Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Mensaje de fe 35: Mucho mejor que la televisión

27 miércoles May 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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list_640pxLa televisión es un medio de comunicación realmente maravilloso. Todavía puede aspirar a cotas de mayor progreso. Hemos de esperar la televisión en color y en relieve. Pero lo que nunca podrá hacer ninguna emisora de televisión es que el personaje que habla desde ella, personalmente se haga presente en cuerpo y alma en las miles y miles de pequeñas pantallas de los televidentes. Los hombres no pueden transmitir más que la figura, el gesto, la palabra, el color, alguna dimensión. Pero lo que los hombres no pueden hacer, es fácil y asequible al poder de Dios. Y desde el Jueves Santo en que Cristo instituyó la Eucaristía, cada vez que se celebra la Santa Misa y en la Hostia consagrada de nuestros Sagrarios está real, verdadera y sustancialmente el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Parece extraño que una realidad tan fuera de serie pase inadvertida para tantos hombres. Muchos son los que no asisten a Misa o están en la Misa distraídos. No hablemos de los que ni siquiera cumplen el precepto de la comunión pascual. Esta es la explicación de que subdesarrollados, subalimentados, anémicos, mucha juventud y muchos hombres languidezcan y se asfixien espiritualmente.

¿Por qué muchos dicen que no pueden cumplir los Mandamientos de fa Ley de Dios, que la moral es un fastidio, que la castidad en la juventud es imposible, que dominar sus VICIOS es superior a sus fuerzas? Porque NO COMULGAN, NO SE ALIMENTAN. Jesucristo instituyó la Eucaristía para ser nuestra fortaleza, nuestro Amigo, nuestra propia vida espiritual. Cuando se deja de comulgar o se comulga mal entonces la vida cristiana se convierte en un absurdo. No porque lo sea, sino por su falta de alimentación. ¿No será una locura querer mantener en vigor las fuerzas físicas y la salud sin comer? Si la vida física requiere su renovación, conservación y cuidados, con una alimentación sana Y adaptada, la vida moral del hombre necesita de la comunión.

¿Cuando hemos de comulgar?

La Iglesia preceptúa a lo menos una vez al año en el tiempo pascual, a no ser que por causa justa se cumpla en otro tiempo dentro el año (Cf. Código de Derecho Canónico nº 920). Pero en los tiempos modernos comulgar una vez al año es demasiado poco. Hemos de comulgar con la mayor frecuencia posible. Es una costumbre estupenda Comulgar los NUEVE PRIMEROS VIERNES DE MES. Muchos se han decidido a comulgar los domingos y fiestas de precepto cuando asisten a la Misa. Pocos, comulgan diariamente. Cada uno tiene que ver lo que le permiten sus ocupaciones.

¿Cómo hemos de comulgar?

La condición esencial para comulgar bien es comulgar en gracia santificante, o sea, con el alma limpia de pecado mortal. Quien comulga en pecado mortal, comulga, si, pero comulga sacrílegamente, o sea, que aquella comunión en vez de ser provechosa es sumamente perjudicial para su alma. A un cadáver no se le dan alimentos. Y el alma en pecado mortal está en estado cadavérico. La disposición imprescindible para comulgar bien es la limpieza de todo pecado mortal. Por esto quien conozca que está en pecado mortal debe confesarse previamente. No basta para comulgar, si se ha pecado mortalmente, hacer un acto de contrición o unirse al sacerdote cuando en el principio de la Misa invita a los fieles a arrepentirse de los pecados. Estos actos de contrición de los pecados son buenísimos, pero no bastan para poder comulgar si estamos manchados con el pecado mortal. La Comunión es lo más grande que podemos recibir. Y lo que más nos diviniza. La mayor gracia de todas las gracias. Pero hemos de comulgar BIEN. Repetimos: en gracia de DIOS.

Lo que no se puede olvidar

La preparación para comulgar bien es el alma en gracia de Dios, y estar en ayunas de toda comida o bebida desde una hora antes. Excepto en el caso de peligro de muerte. Ya sabemos que beber agua o tomar una medicina no rompe el ayuno. Pero es indudable que la Comunión produce más frutos si hay una preparación, como puede ser asistir a la Misa devotamente, concentrarse un tiempo pensando en lo que se va a hacer, y dedicar un tiempo de acción de gracias, a lo mínimo de 10 minutos. Salir disparado de la Iglesia, para charlar de tonterías con cualquier convecino y escatimar un tiempo de conversación íntima con el Señor, es tan tonto como aquel pordiosero que sabe se encuentra ante un multimillonario generoso que le dará cuanto pida y que por pereza de hablar se contenta con un mendrugo para el día, o como aquel alumno que tiene la suerte de coincidir con un profesor eminente que está dispuesto a comunicarle sus conocimientos con toda llaneza, y prefiere distraerse frívolamente con chistes baratos con sus amigos. Hay que aprovechar el tiempo de después de la comunión para hablar con el Señor. Cuanto más intensa sea, la atención y el amor que pongamos en esta entrevista interior, más rendimiento, vida sobrenatural, virtudes y gracias recibiremos de la Comunión.

Palabras impresionantes

Hace pocos años murió en Palencia un obispo extraordinario. Se llamaba Manuel González. Se le conoce mundialmente por el Obispo de la Eucaristía. Por el Obispo de los Sagrario Abandonados. Ha escrito mucho y maravillosamente sobre la Eucaristía. Te reproducimos aquí unas palabras suyas: «COMULGAR ES COMER LA CARNE REAL DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO Y CON SU CARNE, COMO ESTÁ VIVA, SU SANGRE, SU ALMA Y SU DIVINIDAD. COMO EL BAUTISMO ES PARA LA VIDA SOBRENATURAL LO QUE LA GENERACIÓN ES PARA LA VIDA NATURAL Y POR ESO SE LLAMA SACRAMENTO DE REGENERACIÓN, ASÍ LA COMUNIÓN ES PARA EL ALMA LO QUE LA COMIDA PARA EL CUERPO POR ESO PORQUE NO SE NACE MÁS QUE UNA VEZ, EL BAUTISMO NO SÉ REPITE, Y PORQUE HAY NECESIDAD DE COMER MUCHAS VECES DEBE COMULGARSE MIENTRAS MÁS MEJOR. Y LLAMAR COMIDA A LA COMUNIÓN NO ES COMPARACIÓN, SINO QUE LO ES EN REALIDAD: MI CARNE VERDADERAMENTE ES COMIDA MI SANGRE VERDADERAMENTE ES BEBIDA. COMULGAR ES COMER A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, NO DEL MODO CARNAL QUE ENTENDIERON LOS JUDÍOS CUANDO SE LES ANUNCIÓ POR VEZ PRIMERA ESTE MISTERIO, SINO SACRAMENTALMENTE»

Digámoslo poéticamente

Uno de los poetas primeros de nuestros días, es Gerardo Diego. En su producción hay una poesía titulada «Adoración al Santísimo Sacramento». Reproducimos aquí algunos de estos versos:

AQUÍ ME TIENES, SEÑOR; AHORA YA PUEDO
ACERCARME, SUMIRME EN TU INMENSA PRESENCIA
TODO EN TI CONVERTIDO, DESEADO.
Y~ SOLO EXISTO, SOY, PARA ADORARTE.
CIRCULO ERES SIN FIN Y SIN PRINCIPIO.
EN EL PAN TÚ REPOSAS Y DE ONDA EN ONDA CRECES
NACIENDO SIN CESAR PARA QUERERME,
CÍRCULO QUIERO SER COMO TU BLANCO CUERPO
COMO EL BROCAL DE ORO QUE SE ASOMA A TU SANGRE
UN REDONDO ADORARTE, ANILLO PURO,

El poeta, a pesar de la exquisitez de sus conceptos, se queda corto. La Eucaristía es la televisión divina convertida en Presencia verdadera del mismo Jesucristo en el alma que comulga. No sabe lo que se pierde el que deja de comulgar pudiendo comulgar. No sabe lo que gana el que se esfuerza cada día en comulgar con más amor. Esto no son palabras. Son realidades. Para entenderlo bien hay que experimentarlo. Y, si la fe no es bastante fuerte, entonces, preparándose con buena voluntad, confesando bien y acercándose a comulgar, la Eucaristía te resolverá todos los problemas. Porque en la Eucaristía está Dios de verdad, no en símbolo, no en imagen, sino con toda la realidad. Es necedad quedarse únicamente con la televisión de los hombres y cerrar los ojos a la televisión de la Eucaristía. Porque allí todo es figura, sonido, representación. Y en la Eucaristía es la PRESENCIA REAL Y VERDADERA DEL MISMO JESUCRISTO. ¿Por qué no comulgamos más y mejor?

Uno de los mejores teólogos de la Iglesia es el P. Gabriel María Roschini, presidente del Centro Mariano Internacional. Escribe: «RECOMENDAMOS LAS TRES AVEMARÍAS, CON TODAS NUESTRAS FUERZAS, A LOS PADRES, PARA QUE LAS ENSEÑEN A SUS HIJOS. LAS RECOMENDAMOS A LOS CONFESORES, PARA QUE LAS IMPONGAN COMO PENITENCIA O, AL MENOS, LAS ACONSEJEN A SUS PENITENTES. LAS RECOMENDAMOS A LOS PREDICADORES, PARA QUE LAS DEN A CONOCER CADA VEZ MAS, PARA GLORIA DE LA VIRGEN MARÍA Y PARA PROVECHO DE LAS ALMAS. LAS RECOMENDAMOS A TODOS, PARA QUE ABRACEN ESTA DEVOCIÓN Y LA PRACTIQUEN FIELMENTE. ¡PARA MUCHOS PODRÍA SER LA ÚLTIMA TABLA DE ETERNA SALVACIÓN!» Por esto el cristiano de verdad las reza cada mañana y cada noche.

Obra Cultural

Mensajes de fe 34: ¿Es cuento o es verdad que hay milagros?

21 jueves May 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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No son milagros todo lo que alguna gente dice que son milagros. Pero tampoco podemos estar tan ignorantes que desconozcamos que realmente han habido y hay milagros. Un hecho no es milagroso porque lo diga un iluso, un neurasténico, un fenómeno que a primera vista no tenga explicación. La Iglesia exige, COMO CONDICIONES IMPRESCINDIBLES, para que se pueda calificar de milagro, estas garantías: I. -Que la enfermedad curada sea grave e imposible de curar o a lo menos dificilísimo. II. -Que la enfermedad curada nunca más reaparezca. III. -Que la curación sea instantánea. IV. -Que se hayan practicado o aplicado las intervenciones o medicaciones aconsejadas por la ciencia, demostrándose que han sido ineficaces. V. -Que la curación sea perfecta. VI. -Que no se trate de ninguna enfermedad nerviosa, sino comprobable por certificados médicos, radiografías y testigos que hayan presenciado la realidad de la lesión funcional u orgánica.cruz

Cuando se cumplen todas estas condiciones, entonces la Iglesia, oficialmente, examina si tal proceso se puede explicar naturalmente o no. En caso de imposibilidad natural, ahora y siempre de una curación con tales garantías, se dictamina que hay milagro, o sea, una intervención directa de Dios por encima o contra las mismas leyes naturales. En la Iglesia Católica siempre han habido milagros, porque está fundada por Jesucristo que es Dios, y con los milagros se viene reafirmando, a través de todos los tiempos, también actualmente, la divinidad de su obra.

Han habido milagros en Montserrat, en el Pilar de Zaragoza, por la intercesión de los santos, en Fátima, en Lourdes.

Refiramos un caso entre muchísimos que podríamos recordar, sucedido en Lourdes. Se trata del caso de Evasio Ganara, enfermo de linfogranulomatosis desde el año 1949 con grandes ganglios en la axila izquierda con un aumento considerable del hígado y del bazo, con biopsia positiva de granuloma maligno; tuvieron que administrarle veintidós transfusiones de sangre. Llegó a Lourdes el 31 de mayo de 1950 en extrema debilidad y mucha fiebre. Al ser conducido a la piscina, tuvo un desvanecimiento profundo y duradero. El 1 de junio, después de su primer baño sufrió un gran calor en todo su cuerpo y se fue al hospital «Asile» a pie. Reconocido en el «Bureau», comprobaron la desaparición de la fiebre y con el hígado y bazo en tamaño natural, sin los ganglios axilares y quedándole sólo dos, muy pequeños, que desaparecieron a los pocos días.

En Lourdes han habido curaciones de cáncer, de tuberculosis, de ceguera, de lesiones óseas, de toda clase de enfermedades. Estos casos son examinados por el «Bureau de Constatations Médicales», o sea por la Oficina de Comprobaciones Médicas. Este «Bureau», o Comité médico, está formado por especialistas de fama internacional, y cualquier médico, de la religión que sea, aunque se profese ateo, puede examinar los expedientes, para descubrir si hubiera algún fallo, fanatismo o trampa.

Famoso es el caso del doctor Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina, totalmente escéptico, y que fue a Lourdes para prestar un servicio a un compañero suyo. Él entonces creía que lo que sucedía en Lourdes era histerismo e invenciones falsas. Él tuvo a su cuidado una chica, llamada María Bailly, afecta de tuberculosis peritoneal, en estado de coma. El doctor Carrel no permitía que su enferma fuera bañada. En contra de su opinión, fue bañada, e INMEDIATAMENTE QUEDÓ TOTALMENTE CURADA. Por esto el doctor Carrel afirmaba que «negar el milagro es hoy día una posición insostenible,). Más adelante declaró: «Yo nunca olvidaré la experiencia impresionante de la que fui testigo. Yo vi cómo una úlcera cancerosa de la mano de un obrero se iba reduciendo ante mis ojos a una cicatriz insignificante. Yo no lo puedo entender, pero tampoco puedo poner en duda lo que he visto con mis propios ojos.» Desde entonces se convirtió en ferviente católico.

En España hay diversos casos, EN NUESTROS DÍAS, de enfermos curados en Lourdes y en otros lugares. ¿Qué demuestra un milagro? Sencillamente la verdad de la Iglesia católica. Cuando uno firma y rubrica una carta, está conforme con el contenido de la misma. Cuando Dios sella con el milagro la oración dirigida a Él, a la Santísima Virgen o a los santos, indica que la Iglesia católica es cosa suya. Ninguna otra religión del mundo puede demostrar UN SOLO MILAGRO comprobado científicamente. Ni los budistas, ni los musulmanes, ni los protestantes de ninguna secta, ni los Testigos de Jehová; tienen en los anales de su historia un solo milagro. ¿Por qué? Porque estas sectas están fundadas por hombres, y aunque en las mismas puedan haber personas de buena fe y buenas, no obstante, su religión no es la verdadera, porque la única religión verdadera es la que está fundada por Jesucristo.

Un ignorante, un desinformado, aunque tenga conocimientos o una carrera en otra especialidad, puede negar los milagros. Pero si se estudia en serio este problema, no con beaterías, sino científicamente, se llega a la conclusión de que en la Iglesia católica -y nunca en otra confesión religiosa- existen milagros que prueban que ella contiene el depósito de salvación. Por esto es estúpido quedarse en la indiferencia religiosa, en el ateísmo, en el materialismo, en la despreocupación de nuestros deberes con Dios.

No lo decimos nosotros. Hay libros escritos por científicos que lo demuestran maravillosamente. Por ejemplo: «LOS MILAGROS ANTE LA CIENCIA», del doctor Trino Maciá Pons, «VIAJE A LOURDES», del doctor Alexis Carrel; «EL MILAGRO DE LOURDES;» de Ruth Cranston y en francés, alemán e inglés, la bibliografía es extraordinariamente abundante.

Repetimos: «el milagro, dice Stelecker, no es un muro contra el cual choca nuestra razón, sino un océano de verdad y de luz, en el que nuestra razón se sumerge admirada e impresionada por la cercanía de Dios». El milagro no es necesario para creer. Pero Dios los concede para que nosotros tengamos signos sensibles y evidentes de que nuestra fe es divina. Como afirma un gran autor, Monden, «los milagros no son fantasías absurdas. Ni prodigios meramente espectaculares. El milagro es verdad, pertenece al orden del misterio, pero no al ámbito de lo irracional. Nuestra razón no puede, desde luego, penetrar en lo hondo de los hechos milagrosos, ¿qué clase de milagro sería el que estuviera del todo a nuestro alcance humano? Pero, sí podemos racionalmente comprender que Dios es Omnipotente y que puede, si quiere, romper el orden habitual de las cosas naturales, que Él mismo creó de la nada. El milagro, así se nos aparece como un signo esplendoroso, excepcional de Dios».

Hay milagros. Científicamente ciertos, que prueban la divinidad de la Iglesia católica. ¿Por qué a pesar de haber milagros hay hombres escépticos, ateos? Por muchas razones… Entre ellas, por orgullo.

Porque el que examina de verdad y comprueba la existencia del milagro, lógicamente acepta a Jesucristo y su Iglesia. Muchos no se toman esta molestia… ¿Por qué? Por lo que dice el doctor Alexis Carrel: «No se trataba de la simple adhesión a un teorema de geometría, sino de cosas tan serias que pueden hacer cambiar la orientación de la vida.» Pero esto no justifica ni el indiferentismo, ni el ateísmo, ni el materialismo. Muchos no tienen fe, porque no quieren tenerla. Bastaría el estudio de un solo milagro verdadero para llegar a la fe. ¿No quieren tomarse esta molestia? Lo más seguro es que se arrepentirán… Quizá perderán su alma por toda la eternidad por esta inconsciencia y frivolidad, frente a las maravillas de los milagros que TAMBIÉN HOY realiza Dios en su Iglesia. Sólo en su Iglesia.

“DEJEMOS A UN LADO LA TEOLOGÍA, LA MORAL, LA MÍSTICA, LA ASCÉTICA. RESPÓNDAME SINCERAMENTE ¿TIENE DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN?» Así hablaba San Juan Bosco a una persona que llevaba una vida indigna. Le contestó que no tenía esta devoción. Entonces San Juan Bosco afirmó: «PUES ENTONCES RECE DEVOTAMENTE TRES AVEMARÍAS POR LA MAÑANA Y POR LA NOCHE, Y MÁS A MENUDO, ESPECIALMENTE EN LOS PELIGROS Y TENTACIONES, DICIENDO LA JACULATORIA: ¡MARÍA, AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR Mí!» Sigamos el consejo de San Juan Bosco. Es muy importante.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 33: mi pequeña historia

13 miércoles May 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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Querido amigo: Te vaya contar mi pequeña historia. De niño, como todos, en el colegio me enseñaron el catecismo, hice la primera comunión, mis padres eran buenos y cristianos aunque no muy practicantes. Después fui a trabajar. El ambiente me arrastró. Me olvidé completamente de todo lo que significaba religión. colegio-sevilla-pastoralNo tenía odio. a la Iglesia, pero no me interesaba. Un día, un compañero mío me habló de la Biblia. Yo, nunca la había leído. Prefería el cine, la TV, las chicas. Pero, aquel compañero me instó tanto, que me obsesionó con unos cuantos problemas, y finalmente, primero por curiosidad, después con mayor interés, y por último, fanáticamente, fui asiduo a cierto «Salón del Reino», participé en algunos actos, y también me dediqué al proselitismo. Me creía un enviado de Jehová. Sin ningún reparo, a todas partes, orgullosamente, me presentaba como testigo de Jehová. Incluso escribí una carta al párroco mío, dándome de baja de la Iglesia católica.

De esto han pasado cinco años. Ahora, he dejado de ser Testigo de Jehová. Lo fui -ahora lo comprendo -porque no tenía preparación de mi fe católica y confundía los curas con la Iglesia y Jesucristo. Ahora, con más reflexión, he vuelto a la Iglesia católica y he renunciado a ser Testigo de Jehová, por muchísimas razones. Algunas las apunto aquí:

  1. La Biblia que exhiben, titulada «La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras», está burdamente falsificada. Yo no lo sabía. Pero lo he comprobado. Comparándola con otras versiones de la Biblia -ya católicas, ya protestantes- se descubre cómo añaden, suprimen y cambian palabras que modifican el sentido a su favor. Por ejemplo: en la Carta a los Hebreos 7, 24, se lee: «Pero Él (Cristo)… tiene su sacerdocio SIN SUCESORES» (añadido). En la Carta a los Filipenses 2, 5, se dice: «Quien (Cristo) aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a un arrebatamiento, A SABER, que DEBIERA ser igual a Dios, NO, antes bien… tomó la forma de esclavo.» En el Evangelio de San Marcos 9, 44 y 46, faltan las palabras: «donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga». En el Evangelio de San Mateo 25, 46: «y éstos irán al CORTAMIENTO eterno y los justos a la vida eterna.» En San Mateo 26, 26 y 27, traducen: «Coman; esto SIGNIFICA mi cuerpo… Beban; esto SIGNIFICA mi sangre.» En el Evangelio de San Juan, Capítulo 1, 1: «En el principio la Palabra era y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era UN dios» (añadidos: un, y dios, en minúscula). En fin, no acabaríamos si tuviéramos que agotar las falsificaciones que hay en la Biblia «Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras». Aconsejo a quien quiera, objetivamente, enterarse de estas falsificaciones, que lea el libro «LA BIBLIA Nuevo Mundo», escrito por el profesor Vicente Amat, de la Universidad de Barcelona.
  2. Los Testigos de Jehová se jactan de bienhechores de la humanidad. He comprobado, cómo la señorita X murió por no admitir transfusiones de sangre. Y el matrimonio N.N. firmó la muerte de su hijito por lo mismo. Ellos, a estas monstruosidades las llaman heroísmos. También hay tribus salvajes que se suicidan o matan a sus hijos en honor de sus ídolos. Como dice el pastor protestante Eugenio Danyans, «la historia de los Testigos de Jehová está llena de casos dolorosísimos y horribles en los que seres humanos indefensos, menores de edad, han tenido que fallecer en hospitales por la prohibición de sus padres de permitir se realizara una transfusión de sangre que todos los médicos conceptuaban como esencial para conservar la vida del paciente. La indignación de los médicos y enfermeras, conocedores de que aquella vida se estaba extinguiendo por culpa de quienes se negaban a dar su consentimiento para un método curativo que en la inmensa mayoría de los casos resulta plenamente eficaz, se estrellaba en contra de la terquedad de quienes por sus insensatos prejuicios, que les habían sido imbuidos mediante un literalismo absurdo en la interpretación de las Sagradas Escrituras, consideraban su deber negar tan precioso recurso a sus propios hijos, haciéndose de este modo, indirectamente, transgresores del claro mandamiento de Dios que dice: «No matarás».
  3. El slogan más impresionante de» los testigos de Jehová es asegurar que San Pedro nunca estuvo en Roma. Hoy, científicamente, la historia, la arqueología y la misma Biblia atestiguan que San Pedro estuvo en Roma y que allí murió crucificado.
  4. Alardean de que ellos solos pertenecen a los 144.000 salvados de Israel, de que habla el Apocalipsis en el capítulo VII, 4-9, Y se descuidan de lo que desde el versículo 9 en adelante se dice de «una muchedumbre grande, que nadie podía contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua», que también se salvarán.
  5. Entre otras razone, también me molestaba que los Testigos de Jehova fomentan el Odio, calumnian espantosamente, niegan que Jesucristo sea Dios, se burlan de las devociones a la Virgen de Montserrat, del Pilar, de los Desamparados, que tanto han sostenido la fe cristiana en todos los siglos.

Todo esto me llevó a estudiar a fondo la historia de los Testigos de Jehova. Entonces caí en la cuenta: ¿cuándo se fundaron los testigos de Jehova? Sencillamente, a ultimas del siglo pasado, por Carlos Taze Russell, americano. Le sucedió otro americano, el juez Rutherford. Actualmente los dirige Nathan H. Knorr. Los Testigos de Jehová son una inmensa empresa americana. Su edificio central, en California en su tiempo, costó 75.000 dólares. Y son miles y miles que viven gracias a este gran negocio. ¿Cómo puede ser verdad una religión fundada por hombres vulgares cualesquiera? ¿Qué fuerza tiene una religión apartada de aquellos Apóstoles que escucharon del mismo Cristo cómo tenía que constituirse y gobernarse su Iglesia?

He leído mucho. De los Testigos de Jehová, me he tragado todos los libros. Pero, otros libros, claros como un vaso de agua, me han limpiado los ojos. Estos libros son: «Carta abierta a un testigo de Jehová», «Testigos de Jehová, errores y refutaciones», «Testigos… ¿de quién?», «La Ideología equivocada de los testigos de Jehová», y algunos más. Después, y esto es lo principal, he pedido a Dios que me ilumine, que me haga conocer donde está su Iglesia verdadera. Finalmente, he comprendido que en la Iglesia católica, aunque en ella haya católicos pecadores, sacerdotes que no cumplan y defectos humanos, es, en definitiva, la autentica Iglesia fundada por Jesucristo. Me ha hecho un bien inmenso el libro «La Biblia… entera», de Joaquín Tapies.

Estoy contento de ser católico. Diría qué si alguno tiene dudas de su fe católica, antes de cambiarse de religión, que no lo haga a la ligera. Que procure conocer a fondo su Iglesia católica y la Biblia, y entonces podrá Juzgar con verdadero juicio.

Yo hablo en nombre de las familias divididas por los testigos de Jehová, de los niños que han muerto porque sus padres, obsesionados, les han prohibido una transfusión de sangre que les hubiera salvado. De los jóvenes que tienen el corazón lleno de odio a los que no piensan como ellos, manipulados por los agentes internacionales de esta superpotencia americana que es la organización de los Testigos de Jehová, cuyas finalidades de odio nadie sabe hasta dónde pueden llegar.

En fin, yo he sido Testigo de Jehová. Triste experiencia, que no quisiera para nadie. Por esto, me he permitido escribir esta carta para que tantos hombres y mujeres, jóvenes y muchachas, no sean embaucados por los que a sueldo de capital extranjero, les arrancan la fe falsificando la Biblia y negando a Jesucristo lo que realmente es: nuestro Dios y Salvador.

RAMÓN POU VIVER

«LA VIRGEN MARÍA ES MUCHO MÁS QUE EL TERCER CIELO: ELLA ES EL CIELO TOTAL. EL CIELO ES LA COMUNICACIÓN DE DIOS. MAS DIOS ESTÁ EN MARÍA, POR ELLA SE DA AL MUNDO, POR ELLA SE COMUNICA A CUANTOS TIENEN LA DICHA DE CON-TEMPLARLE», escribe el teólogo de nuestros días P. Antonio Pacios. Con el rezo diario, cada mañana y cada noche, de las TRES AVEMARÍAS, nos aseguramos la protección maternal.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

Mensajes de fe 32: Liturgia de la Misa y comunión

06 miércoles May 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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Cuanto reproducimos no es discutible ni opinable… al menos para un católico que se siente obligado a cumplir todas las NORMAS DEL PAPA Y DE LA IGLESIA. primera-comunion-rezando--644x362No son cosas anteriores al Vaticano II, sino lo mandado por el mismo Concilio en su «Constitución de Sagrada Liturgia», número 22: «Nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la liturgia… Ni tampoco un obispo por sí solo. Han de ser todos en Conferencia Episcopal territorial». Lo demás trae confusionismo y «autodemolición de la Iglesia… así llena del humo de Satanás» (Pablo VI). Es engañar a los fieles hacerles creer que se hace por tratarse de «modernidad, progreso, renovación, creatividad, experimentación». Toda nueva «experiencia» ha sido prohibida terminantemente por Roma (Véase la III Instrucción Litúrgica de Roma, de fecha 5-9-1970).

I. -Todos han de arrodillarse en la consagración de la Santa Misa o Sacrificio Eucarístico.
(Así se llama en todos los documentos de la Iglesia, a pesar de la moda de llamarla sólo «Eucaristía», palabra en que convienen muchos «separados»).
Los fieles han de arrodillarse en la «epiclesis consecratoria», sin ninguna espera, o sea cuando el celebrante invoca al Espíritu Santo y santificador extendiendo las manos hacia abajo sobre el cáliz y la hostia. El sacerdote se hincará dos veces de rodillas, en actitud de ADORACIÓN… ¿Y los fieles no? Cuando celebran juntos varios sacerdotes, los demás concelebrantes habrán de INCLINARSE PROFUNDAMENTE (Ordenación General del Misal Romano, 1969: 174 c; 2002: nº 222 c). Se manda ESTAR DE RODILLAS A TODOS LOS FIELES EN LA CONSAGRACIÓN (Ibíd. nº 21; nº43); exceptúa SOLAMENTE el caso de imposibilidad física o moral y cita ejemplos de esta «fuerza mayor», como, por causa de salud, el no caberse en el templo llenísimo -es frecuente en San Pedro del Vaticano- y otras similares CAUSAS RAZONABLES. Nunca serán causas razonables las «inventadas arbitrariamente o convencionales», como apiñar a los fieles alrededor del altar, cuando caben holgadamente en el templo. Se trata de casos de ancianos, enfermos, reumáticos, etc. En estos casos excepcionales habrá que INCLINARSE PROFUNDAMENTE mientras el sacerdote hace la genuflexión después de la consagración, en actitud de fe y de adoración activa. Además en el ya citado nº 43 de la Ordenación General de Misal Romano del 2002, se dice: “Allí donde sea costumbre que el pueblo permanezca de rodillas desde que termina la aclamación del Santo hasta el final de la plegaria eucarística y antes de la Comunión cuando el sacerdote dice: Este es el Cordero de Dios, es loable que dicha costumbre se mantenga”, pero guardando siempre la uniformidad de todos los participantes no impedidos, como se dice antes en este mismo número.comunión
¡Nunca ha de ser el fiel un mudo espectador! Así lo ordenó Su Santidad el Beato Pablo VI al publicar el ORDO MISSAE, con fecha 3-4-1969, y Su Santidad San Juan Pablo II en la Institutio generalis Missalis Romani de tercera edición del Misal Romano, 2002 (Traducción española: Ordenación General del Misal Romano, 2005) en el nº 3 de 1969 y en el nº 18 de 2002. Así mismo se dice en el PROEMIO (26-3-1970, del MISAL LATINO VATICANO típico y en la mismas Institutio del 2002), en el número 3, el porqué de esta ACTITUD DE ADORACIÓN, CON LAS RODILLAS (las dos genuflexiones del sacerdote y genuflexión doble de los fieles).
La consagración es el momento preciso en que empieza el SACRIFICIO EUCARÍSTICO del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, la REAL PRESENCIA PERSONAL (no sólo simbólica o moral) del Salvador glorioso y resucitado, y la TRANSUBSTANCIACIÓN DEL PAN Y DEL VINO que pierden realmente su substancia, conservando las apariencias o accidentes sacramentales. (Nadie ha prohibido la campanilla y el tañer de la campana de la torre o campanario que asocia a toda la feligresía a cada misa, recordándoles la misa espiritual y la comunión espiritual, y la adoración de todos junto con la misa cercana y la misa «perenne», ininterrumpida día y noche en la Iglesia). Quien desea ocultar estos tres dogmas o misterios católicos sobre la Santa Misa que se obran en la consagración y quien los discute, no tiene de católico más que el nombre. Pronto perderá la fe y la hará perder a los demás.
Este es uno de los puntos principales de la revolución neomodernista para «protestantizar» a la Iglesia, aunque no pocos, incluso sacerdotes influidos por libros, revistas o grupos de presión desviados, lo sigan inconscientemente. No se han dado cuenta de que es muy fácil así retorcer u ocultar la letra ESCRITA mandada por la Iglesia. Ya lo hizo Satanás, en las tentaciones del desierto, cuando tuvo la osadía de retorcer las palabras de la Biblia y decir al Salvador: «Todo el mundo te daré si POSTRADO me adorares». (San Mateo, 4, 9). Cuando en un templo se enseña u ordena lo contrario, los fieles deben seguir el consejo del libro de los Ejercicios de San Ignacio cuando enseña a «sentir con la Iglesia Jerárquica», y hacer «todo lo contrario»: ponerse en primer término, cerca del altar, y arrodillarse a tiempo, para arrastrar a todos con su buen ejemplo.

II. -Cuando se tiene conciencia de pecado en materia grave hay que confesarse antes de comulgar.
(Cuestión aparte si se trata de escrúpulos o de cosas dudosamente graves ya consultadas al confesor).

Decir otra cosa es hacerse apóstol del sacrilegio. Lo declara el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica (2005) en la pregunta nº 291: “Para recibir la sagrada Comunión se debe estar […] en gracia de Dios, es decir sin conciencia de pecado mortal. Quien es consciente de haber cometido un pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercase a comulgar.” Comulgar de otro modo «será comer y beber su propia condenación» (San Pablo, 1ª Corintios, 11, 29).
III. -Siguen obligando dos graves mandamientos de la iglesia
-Una hora de ayuno natural antes de comulgar (excepto beber agua o tomar medicinas, Código de Derecho Canónico 1983, nº 919)
-“QUIÉN YA HA RECIBIDO LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA, PUEDE RECIBIRLA DE NUEVO EL MISMO DÍA SOLAMENTE DENTRO DE LA CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA EN LA QUE PARTICIPE” (Ibídem. nº 917).

IV. – Siempre se puede comulgar en la boca y de rodillas, pero hacerlo en la mano en la mano hay varias restricciones.
Reproducimos a continuación varios números de la Instrucción Redemptionis Sacramentum de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 25 de marzo del 2004
«88. Los fieles, habitualmente, reciban la Comunión sacramental de la Eucaristía en la misma Misa y en el momento prescrito por el mismo rito de la celebración, esto es, inmediatamente después de la Comunión del sacerdote celebrante. (Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Const. sobre la s. Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 55.) Corresponde al sacerdote celebrante distribuir la Comunión, si es el caso, ayudado por otros sacerdotes o diáconos; y éste no debe proseguir la Misa hasta que haya terminado la Comunión de los fieles. Sólo donde la necesidad lo requiera, los ministros extraordinarios pueden ayudar al sacerdote celebrante, según las normas del derecho. (Cf. S CONGR. RITOS, Instr., Eucharisticum mysterium, n. 31: AAS 59 (1967) p. 558; PONT. COMIS. PARA LA INTERP. AUTÉNTICA DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO, Respuesta ad propositum dubium, día 1 de junio de 1988: AAS 80 (1988) p. 1373.)
89. Para que también «por los signos, aparezca mejor que la Comunión es participación en el Sacrificio que se está celebrando», (MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 85.) es deseable que los fieles puedan recibirla con hostias consagradas en la misma Misa. (Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Const. sobre la s. Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 55; S CONGR. RITOS, Instr., Eucharisticum mysterium, n. 31: AAS 59 (1967) p. 558; MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, nn. 85, 157, 243.)
90. «Los fieles comulgan de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos», con la confirmación de la Sede Apostólica (En la Nota del Secretarido de la Episcopado Español de 19 de marzo de 1976, se dice que “no suplanta la costumbre de recibir la Sagrada Comunión en la boca” Eclesia nº 1782, 20 de marzo de 1976, p.34). «Cuando comulgan de pie, se recomienda hacer, antes de recibir el Sacramento, la debida reverencia, que deben establecer las mismas normas». (Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 160.)
91. En la distribución de la sagrada Comunión se debe recordar que «los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos». (Código de Derecho Canónico, c. 843 § 1; cf. c. 915.) Por consiguiente, cualquier bautizado católico, a quien el derecho no se lo prohíba, debe ser admitido a la sagrada Comunión. Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie.
92. Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, (Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 161.) si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, (en España se permitió por Decreto de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino el 12 de febrero de 1976) se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. SI EXISTE PELIGRO DE PROFANACIÓN, NO SE DISTRIBUYA A LOS FIELES LA COMUNIÓN EN LA MANO. (CONGR. CULTO DIVINO Y DISC. SACRAMENTOS, Dubium: Notitiae 35 (1999) pp. 160-161.)
93. La bandeja para la Comunión de los fieles se debe mantener, para evitar el peligro de que caiga la hostia sagrada o algún fragmento. (Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 118.)
94. No está permitido que los fieles tomen la hostia consagrada ni el cáliz sagrado «por sí mismos, ni mucho menos que se lo pasen entre sí de mano en mano». (Ibidem, n. 160.) En esta materia, además, debe suprimirse el abuso de que los esposos, en la Misa nupcial, se administren de modo recíproco la sagrada Comunión.
96. Se reprueba la costumbre, que es contraria a las prescripciones de los libros litúrgicos, de que sean distribuidas a manera de Comunión, durante la Misa o antes de ella, ya sean hostias no consagradas ya sean otros comestibles o no comestibles. Puesto que estas costumbres de ningún modo concuerdan con la tradición del Rito romano y llevan consigo el peligro de inducir a confusión a los fieles, respecto a la doctrina eucarística de la Iglesia. Donde en algunos lugares exista, por concesión, la costumbre particular de bendecir y distribuir pan, después de la Misa, téngase gran cuidado de que se dé una adecuada catequesis sobre este acto. No se introduzcan otras costumbres similares, ni sean utilizadas para esto, nunca, hostias no consagradas.
103. Las normas del Misal Romano admiten el principio de que, en los casos en que se administra la sagrada Comunión bajo las dos especies, «la sangre del Señor se puede tomar bebiendo directamente del cáliz, o por intinción, o con una pajilla, o una cucharilla». (MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 245.) Por lo que se refiere a la administración de la Comunión a los fieles laicos, los Obispos pueden excluir, en los lugares donde no sea costumbre, la Comunión con pajilla o con cucharilla, permaneciendo siempre, no obstante, la opción de distribuir la Comunión por intinción. Pero si se emplea esta forma, utilícense hostias que no sean ni demasiado delgadas ni demasiado pequeñas, y el comulgante reciba del sacerdote el sacramento, solamente en la boca. (Cf. ibidem, nn. 285b y 287.)
104. No se permita al comulgante mojar por sí mismo la hostia en el cáliz, ni recibir en la mano la hostia mojada. Por lo que se refiere a la hostia que se debe mojar, esta debe hacerse de materia válida y estar consagrada; está absolutamente prohibido el uso de pan no consagrado o de otra materia.»
CON LA LEY ECLESIÁSTICA EN LA MANO SIEMPRE Y EN TODO LUGAR SE PUEDE COMULGAR EN LA BOCA Y DE RODILLAS, QUE MUESTRA MAYOR RESPETO Y ADORACIÓN.

V. – CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI el 7 de julio de 2007
Reproducimos este documento en su totalidad por su gran interés
Los sumos pontífices se han preocupado constantemente hasta nuestros días de que la Iglesia de Cristo ofreciese a la Divina Majestad un culto digno de «alabanza y gloria de su nombre» y «para el bien de toda su Santa Iglesia».
Desde tiempo inmemorial, y también para el futuro, es necesario mantener el principio según el cual, «cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia Universal, no sólo en cuanto a la doctrina de la fe y los signos sacramentales sino también en cuanto a los usos universales aceptados por la tradición apostólica y continua. Éstos han de observarse no sólo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe y para que la ley de la oración de la Iglesia se corresponda a su ley de la fe.[1]
Entre los pontífices que tuvieron esa preocupación resalta el nombre de San Gregorio Magno, que hizo todo lo posible para que se transmitiera a los nuevos pueblos de Europa tanto la fe católica como los tesoros del culto y de la cultura acumulados por los romanos en los siglos precedentes. Ordenó que fuera definida y conservada la forma de la Sagrada Liturgia relativa tanto al Sacrificio de la Misa como al Oficio Divino, en el modo en que se celebraba en la Urbe. Promovió con la máxima atención la difusión de los monjes y monjas que, actuando según la regla de San Benito, siempre junto al anuncio del Evangelio, ejemplificaron con su vida la saludable máxima de la Regla: «Nada se anteponga a la obra de Dios» (cap. 43). De esa forma, la Sagrada Liturgia, celebrada según el uso romano, no solamente enriqueció la fe y la piedad, sino también la cultura de muchas poblaciones. Consta efectivamente que la liturgia latina de la Iglesia en sus varias formas, en todos los siglos de la era cristiana, ha impulsado en la vida espiritual a numerosos santos y ha reforzado a tantos pueblos en la virtud de la religión y ha fecundado su piedad.
En el transcurso de los siglos, muchos otros pontífices romanos han mostrado una particular solicitud para que la Sagrada Liturgia manifestara de la forma más eficaz esta tarea. Entre ellos destaca san Pío V, que animado por gran celo pastoral tras la exhortación de Concilio de Trento, renovó todo el culto de la Iglesia, revisó la edición de los libros litúrgicos enmendados y, «renovados según la norma de los Padres», los puso en uso en la Iglesia Latina.
Entre los libros litúrgicos del rito romano, resalta el Misal Romano, que tuvo su desarrollo en la ciudad de Roma, y que, poco a poco, con el transcurso de los siglos, tomó formas que tienen gran semejanza con las vigentes en tiempos más recientes.
«Este mismo objetivo fue perseguido por los Romanos Pontífices a lo largo de los siglos siguientes, asegurando la puesta al día, definiendo los ritos y los libros litúrgicos, y emprendiendo, desde el comienzo de este siglo, una reforma más general». [2] Así actuaron nuestros predecesores Clemente VIII, Urbano VIII, san Pío X, [3] Benedicto XV, Pío XII y el beato Juan XXIII.
En tiempos recientes, el Concilio Vaticano II expresó el deseo de que la debida y respetuosa reverencia respecto al culto divino se renovase de nuevo y se adaptase a las necesidades de nuestra época. Movido por este deseo, nuestro predecesor, el Sumo Pontífice Pablo VI, aprobó en 1970 para la Iglesia latina los libros litúrgicos reformados, y en parte renovados. Éstos, traducidos a las diversas lenguas del mundo, fueron acogidos de buen grado por los obispos, sacerdotes y fieles. Juan Pablo II revisó la tercera edición típica del Misal Romano. Así, los Romanos Pontífices se han ocupado de que «esta especie de edificio litúrgico (…) apareciese nuevamente esplendoroso por dignidad y armonía». [4]
En algunas regiones, sin embargo, no pocos fieles adhirieron y siguen adhiriéndose con mucho amor y afecto a las anteriores formas litúrgicas, que habían impregnado su cultura y su espíritu de manera tan profunda, que el Sumo Pontífice Juan Pablo II, movido por la preocupación pastoral respecto a estos fieles, en el año 1984, con el indulto especial «Quattuor abhinc annos», emitido por la Congregación para el Culto Divino, concedió la facultad de usar el Misal Romano editado por el beato Juan XXIII en el año 1962; más tarde, en el año 1988, con la Carta Apostólica «Ecclesia Dei», dada en forma de Motu Proprio, Juan Pablo II exhortó a los obispos a utilizar amplia y generosamente esta facultad en favor de todos los fieles que lo solicitasen.
Después de la consideración por parte de nuestro predecesor Juan Pablo II de las insistentes peticiones de estos fieles, tras haber escuchado a los Padres Cardenales en el consistorio del 22 de marzo de 2006, y haber reflexionado profundamente sobre cada uno de los aspectos de la cuestión, invocando al Espíritu Santo y contando con la ayuda de Dios, con las presente Carta Apostólica establecemos lo siguiente:
Art. 1.- El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la «Lex orandi» («Ley de la oración»), de la Iglesia católica de rito latino. No obstante, el Misal Romano promulgado por san Pío V, y nuevamente por el beato Juan XXIII, debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma «Lex orandi» y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo. Estas dos expresiones de la «Lex orandi» de la Iglesia en modo alguno inducen a una división de la «Lex credendi» («Ley de la fe») de la Iglesia; en efecto, son dos usos del único rito romano.
Por eso es lícito celebrar el Sacrificio de la Misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII en 1962, que nunca se ha abrogado, como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesia. Las condiciones para el uso de este misal establecidas en los documentos anteriores «Quattuor abhinc annis» y «Ecclesia Dei», se sustituirán como se establece a continuación:
Art. 2.- En las Misas celebradas sin el pueblo, todo sacerdote católico de rito latino, tanto secular como religioso, puede utilizar tanto el Misal Romano editado por el beato Papa Juan XXIII en 1962 como el Misal Romano promulgado por el Papa Pablo VI en 1970, en cualquier día, exceptuado el Triduo Sacro. Para dicha celebración, siguiendo uno u otro misal, el sacerdote no necesita permiso alguno, ni de la Sede Apostólica ni de su Ordinario.
Art. 3.- Las comunidades de los Institutos de vida consagrada y de las Sociedades de vida apostólica, tanto de derecho pontificio como diocesano, que deseen celebrar la Santa Misa según la edición del Misal Romano promulgado en 1962 en la celebración conventual o «comunitaria» en sus oratorios propios, pueden hacerlo. Si una sola comunidad o un entero Instituto o Sociedad quiere llevar a cabo dichas celebraciones a menudo o habitualmente o permanentemente, la decisión compete a los Superiores mayores según las normas del derecho y según las reglas y los estatutos particulares.
Art 4.- A la celebración de la Santa Misa, a la que se refiere el artículo 2, también pueden ser admitidos —observadas las normas del derecho— los fieles que lo pidan voluntariamente.
Art.5. § 1. En las parroquias donde haya un grupo estable de fieles adherentes a la precedente tradición litúrgica, el párroco acogerá de buen grado su petición de celebrar la Santa Misa según el rito del Misal Romano editado en 1962. Debe procurar que el bien de estos fieles se armonice con la atención pastoral ordinaria de la parroquia, bajo la guía del obispo como establece el can. 392, evitando la discordia y favoreciendo la unidad de toda la Iglesia.
§ 2. La celebración según el Misal del beato Juan XXIII puede tener lugar en día ferial; los domingos y las festividades puede haber también una celebración de ese tipo.
§ 3. El párroco permita también a los fieles y sacerdotes que lo soliciten la celebración en esta forma extraordinaria en circunstancias particulares, como matrimonios, exequias o celebraciones ocasionales, como por ejemplo las peregrinaciones.
§ 4. Los sacerdotes que utilicen el Misal del beato Juan XXIII deben ser idóneos y no tener ningún impedimento jurídico.
§ 5. En las iglesias que no son parroquiales ni conventuales, es competencia del Rector conceder la licencia más arriba citada.
Art.6. En las misas celebradas con el pueblo según el Misal del beato Juan XXIII, las lecturas pueden ser proclamadas también en lengua vernácula, usando ediciones reconocidas por la Sede Apostólica.
Art.7. Si un grupo de fieles laicos, como los citados en el art. 5, § 1, no ha obtenido satisfacción a sus peticiones por parte del párroco, informe al obispo diocesano. Se invita vivamente al obispo a satisfacer su deseo. Si no puede proveer a esta celebración, el asunto se remita a la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei».
Art. 8. El obispo, que desea responder a estas peticiones de los fieles laicos, pero que por diferentes causas no puede hacerlo, puede indicarlo a la Comisión «Ecclesia Dei» para que le aconseje y le ayude.
Art. 9. § 1. El párroco, tras haber considerado todo atentamente, puede conceder la licencia para usar el ritual precedente en la administración de los sacramentos del Bautismo, del Matrimonio, de la Penitencia y de la Unción de Enfermos, si lo requiere el bien de las almas.
§ 2. A los ordinarios se concede la facultad de celebrar el sacramento de la Confirmación usando el precedente Pontifical Romano, siempre que lo requiera el bien de las almas.
§ 3. A los clérigos constituidos «in sacris» es lícito usar el Breviario Romano promulgado por el Beato Juan XXIII en 1962.
Art. 10. El ordinario del lugar, si lo considera oportuno, puede erigir una parroquia personal según la norma del canon 518 para las celebraciones con la forma antigua del rito romano, o nombrar un capellán, observadas las normas del derecho.
Art. 11. La Pontificia Comisión «Ecclesia Dei», erigida por Juan Pablo II en 1988, sigue ejerciendo su misión. [5]
Esta Comisión debe tener la forma, y cumplir las tareas y las normas que el Romano Pontífice quiera atribuirle.
Art. 12. La misma Comisión, además de las facultades de las que ya goza, ejercerá la autoridad de la Santa Sede vigilando sobre la observancia y aplicación de estas disposiciones.
Todo cuanto hemos establecido con esta Carta Apostólica en forma de Motu Proprio, ordenamos que se considere «establecido y decretado» y que se observe desde el 14 de septiembre de este año, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, sin que obste nada en contrario.
Dado en Roma, en San Pedro, el 7 de julio de 2007, tercer año de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI
NOTAS
[1] Ordenación General del Misal Romano, 3ª ed. 2002, n. 397.
[2] JUAN PABLO II, Carta. ap. Vicesimus quintus annus, 4 dicembre 1988, 3: AAS 81 (1989), 899
[3] Ibíd.
[4] S. PÍO X, Carta. ap. en forma de Motu proprio, Abhinc duos annos, 23 octubre 1913: AAS 5 (1913), 449-450; cf. JUAN PABLO II, Carta. ap. Vicesimus quintus annus, 3: AAS 81 (1989), 899.
[5] Cf. JUAN PABLO II, Lett. ap. en forma de Motu proprio Ecclesia Dei, 2 julio 1988, 6: AAS 80 (1988), 1498.

“EL MUNDO VA MAL. IRÁ BIEN EL DÍA QUE QUERAMOS, O SEA, EL DÍA EN QUE NOS DECIDAMOS A ORAR», decía el célebre filósofo Gratry. Por esto, lo mínimo que todo hombre que reflexiona debe rezar cada día son las TRES AVEMARÍAS. Este obsequio a la Virgen es muy importante para la vida eterna.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10
Este número a sido actualizado
con las nuevas disposiciones
de las autoridades competentes.

Mensajes de fe 31: conocer bien y amar a Dios y a la Iglesia

29 miércoles Abr 2015

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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Existencia de Dios

En el principio, Dios creó el cielo y la tierra (Gen 1).

Toda casa es construida por alguien y el que ha construido todas las cosas, es Dios (Heb 3, 4). Dios es el creador de todas las cosas (Ef. 3, 9). Dios es quien ha extendido los cielos y fundado la tierra, y que ha formado el espíritu del hombre dentro de él (Zac 12, 1). Sus perfecciones invisibles, su eterna potencia y su Divinidad son, desde la creación del mundo, hechas visibles a la inteligencia por el medio de sus obras (Rom 1, 20).roma

Sus principales perfecciones

Dios es un puro espíritu, eterno, inmenso, todopoderoso; bueno, santo, justo; infinito en toda cualidad, en toda perfección. Yo soy el Dios todopoderoso (Gen 17, 1).

Yo vivo eternamente (Deut.32, 39)

Yo soy el que es (Ex 3, 14).

Dios es espíritu (Jn 4, 24).

Dios es luz (1 Jn 1, 5).

Dios es amor (1ª Jn 4, 8).

Dios es grande y digno de toda alabanza, y su grandeza no tiene fin (Sal 144, 3).

Nuestro Señor es grande y su poderes infinito, y su sabiduría no tiene límite (Sal 144,8).

Santo, santo, santo es el Señor, el Dios todopoderoso (Ap 4, 8).

Santo, santo, santo es el Señor: Dios del universo (ls 6,3).

El Señor es un Dios eterno (ls 40).

El Señor es un Dios santo (Jos 24).

El Señor es justo y ama la justicia (Sal 10).

Señor, Dios mío, vuestra grandeza es infinita (Sal 68).

Señor, Dios mío, vuestra bondad es infinita (Sal 68).

Nuestros deberes para con Él

Dios nos ha creado para conocerlo, amarlo, servirlo, bendecirlo, santificarnos, y merecer así la dicha eterna del cielo.

Conocerlo

Conocemos a Dios, apliquémonos a conocerlo (Os 6, 3).

Me complazco en la piedad y en el conocimiento de Dios (Os 6, 6).

Haced progresos en el conocimiento de Dios (Col 1,10).

La vida eterna es que os conozcan, a Vos, el único verdadero Dios, y al que habéis enviado, Jesucristo (Jn 17, 3).

Todos los días de vuestra vida, tened a Dios presente en vuestro pensamiento (Tob 4).

Yo soy el Dios todopoderoso: andad en mi presencia y sed perfectos (Gé 17, 1).

Yo mismo seré vuestra recompensa infinitamente grande (Gé 15, 1).

Amarlo

Amaréis al Señor vuestro Dios, con todo vuestro corazón, con toda vuestra alma, con todo vuestro espíritu y con todas vuestras fuerzas (Deut 6. -Mt 22.-Mc 12. -Lc 10).

Servirlo

El Señor, vuestro Dios, pide que le améis y sirváis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, observando sus mandamientos y sus leyes a fin que seáis felices (Deuto 10, 12).

Mis mandamientos, los enseñaréis a vuestros hijos y los meditaréis (Deuto 6, 7).

Observad y escuchad todas estas cosas que os ordeno, a fin que seáis felices, vosotros y vuestros hijos junto a vosotros, a perpetuidad (Deut 12, 28).

Bendecirlo

Bendecid a Dios en todo tiempo (Tob 4, 20).

Recomendad a vuestros hijos que se acuerden de Dios y le bendigan en todo tiempo (Tob 14, 11).

Bendecid a Dios a fin de que os alegréis por todos los siglos de los siglos (Deut 13, 12).

Santificarnos

Lo que Dios quiere, es vuestra santificación… Pues Dios nos ha llamado a la santidad (Tes 4).

Sed santos, pues Yo soy santo, Yo el Señor vuestro Dios (Lev 19, 2).

Dios nos ha predestinado a ser conforme a la imagen de su Hijo (Rom 8, 29).

Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5, 48).

Merecer la dicha eterna del cielo

Dios hade tal modo amado el mundo, que ha dado su Hijo único para qué quienquiera que crea en El tenga la vida eterna (Jn 3, 16).

El don de Dios es la vida eterna en Jesucristo nuestro Señor (Rom 6, 22).

El Dios de toda gracia nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo Jesús (Pe 5, 10).

Venid, los benditos de mi Padre, poseed el reino que os ha sido preparado desde el origen del mundo (Mt 25, 34).

Veremos a Dios cara a cara. (1ª Cor 13, 12). Veremos a Dios tal como es (1 Jn 3, 2).

En el paraíso, viviréis dentro de un océano de alegría, dentro de un júbilo que durará siempre, un júbilo eterno coronará su cabeza, la alegría y el gozo serán su herencia. (ls. 35). Esta alegría será tan grande que, incluso durante toda la eternidad, parecerá siempre nueva». (San Ligorio, «Preparación para la muerte», 14ª Consideración).

* * *

Dios es infinitamente feliz en Sí mismo y por Sí mismo, gozando de sus perfecciones infinitas. No carece de nada. Es por pura bondad, por amor, que nos ha creado y que quiere hacernos participar de su gloria, su felicidad eterna. Dios, siendo por su naturaleza bondad infinita, experimenta un deseo extremo de hacer participar a las almas de su dicha y de su felicidad. DIOS ES AMOR. Toda la eternidad se complacerá en colmarnos de ternura y de delicias. Procuremos, pues, amarlo bien en esta vida, como lo amaremos eternamente con tanta alegría en el paraíso. ¡Mucho más agradable sería la vida, más feliz y más santa, si se recordase a menudo cuán bueno es Dios, cómo nos ama, cómo quiere hacernos siempre bienaventurados con Él en su hermoso paraíso! Alegraos y exultad de alegría pues vuestra recompensa será grande en los Cielos (Mt 5, 12. -Lc 6, 23). Alegraos siempre. Orad sin cesar (1ª Tes 5, 16).

«DIOS GOBIERNA EL MUNDO, PERO LA ORACI6NGO-BIERNA A DIOS», afirma San Juan Crisóstomo. Por esto, ¡qué desgraciado el hombre o la mujer que pasa un día sin oración! Lo mínimo: cada mañana y cada noche las TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen para pedirle la salvación de la propia alma.

Obra Cultural
Laura, 4 – Barcelona-10

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

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"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

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