Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

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Mensajes de Fe 4

24 viernes Oct 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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Objeciones fuera de lugar

  1. Algunos insensatos dicen: “Para ir al cielo no es necesario escuchar a los sacerdotes, basta con oír a Jesucristo”.

¡Cuántas caen víctimas de este error!

Jesucristo piensa de una manera muy distinta. En los hospitales, los médicos principales, cuando pasan visita, ordinariamente no dicen nada a cada uno de los enfermos; pero tanto para la alimentación como para las medicinas dejan sus órdenes a los enfermeros, y el enfermo, haciendo cuanto le dicen éstos, obedece y cumple las órdenes de los médicos. En el Ejército, el general no da ninguna orden directamente a cada uno de los soldados, sino que las trasmite por medio de los oficiales. Y el que les obedece, obedece al general, y el que los desobedece, desobedece al general.timthumb.php

De la misma manera, Jesucristo no da sus órdenes directamente a los hombres, sino que les hace conocer por medio de los sacerdotes cómo quiere que se practique la Religión. En efecto, Jesús ha dicho a los Apóstoles y a sus sucesores: «¡El que a vosotros os oye, a Mí me oye…, y el que os desprecia, a Mí me desprecia! «. Con estas palabras quería Él dar a entender que Dios nos hace saber sus órdenes por medio de Sus ministros. ¡Ay del que no escuche sus palabras! Jesús, cuando mandó a sus Apóstoles a predicar, les dijo: «Si alguno no os recibe y no escucha vuestras palabras, saliendo de aquella casa o de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies. En verdad os digo que en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra (que fueron destruidas por el fuego del cielo) serán tratadas con menos rigor que aquella ciudad».

***

  1. “Pero – añaden otros – para seguir a Jesucristo, ¿acaso no basta tomar el Evangelio tal y como está, sin tantas explicaciones de los sacerdotes?”

¡No! No basta que cada uno lea por sí mismo el Evangelio.

¡De la misma manera que quien se aplicase una receta médica según su propio parecer y no según la interpretación del farmacéutico, cambiaría fácilmente la medicina en veneno y mori­ría, así también el que lee libros que cree santos prescindiendo de la dirección del Papa y de los obispos, fácilmente se engaña y se daña!

En efecto, Jesucristo ha asegurado al Papa y a los obispos unidos al Papa y solamente a ellos, la asistencia del Espíritu Santo para no equivocarse en la interpretación de los libros sagrados: “Yo os enviaré al Espíritu Santo de verdad, el cual permanecerá con vosotros hasta la consumación de los siglos”, dijo Jesús a sus Apóstoles y no a los fieles.

Si Jesucristo hubiese dejado a cada católico la facultad de interpretar el Evangelio como le agradase, habría una especie de confusión babilónica de ideas. Esto les ha sucedido a los protestantes, los cuales sobre cada dicho del Evangelio tienen quince y hasta veinte interpretaciones, cada una distinta de la otra, y no saben cómo ponerse de acuerdo.

***

III. “¿Mas para ir al cielo -se preguntan otros- es precisamente necesario ir a misa los domingos, observar los viernes abstinencia, etcétera, como nos· repiten continuamente los sacerdotes? Yo creo que Jesucristo no atiende a estas pequeñeces”.

Jesucristo, al instituir la Iglesia, ha comunicado al Papa para toda la Iglesia, y a los obispos para sus diócesis, el poder de dar leyes y nosotros debemos sujetarnos a estas leyes si queremos obedecer a Jesucristo.

Desobedeciendo los preceptos de la Iglesia, es decir, los del Papa y el obispo en materia grave, se merece el infierno, de la misma manera que con la incredulidad y con el robo en materia grave. Jesucristo ha dicho: “Si alguno no oye a la Iglesia considéralo como un pagano”. Y en otro lugar ha dicho a los Apóstoles y a sus sucesores: “Todo lo que atareis en la Tierra, será atado en el Cielo”. Con esto quería decir: “Si vosotros, mis ministros, obligáis a los fieles hacer alguna cosa bajo pena de pecado mortal, también Yo la consideraré como obligatoria bajo pena de pecado mortal”.

En ello piensa el Señor al iluminar la mente del Papa y los obispos, a fin de que no cometan ninguna injusticia o hagan alguna cosa inútil. En efecto. Él les ha dicho: “He aquí que Yo estaré con vosotros (a fin de que enseñéis rectamente) todos los días hasta el fin del mundo. El que crea se salvará y el que no crea se condenará”.

***

  1. «Pero los sacerdotes -se insiste frecuentemente- no son mejores que los seglares. También ellos quieren gozar de la vida a costa de los demás».

¿Qué se ha de responder? De la misma manera que sería cosa de tontos no querer probar el pan ni el vino porque hay panaderos que no son honrados y taberneros borrachos, así también sería cosa de necios no querer practicar la religión cristiana porque existen sacerdotes que faltan.

Jesús permitió que Judas lo traicionase y que San Pedro lo negase, para darnos a entender que el Cristianismo lo ha fundado Él y no sus representantes, a los que no ha prometido que los haría impecables, sino únicamente que los asistiría para que no enseñasen el error.

Por otra parte, se puede repetir a estos la frase de Jesús: «El que de vosotros esté sin pecado, arroje, la primera piedra».

“LOS PÁJAROS ESTÁN HECHOS PARA CANTAR, Y POR ESO CANTAN. EL HOMBRE ESTA HECHO PARA ORAR A DIOS Y MUCHOS SON, DEMASIADOS MUCHOS, LOS HOMBRES QUE NO ORAN”, decía corrientemente el Santo Cura de Ars.

Una manera de orar es conectar cada mañana a las 6.25 con Radio Barcelona. Desde allí se trasmite una emisión magnífica, de las más populares y escuchadas, con el rezo del Santo Rosario: Millares de familias, de enfermos, de trabajadores, de telefonistas, de conductores, se unen a esta oración. Si puedes, reza ya en el coche, ya con tu transistor, puedes unirte a la gran familia de hijos de Dios que rezan a la Madre.

Si por tus ocupaciones o por circunstancias imposibles, esto te fuera difícil, no dejes de rezar cada mañana y cada noche. La peor desgracia de un hombre es olvidarse de Dios. Y esto sucede cuando ya no se reza… Cada mañana y cada noche: las TRES AVEMARÍAS a la Virgen Santísima. Si sois casados, rezadlas el marido y la mujer. Si sois padres, enseñadlas a rezar a vuestros hijos. Si sois jóvenes, en la Virgen encontraréis la Estrella de vuestro porvenir y solución a vuestras encrucijadas.

Mensajes de fe 3

16 jueves Oct 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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OBJECIONES FUERA DE LUGAR

  1. Muchos dicen: «Yo no soy un ateo, como se supone. Creo en Dios, en un Ser Supremo. Es claro que ha de existir Uno que ha hecho el mundo». Y con esta afirmación creen estar a bien con Dios.

¡No! No basta. Así como no basta que los hijos crean que tienen padre, sino que es necesario que reconozcan a su padre en aquella persona determinada, así tampoco basta creer que hay un Dios, sino que es necesario reconocer que este Dios es la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que Jesucristo es, precisamente, la segunda Persona de la Santísima Trinidad que se ha hecho hombre para enseñarnos cómo debemos practicar la Religión.apaiart016p4

  1. A menudo, demasiado a menudo, se oye decir: «Jesucristo es el genio· más grande, el mayor bienhechor de la Humanidad, el primer filántropo, etc.». Y algunos piensan que quien habla así alaba y estima bastante a Jesucristo.

¡No! El que habla en estos términos no alaba, sino que blasfema de Jesucristo. Como es una ofensa para un médico llamarle el mas, hábil de los enfermeros; como se ofende a un maestro albañil si se le dice que es el más hábil de los peones; así se blasfema gravemente de Jesucristo al decir que es el primero de los hombres, el primer filántropo.

Es necesario reconocerle y proclamarle Dios.

***

III. A veces, se oye decir a alguno: «Si yo viese con mis ojos un milagro, entonces creería que Jesucristo es Dios».

A los que piensan de este modo, es decir que no quieren rendirse a las pruebas claras de que Jesucristo es Dios, venido a la tierra para enseñarnos cómo debemos practicar la Religión se les puede responder con, las palabras del mismo Evangelio: «Aunque resucitase uno de entre los muertos, tales personas no le creerían».

Con frecuencia estas gentes no tienen la cabeza en su sitio, porque el corazón no está en su lugar. Sería necesario primeramente poner en orden la conciencia y la cabeza se pondría por sí misma como es debido.

Un incrédulo había ido hasta Ars para discutir con el Santo Cura sobre cuestiones de Religión; el Santo, en vez de responder a sus dificultades, le señaló el confesionario.

– Pero, señor Cura, yo no he venido a Ars para confesarme; he venido para resolver mis dificultades acerca de la fe.

– ¡Confiésese! – replicó lacónicamente el Santo.

Acabada la confesión, el Santo le dijo sonriendo:

– Ahora oigamos sus dificultades.

– Ya no las tengo -respondió aquél con los ojos llenos de lágrimas.

***

  1. Otros dicen: «Yo no soy un incrédulo; creo que, Jesucristo es Dios. ¿Qué más queréis? No hay que ser exagerados».

Para ser cristiano no basta creer que Jesucristo es verdaderamente Dios; hay que creer, también en todas las demás verdades que Jesucristo nos ha enseñado y que nos propone creer· por medio de la Iglesia. Quien cree, por ejemplo, en Jesucristo y después no cree que haya infierno y piensa que con la muerte acaba todo, no cree que Jesucristo sea Dios, sino que considera que es un embustero.

¿Y por qué esto?

Porque Él ha afirmado que hay un infierno eterno. En efecto, en dieciocho ocasiones Jesucristo ha dicho en el Evangelio que hay un infierno, y por ocho veces ha afirmado que el infierno es eterno. Ahora bien: o el infierno existe o Jesucristo es un embustero, lo cual sería una gravísima blasfemia.

Y digamos lo mismo de todas las demás verdades reveladas por Él y enseñadas por la Iglesia.

Además, se ha de observar que para salvarse no basta creer, sino que es también necesario hacer todo lo que Jesucristo quiere. El Cielo es una retribución. Y así Goma para recibir una retribución no basta saber que se tiene un dueño y conocer el trabajo que quiere, sino que es necesario hacerlo conforme a sus órdenes, del mismo modo que hay que saber y «hacer» lo que Jesucristo quiere de nosotros; de otro modo se va uno al infierno.

***

  1. «Los pobres campesinos y los obreros no van al infierno -responden otros- porque pasan ya en este mundo una vida de infierno: trabajan como bestias y, con frecuencia, son maltratados como perros. Al infierno sólo van los ricos».

Ciertamente, es más fácil salvarse siendo pobre que siendo rico. Lo asegura el Evangelio: «¡Bienaventurados los pobres porque de ellos es el Reino de los Cielos!». Es, en verdad, difícil salvarse cuando se es, rico lo dice igualmente el Evangelio: «¡Ay de vosotros los ricos…, que estáis hartos!».

Pero esta verdad ha de entenderse bien. Así como la ley natural de alimentarse rige para todos, y si lino no, come, sea rico o pobre, muere de hambre, así lo mismo para los pobres que para los ricos rige la verdad de que para salvarse se han de observar todos y no únicamente algunos mandamientos de, la ley de Dios. En efecto, en un pasaje de la Sagrada Escritura dice Dios: «Si uno observa todos los mandamientos; pero quebranta uno solo de ellos se hace reo de todos».

Es decir, va al infierno. Si uno observa todos los mandamientos, pero, por ejemplo, cae en el pecado impuro, sea rico o pobre, se merece el infierno.

«HAY UN SILENCIO MAS ATERRADOR QUE EL DE LAS CONSTELACIONES: ES EL DEL HOMBRE QUE CIERRA OBSTINADAMENTE SUS LABIOS A LA ORACIÓN», afirmaba el gran literato francés León Bloy. Por esto si el hombre peca, lo peor que puede hacer es quedarse en el pecado. Resbalar sobre el barro es humano. Permanecer voluntariamente en el barro es estúpido. Si pecas, inmediatamente reacciona. Lo más pronto posible reza el Acto de Contrición. Y en cuanto puedas, una confesión bien hecha. Que la confesión es la misma misericordia de Dios que fácilmente se pone a nuestro alcance. ¿No tienes fuerzas para salir del pecado? Es que no rezas… No te olvides jamás de las TRES AVEMARÍAS, cada mañana y cada noche, a la Santísima Virgen.

Mensajes de fe 2

08 miércoles Oct 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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QUIEN HA REDACTADO LA FACTURA

El que pretende ser un caballero y salvar su alma ha de pagar la deuda de la Religión no según su parecer, sino según la idea de Dios, conforme a la factura. Pero antes de ver cómo es esta factura, observemos quién la ha redactado y por quién está firmada.XV-barbudo-jesucristo

Helo aquí: así como los maestros señalan a sus alumnos los deberes que han de hacer y la lección que han de estudiar; así como los ingenieros dan a los capataces y a los albañiles los planos que han de ejecutar, de igual modo Dios mismo ha venido en persona a la tierra para darnos, por decirlo así, la factura, el diseño, según el cual hemos de practicar la Religión, y en él ha puesto su firma con su propia sangre. Es Jesús, Dios hecho hombre precisamente para este fin.

Pongamos ahora, brevemente, en claro algunos puntos respecto a Jesucristo.

1) Jesucristo afirmó que era Dios.

Jesucristo dio testimonio, durante su vida, de que no era simplemente un hombre, sino que era Dios. Esta afirmación, de un modo o de otro, aparece frecuentemente en el Santo Evangelio. Jesús la repitió también antes de morir. A Caifás, que le interrogó para saber si era verdaderamente Dios, le respondió con plena seguridad: «Lo soy».

Esta afirmación fue tan franca, tan clara y tan bien comprendida por todos, que precisamente por esto lo condenaron a muerte. Y una de las acusaciones que el populacho llevó a Pilato contra Jesucristo para que fuese condenado a la crucifixión fue ésta: «Porque se ha llamado Dios».

***

2) Cuando alguien después de haber afirmado una cosa la demuestra con hechos, debe ser creído; el no creerlo es obstinación, es malicia. Por ejemplo, uno que sostiene que sabe curar las enfermedades, muestra su título de doctor y cura verdaderamente a los enfermos, tiene derecho a ser reconocido como verdadero médico y que no se le tenga por un charlatán. En caso contrario, serramos obstinados e injustos.

También Jesucristo tiene derecho, por lo menos, a este trato.

Si después de haber afirmado que es Dios demuestra con sus hechos que lo es, se le debe creer; obrar de otra manera es Injusticia y maldad.

He aquí algunos hechos: al contacto con su persona o a una indicación de su voluntad se realizan milagros. Ciegos, sordos, mudos» enfermos de toda clase recobran la salud en un Instante.

Curó en un momento las carnes pútridas de un leproso. Ningún doctor, y mucho menos un charlatán, lo puede hacer en un instante y delante de todos. Ordenó a las olas del mar y a los vientos que se aquietasen y se produjo acto seguido una gran calma. Resucitó a Lázaro delante de una multitud de gente con sólo unas palabras: «¡Lázaro, sal fuera!» Perdonó los pecados al paralitico, a la adúltera. Ahora bien, perdonar los pecados es obra exclusiva de Dios. Lo comprendieron los mismos judíos y por esto se lo reprocharon.

Es de notar que muchos de los milagros que hace los realiza por su propio poder y sin implorar ninguna ayuda del cielo, como lo hace un taumaturgo. Fueron realizados públicamente, delante de amigos y de enemigos, en todas partes.

Sobre todo después, el milagro de su Resurrección, prometida por mismo y atestiguado por sus propios enemigos, los cuales pagaron a los soldados para que no hablasen del hecho, es la mayor prueba de su Divinidad. En esto, efectivamente, Jesucristo se mostró dueño de la vida. Ahora bien: el dueño de la vida solo es Dios. Por consiguiente, él es Dios.

Cuando Jesús, precisamente para demostrar que es verdadero Dios, hace lo que solo Dios puede hacer, hay que creer que es Dios. No creer que Jesucristo es Dios es gravísima injusticia, obstinación y maldad.

***

3) Instituyó la Iglesia.

Jesucristo que ha dicho y demostrado que es Dios, durante toda su vida enseñó cómo debíamos practicar la Religión, Y antes de su Ascensión al Cielo instituyó la Iglesia Católica, para que en su nombre continuase su misión. Mejor aún: ésta fue la obra a la que atendió principalmente.

Y antes de subir al Cielo dio a sus Apóstoles y a sus sucesores el poder que tenía de enseñar, de regir y de santificar a los hombres, diciendo aquellas sacrosantas palabras: -Como el Padre me ha enviado, os envío Yo a vosotros». Por esto: «Quien os escucha, me escucha a Mí, y quien os desprecia, a Mí me desprecia». Les ordenó que fuesen por todo el mundo para predicar a todos los hombres la Religión que Él mismo les había enseñado, diciéndoles: «Id, instruid a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a observar cuanto os he mandado».

Después a San Pedro, como a su supremo representante, te dijo Jesús: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que atares en la tierra será atado también en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado también en los cielos. Apacienta mis corderos. Apacienta mis ovejas… »

Con estas palabras, Jesús constituyó Jefe supremo, tanto de los obispos como de los fieles, a San Pedro y a sus sucesores, esto es, a los Papas. En efecto, el que tiene las llaves es el jefe de la familia; el que guía la grey es el pastor; a las ovejas les corresponde obedecer.

En otras palabras: Jesucristo, después de haber fundado la Iglesia, antes de dejar la tierra confió la Iglesia a Pedro y a sus sucesores los Papas.

Consecuencia: Sólo si obedecemos a la Iglesia, somos verdaderos seres racionales, porque sólo entonces practicamos la Religión según las Ideas de Dios, y salvaremos el alma.

El que después de haber conocido la Iglesia católica no la quiere seguir, se condena. San Cipriano, famoso mártir, expresó esta verdad con las siguientes palabras: «No puede tener a Dios como Padre el que no quiere tener a la Iglesia como Madre».

«DOS MANOS JUNTAS HACEN MAS TRABAJO SOBRE LA TIERRA QUE TODO EL DESARROLLO DE LAS MÁQUINAS DE GUERRA», decía el gran pensador Ernesto Helio. Esta es la razón por que todo cristiano cada mañana y cada noche, REZA. A lo menos no te olvides de las TRES AVEMARÍAS a nuestra Madre la Santísima Virgen.

Mensajes de Fe 1

06 lunes Oct 2014

Posted by manuelmartinezcano in Mensajes de fe, Uncategorized

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A PROPOSITO DE UNA DEUDA

Cuando se recibe una cosa de otro, por pequeña que sea, se tiene respecto a él una deuda, al menos de gratitud. El que habiendo recibido un favor, aunque sea de poquísima importancia, no da las gracias, de muestra que no es educado. Si por ejemplo, un joven enciende el cigarrillo a otro, espera que se lo agradezca, y el otro tiene el deber de agradecérselo. Este deber tan importante es una de las primeras cosas que la madre enseña a sus hijos desde niño. Cuando la tía o el padrino regalan a los niños una fruta, un dulce, la madre quiere que digan “gracias”, y les reprende si no la atienden. Ninguna madre, en efecto, desea que su hijo crezca mal educado y, con hacerle decir “gracias” quiere llevar la mente de su hijito a que reflexione sobre el deber que 8e’ tiene hacia el que da algo. Este deber no es otra cosa que el deber de gratitud.gratitud2

Pero esta deuda de gratitud hacia los que dan alguna cosa es tanto «mayor cuanto más grande es el bien que se recibe. Así sería mayor la deuda con el que nos hubiese procurado una colocación que con el que nos hubiese invitado a un banquete de bodas; pero todavía mayor con quien nos hubiese, librado de la muerte, socorrido en una desgracia, asistido en una enfermedad peligrosa.

Ahora bien: el máximo beneficio recibido en la tierra es la vida. La vida nos la ha dado Dios por medio de nuestros padres. Así, pues, la mayor obligación que un hombre tiene hacia otro hombre es la de los hijos respecto a los padres, que han cooperado con Dios para darles la vida.

Esta deuda es todavía mayor con Dios que con nuestros padres, porque, a fin de cuentas, todo cuanto tenemos, comprendiendo la vida lo hemos recibido del Creador.

Por esto, así, como el conjunto de obligaciones que los hijos tienen respecto a los padres se llama piedad filial, del mismo modo el conjunto de las obligaciones que cada hombre tiene con relación a Dios se conoce con el nombre de “Religión”.

Saquemos algunas consecuencias de lo que se ha afirmado:

***

1) Con frecuencia se oye decir: “¡Yo no voy a la Iglesia, pero soy honrado, y lo soy más aún que aquellos que van a menudo!”

Hablar así es un evidente y gravrsimo error. En efecto, en cualquier diccionario la palabra honrado significa que respeta los derechos ajenos. No es honrado por consiguiente, el que no paga una deuda que tiene con otro; no es honrado quien no paga el traje que le ha hecho el sastre; quien no paga el pan que recibe del panadero o el vino que bebe en la taberna.

Mas, si para ser honrado hay que pagar el pan y el traje, mucho más necesario es pagar la vida, que cuesta bastante más que el alimento que se come o el vestido que uno se pone.

Este deber se halla tan arraigado en nuestra vida que nadie puede existir ni un sólo’ instante sin contraer inmediatamente una deuda de reconocimiento hacia el Creador exactamente igual que el niño que, con motivo de su confirmación, recibe como regalo un reloj no, puedo menos que contraer una deuda de gratitud hacia el padrino que se 10 ha regalado. Esta deuda hacia Dios, siendo verdadera y sacrosanta deuda, se paga únicamente cumpliendo todos los deberes de la Rellgl6n. Por eso es propio de hombres honrados practicar la Religión.

Por el contrario, quien no practica la Religión no sólo no es honrado, sino que es el peor de los malvados. Así, uno es tanto peor y tanto menos honrado cuando más graves sean los derechos que viola. Por ejemplo, el que maltrata e Injuria a su padre es peor que quien maltrata e injuria a un extraño. Un asesino es menos honrado que un ladrón. Ahora bien: nuestros deberes más importantes son los que tenemos hacia Dios.

***

2) La Religión es un deber que dura toda la vida.

Las obligaciones que se tienen hacia un patrono duran solamente mientras se está bajo su dependencia; las obligaciones de la vida militar duran mientras se permanece incorporado al ejército.

La obligación de la Religión dura cuánto dura la vida, ya que mientras vivimos permanece, constantemente, el hecho de que existimos porque Dios nos ha dado la vida y nos mantiene en ella. Si después de la niñez y después de la vida militar continúan los deberes que se tiene hacia los padres, con mayor razón, permanecen siempre los deberes respecto a Dios, porque ÉI es nuestro Creador.

Mejor aún: así como todos pretenden que los niños, al hacerse mayores, ayuden a sus padres más que cuando eran pequeños, así también la práctica de la Religión debería ser en nosotros más Intensa de adultos que cuando éramos muchachos.

***

3) Luego no se debe decir, como algún insensato: “Cada uno practica la Religión, según sus ideas”.

La Religión, como hemos visto, es la deuda que tenemos con Olas por el hecho de habernos dado la vida. y, por consiguiente, al practicarla hay que hacerlo con una cierta regulación, como se hace en el pago de una deuda. Las deudas no se pueden pagar según propio criterio, sino que se han de satisfacer según factura firmada por el acreedor.

Dios es nuestro dueño, y los dueños se les sirve como ellos ordenan, no como se les pone en cabeza a los súbditos. También nosotros, en aquellos de que somos dueños, exigimos que nos traten así. En efecto, quedaríamos muy molestos si un peluquero nos cortase el pelo como a él le agrade y no como nosotros queremos; si un tabernero nos diese vino blanco cuando lo pedimos tinto.

Es, por tanto, un contrasentido practicar la Religión según nuestro parecer y no como Dios desea.

“EL HOMBRE TIENE NECESIDAD DE DIOS COMO TIEINE NECESIDAD DE AGUA O DE OXIGENO” dice el Dr. Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina. Por eso lo mínimo que debemos hacer para vivir en contacto con Dios es rezar cada mañana y cada noche. A lo menos las TRES AVEMARÍAS a la Santísima Virgen.

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

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