Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Mensajes de fe

Mensaje de fe nº10

04 jueves Dic 2014

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Carta de un párroco a sus fieles sobre «los testigos de Jehová»

Mis queridos feligreses:

Sé muy bien que personas, sin duda bien intencionadas, visitan a menudo muchas de vuestras casas con el pretexto de enseñar nuevas ideas religiosas presentándose con la Biblia como aval de seguridad. Y, además, la gran propaganda que hacen de sus revistas, folletos y libros. Dios nos juzgará a todos sobre nuestro proceder, pero yo me doy cuenta de mi responsabilidad, como párroco, respecto de vuestras almas. Soy Padre y Pastor en el orden espiritual y ante el tribunal de Dios se me examinará sobre mi deber de alimentar el rebaño que me ha sido confiado y de preservarlo del error en cuestiones de Fe y Moral.cura de ars

Debo, pues, en conciencia deciros que dichas personas, que se llaman «Testigos de Jehová» han sido ellas engañadas antes y, ahora, os engañarán a vosotros. Esa Ideología, esa secta de los «Testigos de Jehová», que pretende ser cristiana y, en rigor, no lo es, sabed que es muy falsa y perniciosa.

Falsa: 1) Porque no proceden de Cristo ni de los Apóstoles ni de la Iglesia, que durante 20 siglos nos ha transmitido la Doctrina Cristiana. Ellos proceden de un protestante de Norteamérica que fundó esa secta en 1872 -hace un siglo- y que desde 1930 se autodenomina «Testigos de Jehová». ¿Acaso Cristo y los Apóstoles no nos avisaron que vendrían falsos profetas que disimuladamente enseñarían falsas doctrinas?

2) Porque no creen en la Santísima Trinidad, y la Biblia dice: «Id y bautizad en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo». En el Nombre: singular; luego, UN SOLO DIOS Y TRES PERSONAS distintas, pero de igual dignidad.

3) Porque dicen que Jesucristo no es Dios, y san Juan (1, 1-3) dice: «Y el Verbo era Dios y todas las cosas fueron creadas por el Verbo» en el Génesis (1, 1) leemos: «En el principio creó Dios el cielo y la tierra». Luego este Verbo es este Dios y en san Juan (1, 14) se dice que: «El Verbo se hizo carne», y lo dice de Jesucristo. Por tanto, este Verbo es Dios que se hizo hombre y llamamos Jesucristo.

4) Porque dicen que el Espíritu Santo no es Dios, y en los «Hechos de los Apóstoles» (5, 4) san Pedro riñe a un tal Ananías porque quiso engañar al Espíritu Santo y le dice taxativamente: «No has mentido a los hombres, sino a Dios». Más claro, Imposible.

5) Porque no creen en los Sacramentos, y dice Cristo: «El que creyere y fuere bautizado se salvará» (Marcos, 16, 16); y en otra parte afirma: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis Vida» (Juan, 6, 53); y a los Apóstoles les dijo: «A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados, y a quienes no se los perdonareis, les quedarán retenidos» (Juan, 20, 22).

6) Porque dicen que creen en la Biblia, y no creen en la Iglesia que les ha dado la Biblia. Porque ¿quién si no la Iglesia nos enseña que la Biblia es cosa de Dios y divinamente inspirada?

Perniciosa: 1) Porque sus libros están impregnados de odio contra quienes no piensan como ellos. Al hablar, parece lo contrario; pero la malicia corre por dentro.

2) Dicen que los curas son el «demonio»; y los sacerdotes, los obispos, y el Papa venimos de otros y otros hasta llegar a los Apóstoles y Cristo prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo. Alguno habrá malo. De los doce Apóstoles, uno fue traidor. Pero son millones los curas y religiosos que han sido buenos, santos y mártires. De 1936 a 1939, sólo en España, más de seis mil fueron, éstos sí, verdaderos testigos de Cristo.

3) Porque aspiran a la perdición de la humanidad y para ello organizan «quintas columnas» en todas las naciones. Y cuando se sentirán suficientemente fuertes dirán que Jehová enviará sus ángeles para matar a los que no sean «Testigos». Pero como los ángeles no bajarán, desde América les dirán: esos ángeles sois vosotros, pues ya dice el salmo 149: .. Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles».

Tienen otros muchos errores en cuestiones en que van muy desorientados. Así afirman que sólo se salvarán 144.000. Esta cifra, simbólica, la sacan del Apocalipsis (7, 4-8), sin querer advertir que a continuación inmediata, verso 9, san Juan añade: «y una muchedumbre que nadie podrá contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua».

Sobre el fin del mundo han dado varias fechas y al ver que no se cumplen, dan otras. Últimamente aseguraban que acabaría en 1975, pero ahora ya lo aplazan por miedo al ridículo.

Fanáticos de la letra y faltos del Espíritu que da vida, caen en pésimas interpretaciones; así, por ejemplo, rehúsan la transfusión de sangre, ocasionando la muerte de seres inocentes; aborrecen el culto a las imágenes y nos calumnian diciendo que adoramos a la Virgen. Vosotros comprendéis muy bien que no veneramos un trozo de madera o de yeso, sino la persona que representa, del mismo modo que guardamos con respeto y cariño los retratos de nuestros padres y familiares, y no por la cartulina precisamente.

En cuanto al culto y amor -no adoración- a la Santísima Virgen María, no es difícil entender que aquella privilegiada criatura que Dios escogió para Madre de su Hijo y la quiso tan íntimamente asociada a la Encarnación y a su muerte redentora, es dignísima de toda alabanza. Jesús en la Cruz nos la dio a todos por Madre en la persona de san Juan, y no se concibe la gran familia de los hijos de Dios, que es la Iglesia, sin esta Madre Virginal y Purísima, gloria de todo el género humano, honor y modelo sublime de la mujer, «vida, dulzura y esperanza» de los desterrados hijos de Eva. No ama debidamente a Cristo quien no ama filialmente a su Madre. A Jesús se va por María, como Él llegó hasta nosotros por Ella.

Finalmente, y pues sufro por los «Testigos de Jehová» muy en particular si son feligreses míos, quiero decirles que deseo su bien espiritual y me apena verlos fanatizados con ideas extravagantes so capa de religión. Sepan que soy un verdadero Padre y Pastor, siempre dispuesto a hacerles todo el bien que pueda. Y a cuantos permanecéis fieles a la santa Fe Católica, única y verdadera, os digo que no os dejéis alucinar. Tratadlos con caridad. Evitad las discusiones con ellos porque a ellos les enseñan el modo de intentar rendiros a ellos. Si se empeñan, decidles que un sacerdote irá a hablar con ellos en privado o en público. Va veréis cómo no quieren. Señal que no buscan la Luz.

Oremos por ellos y unos por otros y por el bien de la Santa Iglesia en esta hora difícil de la historia del mundo.

Os encomienda a todos al Señor y a la Madre de misericordia.

Vuestro Párroco

«LA ORACIÓN ES EL GRAN MEDIO PARA LA SALVACIÓN, Y AL MISMO TIEMPO FIN SUMO Y PRÓXIMO DE LA VERDADERA RELIGIÓN», nos dice Pablo VI. Por esto a lo menos, cada mañana y cada noche, recemos las TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen.

Mensajes de Fe 9

27 jueves Nov 2014

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AZAR Y BASURA

El que afirme que el azar puede habernos formado un mundo tan lleno de finalidad, de orden y designio, tiene que hacer las consideraciones siguientes:

1ª El azar no existe: es una ficción de nuestra mente. («Azar es la medida de nuestra ignorancia», dice el matemático H. Poincaré)

2ª La Ciencia tiene un período limitado a su disposición. Tan limitado que le era matemáticamente imposible darnos una simple molécula de albúmina. ¡Y hay tantas por ahí!life_astrobio

3ª Si tomas ocho letras del alfabeto, puedes disponerlas hasta en 40.320 combinaciones diferentes y formar, por consiguiente, otras tantas palabras. Si usas diez letras, puedes disponerlas en 3.628.800 maneras diferentes. Y si tomaras las 24 letras del alfabeto, podrías combinarlas en 6206000.0005000.0004000.0003000.0002000.0001000.000 modos diferentes. Imagínate qué diccionario tan gordito compilarías.

Ahora bien: aquí se impone una reflexión. De todas esas posibles palabras, ¿cuántas se usan? El Inglés, que se precia de ser la lengua más rica, puede que use hasta unas 80.000. Las demás combinaciones serían unos monstruos sin significación ni utilidad ninguna. Pero si con 24 letras puedes obtener tantas combinaciones según las reglas matemáticas, ¿qué sería si tuvieses que combinar todos los electrones y protones del universo? ¿Puede alguien imaginar el montón de basura inútil de que estaría abarrotado el universo? Y considera que no estarías tratando solamente de disponer 24 letras. Dice Eddington, y esperamos que lo diga con su granito de humor inglés:

«Yo creo que hay 15.747.724.136.275.002.577.605.653.961.181.555.468.044.717.914.527. 116.709.366.231.425.076.185.631.031.296 oritibes en el universo y el mismo número de electrones». ¿Qué?… ¿Quieres calcular el posible número de combinaciones?

En vez de encontrarnos ante un mundo sin sentido; en vez de tropezar a cada paso con caprichos de la naturaleza, resulta que nada es inútil: la industria moderna lo encuentra todo aprovechable. Hasta la basura o la porquería, que alguien ha definido como materia fuera de lugar, es enormemente valiosa en estos tiempos. Me parece que ya podemos quedar agradecidos a aquel «Antiazar» que impidió ese número inconcebible de combinaciones inútiles y prefirió la evolución del universo. Ese Ser tan benévolo bien merece un «¡Gracias a Dios!».

MICROMECANISMOS

Un hombre que había dedicado su larga vida al estudio de los insectos, el entomólogo Fabre, exclamó, asombrado: «¡He visto a Dios por la espalda!».

Microfastidios.– Los insectos te serán bichos fastidiosos, pero en sí mismos son algo maravilloso. Cada uno tiene seis patas dotadas naturalmente de músculos y junturas. Aquéllas trabajan alternativamente, es decir, que cuando hay tres en el suelo las otras tres están en el aire: es como· una máquina fotográfica sobre el trípode.

Microingeniería. – Y por cierto que tienen una hechura bien científica. Las abejas, por ejemplo, poseen en sus patitas sacos y peines para acarrear polen. Los saltamontes tienen unas patas gracias a las cuales pueden lanzarse a modo de catapulta, lo que les permite saltar cien veces su propia largura. Si tú las poseyeras, darías un salto dos veces más grande que un campo de fútbol.

Las patitas de las moscas están provistas de unas almohadillas en su extremidad que les consiente caminar por los cristales de nuestras ventanas y por los techos de nuestras habitaciones.

Y diremos aquí, haciendo una breve digresión, que un ciempiés, aunque rigurosamente hablando no es un insecto, sin embargo se presta a ser objeto de la reflexión siguiente: ¡Qué perfección mecánica requeriría el motor de un coche que tuviese cincuenta cilindros! ¡Y vaya si puede correr el animalejo! Para respirar está dotado de unos respiradores en los flancos, es decir, unas aberturas con válvulas para regular la entrada del aire. La boca la tiene formada de tal manera que le ayuda a construir su nido. Los ojos están instalados en una especie de pértigas que llamamos antenas. Las langostas llegan a tener hasta 13.000 de esos aparatos auditivos en el extremo de cada antena.

Avioncitos. – Las alas de los dípteros pueden vibrar a velocidades espantosas: las de la mosca, 330 veces por segundo; las de la abeja, 130; las de la mosca dragón, 28. Esto explica las diferentes clases de zumbidos que oímos por ahí. Y ¿qué decir de su velocidad de vuelo? Hay una mosca en América del Sur llamada «mosca del ciervo», que es capaz de volar a 1.200 kilómetros por hora, y ésa es ya la velocidad de un proyectil. La mosca dragón cuando vuela puede variar la inclinación de las alas, lo cual le permite cernerse en el aire, pararse, ir adelante, y hacia atrás, lo mismo que un helicóptero.

Óptica. – Pero tal vez la pieza más maravillosa de los insectos son los ojos. Se componen éstos de un gran número de facetas. En cada una de ellas va montada una máquina fotográfica con su lente y sus terminaciones nerviosas. La mosca tiene unas 400 facetas en cada ojo. Pero hay insectos que tienen 25.000. ¡Y pensar que a esas bestezuelas no les reservamos más que DDT y ni pizca de admiración!

Tú, hombre moderno, que puedes distinguir un Seat de un Renault a larga distancia, pregunta a tu amigo incrédulo de dónde habrá salido la patente de tantas variedades de modelos.

Dicen los entomólogos que habrá 1.000.000 de diferentes especies de insectos. Y ten presente que cada año que transcurre se engrosa el catálogo. Sin embargo, de todos los insectos existentes el único que ha sido verdaderamente domesticado por el hombre es la abeja.

ESCRIBE EL GRAN POETA FRANCÉS PAUL CLAUDEL: «LA ORACIÓN ES LA GRAN NECESIDAD DE NUESTRA ÉPOCA ASFIXIADA Y CONGESTIONADA. CUÁNTOS AHOGADOS, CUÁNTOS ESTRANGULADOS, QUE QUISIERAN HACER SUYAS LAS PALABRAS DEL SALMO 119: «HE ABIERTO LA BOCA, HE ASPIRADO EL ESPÍRITU». CUANTO PUEDA CAUTIVAR EL CORAZÓN Y EL PENSAMIENTO PARA ESTE EJERCICIO, NO SÓLO ES SALUDABLE SINO VERDADERAMENTE NECESARIO Y VITAL, ES COSA BUENA». Luego, cada mañana y cada noche, a lo menos, levanta tu corazón a Dios. ¿Qué menos que rezar TRES AVEMARÍAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN, para que Ella te conceda la fe y el amor a Cristo? Seguro que si pruebas de rezarlas, no te arrepentirás. ¡Palabra!

Mensajes de fe 8

19 miércoles Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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La mayor de todas las fortunas es tener la gracia santificante. El más importante de los negocios debe ser, ante todo, guardar la gracia santificante recibida con el Bautismo. Pero el que comete un pecado mortal la pierde: hace quiebra.Tentaciones-desierto

Pero la puede recobrar con la Confesión. Por esto la Confesión es denominada la segunda tabla de salvación, el segundo Bautismo.

La Confesión es el medio necesario, insustituible para salvarnos después del pecado mortal. Así como el mecánico que se mancha el traje con aceite lubrificante sólo se lo puede limpiar si lo lava con Jabón o con ácidos adecuados para este fin, del mismo modo el «Jabón», el «ácido» que puede volver a limpiar el alma, después del pecado mortal, es la Confesión.

Cuando decimos Confesión, entendemos también la Confesión «In voto», o sea el acto de dolor perfecto. Este consiste en un sincero pesar por haber causado una grave falta a Dios, que es tan bueno, causando tantos dolores a Jesucristo, con el ánimo de no ofenderle ya y, además, con el propósito, por lo menos implícito, de confesarse.

El acto de dolor perfecto es, por lo tanto, mejor que el acto de dolor imperfecto. Expliquémonos, con un ejemplo. Un niño, después de haber cometido una falta grave, murmura: «¡Lo que he hecho! ¡Mamá morirá de pena cuando lo sepa!» (dolor perfecto). Tiene un dolor más perfecto que el que sólo pensase: «¡Ahora sí que la voy a pagar de Verdad!» (dolor imperfecto).

El dolor perfecto borra inmediatamente los pecados aun antes de que uno se confiese, y por eso se comprende en seguida cuán útil es que cada uno de nosotros conozca bien esta importantísima verdad.

En efecto, siendo hoy tan frecuentes los casos de muerte repentina, se sigue de aquí que el acto de dolor perfecto es, para muchísimos, la única vía que los libra del infierno. El Santo Cura de Ars cuenta que uno salvó su alma precisamente porque tuvo tiempo de hacer un acto de dolor perfecto en el espacio que va desde el puente a las rocas que estaban debajo, contra las que se destrozó la cabeza.

El acto de dolor perfecto no es difícil. ¿Qué cosa más fácil que decir de corazón: «Dios mío, te amo; me pesa haberte ofendido»?

Sin embargo, para la mayor parte de los que viven en el pecado, sin hacer mucho caso, el acto de dolor perfecto no es cosa fácil, como no es fácil tampoco inducir a éstos para que ayuden a los pobres cuando lo podrían hacer sin molestarse mucho.

En la práctica es una cosa buena que después del pecado vayan pronto a confesarse; así estarán más seguros de haber vuelto a la gracia de Dios. Para ser perdonados con la Confesión basta también el acto de dolor imperfecto, que es más fácil. En efecto, a todos les desagrada haber merecido él infierno con sus pecados.

El que para confesarse aguarda a tener más de un pecado en su conciencia se parece al que habiendo cogido una pulmonía dijese: No merece la pena llamar al médico para una sola enfermedad; esperaré a que vengan otras y así me curaré de todas de una sola veza. Este se iría pronto al otro mundo.

¡Seamos sagaces! La prudencia que usamos con la bicicleta o con Ia pulmonía tengámosla también con nuestra alma, y por esto, así como el que se hiere desinfecta inmediatamente la llaga para que no le sobrevenga cualquier grave infección, y luego, en cuanto puede, va al médico para la curación completa, del mismo modo el que por desgracia cae en pecado mortal debería desinfectar inmediatamente el alma del pecado al menos con el acto de dolor perfecto, y, apenas le fuese posible, ir a confesarse. Obrando de este modo no permanece en peligro de condenación y se preserva de nuevos pecados, cada vez más graves en los que inevitablemente caería si estuviese mucho tiempo en pecado mortal. Por el contrario, así como los corredores que quieren ganar no esperan a que las cámaras de sus bicicletas estén vacías del todo, sino que las inflan a menudo, teniéndolas siempre bien hinchadas, del mismo modo se puede hacer con el alma. Aunque no haya pecados mortales conviene confesarse a menudo, para mantenerse mejoren gracia de Dios.

El que no teniendo pecados mortales va también a confesarse, obtiene un aumento de gracia y. por lo tanto, fuerza para resistir a las tentaciones.

De lo que se ha dicho sobre la importancia de la Confesión aparece claro que es preciso confesarse bien, es decir, con un vivo dolor de los pecados propios, con un firme propósito de evitarlos en adelante y con el valor de decir todos los pecados, al menos mortales.

Por esto, cuando vayamos a confesarnos hagamos todo lo posible para realizar una buena confesión. Si no se tiene valor para decir a un confesor todos nuestros pecados, vayamos a otro.

Mensajes de Fe 6

07 viernes Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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ALGUNOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

  1. La oración lo es todo.

Alguien podría objetar: «Sostener que la oración sea todo, es, además de peligroso, exagerado. ¿Acaso no se necesita también la predicación, los Sacramentos, las buenas obras y, sobre todo, la caridad para con el prójimo?»

Es útil precisar en qué sentido se ha de entender la frase: «La oración lo es todo»OXYGEN Volume 09

No se quiere decir que para salvarse baste orar, dejando y descuidando el cumplimiento de nuestros deberes, desde el momento en que Jesús mismo nos advierte: «No el que dice ¡Señor! ¡Señor! entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos».

Se quiere afirmar, por el contrario, que sólo con la oración se puede obtener la gracia actual eficaz, que es absolutamente necesaria para cumplir bien nuestros deberes, ejercitarla caridad con el prójimo, etc.

Por esto, cuando decimos que «la oración lo es todo» queremos decir que es un medio universal que se usa siempre. Es como la espada, que el soldado de Cristo nunca debe abandonar, sino llevarla siempre consigo para defenderse de los golpes de los enemigos del alma.

También, a propósito del campo, todos los campesinos dicen: «Para los campos, el agua lo es todo». Porque cuando están abundantemente regados producen en gran cantidad todo género de frutos. Donde, por el contrario, falta el agua, los .campos· son estériles, el trabajo del agricultor resulta inútil y el sol los .abrasa en vez de fecundarlos.

La oración ha de ser como la sal que debe ponerse en todas las comidas. Aún los Sacramentos tienen que ser precedidos, acompañados y seguidos de mucha y continuada oración y deben impulsar a hacer que aumente el espíritu de oración.

La Santa Iglesia nos lo enseña con sus ejemplos. La liturgia acompaña siempre la administración de los Sacramentos con mucha oración.

Notemos, pues, que orando se ejercen casi todas las virtudes, de modo que puede afirmarse que quien ora -como diría la gente sencilla- mata no sólo dos, sino muchos pájaros de un tiro. En efecto, orando se ejercita la fe en Dios nuestro Padre, la esperanza en su misericordia, el amor hacia Él, con el deseo de obtener su ayuda para servirle. Es también un acto de caridad cuando se ora por los demás.

Además, la oración es un acto de humildad en cuanto que nos reconocemos incapaces y absolutamente necesitados de Dios; .es un acto de abnegación en cuanto que, a menudo, hemos de imponernos algún sacrificio para orar, etc.

Y por esto, así como el maestro le dice siempre al alumno: «Estudia si quieres ser un hombre de provecho»; así como el padre repite con frecuencia al niño: «Come si quieres crecer, come si quieres hacerte robusto», así también debemos repetirnos continuamente a nosotros mismos: «Reza, reza, reza, si quieres salvarte».

***

  1. «Pero ¿el trabajo no es oración?», podría objetar alguno.

Esta frase, aunque contiene algo de verdad, resulta, con frecuencia, causa de ruina para muchos, porque se entiende equivocadamente.

Creer que el trabajo, como tal, pueda ocupar el lugar de la oración es un error. El engaño es evidente. Del hecho de que Ia oración es una obra buena se saca la consecuencia de que todas las obras buenas producen todos los frutos de la oración. Razonar de este modo es como sostener: ¡puesto que el vino es una bebida; todas las bebidas, incluso el agua, hacen el mismo bien que el vino!

Los campos donde no hay agua no resultan fértiles aunque se trabajen durante mucho tiempo con los sistemas más perfeccionados. Así también para el alma el trabajo sin oración le hará que resulte estéril para el bien.

Así como no se puede poner en gracia de Dios a un niño dando una crecida limosna a los pobres en vez de administrarle el Bautismo; lo mismo que no se puede obtener uva cuando no se cultivan las vides, sino las moreras; así como no podemos alimentarnos por llevar un vestido elegante en vez de comer, así tampoco podemos asegurarnos la perseverancia final con otras obras si dejamos la oración.

Ni siquiera el Sumo Pontífice puede dispensar de que se reciba el Bautismo y la Confesión para obtener la gracia santificante.

Así, ninguno, ni los ricos más acaudalados, ni los profesores más doctos, ni los que ocupan los puestos sociales más elevados, ni las personas dedicadas a las cosas más importantes y santas pueden obtener sin orar la gracia actual, eficaz en todo tiempo, en todo lugar, en toda circunstancia.

Esta verdad nos ilumina respecto al verdadero sentido que se debe dar a la frase: «Dejar a Dios por Dios». El que con el pretexto de atender a obras de caridad disminuye, descuida o, peor aún, deja las prácticas normales de piedad, interpreta esta expresión equivocadamente y va a la ruina

Mensajes de Fe 5

29 miércoles Oct 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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A PROPÓSITO DE ALGUNOS “PEROS”

  1. “Pero a lo menos hacemos algún bien… Así, haciendo un poco de bien y un poco de mal, vamos adelante, y también nosotros salvaremos el alma”. Así hablan algunos.a-rezar

¡Qué común es este engaño! Esto es, que para salvarse basta hacer un poco de bien; por ejemplo: ir a Misa los días festivos, no comer carne los viernes, dar alguna limosna a la Iglesia y después no hacer mucho caso de los pecados que se cometen. Es un grave error. Lo dice expresamente el Señor en la Sagrada Escritura: “No se puede servir a dos señores: Dios y el demonio”. Si durante la guerra un soldado combatiese un mes en un ejército y el otro mes en el ejército contrario y después volviera al primer ejército, sería declarado traidor y condenado al fusilamiento.

Del mismo modo es traidor el cristiano que, por ejemplo, sirve al Señor en la mañana del domingo yendo a Misa y por la tarde sirve al demonio yendo a un baile o a un cine malos; o bien el que canta las vísperas los domingos y después acaba el día con una solemne borrachera en la taberna; o el que lleva el estandarte en las procesiones y después durante la semana, blasfema como un turco. El enfermo de tifus que por la mañana toma la medicina y por la tarde va a un banquete de bodas, muere, a pesar de la medicina tomada. De la misma manera, también se condena el que busca combinar el ir a la Iglesia por la mañana y después, por la tarde, volver al pecado.

Así como un comerciante para ser honrado ha de vender las mercancías a su justo precio no sólo en la tienda, sino también en el mercado y en las casas particulares, del mismo modo para vivir como buenos cristianos y merecer el Cielo es necesario observar la ley de Dios siempre y en todas partes.

El que come un buen trozo de carne con salsa envenenada muere; el que va por la carretera unas veces por su derecha y otras por su izquierda, termina en la fosa, y el que hace un poco de bien y un poco de mal, acaba en casa del diablo.

Para salvarse es preciso no sólo hacer un poco de bien, sino evitar todo pecado mortal.

***

  1. “Pero nosotros – añaden otros – celebramos nuestras fiestas con gran solemnidad; recientemente hemos celebrado un centenario y también las bodas de plata del párroco de una manera maravillosa”.

Ante todo, se ha de observar que para salvarse no basta celebrar cualquier fiesta solemne, sino que es preciso santificar todos los domingos y todas las fiestas de precepto, oyendo la Misa y absteniéndose de los trabajos serviles. El que, por ejemplo, con ocasión de la llegada del párroco celebra una fiesta solemnísima y el domingo siguiente trabaja en el campo sin verdadera necesidad o sin legítima dispensa, o pierde la Misa pudiendo ir. a ella, es claro que no merece el Cielo.

No basta celebrar fiestas para ser buenos cristianos, sino que es necesario observar los mandamientos.

Y así como al párroco no le agradan las fiestas que se hacen desobedeciéndole, por ejemplo, con bailes públicos, así tampoco honran a Dios las fiestas en las que a la diversión se une el pecado; por ejemplo, galanteos reprobables, embriagueces, crápulas. En tal caso no se haría una fiesta a Dios, sino a nosotros y a nuestros vicios; sería como si se regalase una bicicleta de carreras a un abuelo que cumple cien años, o un turrón de almendras a la abuela sin dientes. El intento del nieto no sería agradar a los abuelos, sino gozar el de los regalos.

Dios dice que las fiestas hechas por quienes aman el pecado son para Él como fango podrido. “He odiado vuestras fiestas y no agradeceré el perfume de vuestras reuniones” (Amós). “Vuestras solemnidades sirven de odio para mi alma” (Isaías). “Maldeciré y volveré a maldecir vuestras bendiciones; las maldeciré porque no me habéis hecho caso. He aquí que os arrojará a la cara el estiércol de vuestras solemnidades y seréis dispersados con ellas” (Malaquías).

***

III. “Pero – y éste es el pero de todos los “peros” – en nuestro tiempo es imposible vivir en gracia de Dios evitando continuamente el pecado mortal”.

Es un error gravísimo creer que en algunos casos sea prácticamente imposible vivir en gracia. En efecto, del mismo modo que ni siquiera a las bestias se las carga con pesos superiores a sus fuerzas, así Dios no nos exige tampoco lo imposible. Un patrono que castiga a un obrero por no haber ejecutado un trabajo superior a sus fuerzas, es malo y cruel. Un rey que condena a la prisi6n y a la muerte a un súbdito que no ha pagado un tributo superior a sus posibilidades económicas, es un tirano.

Así también, si un solo hombre en el mundo, en una determinada circunstancia de su vida, no pudiese evitar el pecado mortal, Dios sería injustísimo y el tirano más cruel, porque castigaría con un infierno eterno lo que no se había podido evitar. Por el contrario, dice expresamente: “Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis reposo para vuestras almas, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”.

Y es, por el contrario, una verdad de fe y, por lo tanto, segurísima que cada uno de nosotros puede abandonar todos sus vicios, no cometer más pecados y hacerse santo. ¡Qué bella realidad! Mientras que en algunos casos hay que resignarse a tener que morir, nunca hay que resignarse a ir al infierno. Hay siempre y para todos, remedio, lo asegura Dios mismo.

«DEBEMOS AMAR A MARÍA SANTÍSIMA PORQUE DIOS LO QUIERE”, dice San Antonio María Claret. A lo menos cada día demuéstrale filialmente que amas a la Virgen no olvidándote de rezar, de corazón y sin rutina las TRES AVEMARÍAS.

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Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

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