Contracorriente

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Publicaciones de la categoría: P. Manuel Martínez Cano

La consagración del Corazón de Jesús a España

25 miércoles Jun 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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(UNA ENTREVISTA DE D. DANIEL REGUERA CON EL RVDO. SR. ANÍBARRO, REPRESENTANTE DE LA JERARQUÍA EN LA JUNTA NACIONAL)

En busca de algunos datos interesantes sobre este acontecimiento nacional, me he dirigido al número 74 de la madrileña calle de Fuencarral, donde tiene su despacho el Director de la Obra Nacional del Cerro de los Ángeles, D. Emiliano Aníbarro Espeso, quien amablemente ha accedido a responder a mis preguntas.

-¿Puede decirme si existe algún hecho precedente que tenga relación con la decisión tomada por D. Alfonso XIII sobre la consagración de España al Corazón de Jesús?

-Sí, dos: su devoción al Sagrado Corazón de Jesús, inculcada por su augusta madre desde su niñez, y su amor a España, para la que quería siempre lo mejor, y para él lo mejor era el reinado de Cristo en España.

SagradoCorazonDeJesusYo pienso que cuando el Rey se enteró de que se iba a hacer en el Cerro de los Ángeles un monumento nacional al Sagrado Corazón de Jesús, se acordaría de que cuando tenía cuatro años (10 de junio de 1890) su madre le consagró al Sagrado Corazón de Jesús en la parroquia de San Martín, de Madrid, y el Nuncio Apostólico en España le impuso la insignia de socio de la «Congregación de la Guardia de Honor». También recordaría que el día 1 de julio de 1911, con motivo del XXII Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Madrid, ante la misma Custodia que había presidido el acto de clausura en la plaza de la Armería, hizo en la capilla del Palacio Real la que muy bien pudiera llamarse primera consagración de España al Corazón de Jesús. La inauguración del monumento nacional en el Cerro de los Ángeles fue para él la ocasión propicia para hacer la consagración oficial pública.

-Ha hablado usted de consagración oficial. ¿Opina que el acto realizado por el Rey en el Cerro de los Ángeles tuvo carácter oficial?

-Sin duda alguna. Fue un acto de gobierno de la nación, fue un acuerdo tomado en Consejo de Ministros, aunque con el voto en contra de algunos de sus componentes, a los que el Rey replicó: «Con Ministros o sin Ministros, iré al Cerro de los Ángeles para consagrar oficialmente España al Sagrado Corazón de Jesús.»

-La prensa de aquella fecha refleja que las circunstancias no eran muy propicias para que el Rey realizara un acto de esta naturaleza y de tanta importancia. ¿Qué puede decirme sobre esto?

-Que es verdad. España se encontraba entonces en plena campaña de propaganda electoral y los partidos llamados de izquierda, en sus mítines y en su prensa, arremetieron ferozmente contra lo que el Rey proyectaba hacer, sin duda, porque era una buena bandera de propaganda electoral. Pero también puede usted leer en la prensa de aquellas fechas que el Rey no se dejó atemorizar, «cerrando 108 oídos a campañas tenaces, a huelgas espantables y a amenazas revolucionarias».

-¿Tuvo D. Alfonso XIII alguna intervención personal en la redacción de la fórmula de la consagración?

-Sí, y ello es una prueba más del interés que el Rey puso en este acto. Le presentaron una fórmula de consagración que estaba calcada y repetía frases enteras de las que fueron leídas en el Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Valencia en 1893 y también de la que fue leída en el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Madrid en 1911. El Rey aceptó la fórmula en su conjunto, pero la corrigió y añadió nuevas frases en algunos pasajes de su puño y letra.

-En otra ocasión ha hablado usted de un asunto que colocó al Rey en una situación mucho más difícil que la oposición de los partidos de izquierda. ¿Qué pude decir de una supuesta visita al Rey de unos mensajeros de la masonería?

-Nada de supuesta visita. Fue un hecho real que afianzó más al Rey en su propósito de consagrar España al Sagrado Corazón de Jesús, y en la que yo me atrevería a decir se jugó la corona. En el «Testamento Espiritual» del P. Mateo Crawley, el colaborador más destacado de aquella gloriosa jornada, se lee lo siguiente: «Poco después de la maravillosa apoteosis del Cerro y recibido gentilmente por Su Majestad, en tono muy vehemente dijo: … Padre, aquí mismo donde hablamos de los derechos divinos de Cristo, he recibido no hace mucho una delegación de la francmasonería internacional. Después de un preámbulo de etiqueta, el portavoz del grupo dijo: «Permita Vuestra Majestad que le ofrezca un apoyo decisivo que sería salvaguardia para la dinastía y que garantizaría a Vuestra Majestad el conservar la corona de España y el trono. Los tiempos son de tempestad y no ignora Vuestra Majestad que las Monarquías están amenazadas de muerte, sobre todo tratándose de una monarquía católica, como la de España…» Con vehemencia les repliqué en el acto: «Prefiero morir católico y fiel a mi conciencia, en el destierro y destronado, que ser un traidor y un felón, conservando la corona.»

-Esta es mi última pregunta. ¿Qué opinó entonces la Iglesia sobre el acto realizado por D. Alfonso XIII?

-La cosa está muy clara. El Rey actuó de acuerdo con el Obispo de la diócesis de Madrid, en cuyo territorio está enclavado el Cerro de los Ángeles, y con el Cardenal Primado, que en aquella fecha era la representación máxima del Episcopado español. Y el Papa Pío XI, en la visita que el Rey le hizo el año 1923, le dijo: «Cuando el abrazo acercaba nuestros corazones, hemos sentido que en vuestro corazón real estaba vuestro pueblo, como también estaba el día no lejano, que Vos habéis tan vivamente recordado, en el que le ofrecisteis y le consagrasteis al Corazón Divino de Jesús con un gesto inmortal de verdadera y soberana caballerosidad, digno en todo de la historia y de la hidalguía del pueblo caballeresco por excelencia…»

Reinaré, Secretariado del “Apostolado de la Oración”
mayo de 1969

El hombre y Dios

18 miércoles Jun 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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De pequeños aprendimos en el catecismo que el hombre ha sido creado para conocer, amar y servir a Dios. Y que las demás cosas de esta vida apenas tenían importancia. Lo único importante es Dios. Hace cuatro días, nos decía un arquitecto que fue a dar una charla a un colegio católico que, al pronunciar la palabra Dios, unos alumnos le preguntaron ¿quién es ese? Ni en colegios religiosos se les habla de Dios.

diosEn mi juventud, aprendí en una tanda de ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola que el hombre ha sido creado para “alabar, hacer reverencia y servir a Dios y mediante esto salvar el alma”. Lo único importante, porque “quien se salva sabe y el que no, no sabe nada” (Santa Teresa de Jesús). Para el ateísmo imperante, cualquier cosa es importante menos Dios. A los sabiondos de este mundo les digo que paren una hora para pensar y cuando terminen, memoricen estas palabras de santo Tomás de Aquino, uno de los hombres más inteligentes de la humanidad: “El hombre y las demás criaturas dotadas de inteligencia consiguen su último fin conociendo y amando a Dios”

Ante el anuncio del ángel san Gabriel de que Ella, la Virgen María, ha sido elegida para ser Madre de Dios, María dice: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra” (Lc. 1,38). Esclavos de Dios, Padre todopoderoso, como la Virgen Santísima. “Servir a Cristo es ser libre”San Ambrosio. Libres en la libertad de los hijos de Dios.

Ser cristiano es vivir haciendo siempre la voluntad de Dios, como nos enseñó nuestro Señor Jesucristo: “Padre, hágase tu voluntad” (Mt 5,10); “Yo hago siempre lo que le agrada a mi Padre (Jn 8,29) “Si me amáis guardareis mis mandamientos”(Jn 14,13). Vivamos de fe, esperanza y caridad.

 

P. Manuel Martínez Cano mCR

Ideologías modernas

11 miércoles Jun 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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De niños veíamos asombrados las películas de las persecuciones romanas contra los cristianos que eran arrojados a las fieras torturados y crucificados. Con el curso del tiempo estas persecuciones sangrientas han ido aumentando. San Juan Pablo ll dijo del siglo XX que ha sido el siglo de los mártires. Y se ha cifrado en 23 millones el número de mártires.

televisión Paralelamente a las persecuciones sangrientas, siempre ha habido persecuciones “culturales” contra la Iglesia de Cristo por parte de filósofos mediocres e incluso emperadores. Escribían líbelos repletos de calumnias contra los cristianos. Los enemigos de la Iglesia de Cristo, en nuestros días, disponen de medios de comunicación social fabulosos con los que engañan a muchos bautizados hasta la apostasía.

Las ideologías democráticas modernas son esencialmente descristianizadoras porque están imponiendo unos modelos “culturales” paganos y anticristianos. Los errores, mentiras y calumnias circulan por casi todos los medios.

“No tendrías autoridad sobre mí, si no se te hubiese dado de lo alto,” le dijo Cristo a Pilatos. Todo poder viene de Dios. El pueblo no es soberano. El Soberano es Cristo. Las ideologías democráticas son esencialmente enemigas del orden sobrenatural.

Es un crimen abominable matar a los niños en el vientre de sus madres, aunque la ley lo permita, porque la ley no es derecho. La ley del aborto es injusta porque va contra el derecho del niño a nacer… pero si el pueblo es soberano… se puede asesinar, bestializar y satanizar. Merecemos un castigo divino como Sodoma y Gomorra. Y el infierno después.

                                                                                                                       P. Manuel Martínez Cano, mCR

El reino de Dios y la tierra

04 miércoles Jun 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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Nuestro Señor dice: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo se os dará por añadidura” (Mt. 6,31-33). Parece como si no debiéramos preocuparnos por trabajar, porque todo se nos dará gratuitamente. Y es exactamente lo contrario, como dirá San Pablo a los Tesalonicenses: “El que no trabaje que no coma” (1ªtes. 4,11-12) por tanto, lo que nos dice Jesús es que busquemos “lo primero”: el Reino de Dios y su justicia.

cristo-rey (1)El Reino de Dios es el mismo Cristo; en la tierra, es la Iglesia y en el Cielo la Gloria eterna. Los que mueren en gracia de Dios viven eternamente felices con Cristo en el Cielo y con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen y todos los santos. Afirma San Cipriano: “¡Cuál no será tu gloria y tu dicha! Ser admitido a ver a Dios, tener el honor de participar en las alegrías de la salvación y de la luz eterna en compañía de Cristo, el Señor tu Dios…gozar en el Reino de los cielos en compañía de los justos y de los amigos de Dios, las alegrías de la inmortalidad alcanzada”

Buscad primero el Reino de Dios y su justicia. Esta justicia entra “en lo primero”. Procurar el bien temporal de los hermanos, es parte de “lo primero”. Promover el bien temporal para los hermanos es practicar la caridad que predicó nuestro Rey y Señor. Hoy se habla mucho de humanismo, como nunca, se van comentando los “valores” humanos de nuestro tiempo: el salvajismo del aborto clama al cielo.

Trabajaremos apostólicamente para establecer en la tierra el Reinado Social de Jesucristo: “Los cristianos han de comprometerse en la construcción de un mundo más justo, más humano, más habitable.” “Pero sin contentarse con un mundo más humano. Hay que hacer un mundo explícitamente más divino. Según Dios” (San Juan Pablo II)

San Juan XXIII dijo: “En dar a conocer y cumplir el mensaje de Fátima está la esperanza del mundo”

                                                                                                                      P. Manuel Martínez Cano, mCR

La Virgen Maria (1)

04 miércoles Jun 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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1. A JESÚS POR MARÍA

Los papas y los santos de todos los tiempos han enseñado que para conocer y amar a Jesús hay que conocer y amar a la Virgen Santísima.

“Si queremos ser cristianos debemos ser marianos y reconocer la relación esencial que une a la Virgen con Jesús, que nos abre el camino que conduce a Él” (Pablo VI).

Juan Pablo II ha dicho recientemente que esa relación esencial consiste en que Jesús es carne y sangre de María: “Desde el hecho de la Encarnación, Cristo y María están indisolublemente unidos y desde ese mismo instante, María mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz”.

“El camino para llegar a Cristo es acercarse a María” (San Buenaventura). “Quien no tiene a María por Madre, no puede tener a Dios por Padre” (San Luis Mª Grignión de Monfort). “Nadie tiene tanto poder como María para unir los hombres a Cristo” (San Pío X).

“Amar a María es amar a Jesús” (Madre Teresa de Calcuta).VirgenDeFatima

El P. William Fáber, convertido del anglicanismo al catolicismo, ha confesado: “No supe lo que es el amor a Jesucristo hasta que un día puse mi corazón a los pies de María”.

Juan Pablo II afirmó rotundamente: “¡Cómo quisiera, queridos amigos, que tuvierais devoción espontánea y frecuente a María, la mujer bendita entre todas las mujeres, la mujer glorificada al lado del Señor Jesús, la Madre que Dios nos da!”.

El Papa ha dicho también que el misterio de María, presentado en el misterio de Cristo, es el camino para profundizar en el conocimiento del misterio de la Iglesia.

2. CONCEPCI ÓN INMACULADA DE MARÍA

La Virgen María fue colmada de dones extraordinarios para que cumpliera fielmente la misión altísima a la que Dios la había llamado. Cuatro de estos dones han sido definidos dogmas de fe: La concepción Inmaculada, la Maternidad divina, la Virginidad perpetua y la Asunción a los cielos en cuerpo y alma.

La Virgen María fue concebida sin mancha de pecado original.

La doctrina de la Concepción Inmaculada de María está implícitamente contenida en la Sagrada Escritura. “Pondré enemistad perpetua entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar”. (Gen 3, 15).

En el momento de la Anunciación el ángel Gabriel saluda a la Virgen como “llena de gracia” (Lc 1, 28). A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María “llena de gracia” por Dios había sido redimida desde su concepción.

Este dogma de nuestra fe lo proclamó solemnemente Su Santidad Pío IX el 8 de diciembre de 1854: “La Bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano” (Bula Ineffabilis).

La Virgen Santísima fue redimida por la gracia de Cristo de manera más perfecta que el resto de las personas. Éstas fueron liberadas del pecado original heredado de Adán y Eva y la Virgen fue preservada antes de heredar el pecado original.

Por un privilegio especial de la gracia, la Virgen María también estuvo inmune de todo pecado personal durante toda su vida.

3. ESPAÑA Y LA INMACULADA

En su visita a España, Juan Pablo II, dijo que España es tierra de María Santísima.

Teólogos y obispos españoles defendieron docta y valientemente que la Virgen era Inmaculada en los concilios de Basilea y Trento (1439).

Los reyes Juan I de Aragón y Alfonso V levantaron templos a la Inmaculada y celebraron su fiesta “como si fuera domingo”. Los Reyes Católicos consagraron a la Inmaculada la mezquita mayor granadina. Carlos V firmó en Toledo los estatutos de la primera Cofradía de la Inmaculada y Felipe II grabó la Inmaculada en su escudo.

En el rey Carlos III recayó la gloria de conseguir para España y los territorios de ultramar el patronazgo de la Inmaculada en 1760, un siglo antes de la definición del dogma.

Cuando Pío IX quiso levantar un monumento en Roma que perpetuase el extraordinario acontecimiento de la definición del dogma de la Inmaculada, dispuso que radicara en la plaza de España.

El 8 de septiembre de 1857 el Papa bendijo el monumento desde el balcón de nuestra Embajada. Pío IX dijo “España ha sido el instrumento de la Providencia divina para allanar el camino de la definición del misterio… tengo la mayor complacencia de venir a la Embajada de Su Majestad Católica por haber sido siempre España la nación más devota de la Virgen y la que más fervoroso culto ha tributado a la Inmaculada Concepción”.

Desde entonces, todos los años, el día 8 de diciembre, se dan cita, en una hermosa ofrenda floral a la Inmaculada, la Iglesia y España.

4. MARÍA, MADRE DE DIOS

El profeta Isaías vaticinó la maternidad divina de María: “He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (Dios con nosotros)” (Is 7, 14).

El arcángel San Gabriel dijo a la Virgen: “Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo… y su reino no tendrá fin. El Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios” (Lc 1, 31-35).

María es reconocida en los evangelios como “la madre de Jesús” (Jn 2, 1). Isabel la proclama “La madre de mi Señor” (Lc 1, 43), antes del nacimiento de Jesús.

La Iglesia ha enseñado siempre que María es Madre de Dios. El símbolo apostólico dice que el Hijo de Dios “nació de María Virgen”.

El concilio ecuménico de Éfeso (431) definió solemnemente que: “no nació primeramente un hombre vulgar de la Santa Virgen, y luego descendió sobre él el Verbo, sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometió a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne… De esta manera los Santos Padres no tuvieron inconveniente en llamar Madre de Dios a la Santa Virgen”.

“Si alguno no reconociere a María como Madre de Dios, es que se halla separado de Dios” (San Gregorio Nacianceno).

El dogma de la maternidad divina de María comprende dos verdades fundamentales:

a) María es verdadera madre de Dios, porque ha contribuido a la formación de la naturaleza humana de Cristo con todo lo que aportan las otras madres a la formación de sus hijos, frutos de sus entrañas.

b) María es verdadera Madre de Dios porque concibió y dio a luz a la Segunda persona de la Santísima Trinidad.

De este extraordinario privilegio de la maternidad divina de María, Santo Tomás deduce“ cierta dignidad infinita” en la Virgen, por su relación íntima con la Santísima Trinidad.

5. VIRGINIDAD PERPETUA DE MARÍA

Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María por el poder del Espíritu Santo. Los relatos evangélicos presentan la concepción virginal como una obra divina: “Lo concebido en ella viene del Espíritu Santo” (Lc 1, 34). “El ángel Gabriel fue enviado por Dios… a una Virgen… y el nombre de la Virgen era María” (Lc 1, 26). “Estando desposada María, su madre, con José, antes de que conviviesen, se halló haber concebido María del Espíritu Santo” (Mt 1, 18).

La Iglesia ha declarado dogma de fe que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto.

El concilio de Letrán del año 649, presidido por el Papa Martín I, recalcó los tres momentos de la virginidad de María cuando enseñó que: “la santa y siempre Virgen María… concibió sin semilla y por obra del Espíritu Santo al mismo Dios Verbo propia y verdaderamente… incorruptiblemente le engendró, permaneciendo Ella, aun después del parto, en su virginidad indisoluble”.

El dogma de la Virginidad de María afirma la integridad corporal de María no sólo en la concepción, sino también en el acto de dar a luz a Jesús. Así como un rayo de sol atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo, de la misma manera el Sol de Justicia, Cristo Nuestro Señor, salió del seno de María guardando su integridad virginal.

La Sagrada Escritura revela implícitamente la virginidad perpetua de María en el relato de la crucifixión cuando Jesús encomienda su Madre a la protección de San Juan: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” (Jn 19, 26). Porque si María hubiese tenido otros hijos, Jesús no hubiera entregado a su Madre a Juan.

Los “hermanos de Jesús”, de los que habla el Evangelio sólo son parientes de Jesús. Nunca se les llama “hijos de María”. Veamos un ejemplo. El evangelista San Mateo narra un hecho extraordinario de la vida de Jesús y las gentes, asombradas, comentan: “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su Madre no se llama María y sus hermanos Santiago y José?” (Mt 13, 55). Pues bien, el mismo evangelista dice: “Había allí mirándole desde lejos muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, entre ellas María Magdalena y María la madre de Santiago y José” (Mt 27, 55-56).

Los “hermanos de Jesús”, pues, no son hijos de la Virgen sino de una mujer llamada María, discípula de Jesús.

6. LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN SANTÍSIMA

La teología católica se basa en la plenitud de gracia testimoniada en San Lucas 1, 28 para probar la asunción corporal y glorificación de María.

inmaculada-04 En la mujer vestida del sol (Apoc 12, 1) ve la teología escolástica la representación de la Madre de Dios glorificada.

El primer escritor eclesiástico que habla de la asunción corporal de la Virgen María es Gregorio de Tours (594).

Se conservan sermones antiguos en honor del tránsito de María. La Iglesia celebra la fiesta del tránsito de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde fin del siglo VII.

Su Santidad Pío XII proclamó el 1 de noviembre de 1950, por la constitución “Munificentissimus Deus”, como verdad revelada por Dios que “la Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, después de terminar el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

El concilio Vaticano II enseña que: “La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el curso de la vida terrena, fue asunta en alma y cuerpo a la gloria celestial, y enaltecida por el Señor como Reina del Universo, para que se asemejara más plenamente a su Hijo, Señor de los que dominan y vencedor del pecado y de la muerte” (Const. dogn, cap VIII, 59).

Es creencia común entre los teólogos que la Virgen María sufrió muerte temporal, no como castigo del pecado, porque ella carecía del pecado original y de todo pecado personal, sino porque la Virgen, sometiéndose a la ley universal de la muerte, quiso semejarse en todo a su divino Hijo, pero no se tienen noticias de dónde murió.

 

San Epifanio, que investigó sobre el final de la vida de María, se vio forzado a confesar: “Nadie conoce su deceso”.

7. LA VIRGEN MARÍA, ESPERANZA DEL MUNDO

Juan XXIII, el primer Papa que leyó la tercera parte del secreto de Fátima, dijo: “En dar a conocer y cumplir el mensaje de Fátima está la esperanza del mundo”.

El mensaje de la Virgen de Fátima en síntesis es el siguiente: “Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrace, prometo la salvación; estas almas serán predilectas de Dios, como flores colocadas por Mí en su trono”.

“Rezad el Rosario todos los días para alcan-zar la paz para el mundo y el fin de la guerra”.

“Sacrificaos por los pecadores y decid mu-chas veces, en especial siempre que hiciereis algún sacrificio: Oh Jesús, es por Vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María”.

“Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas”.

“Es preciso que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados. No ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido”.

“Cuando viereis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieren a mis pedidos, Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia; los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas; por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”.

El cardenal Garrone ha reconocido que María es la única esperanza del mundo: “No hay duda que el gran esfuerzo de misión y conversión que este tiempo reclama, será un esfuerzo mariano o no será nada, o resultará inútil”.

“Si la devoción a Nuestra Señora ha sido siempre esencial para la fe cristiana, hoy día es más indispensable y urgente que en pocos tiempos de la historia de la Iglesia” (Cardenal Ratzinger).

8. LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA VIRGEN MARÍA

El gran apóstol de la devoción mariana de los últimos tiempos, San Luis María Grignión de Montfort, enseña que la verdadera devoción a la Virgen María ha de ser interior, tierna, santa, constante y desinteresada.

Devoción interna, que nace del alma, del corazón, manifestada en el profundo amor que le tenemos y en la estima de sus sublimes grandezas y privilegios.

Devoción tierna, llena de confianza como la de un niño con su buena madre, que acude a ella en todas sus necesidades de alma y cuerpo con toda la sencillez, ternura y confianza del mundo. María es el recurso continuo del cristiano que acude a Ella, sabiendo que siempre le atenderá con delicadeza y ternura.

Devoción santa que lleva al cristiano a evitar el pecado y a imitar las virtudes de María, especialmente su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración castísima, su mortificación en todas las cosas, su pureza divina, su caridad ardiente, su heroica paciencia, su dulzura angelical y su sabiduría divina.

Devoción constante, que afirma al cristiano en el bien y en la perseverancia de las prácticas de devoción, que se opone a las costumbres y máximas del mundo, a las pasiones desordenadas de la carne y a las tentaciones del demonio; una persona verdaderamente devota de la Virgen no es melancólica, escrupulosa ni cobarde.

Devoción desinteresada que inspira al cristiano que no se busque a sí mismo, sino sólo a Dios en su Madre Santísima. El cristiano ama a María no por los favores que recibe de Ella, sino por ser la Virgen digna de ser amada; por eso la ama y le sirve tan fielmente en los disgustos y sequedades como en las dulzuras y fervores sensibles; lo mismo sobre el Calvario, como en las bodas de Caná.

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

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