Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Mensajes de fe 40: Eddy Merckx y José Ángel Iríbar tienen la palabra

01 miércoles Jul 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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eddy-merckx-world-championEddy Merckx, campeonísimo y «monstruo» de la bicicleta, tantas veces triunfador en las vueltas ciclistas, ha hecho unas declaraciones sobre religión que han rodado por todo el mundo. Merckx ha dicho: «Cristo es para mí una presencia continua, en toda mi vida. No, no le hablo en francés o en flamenco, no hago con Él contratos antes de los campeonatos: Tú dame la victoria, yo, en cambio, trataré de ser bueno, o bien daré dinero a los pobres, a la Iglesia. Creo profundamente en Cristo, en su historicidad y en su divinidad. Son absurdas las modas que hacen de Él un objeto de consumo. No soporto al Jesus Christ Superstar, no soporto a los hippies que cantan a Cristo, no soporto los parangones: Cristo y Marx, Cristo y Buda. Si hay necesidad de mí, de la popularidad de mi persona, para propagar la religión, yo estoy pronto. Es lo menos que puedo hacer. Si mi amor a Cristo le procura un poco de amor entre los demás, o al menos un poco de atención que se convertirá en amor, estoy dispuesto a hacer de apóstol en la bicicleta por todo el mundo. Cristo ha venido ya conmigo sobre las montañas y «ha desflorado en mi compañía los bordes de los precipicios. Yo espero poder llevarle siempre en vuelta por el mundo, en el mundo donde Él está, pero donde muchos de nosotros, falsos cristianos, tienen miedo de proclamar, felices, su presencia.»

Estas palabras de Eddy Merckx tienen valor no por ser suyas sino porque reflejan un conocimiento profundo de lo que es sentirse cristiano. Hay muchos que hablan de la Iglesia, de Dios, de Jesucristo, de la Biblia, completamente en ayunas de su conocimiento. La cultura religiosa -al alcance de todos- no es como discutir de política, de cine, de TV, de fútbol, de toras. Aquí cada uno puede decir la suya y, si conviene, desbarrar y opinar comoquiera. Pero con referencia a la religión es distinto. Es fatal equivocarse. Una cosa es pasearse por una avenida para tomar el sol, y otra andar ciegamente en un camino que está lleno de abismos. En materia religiosa hemos de encontrar la Verdad. Y la verdad únicamente se encuentra plenamente en la Iglesia fundada por Jesucristo la razón de Eddy Merckx está en las palabras pronunciadas por el famoso convertido Pitigrilli. Una señora le increpó por teléfono tras su conversión. La señora le decía: «Después de haber creído en el alma y en Dios, ¿por qué ha escogido la religión católica? ¿Es que las otras religiones no hablan del alma y de Dios? Se nos ha planteado este problema, a un grupo de amigas y amigos, en un cocktail que estamos celebrando, y en el que hubiéramos querido que usted estuviera presente.» Pitigrilli, inmediatamente, le contestó: «Sí, señora, usted tiene razón. En el alma creían los egipcios, los griegos, los romanos, y con sus seudónimos diversos honraban a Dios. Los antiguos persas creían en los ángeles y en los demonios. Los budistas, los mahometanos, los hebreos, creían en el alma y en Dios. En Él creyeron Confucio, Platón, Lao-tse, y creen a su modo los paganos. Pero la única Palabra que me convenció fue pronunciada por Aquel que nació hace casi dos mil años y vino a la tierra, no para abolir la ley y los profetas, sino para completarlos. Aquel que sustituye la teoría de la venganza con el principio del perdón. No han sido diez las razones, señora, que me han hecho convertir a la Iglesia Católica, Apostólica, Romana. No hay más que una razón, y es esta: Jesucristo no fue un fundador de religiones, Jesucristo es Dios.»

Lo que significa que para hablar de religión hay que enterarse. ¿Cómo? Por ejemplo, leyendo los libros «A Dios por la ciencia», de Jesús Simón. O «La Biblia entera», de Joaquín Tapies. Entonces, convencido por sus razones, se habla y se vive como Eddy Merckx.

***

José Ángel Iríbar es futbolista internacional, figura indiscutible del Atlético de Bilbao. Recientemente visitó un colegio de Indauchu, iribarcoincidiendo con los estudiantes que estaban en la capilla rezando el Rosario. Iribar se asoció a su oración, dirigió un misterio y después habló a los muchachos. Entre otras cosas, dijo: «Tenemos que parar las tentaciones como el portero para el balón y despejarlas lejos, muy lejos, hasta medio campo por lo menos. Si queremos ser algo en la vida, tenemos que someternos a duros entrenamientos y a llevar una vida austera, y tenemos que aprender a obedecer. A mí, a veces, me costó mucho obedecer al médico, pues cuando estaba en el hospital, el doctor me prohibió ver por tele un partido, porque me iba a poner nervioso… Hay que trabajar en equipo y no querer lucirnos nosotros, sin saber dar juego a otros, para que gane el equipo. Hay un equipo mejor que el Atlético, y es el equipo de los misioneros, cuyo seleccionador es Nuestro Señor Jesucristo. Y ese es el mejor fichaje. Lo importante es ganar esa final que no se repite, que es la salvación del alma, porque al final de la jornada aquel que se salva, sabe, y el que no, no sabe nada. La llegada al Ayuntamiento con la copa, cuando vencemos, me hace pensar en la entrada en el cielo ganada la victoria definitiva.»

Lo que añade José Ángel Iríbar es una consecuencia lógica de lo que primero nos ha dicho Eddy Merckx. Cuando se comprende el amor que Dios nos tiene y la finalidad de nuestra vida, entonces lo más importante es vivir preparados para esta hora de la muerte que tiene que llegar para, todos, que no es el acabamiento nuestro, sino el principio de la eternidad. «Ganar esta final es salvar el alma. Salvar el alma es el objetivo de nuestra vida. Quien salva su alma, lo salva todo. Y los medios de salvación están a la mano de todos. Para salvarse se necesitan tres condiciones: la fe, cumplir los Mandamientos, recibir los Sacramentos. Con ello se alcanzan todos los objetivos de nuestra existencia. Se cumple con la familia, con el prójimo, con la profesión, con la sociedad. La mayoría aplastante de problemas artificiales con que los hombres se complican, proceden de que, a pesar de que tienen cierta cultura, dinero y posibilidades, fallan en lo principal: su conciencia limpia y arreglada para con Dios.

Esto es lo quenas han venido a recordar Eddy Merckx y José Ángel Iríbar, dos deportistas que han triunfado en lo suyo. Pero que no son tan miopes de quedarse únicamente con los trofeos de sus equipos y sus carreras. Estos valen profesionalmente, pero el hombre, además de su profesión, tiene un ALMA INMORTAL de la que tiene que responder ante Dios. Lo piense o no lo piense. Aquí, en el mundo, podemos prescindir del álgebra, de la astronomía, de muchas materias ajenas a nuestro trabajo. Pero hay una asignatura que nos toca a todos: las relaciones personales con Dios. Estas no las podemos inventar a nuestro capricho. Jesucristo, que es Dios, nos enseña el camino de salvación. Cada hombre tiene una libertad que bien utilizada le lleva a la felicidad y a su salvación eterna. Es trágico pensar en tantos hombres y mujeres, que son inteligentes, que tienen buen corazón, que con un fondo de bondad natural demuestran una materia prima estupenda para ser cristiano de verdad. Pero están despistados…

Más despistados que el peatón que atraviesa la autopista con plena vorágine de coches disparados en cadena por todos los canales a más de 100 kilómetros por hora. Lo más fácil es que pronto se convierta en fiambre. Porque es una insensatez traspasar la autopista en tales condiciones. Pero todavía más disparatada es la vida del que disipa frívolamente su existencia gastando el tiempo en mil cosas, por importantes que le parezcan o sean para su bien material, pero de espaldas a las grandes realidades que nos han recordado Eddy Merckx y José Ángel Iríbar. Vale la pena de hacerles caso, para que no nos coja el momento definitivo fuera de juego.

«REUNID, SI PODÉIS, EL AMOR QUE TODAS LAS MADRES TIENEN A SUS HIJOS, TODOS LOS ESPOSOS A SUS ESPOSAS, TODOS LOS ÁNGELES Y SANTOS A SUS DEVOTOS, Y TODA ESTA SUMA DE AMOR NO IGUALARÍA AL QUE TIENE MARÍA A UNA SOLA ALMA», escribe San Alfonso María de Ligorio. ¿Qué menos que obsequiar a esta Madre que nos ama in-mensamente, que con el rezo diario, cada mañana y cada noche, de las TRES AVEMARÍAS?

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 39

26 viernes Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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evangelistasNo, sólo hay cuatro textos evangélicos escritos por San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. Pero aparte de estos Evangelios, históricos, científicamente indiscutibles, tenemos una prueba humana de la Pasión de Cristo, inimaginable cuando entonces ocurrió, pero hoy auténticamente formidable y extraordinaria. Se trata de un negativo de la fotografía de la Sábana Santa con que Cristo fue envuelto para enterrarlo, en la tarde del Viernes Santo.

Un médico forense encontraría los siguientes datos: Una réplica de la Sábana Santa aplicada sobre un hombre normal de 1’81 m le cuadra exactamente. La precisión anatómica de la figura es innegable. Decir que aquello lo pudo pintar un artista medieval es ridículo. No era una estatua la que estaba envuelta en la Sábana. Las huellas de la tortura son impresionantemente realísticas. Las magulladuras y las heridas son reales. La mancha de sangre en forma de un 3 invertido que se ve en la frente fue causada por una espina en una vena frontal. Su forma caprichosa ha sido ocasionada por una arruga en el músculo frontal, una contracción causada por el dolor, o, tal vez, una espina que se le cruzo. Es como el Sello de la Verdad sobre la Sábana Santa (Dr. Zoara). La sangre: ha fluido, naturalmente, tal como solía fluir aun antes del descubrimiento de la circulación de la sangre por Harvey en 1628. Al Hombre de la Sábana le han azotado según el estilo romano y le han coronado con espinas… una usanza bien insólita, por cierto. Por lo que se ve se habla proclamado rey. El rostro es majestuoso, calmo, hinchado a golpes. Algún peso enorme ha aplastado su hombro derecho. Le han traspasado las manos, pero no por las palmas, sino por las muñecas. También le han clavado los pies, el uno sobre el otro. Después de su muerte, le han atravesado el costado derecho hasta alcanzar el corazón. El cadáver ha evadido la descomposición. Por lo visto permaneció en el lienzo durante corto espacio de tiempo. Es un semita típico. Contra la usanza corriente no le han quebrado las piernas.

¿QUIÉN ES ESE HOMBRE? SÓLO CONOCEMOS UNO A QUIEN CUADRAN TODOS ESOS DETALLES: JESUCRISTO. PERO…

  1. – ¿No podría tratarse del cadáver de un criminal vulgar condenado. a muerte de cruz?
  2. – «Sí, pero entonces -contesta preguntando el racionalista Ivon Delage, de la Sorbona -¿cómo explicar aquella majestuosa y divina serenidad?»
  3. – ¿Y no podría ser esa Sábana una falsificación lograda por algún eminente piadoso falsario?
  4. – Uno que en la Edad Media sabía tanta física, química y fisiología? ¿Uno que conocía la diferencia entre sangre venosa Y sangre arterial? ¿Uno que logró encontrar una sábana de mil años.de edad, tejida al modo del siglo I? ¿Uno que estaba al tanto de.la circulación de la sangre siglos antes de Harvey? ¿Uno que prescindió de toda tradición pictórica y sacudió rudamente el sentir de las almas piadosas que quería embaucar, entre otros modos, clavando sus clavos a través de las muñecas? ¿Uno que estaba perfectamente enterado de lo que eran negativos fotográficos muchos siglos antes de Daguerre? ¿Uno que tuvo la fortuna de encontrarse un hermoso, tipo semítico con toda la majestad y armonía de Cristo? ¿Uno que logro persuadir a su modelovíctima que se dejase azotar, coronar con espinas, clavarse manos Y pies, pasar por la agonía de la tetanización? ¿Y todo ello sin ofrecer; resistencia alguna, sino, al contrario, en una majestuosa serenidad? Uno que calculó tan precisamente el tiempo. de exposición, tan exactamente la colocación de contusiones Y heridas, tan equilibradamente la distribución de luz y sombra, hasta el punto de que hoy, después de un siglo de experiencia fotográfica, no hay nadie capaz de superarle?

¿CABEN MAS ABSURDOS EN TAN POCO ESPACIO? PERO…

  1. – ¿No podría haber sucedido que se tratase del cuerpo de algún mártir desconocido?
  2. -¿De veras? ¿Uno que llevó una cruz a cuestas, que fue azotado, coronado de espinas, crucificado con clavos, atravesado su corazón después de muerto, envuelto en una sábana con mirra y áloe, enterrado precipitadamente, preservado de la corrupción? Sí conocemos uno: JESUCRISTO.

¿QUÉ OPINA UN INGENIERO ÓPTICO SOBRE LA SÁBANA SANTA?

El célebre ingeniero G. Cardonnier afirma: «La Sábana Santa, después de una larga vida en el secreto, escondida bajo unas apariencias crudas y casi vulgares, s~ nos. ha revelado por fin como una imagen maravillosa, una prodigiosa síntesis. Estamos ahora en posición de descifrar las grandes líneas de esta película de su Pasión. Pero este documento es inagotable. Muchos especialistas lograrán aún leerlo mejor.»

HABLA UN ANTIGUO INCRÉDULO, CONVERTIDO AL CATOLICISMO Y POETA EXCELSO DE FRANCIA: PAUL CLAUDEL.

Este gran literato, después de estudiar la Sábana, exclama: «He con templado esa impresionante imagen por largos ratos. Yo espero que trascienda al gran público y que impela a los cristianos a darse cuenta de la importancia de este acontecimiento religioso… El descubrimiento fotográfico de la. Sábana. Santa… Estamos en posesión de la fotografía de Jesucristo. Ni más ni menos. Los fariseos le decían: ¡Si eres Hijo de, Dios, baja de la cruz! Y ellos no hacen más que encabezar la procesión interminable de los escépticos, los políticos, los orgullosos, los mofadores que, hasta el día de hoy, no han dejado de desfilar todavía… Y, sin embargo, delante de esa turba de incrédulos existe un texto escrito -los Evangelios-, y un retrato: la Sábana del Señor. Aquí esta Su Majestad. Aquí está el Dios-Hombre. Aquí están la corona de espinas, las magulladuras y las huellas de los azotes… Una fotografía como esas que pegamos en los pasaportes… ¿Qué tenéis que decir, Renán, Loisy, Couchaud, los, escépticos todos y los negadores? ¿No exigíais un documento auténtico, vosotros malhumorados policías? Pues ahí tenéis uno, ¿Vale? Un intervalo de diecinueve siglos ha que dado aniquilado de un solo golpe; el pasado de repente se ha convertido en presente. Ahora nosotros mismos podemos exclamar lo que decía San Juan: Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras, manos tocante al Verbo de Vida… Así, pues, Jesús Señor, eres Tu ese… Permite que te diga que has escogido el momento muy bien. ¡Nunca te habíamos necesitado tanto!»

La Sábana Santa es la reliquia que lleva consigo su propia autenticidad. Existe una extensa bibliografía sobre ella: quien lo desee puede estudiarla por sí mismo. Pero no hay incrédulo que resista a un serio análisis de la Sabana Santa. Allí una mente moderna puede ir valuando los sufrimientos de aquella víctima divina que se inmoló por nuestra redención; puede contar los golpes y poner sus dedos en las heridas, como el incrédulo apóstol Santo Tomás. La Santa Sábana, a la que podemos considerar un quinto Evangelio gráfico, te contará la tremenda realidad del sacrificio de la cruz por nuestra redención, y la incomprensible fineza de Nuestro Señor al ofrecernos a nosotros los hombres modernos del siglo XX, tan aficionados a la ciencia, esa fotografía de su humanidad y esa gráfica de su sufrimiento por nuestro amor. La Santa Sábana no es ningún dogma de la Iglesia. La Iglesia no apoya la identificación. Pero podemos retar a las ciencias modernas que demuestren si allí hay un fraude. Las modernas técnicas de análisis espectroscópico, neutrónico y holográfico, así como el carbono 14, han venido a confirmar el testimonio de este documento verdaderamente avasallador. Desconocer a Jesucristo es desconocer a Dios. Y, tú, ¿vives sin saber de Jesucristo? ¿Has leído sus Evangelios? ¿Te has preocupado de resolver tus dudas, fruto del desconcierto y de la despreocupación? Y, ¿no sabes que sin Jesucristo no puedes salvarte? Por ello, Él murió en la Cruz. Incluso con razones meramente fotográficas se demuestra toda la verdad de Cristo.

En el Hospital de Santa María de la Scala, en Siena, Italia, una ciega recuperó la vista. Al día siguiente, un gran ramo de flores había llegado al Hospital. El médico que había cuidado aquella enferma, rendido ante el prodigio, firmaba la tarjeta que acompañaba las flores, con esta frase: «Recobrar la fe es más que recobrar la vista». Por esto, quien quiera tener fe y asegurar su salvación eterna, cada mañana y cada noche reza a la Santísima Virgen las TRES AVEMA­RÍAS.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 38: la confesión

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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¿TIENES LAS MANOS SUCIAS?confesion

No, seguramente no. Tú eres amante de la higiene, de la limpieza. Pero hay muchos que tienen sucia la conciencia. ¡Bah!. No me digas esta tontería de que no robas ni matas… Si repasamos los Mandamientos de la Ley de Dios, sin escrúpulos ni complejos enfermizos, nos damos cuenta de que muchas veces ofendemos a Dios y somos tan duros de corazón, que no llegamos a entender que Dios es AMOR. Y no hay demostración mayor del amor que el perdón. Y como que Dios nos ama infinitamente, siempre está dispuesto a perdonarnos. «Cada pecado en sí mismo -dijo alguien-es un agujero de amor.» O sea, una ocasión en que hemos falseado o despreciado el amor de Dios. Pero podemos llenar este agujero de amor, con el perdón que siempre nos concede Dios si se lo pedimos en la forma que El quiere que le pidamos.

¿QUIÉN INVENTÓ LA CONFESIÓN?

No ha sido la Iglesia. La confesión ha sido instituida e inventada por Jesucristo. Lo dice la Biblia: «Al atardecer del día de Pascua, el primero después del sábado, estaban reunidos los discípulos a puertas cerradas por miedo a los judíos. Se presentó Jesús, se puso en medio de ellos y les dijo: -¡Recibid el Espíritu Santo! A quienes vosotros perdonareis los pecados, les serán perdonados; y a quienes se los retuviereis les serán retenidos» (Evangelio de San Juan, XX)

¿CUÁL ES EL PEOR PECADO?

Ciertamente el fariseísmo, o sea, el orgullo. Es orgulloso el que dice que no tiene pecados, que él ya tiene su moral, su ética, que ya sabe lo que tiene que hacer, que él y solamente él determina cómo debe obrar, que a la hora de la muerte ya se convertirá, que se confiesa diariamente con Dios, que acepta sus responsabilidades y no teme condenarse, que la confesión infantiliza… Todos estos pretextos son máscaras de HIPOCRESÍA, de COBARDÍA, o de INCONSCIENCIA…

TODOS PECAMOS

Todos nos hemos de convertir. Fallamos en nuestros deberes con Dios -por falta de fe, por no orar, por indiferentismo religioso, por blasfemar, jurar en falso, faltar a Misa los domingos y fiestas de precepto-. No digamos de nuestros baches contra el prójimo: padres que no educan bien a sus hijos, hijos que no les respetan y les disgustan gravemente. También hay monstruosidades en la vida matrimonial cuando se comete el crimen del aborto, del adulterio, de la prostitución. Jóvenes que malgastan su dignidad con la droga, con la inmoralidad en sus relaciones con el otro sexo, con la masturbación destruyendo sus energías. Pecados contra la justicia, con fraudes, con estafas, con engaños económicos, con abusos sobre el prójimo, con calumnias, con mentiras graves…

LO MÁS FÁCIL DEL MUNDO

Cuando uno lleva algún tiempo sin confesarse -pongamos un año, cinco, veinte, cuarenta o más-se le hace una montaña insalvable la confesión. Quizá incluso se le ha olvidado lo más elemental del catecismo. Quizá ni se acuerda de hacer la señal de la Cruz… Comprende, de alguna manera, porque tiene remordimientos, que debería confesarse, pero se excusa diciendo que no sabe… Y ESTA ES LA PEOR TENTACIÓN EN QUE PUEDE CAER EL HOMBRE. Porque confesarse es fácil. Requiere sólo una condición…

SINCERIDAD

Lo único que se necesita para confesarse es querer confesarse bien. Aparta de tu imaginación todos estos complejos de que no sabes y de que para ti esto es un disco rayado. Sin dramatismos, sin neurastenias, te presentas al confesionario. Hablas al sacerdote y le expones el tiempo que hace que no te has confesado, le explicas lo que te das cuenta son pecados en tu vida. Y después, con valiente humildad, le pides al sacerdote te pregunte y le contestas exactamente, tal como te acuerdes, sobre los hechos y veces en que hayas faltado. En menos de cinco minutos se puede hacer una confesión estupenda aunque se llevare medio siglo sin confesase. ¡Palabra!

EL GRAN PELIGRO

Repitámoslo: Santa Teresa de Jesús -que no era una mujer tonta- y San Francisco Javier -que no era un misionero ni un cura de cortos vuelos- nos dicen que muchos van a confesarse y se confiesan mal porque EXPRESAMENTE se callan pecados mortales de los que se acuerdan. Y como la confesión se hace a Dios por medio del sacerdote, es un engaño, una mentira, una falsedad, que impide el perdón divino. Por esto, en nuestras confesiones no nos quedemos con espinas que nos torturan interiormente, y peor todavía si hace algún tiempo o quizás años que lo hacemos así. Porque entonces todas las confesiones y comuniones son sacrílegas, hasta que no hagamos como aquel hijo pródigo del Evangelio que se presentó a su padre con la herencia despilfarrada, harapos y miserias, y después comenzó para él su vida de hijo predilecto. Que nuestras confesiones no sean mentirosas, comediantes, falsas, sacrílegas.

EL SECRETO DE LA ALEGRÍA

Hay mucha gente enferma de los nervios, muchos complejos y, lo que es peor, muchos hombres y mujeres, mucha juventud amargada. Fruto de ello son matrimonios divididos, hogares rotos, evasiones estúpidas, hasta los suicidios, las vidas «dobles» y los fracasos pesimistas de muchos. ¿Cuál es la causa? No es la falta de dinero, ni de cultura, ni de comodidades, ni de caprichos. Realmente, la raíz de tantas náuseas, de tantas conciencias asfixiadas, de tantas angustias interiores, radica únicamente en que muchos NO SE CONFIESAN. Porque la alegría brota de la gracia de Dios. Y el hombre en pecado, aunque lo disimule o se atrofie, en momentos de lucidez, sabe que no es feliz. La experiencia es la mejor escuela que enseña que el hombre y la mujer, el joven y la muchacha, que se confiesan a menudo, tendrán sus problemas y tentaciones, pero siempre flota en su existencia el optimismo, la felicidad, la alegría. Porque la confesión es un abrazo con Dios, al que le hemos costado la pasión y muerte de Jesucristo, y confesarse es limpiar nuestra alma totalmente. Porque DIOS SIEMPRE NOS ESPERA Y SIEMPRE NOS PERDONA CUANDO NOS CONFESAMOS BIEN, POR ENORMES, ASQUEROSOS Y MONSTRUOSOS QUE FUEREN REALMENTE NUESTROS PECADOS.

¿CUÁNDO NOS HEMOS DE CONFESAR?

La Iglesia nos manda por lo menos confesar una vez al año los pecados mortales. Pero ducharse, bañarse o lavarse las manos una vez al año no sería un dechado de pulcritud. El cristiano que es consciente se confiesa a menudo. Porque sabe que O CONFESIÓN DE LOS PECADOS MORTALES O CONDENACIÓN ETERNA EN EL INFIERNO. No basta: arrepentirse de los pecados con un acto de contrición para comulgar. Es imprescindible la confesión previa si se tienen pecados mortales. Así lo enseña la Iglesia desde siempre y nadie lo ha cambiado. No hay que decir que hay momentos en que la confesión, por sí misma, obliga inmediatamente. ¿Cuándo?..

EN PELIGRO DE MUERTE

La mayor responsabilidad que pueden tener unos familiares es permitir que un deudo suyo, muera sin confesarse, dándose cuenta de la gravedad de su caso. Si aquel enfermo estuviera en pecado mortal y muriera sin arrepentirse, por no ofrecerle la ocasión de confesarse, para siempre jamás quedaría este deber en aquellos que decían que le amaban. Cuando es imposible confesarse, por ejemplo, en un accidente mortal de carretera o en circunstancias similares, entonces sí, basta el ACTO DE CONTRICIÓN -o sea, el rezo del «Señor mío Jesucristo»-para obtener el perdón de los pecados.

HÁGANOS CASO.

No es cuento ni fantasía. Dios siempre nos espera. Si hace tiempo que no lo hace, hágalo lo más pronto posible. Arrodíllese ante el sacerdote con fe. No se fije en él. Fíjese en quién está detrás de él, extendiendo sus brazos para abrazarlo con un abrazo de padre… Dios, es nuestro Padre, y esto es lo que tenemos que descubrir en la confesión… y si Él es nuestro Padre nosotros somos ese hijo olvidado y contradictorio que necesita urgentemente de la amistad de Dios… Y si todavía dudas y no te decides, pídelo con TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen, que Ella te dará el empujón de Madre para que vuelvas a vivir como hijo de Dios.

El día tiene 1.440 minutos. Muchos de estos minutos los empleamos tontamente. ¿Es mucho dedicar algunos minutos para asegurar nuestra salvación eterna? «SÓLO EL ENTENDIMIENTO DIVINO PUEDE COMPRENDER LA GRANDEZA DE MARÍA», decía Pío IX al definir el dogma de la Inmaculada Concepción. He ahí por qué un cristiano de verdad cada mañana y cada noche consagra el mejor tiempo de su jornada rezando las TRES AVEMARÍAS a nuestra Madre.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 37: hablan dos condenados a muerte

10 miércoles Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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El 13 de junio de 1953 fue ejecutado Juan José Trespalacios. Su historia, tal como él la explicó, se sintetiza en el asesinato, por venganza, de tres hermanos, el 4 de marzo de 1951, en un pueblo de Álava. Al fugarse, los vecinos del pueblo, indignados, lo querían matar allí mismo.D2011-BTL-0127-4046 Detenido más tarde fue trasladado a la cárcel de Amurrio, «donde, después de pasar largas horas amarguísimas, al tercer o cuarto día se presentó un religioso del Reformatorio -aunque nunca estuve allí-, que, gracias a Dios, fue quien en aquellos momentos desesperados me animó y me convenció para que confesara mis errores, hablándome de la gran misericordia de Dios y de la Santísima Virgen. Y así fue: confesé mis grandes culpas y las lloré con lágrimas vivas y sinceras. Con esto nací de nuevo a la vida de la gracia y del mundo, porque Dios me hizo de nuevo», como él mismo manifestó. Cuando conoció el fallo inapelable de su sentencia redactó el texto de su recordatorio que dice así: «Yo, Juan José Trespalacios, dentro de breves momentos he de comparecer en la presencia de Dios. Rogad por mi alma, en cuanto la haya entregado al Señor, y perdonadme, los que aquí quedáis, mis desvaríos, causa de mi muerte. Os ruego me tengáis presente en vuestras oraciones y me recordéis ante el Divino Redentor, pues yo desde el cielo rogaré por todos, y muy especialmente por el Papa felizmente reinante, que, llevado de su bondad y conmiseración hacia mi indigna persona, se ha dignado concederme la indulgencia plenaria para el instante de mi ejecución. Por mis padres, hermanos y parientes, por las víctimas de una hora de obcecación lamentable e irreparable, por, los que tanto bien me han hecho y por los que han intervenido en conseguir mi salvación eterna, así como por mis compañeros de prisión y por todos los pecadores. Vitoria, 13 de junio de 1953. -¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!» Tal maravilla tiene la explicación que nos da el mismo conde-nado a muerte: «De pequeño hice una vez los Primeros Viernes, ¡y qué bien cumplió su Promesa conmigo!»

***

En los sótanos del Ayuntamiento, en 1936, del pueblo de Morata de Tajuña, había unos presos. Entre los mismos se encontraba el joven Celso García. Había sido capturado y se encontraba preso en aquella cárcel improvisada de Morata, condenado a ser fusilado en la mañana siguiente. -¿Tienes algo que pedir? -le preguntó el comandante encargado de su vigilancia hasta la hora suprema -. -Sí, quiero que me traigan un sacerdote. Así respondió el joven, aun sabiendo que en el pueblo ya no quedaba ningún sacerdote. El comandante había empeñado su palabra de complacerle, y destacó un piquete de soldados para que fuesen a Madrid, a buscar un sacerdote, que sólo hallaron entre los que había en la Cárcel Modelo. A las 12 de la noche sonó una voz a los presos que estaban en alguno de aquellos pabellones: -¡Salga un sacerdote, que le llama un preso! Uno de ellos fue elegido, lo metieron en el automóvil y lo condujeron a Morata de Tajuña. Cuando entró en la cárcel, el joven Celso García le dijo inmediatamente: -Padre, ya sabía yo que usted no me faltaría en estos instantes… Para no faltarle, ¡qué larga serie de acontecimientos! Por eso, éste preguntó al joven, al admirar su persuasión de que no le faltaría en aquella hora: -¿Por qué lo dices tan convencido? -Porque yo comulgaba los Primeros Viernes, y Jesús prometió que no dejaría morir abandonados a los que comulgasen así. Ante tal fe y persuasión, el sacerdote quedó conmovido. Oyó la confesión del joven y le acompañó hasta los últimos momentos, confortándolo con cariño paternal. Le vio morir como un cristiano valiente. Luego proclamaba cómo Nuestro Señor Jesucristo cumple su promesa a los que comulgan NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES.

***

Estos dos casos -entre millares -nos demuestran la eficacia divina y cierta de los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES. La promesa del mismo Jesucristo a Santa Margarita de Alacoque, que no morirían en pecado mortal los que vayan a comulgar los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES seguidos con una comunión bien hecha, se cumple indefectiblemente. Los Papas repetidamente han aprobado la autenticidad histórica de la GRAN PROMESA. Y los hechos repetidamente vienen demostrando la seguridad y la esperanza que concede el Señor a los que practican los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES.

Todo cristiano, normalmente, debe vivir en gracia santificante. Pero nadie tiene la Invulnerabilidad de no caer en alguna tentación de no resbalar en alguna ocasión de pecado, a pesar de saber el daño irreparable que le puede causar. ¿No es verdad que en la circulación rodada un coche por potente que sea, conducido por un experto conductor no puede lanzarse a la carretera sin que esté debidamente asegurado? La ley lo manda así. No se puede confiar ni en el coche último modelo ni en la pericia del chofer. Por lo que pudiera ser… muy prudentemente está obligado el seguro contra posibles accidentes.

Así el cristiano, que mientras está en la tierra no está confirmado en gracia, el Señor le ha ofrecido por amor a nuestra salvación eterna y en recuerdo de su Pasión, este inmenso beneficio de los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES que nos salvaguardan y cubren incluso cuando nosotros mismos pudiéramos chocar contra peligros y eterna perdición. Hay certeza moral de salvación para los que practican bien los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES. Juan XXIII, tan devoto de los PRIMEROS VIERNES DE MES, nos decía: «EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS SEA TENIDO EN SUMO HONOR ENTRE LOS FIELES Y SEA POR ELLOS CONSIDERADO COMO NORMA DE VIDA PERFECTA CAMINO QUE CONDUCE A LOS ÁNIMOS A CONOCER MÁS FÁCILMENTE A CRISTO NUESTRO SEÑOR, MEDIO QUE LES IMPULSA A AMARLO MAS INTENSAMENTE Y A IMITARLE CON MÁS FIDELIDAD.» y Pablo VI ha dicho:. «EL CULTO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS ES EL MEDIO MAS EFICAZ PARA LOGRAR LA RENOVACIÓN DEL MUNDO SEGÚN LAS NORMAS DEL CONCILIO VATICANO II, INCLUSO PARA LUCHAR CONTRA EL ATEÍSMO.» Quiso Pablo VI, al comienzo de la segunda sesión del Vaticano II, comenzarla en el primer viernes de octubre de 1963, con todos los padres conciliares, celebrando la Misa votiva del Sagrado Corazón. Así indicaba a toda la Iglesia y a toda la humanidad que los PRIMEROS VIERNES DE MES son algo muy de DIOS, muy de Jesucristo, muy de la Iglesia, muy del Vaticano II.

Si nunca has practicado los primeros viernes de mes hazlos basta con comulgar bien el primer viernes de mes de nueve meses seguidos, en estado de gracia. Ni hay necesidad de asistir a Misa, si no se tiene tiempo. Lo necesario es comulgar bien y seguidamente durante nueve meses.

Un gran teólogo -uno de los más célebres de los tiempos modernos- el P. Vermeesch, afirmaba: «En la práctica y experiencia de muchos años no he encontrado ni uno solo a quien los NUEVE PRIMEROS VIERNES hayan Sido ocasión de temeridad ni presunción alguna, y esto lo he visto confirmado por el testimonio y experiencia de otros y dado caso que hubiese alguno, ¿qué institución ni qué práctica, por buena que sea, no está expuesta a los abusos y profanaciones del hombre? El mismo insigne teólogo asegura: «LOS QUE COMULGAN NUEVE PRI-MEROS VIERNES DE MES SEGUIDOS, CON LAS CONDICIONES REQUERIDAS, OBTENDRÁN LA GRACIA DE LA PERSEVERANCIA FINAL; Y POR CONSIGUIENTE TODOS LOS FIELES QUE DE BUENA VOLUNTAD SE ESFUERCEN POR CUMPLIRLAS, ESTÁN MORALMENTE CIERTOS DE SU ETERNA SALVACIÓN.»

Para asegurar nuestra salvación eterna y para hacer verdadero apostolado, practiquemos y repitamos, si alguna vez los hemos hecho, los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES. Desde la gloria, dos condenados a muerte nos lo han recordado. Aprovechemos la lección.

“POR EL AVEMARÍA – EL PECADO SE DESTRUIRÁ – POR EL AVEMARÍA – TODA GRACIA NOS VENDRÁ», hacía cantar en sus misiones el gran apóstol San Luis María de Montfort. Por eso asegura su salvación eterna el que con fe y de corazón reza cada mañana y cada noche las benditas y nunca bastante alabadas TRES AVEMARÍAS.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensaje de fe 36: Muchas gracias por su asistencia

04 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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Siempre que asistimos a un entierro practicamos una obra de misericordia. En primer lugar, para el difunto. También para la familia que sufre la tribulación. Por esto, asistir a un entierro, además de un acto de amistad, de relación social, es eminentemente una obra de caridad. Todavía esta obra de caridad alcanza su mayor relieve, si al asistir al entierro, entramos en la iglesia y asistimos a la Santa Misa ofreciéndola en sufragio del alma de aquel difunto.Los-entierros-de-beneficiencia_54374236460_51351706917_600_226

Pero cuando asistimos a un entierro, también nos ayudamos a nosotros mismos. Es muy distinto mirar la muerte teniendo fe o vivir en la desgracia de un materialismo. Para los que tenemos fe sabemos que la muerte no es el fin. La vida es como una película en dos partes. En la primera parte se plantea el argumento, el embrollo, el drama. En la segunda parte hay la solución, el desenlace, el esclarecimiento definitivo.

El hombre está compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo, es lo que se lleva al cementerio. Es la carrocería de la vida humana. Pero lo trascendente en el hombre es el alma y ésta es INMORTAL.

Un sabio norteamericano tuvo la ocurrencia de reducir a sus componentes uno que había sido cuerpo humano, y halló el resultado siguiente:

Libras

Un garrafón de agua en cantidad de…………………………………. 96

Un frasco de grasa pura, en peso de………………………………… 34 1/2

Un disco de gelatina de………………………………………………….. 10

Un frasco de fosfato de cal en cantidad de………………………… 8 1/2

Albúmina……………………………………………………………………. 3

Carbonato de calcio………………………………………………………. 1

Azúcar………………………………………………………………………… 1

Almidón, cloruro de calcio y cloruro de sodio……………………… 1

Total de un hombre enfrascado………………………………. 155

 

No me negarás, querido lector, que el análisis yanqui tiene gracia, y con razón se guardan sus frascos nada menos que en el Museo de Historia Natural de Washington. Sin tanto aparato, todos comprendemos que además de estos ingredientes físico-químicos, biológicos o naturales, en el hombre hay un ALGO que permanece. Si la ciencia nos dice que nuestro organismo se transforma y que al cabo de unos años nuestra carne, nervios y órganos no son los mismos de años atrás, sus células son nuevas, en cambio, el YO tenemos conciencia de que pervive exactamente. Un anciano recuerda perfectamente detalles de su niñez. Su cuerpo ha variado totalmente. Pero su alma es la misma.

A veces hay personas de poca formación e instrucción religiosa, aunque tengan estudios universitarios y sean peritos en otras materias, que se preguntan: ¿cómo se explica que nadie haya venido del otro mundo a decirnos que hay otra vida? Esta pregunta demuestra una ignorancia crasa. Hay alguien que ha venido precisamente para hacernos presente esta verdad. Es el mismo Dios. O sea, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Si leemos la Biblia, Jos Evangelios, si miramos el crucifijo, todo esto nos viene haciendo presente que hay otra vida, la segunda parte de la vida, la definitiva.

Inmediatamente después de la muerte, el alma será juzgada por Dios en el juicio particular. Allí no valdrán excusas. Todos los pretextos que a veces decimos para ocultar nuestra pereza, no valdrán. Cuantos dicen: yo no robo ni mato, yo tengo una religión a mi manera, yo sigo mi conciencia, yo no hago daño a nadie, a la hora de la muerte ya me convertiré, y otras tonterías por el estilo, allí verán que estas sinrazones sirven para engañarse a uno mismo. Dios es infinitamente bueno y quiere nuestro bien eterno. Para ello nos da su ley, sus Mandamientos, sus Sacramentos. Si somos tan insensatos que dedicamos la vida únicamente a lo material, a lo económico, al deporte, a la gasolina, al indiferentismo religioso, lo pensemos o no lo pensemos, es cierto que si nuestra alma no está en gracia de Dios no seremos dignos de contemplarle por toda la eternidad. Allí nadie pasa con trampa. Allí la justicia y la misericordia se reúnen para siempre. Pero nadie podrá burlarse de Dios.

Normalmente la muerte nos produce tristeza y miedo. Es natural. Ante la muerte lloramos, decimos palabras de consuelo y resignación, a veces visitamos el cementerio, adornamos el féretro con coronas y flores. Todo esto no está mal. Son demostraciones de cariño. Pero en definitiva no ayudan a nuestros difuntos de verdad, ni siquiera a nosotros mismos.

La realidad de la muerte nos debe recordar estas tres cosas: que cada día hemos de rezar, a lo menos, TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen pidiendo por nuestra salvación eterna y la de nuestra familia, por la mañana y por la noche. Que todos los domingos y fiestas de guardar tenemos obligación de asistir a la Santa Misa. Esto no es una beatería, ni una devocioncilla, ni una superstición. Es un deber para el hombre que entiende cómo Dios nos ama. Y que una vez cada año, en tiempo de Cuaresma, hemos de confesarnos. Sin este mínimo de cumplimiento cristiano, lógicamente, no somos cristianos de verdad. Somos cristianos porque estamos bautizados, pero no vivimos como tales. Somos HIPÓCRITAS, falsos, mentirosos. Vesta en lo más trascendental de nuestra vida.

Es una ingratitud negra olvidarse de los difuntos. Recordémoslo. Por ello te incluimos aquí LO MEJOR que puedes hacer por los difuntos de tu familia y por todos los de la humanidad. Hazlo. No te arrepentirás. El mejor obsequio y sufragio para el difunto es asistir o hacer celebrar una Misa por su alma. Algunos tienen la costumbre, anualmente, de hacer celebrar Misas por los difuntos en el día en que fallecieron. También es espléndido confesarse y comulgar, ofreciendo dichos Sacramentos por el alma de aquel difunto. No menos las oraciones populares del Padrenuestro, del Santo Rosario, del Vía Crucis, y de otras oraciones, así como entregar limosnas a personas o familias necesitadas y otras obras benéficas, son ofrendas agradables a Dios para nuestros difuntos.

Si tienes fe verdadera, todo esto lo entenderás en seguida. Si, por desgracia, tuvieras la fe amortecida, no sabes el mal que llevas dentro de ti. Reacciona valientemente. Te aseguro que a la hora de la muerte, si lo reflexionas bien, no te arrepentirás de haber hecho caso de lo que aquí te indicamos. Y es tan serio este problema, que no es de hombres ni de personas racionales encogerse de hombros, hacer un guiño, y continuar despreocupado.

El hombre, además del cuerpo, TIENE UN ALMA INMORTAL. El hombre es algo más que un vientre, un estómago, un bolsillo. El hombre ha sido creado para contemplar a Dios y ser feliz eternamente. Si lo crees, dichoso de ti. Si no, lee el Evangelio -el mejor libro de toda la historia del mundo-, pregunta a quien pueda contestarte, resuelve tus dudas, rompe con tu incredulidad, pero no lleves una vida inconsciente…

Muchas gracias por tu asistencia a una familia apenada y por tu compañía al cadáver que ahora nos ha venido a recordar estas verdades. Jesucristo vino al mundo únicamente para que viviéramos Y salváramos nuestra alma. No seamos tan orgullosos para enfrentarnos a Jesucristo. Si tienes fe, agradécele este don. Si no tuvieras fe, NUNCA ES MAS GRANDE EL HOMBRE QUE CUANDO SE ARRODILLA PARA PEDIRLE A DIOS LA LUZ DE LA FE. Pruébalo.

También en un entierro se aprenden lecciones que pueden ser salvado-ras. Que así sea.

«A PROPÓSITO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN HE DE CONFIARTE UNA DE MIS SIMPLEZAS PARA CON ELLA. A VECES ME SORPRENDO DICIÉNDOLE: MI BUENA VIRGEN SANTÍSIMA, ME PARECE QUE SOY MÁS FELIZ QUE TÚ J PORQUE YO TE TENGO A TI POR MADRE Y TÚ NO TIENES UNA SANTÍSIMA VIRGEN A QUIEN AMAR», escribía Santa Teresa del Niño Jesús a una de sus hermanas. Pero cada día podemos recurrir a Ella con las TRES AVEMARÍAS para que nos alcance la salvación eterna y convivir con Ella en la bienaventuranza.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

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"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

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