DE LOS PASTORES QUE LA LLAMAN MADRE AMOROSA, Y QUEREMOS QUE DE AHORA EN ADELANTE LA MADRE DE OLAS SEA HONRADA E INVOCADA POR TODO EL PUEBLO CRISTIANO CON ESTE GRATÍSIMO TÍTULO», dijo Pablo VI en la clausura de la III Sesión del Concilio Vaticano II. Por esto la devoción a la Virgen es siempre actual. Es como la piedra de toque para distinguir la verdadera piedad cristiana de la falsa. Una piedad sin manifestaciones es superflua. Por esto, a lo menos, cada mañana y cada noche, no nos olvidemos de rezar fervorosamente las TRES AVEMARÍAS, suplicando a la Virgen su intercesión maternal para nuestra salvación eterna.

NOTA DE LA REDACCIÓN: Hemos prescindido de la publicación del “Mensaje de fe Nº 46” “Mi biblioteca” por ser una mera relación de libros muy interesantes pero que ahora no hemos creído conveniente publicar pues no poseemos la lista de precios actualizada y una librería que los pueda vender. Perdonen las molestias.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

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Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

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Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

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Twitter P. Cano

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

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