Contracorriente

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Sacerdotes y religiosos indignos

13 jueves Mar 2014

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Monseñor Michel di Falco aprobó oficialmente las apariciones de la Virgen María, entre los años de 1667 a 1718, a una joven de 17 años. Entre otras cosas la Virgen pidió a María Benoile que amonestara a los sacerdotes y religiosos infieles a sus compromisos sagrados.

También en las apariciones del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque y de la Divina Misericordia a santa Faustina Kovalska el Señor se queja de la infidelidad de los sacerdotes, religiosos y religiosas. La beata Jacinta de Fátima decía: “Pida mucho por los pecadores! ¡Pida mucho por los sacerdotes! ¡Pida mucho por los religiosos! Los sacerdotes solo deberían ocuparse de las cosas de la Iglesia. Los sacerdotes deben ser puros, muy puros. La desobediencia de los sacerdotes y de los religiosos a sus superiores y al Santo Padre apenan mucho a Nuestro Señor”.

videntes garabandaPero sobre todo en las apariciones de la Virgen de Garabandal (1961-1965) a las niñas Conchita González, Mari Loli Mazón y Jacinta González, de doce años, y Mari Cruza de once, es donde aparece más dramática la voz del Cielo. El 18 de junio de 1965, las niñas dieron este comunicado: “Mensaje que la Stma. Virgen ha dado al mundo por intercesión del Ángel San Miguel: El Ángel ha dicho: Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi Mensaje del 18 de octubre (1961) os diré que este es el último. Antes, la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas.

A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros, con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras Él os perdonará. Yo, Vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente, y Nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús.”

Que nosotros sepamos, la Iglesia no ha emitido su juicio definitivo sobre los acontecimientos de Garabandal. La comisión diocesana de la diócesis de Santander elaboró un informe que desconocemos. Aniceta, madre de Conchita González se quejaba tristemente de que le habían obligado a su hija a firmar un folio en blanco. El padre Laffiner, dominico francés que asistió a una docena de éxtasis, escribió:”Escuchad bien esto cuando mi declaración acabó (se hacía por otra parte en un restaurante, lo que era un escándalo en materia canónica) me dijo: “Firme”. He aquí mi respuesta: “No firmo”. Entonces vi lo que nunca hubiera podido suponer, con un bolígrafo, en letras mayúsculas, firmó con mi nombre y apellido… ¡Eso se llama en derecho civil falsificación! Cuando unos amigos de Alemania pasaron más tarde por Santander, se les probó que yo había declarado contra Garabandal y que mi declaración ¡estaba firmada con mi nombre!”

Los sucesos de Garabandal fueron presenciados por miles de personas de distinta condición: canónigos, sacerdotes, teólogos, médicos, psiquiatras, abogados, amas de casa, humildes labradores. La inmensa mayoría se convencieron de la autenticidad de las apariciones. El neuropsiquiatra Dr. Ricardo Puigcernau afirmó: “Según el punto de vista estrictamente científico, no se puede negar la posibilidad de una causa sobrenatural en todos estos fenómenos.” El Dr. Morales, psiquiatra que influyó mucho en los miembros de la comisión diocesana, manifestó durante las apariciones que los éxtasis de las niñas no eran más que una simple catalepsia colectiva, vulgares fenómenos histéricos. Años más tarde, reconoció su error y dijo: “Garabandal no es algo nuevo, sino la continuación de Lourdes y Fátima. Si los hombres hubieran aceptado los mensajes de estas apariciones, Garabandal no hubiera sido necesario”.

Las estadísticas de la Iglesia confirmaron las palabras de la Virgen Santísima. De 1964 a 2004 abandonaron su ministerio 69.063 sacerdotes. Son muchos. No disponemos de la cifra de religiosas y religiosos que rompieron su compromiso con Cristo durante estos años. En 1977 el entonces cardenal Joseph Ratzinger afirmaba: “Los caminos errados que se han tomado después del Concilio nos han traído esta situación de verdadera catástrofe.” Pablo Vl dijo que el humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia y que estamos en “los tiempos de auto demolición de la Iglesia”. Es urgentísimo difundir y poner en práctica lo que pide la Virgen Santísima en las apariciones reconocidas por la Iglesia. En su primer mensaje del 18 de octubre de 1961 en Garabandal la Virgen dijo: “Hay que hacer muchos sacrificios y mucha penitencia y tenemos que visitar mucho al Santísimo. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande.”

De Garabandal quedan pendientes tres grandes acontecimientos futuros: un aviso, un milagro y un castigo condicional. Pregunto: ¿No se puede reanudar el proceso de la comisión diocesana y completarlo con el testimonio de las videntes, que son hoy respetables madres de familia, en torno a los 60 años? Porque en Garabandal ocurrieron cientos de éxtasis, caídas y caminatas estáticas contra toda lógica y leyes físicas, el “milagrucu” de la comunión visible y la muerte misteriosa y repentina del P.Luis Mª Andreu, cuyas últimas palabras fueron: “¡Qué regalo me ha hecho la Virgen! ¡Qué suerte tener un Madre así en el Cielo! No hay que tener miedo a la vida sobrenatural. Hoy es el día más feliz de mi vida.”

Se han publicado muchos libros y vídeos sobre Garabandal. En uno de ellos de su testimonio Joe Lomangino, natural de Nueva York. A los 16 años perdió los ojos a consecuencia de un accidente, y también fue necesario cortarle el nervio olfativo. En ese estado, su familia decidió que visitara Italia. Hizo el viaje con un amigo. Lomangino por aquellos días era un joven mundano. Su amigo le habló del P.Pío y fueron a visitarle a san Giovanni Rotondo en 1963. Sintió el deseo de confesarse con el Padre y quedó anonadado cuando el confesor le recordó pecados que había cometido y olvidado completamente. Después de una bendición del Padre, Lomangino recobró el olfato. En una conversación posterior Joe le preguntó al P. Pío si era cierto que la Virgen se aparecía en Garabandal, que tenía miedo de ir por si era una cosa del diablo y perdía la fe que había recuperado. La respuesta fue. “Si, puedes ir”.

El arzobispo de Jalapa, México, escribía el 8 de junio de 1966 al Padre Morelos lo siguiente: “El hecho de que el padre Pío, reconocido por su virtud, su ciencia y su unión con la Santa Sede, apruebe las apariciones y anime a las cuatro pequeñas videntes a propagar el mensaje de la Santísima Virgen, es una prueba de la veracidad de estas.” La beata Teresa de Calcuta era amiga de las videntes.

SS Benedicto XVI, en su carta a los obispos del 12 de marzo con motivo del escándalo farisaico producido por el levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos ordenados por Monseñor Lefebvre ha dicho: “Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque (…) A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual se puede tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele – en este caso el Papa – también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio sin temor ni reservas” En esas estamos: También han sido obispos y sacerdotes los que han atacado al Vicario de Cristo.

“Señor, envíanos, envíanos monjas, envíanos sacerdotes, defiéndenos de la idolatría, de la idolatría de la vanidad, de la idolatría de la soberbia, del la idolatría del poder, de la idolatría del dinero. Y nuestra oración es para preparar estos corazones para que puedan seguir de cerca a Jesús”. (Santo Padre Francisco 3, 3,2014)

Meditemos profundamente los mensajes de la Virgen y pongamos en práctica lo que nos pide a cada uno de nosotros.

                                                                                                                             P. Manuel Martínez Cano, mCR

Los Jóvenes de san José

13 jueves Mar 2014

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Estuve con los Jóvenes de San José la noche del sábado en las periferias existenciales de Barcelona: Hombres y mujeres que viven en las calles o lugares miserables de la ciudad condal. Personas sin trabajo que reciben con mucho cariño y entusiasmo a los jóvenes que les llevan comida, ropa y, sobretodo, el amor cristiano, de la virtud teologal de la caridad, que nos  hace a todos hermanos. Hermoso apostolado que debería extenderse a otras provincias españolas.

jovenes de san joseHablé con varias personas que hacían cola para recoger su comida. La mayoría eran de Barcelona, pero había también de Lugo, Oviedo, Burgos, Ciudad Real, Cuenca; y de otros países: Holanda, Suiza, Marruecos, Brasil, Perú y Bolivia. Todos contentos y felices y muy agradecidos a los Jóvenes de San José. Me hubiera gustado que las televisiones hubieran transmitido la cara de alegría de un anciano que recogía una manta. Impuse varios escapularios y repartimos medallas milagrosas. Al final, un joven les predicó una plática.

Estos jóvenes son dignos de admiración. Este es el apostolado que pide el Santo Padre Francisco. Ante un mundo que se está pudriendo por un hedonismo bestial con el botellón, las drogas, los espectáculos pornográficos, los Jóvenes de San José están hasta las cuatro de la madrugada trabajando por Cristo y su Iglesia. Por la salvación de las almas.

¿De donde han salido estos Jóvenes de San José? Los fundadores fueron educados y formados en el Colegio Corazón Inmaculado de María, fundado por el Padre José María Alba Cereceda SJ, un jesuita rebelde de la estirpe de San Ignacio, que hubiera entusiasmado al Santo Padre Francisco si se hubieran conocido. Con su Lammbreta recorría los barrios de Barcelona: las periferias geográficas y existenciales; de su dinámico apostolado, nacido de sus largas horas de oración, se dice que han salido más de cien vocaciones: de la Unión Seglar de San Antonio María Claret, la Asociación Juvenil de la Inmaculada y San Luis Gonzaga, los Ejercicios de San Ignacio, los retiros, los cenáculos, colonias, campamentos, colegio, peregrinaciones, Adoración Nocturna (hoy se conservan catorce turnos fundados por el P. Alba). Entre las vocaciones veintitrés son de vida contemplativa. En Perú hay cuatro misioneros de Cristo Rey pescados por el P. Alba en cuatro barrios distintos y distantes de Barcelona.

Los Jóvenes de San José cuentan con una nueva sección: Los Hijos de San José. Hombres y mujeres, jóvenes y niños que apoyan la acción directa con oraciones y sacrificios. Cualquier lector puede apuntarse y el Señor le bendecirá.

                                                                                                              P. Manuel Martínez Cano, mCR

Ciencia y Dios

05 miércoles Mar 2014

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 Hemos demostrado la existencia de Dios con argumentos de razón. Sin embargo, se suele decir que la ciencia ha demostrado que Dios no existe. Afirmación falsa. La ciencia moderna no dice nada de la existencia o no existencia de Dios. La ciencia moderna ha limitado voluntariamente su campo de experimentación a lo que sólo se puede medir, pesar, cuantificar. Lo que no recogen las balanzas, microscopios, espectroscopios, no interesa a la ciencia. La ciencia sólo analiza lo material.

 DIOS 2La ciencia moderna reconoce que no está cualificada para probar la existencia de algo trascendental y espiritual porque transciende sus métodos de investigación. No se puede  medir o pesar un ser espiritual. La ciencia no niega la existencia de Dios porque no tiene como objeto de investigación la existencia de seres espirituales.

“Es altamente probable que todas nuestras teorías científicas sean erróneas. Las que hemos aceptado pueden ser comprobadas dentro de nuestros límites de observación. Por tanto, la verdad en la ciencia es una verdad pragmática, que mañana puede convertirse en un error; sin embargo, la verdad de la existencia de Dios es una verdad absoluta que perdurará siempre” (S.W.N. Sullivan).

2. CONTRADICCIÓN CIENCIA-RELIGIÓN

 La verdadera ciencia no ha contradecido nunca a la religión; porque Dios (suprema Verdad) es el autor de la ciencia y de la religión, de las verdades científicas y de las verdades religiosas, y Dios no se puede contradecir.

 Max Planck, Premio Nobel de Física, afirma: “No se da contradicción alguna entre la Religión y las Ciencias Naturales; ambas son perfectamente compatibles entre sí”.

“No sólo no hay contradicción entre ciencia y fe, sino que mutuamente se ayudan y complementan” (Manuel Carreira S.J., Doctor en Ciencias Físicas).

“Contraponer la ciencia con la religión, es cosa de gente poco experta en uno u otro tema” (Paul Sabatier, Premio Nobel).

Su Santidad Juan Pablo II afirmó en la Universidad de Madrid: “La Ciencia y la fe no son opuestas, sino convergentes en el descubrimiento de la realidad integral que tiene su origen en Dios”.

Vintilia Horia, Catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, ha dicho: “Es falso creer que la fe es algo perteneciente al pasado más remoto de nuestra civilización. Yo sostengo lo contrario. Hoy día la mayor parte de los científicos, empezando por los físicos nucleares, tienen una actitud muy respetuosa ante la Religión, o son ellos mismos cristianos practicantes”.

 3. DESARROLLO CIENTÍFICO Y RELIGIÓN

 La Religión no es un obstáculo para el desarrollo científico, como dicen los indocumentados.

 Es evidente que el Universo no puede reducirse a simple física, y que debemos compaginar las verdades filosóficas, religiosas y científicas que conocemos. Einstein decía: “Si la religión sin ciencia es ciega, la ciencia sin religión cojea”.

Para emitir un juicio auténtico y verdadero sobre la creación hacen falta todas las aportaciones de los diversos campos del saber y obtener una síntesis completa de lo que es el Universo y nuestro papel en él. La posición correcta ha de ser de mutuo respeto y de circunscribirse, ciencia y religión, a su propio terreno. Así no hay conflicto.

El científico J.A. Wheeler ha reconocido que: “En contenido y utilidad el conocimiento científico es una fracción infinitesimal del conocimiento natural”.

Newton, genial físico, astrónomo y matemático, fundador de la física teórica clásica, afirmó: “Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del Universo no han podido sino salir del plan de un Ser omnisciente y omnipotente”.

Marconi, inventor de la telegrafía sin hilos, Premio Nobel: “Lo declaro con orgullo: soy creyente. Creo en el poder de la oración y creo no sólo como católico sino también como científico”.

Gregorio Marañón, insigne médico y biólogo, ha dicho: “Es evidente que la Ciencia, a pesar, de sus progresos increíbles, no puede, ni podrá nunca, explicárnoslo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy nos parece inexplicable; pero la raya fronteriza del saber, por muy lejos que se lleve, tendrá siempre un infinito mundo misterioso a cuya puerta llamará  angustiosamente nuestro ”por qué» sin que nos den otra respuesta que una palabra: “Dios”.

4. TESTIMONIOS DE CIENTÍFICOS

 La ciencia moderna reconoce que no está cualificada para hablar de Dios. Sin embargo, científicos de todos los tiempos y de todos los campos de experimentación científica han manifestado públicamente su fe en Dios.

 Cauchy, gran matemático, dijo: “Soy cristiano, es decir, creo en la divinidad de Jesucristo, como todos los grandes  astrónomos, todos los grandes matemáticos del pasado. Soy católico. Y si me preguntáis la razón de ello, veréis que mi convicción no es el resultado de prejuicios de nacimiento, sino de un estudio profundo. Mis convicciones religiosas están profundamente arraigadas en mi espíritu y mi corazón; ellas son ante mis ojos verdades mucho más inamovibles que la del cuadrado de la hipotenusa y el teorema de Mac Laurin”.

Kepler, uno de los mayores astrónomos, afirma: “Dios es grande, grande en su poder, infinito en su sabiduría… Día vendrá en que podremos leer a Dios en la Naturaleza, como lo leemos en las Sagradas Escrituras”.

Linneo, fundador de la Botánica Sistemática, ha dicho: “He visto pasar de cerca al Dios eterno, infinito, omnisciente y omnipotente y me he postrado de hinojos en adoración”.

Gauss, uno de los más grandes matemáticos y científicos alemanes: “Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en todo nuestro quehacer sólo hemos podido columbrar”.

Liebig, famoso químico: “La grandeza e infinita sabiduría del Creador la reconocerá realmente sólo el que se esfuerce por extraer ideas del gran libro que llamamos Naturaleza”.

Robert Mayer, gran científico naturalista, colaboró en la fundamentación de la ley de la conservación de la energía: “Acabo mi vida con una convicción que brota de lo más hondo de mi corazón: la verdadera ciencia y la verdadera filosofía no pueden ser otra cosa que una propedéutica de la religión  cristiana”.

Edison, el inventor más fecundo, 1.200 patentes: “Mi máximo respeto y mi máxima admiración a todos los ingenieros, especialmente al mayor de todos ellos: Dios”.

Schleich, célebre cirujano: “Me hice creyente a mi manera por el microscopio y la observación de la naturaleza, y quiero, en cuanto esté a mi alcance, contribuir a la plena concordia entre Ciencia y Religión”.

Millikan, gran físico, Premio Nobel: “Puedo, de mi parte, aseverar con toda decisión que la negación de la fe carece de toda base científica. A mi juicio, jamás se encontrará una verdadera contradicción entre la fe y la ciencia”.

Eddington, famosísimo astrónomo: “Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturista. Todos ellos fueron filósofos muy mediocres”.

Einstein, fundador de la Física contemporánea, teoría de la Relatividad, Premio Nobel: “A todo investigador profundo de la naturaleza no puede menos de sobrecogerle una especie de sentimiento religioso, porque le es imposible concebir que haya sido él el primero en haber visto las relaciones delicadísimas que contempla. A través del universo incomprensible se manifiesta una inteligencia superior infinita”.

Planck, fundador de la teoría de los “cuanta” de la Física moderna, Premio Nobel: “Nada, pues, nos lo impide y el impulso de nuestro conocimiento lo exige… relacionar mutuamente el orden del universo y el Dios de la Religión. Dios está para el creyente en el principio de sus discursos, para el físico en el término de los mismos”.

Schrödinger, creador de la mecánica ondulatoria, Premio Nobel: “La obra maestra más fina es la hecha por Dios, según los principios de la mecánica cuántica”.

Mathaway, padre del cerebro electrónico: “La moderna física me enseña que la naturaleza no es capaz de ordenarse a sí misma. El universo supone una enorme masa de orden. Por eso requiere una ”Causa Primera» grande, que no está sometida a la segunda ley de la transformación de la energía y que, por lo mismo, es sobrenatural».

James Jeans, matemático, físico y astrónomo: “La moderna teoría científica nos fuerza a pensar en un Creador que trabaja fuera del tiempo y del espacio, pues, éstos forman parte de su Creación, cabalmente como un artista está fuera de su lienzo”.

H. Poincaré: “El azar no es más que la medida de nuestra ignorancia”.

P. Carreira, Profesor de Física y Astronomía, en la Universidad de Carroll de Cleveland, E.E.U.U.: “Tenemos pues una perfecta concordancia entre la ciencia moderna y la idea bíblica y cristiana de la Creación. El universo comienza por creación. El concepto de creación está en perfecto acorde con la Física y la Astrofísica modernas”.

Jean Heidmann, astrónomo titular del Observatorio de París, publicó en 1.973 un libro titulado “Introducción a la Cosmología” en el que después de muchas páginas de fórmulas matemáticas, termina hablando del origen de la materia y dice: “Esto es en toda su sencillez el ”fiat lux», expresión bíblica del momento de la Creación».

Pascual Jordán, español de nacimiento, Catedrático de Física Atómica en la Universidad de Hamburgo: “La Física Moderna no sostiene ya más un concepto materialista del Universo, basado en la negación de la existencia de Dios”.

Baltasar Rodríguez-Salinas, Catedrático de Teoría de Funciones en la facultad de Ciencias Matemáticas de Madrid: “Yo soy también católico, como la mayor parte de todos los grandes astrónomos, todos los grandes físicos, todos los grandes matemáticos; y si me preguntan la razón, diré que mis convicciones son el resultado, no de prejuicios de nacimiento, sino de un examen profundo”.

 Pasteur: “Porque he estudiado mucho, tengo la fe de un bretón; si hubiese estudiado más, tendría la fe de una bretona” (Bretaña es una región muy católica de Francia).

Bernard Lovell, el astrónomo de Ioddrell Bank: “Nadie se atreve hoy a formular teoría de tipo positivista o materialista sobre el origen o el fin del universo”.

 Wernher Von Braun, el genio de los vuelos espaciales: “Por encima de todo está la gloria de Dios, que creó el gran universo que el hombre y la ciencia van escudriñando e investigando día tras día en profunda adoración.

Hoy, más que nunca, la supervivencia -la de usted, la mía y la de nuestros hijos- depende de nuestra adhesión a los principios éticos. Solamente la ética decidirá si la energía atómica ha de ser una bendición o el origen de la destrucción total de la humanidad. ¿De dónde procede el deseo de actuar con arreglo a los principios de la ética? ¿Qué es lo que nos hace desear ser morales? Creo que hay dos fuerzas que nos impulsan. Una de ellas es la creencia en el Juicio Final, en el que tendremos que dar cuenta de lo que hicimos con el gran don que nos concedió Dios: la vida terrenal. El otro es la creencia en un alma inmortal, un alma que disfrutará de la recompensa o sufrirá el castigo decretado en el Juicio Final. La creencia en Dios y en la inmortalidad es lo que nos da la fuerza moral y la orientación ética que necesitamos prácticamente para todas las acciones de nuestra vida cotidiana. En nuestro mundo moderno, mucha gente parece experimentar la sensación de que, en cierto modo, la ciencia ha dejado anticuadas o fuera de lugar las ideas religiosas. Pero yo creo que la ciencia reserva una verdadera sorpresa a los escépticos. La ciencia, por ejemplo, nos dice que nada en la naturaleza, ni la más ínfima partícula, puede desaparecer sin dejar rastro. Hay  que pensar acerca de esto. Si se hace así los pensamientos acerca de la vida no volverán a ser ya los mismos. La ciencia ha descubierto que nada puede desaparecer sin dejar rastro. La naturaleza no conoce la extinción. Sólo sabe de la transformación. Entonces, si Dios aplica este principio fundamental a las partes más diminutas e insignificantes de su universo, ¿no es lógico suponer que lo aplique a la obra maestra de su creación: el alma humana? Yo creo que sí lo es. Y todo lo que la ciencia me ha enseñado y continúa enseñándome refuerza mi creencia espiritual después de la muerte. Nada desaparece sin dejar rastro. En esta era de vuelos espaciales y fisión nuclear, el uso del poder requiere un clima moral y ético que -francamente- no creo poseer ahora. Solamente podemos alcanzarlo a través de muchas horas de esa profunda concentración que llamamos oración. Me pregunto: ¿estamos dispuestos a hacerlo? Yo me esforzaré por ello. La oración puede ser el más duro de todos los trabajos…, pero ciertamente es el más importante de todos los que podamos realizar».

5. RETAZOS DE LA HISTORIA DE LA CIENCIA

COLÓN Y VESPUCCIO

 Colón descubrió América. Pero América no ostenta su nombre; solamente una joven nación, Colombia, está consagrada a su memoria. Por una de esas muchas ingratitudes de la Historia, aquellas tierras recién descubiertas fueron bautizadas con el nombre de un oscuro escritor, Américo Vespuccio, que por treinta y dos páginas de reportaje se compró la inmortalidad y llegó a ser el padrino de dos continentes.

 Algo semejante está sucediendo con la Ciencia. Mientras que la profesión de fe de todos los científicos de primera magnitud se olvida fácilmente, o se pasa por alto, una caterva de científicos de tercer orden quieren apagar las luces de las estrellas y borrar de la Creación la firma brillante de su Creador; y todo eso en nombre de una Ciencia cuya exclusiva agencia o representación pretenden poseer.

¿Podéis decirme el nombre solamente de algún gran científico inventor que no creyera en Dios?

Cuando formulé esta pregunta a una turba de muchachos en un campamento, uno me respondió:

Einstein

Pero Einstein, amigo mío, no fue exactamente uno de esos bienhechores de la humanidad a los que llamamos sabios-inventores. Einstein se quedó toda su vida en la torre de marfil de la teoría. Dicen, es verdad, que su fórmula E=MC2 es la más grande que se haya humanamente encontrado. Pero entre enunciar esa fórmula y encontrar el modo de convertir toda esa materia en energía hay un poema de horas-hombre, un bosque de ciclotrones, un Himalaya de dificultades, un ejército de trabajadores que tuvieron que quemarse las cejas en muchas noches y gastar millones de dólares para lograrlo.

Sin embargo, ¿quién ha puesto en circulación esa especie de que Einstein no creía en Dios?

Eso ha sido una bribonada de ciertos periodistas. De los escritos íntimos de Einstein se desprende, sin lugar a dudas, que creía efectivamente en Dios. La figura mental de Dios (pero ¿acaso puede haber una?) no era, decía él, comparable a la de ciertos teólogos, de la misma manera que su imagen mental del espacio (¿puede haber también una imagen del espacio matemático einsteniano?) no era semejante a nada en el mundo; pero ciertamente Einstein creía en Dios y tenía -escribe Joseph Philips en Pathfinder -una inquebrantable fe en Él. Cuando en medio de sus lucubraciones se encontraba en un complicado laberinto se preguntaba: «¿Es posible que Dios haya creado el mundo según esta pauta? Y esto le bastaba para cambiar a priori de orientación y ponerse a buscar una fórmula más simple. Porque, como decía él: “Dios es sutil, pero no puede ser picarillo. ”Fue Einstein quien definió la luz como “la sombra de Dios”.

ESTAMOS EN BUENA COMPAÑÍA

 Hasta ahora, todos los grandes científicos bienhechores de la humanidad han creído en Dios.

 Y sólo se da la curiosa circunstancia de que el camino por donde avanza la Ciencia está empedrado de nombres católicos. Ya lo verás:

La Ciencia necesita mediciones exactísimas, y para mediciones exactas necesitas un Nonius o un Vernier. Pues bien: tanto Nonius como Vernier, cuyos nombres están ligados a sus inventos, eran católicos.

La Ciencia resuelve una cantidad de problemas gráficamente, y para eso usa las coordinadas cartesianas, que son un bonito regalo hecho a la Ciencia por un católico: Descartes.

Cuando mides la tensión eléctrica en voltios no te creas que estás por ello rindiendo un homenaje a aquel bufón trágico, Voltaire. ¡Oh, no! Aquel aficionado que se creía saber tanto ni siquiera sospechó la existencia de sutilezas tales como una corriente eléctrica. El conocimiento que tenía Voltaire de la Ciencia no te habría bastado para pasar el bachillerato elemental. Los voltios se llaman así en honor a un renombrado científico italiano y católico de primera clase, Volta, quien solía decir: “Yo veo a Dios por todas partes.”

SACUDIDAS ELÉCTRICAS

Cuando necesitas, en cambio, medir la intensidad de la corriente eléctrica, usarás amperios, recordando con ello a uno de los más grandes genios universales de la historia. Ampère, que al mismo tiempo que un gran físico, era químico, naturalista, astrónomo, matemático, humanista, escritor, poeta; era un hombre completo, y por consecuencia, un hombre entusiásticamente religioso. Ampère fue un fervoroso católico que sabía manejar las cuentas de su rosario tan bien como sus baterías y microscopios, y que exclamaba: “¿Qué son todas nuestras inducciones científicas? Solamente la verdad de Dios permanece eternamente.»

El campo eléctrico es particularmente adaptado para dar sacudidas al incrédulo, porque sucede que si este señor ha de servirse mucho de la electricidad, como lo esperamos, tendrá que estar echando pestes constantemente contra tantos fanáticos católicos que le han invadido el campo. El pobre hombre no sólo tendrá que usar voltios y amperios, sino que de cuando en cuando le convendrá usar un galvanómetro y recurrir a la galvanoplastia, o, en la peor de las hipótesis, al menos tendrá que echar mano de alguna chapa galvanizada, y resulta que Galvani era también católico. Si tiene que usar medidas electrostáticas, no se tomará el fastidio de servirse de los ergs y dyns, que le resultarán demasiado engorrosos, sino que probablemente usará su múltiplo 3 x 109, que casualmente lleva el nombre de Colomb, un comprometedor buen católico.

SUMA Y SIGUE

Hasta hace algunos años, si ese señor tenía que mandar a los electrones para un recado a través del espacio, se veía precisado a usar el coherer de Branly. ¡Y qué buen católico fue Branly! Ahora, naturalmente, no necesitará un aparato tan anticuado, sino que mandará un marconigrama, cuyo nombre consagra para siempre al gran pionero católico de la telegrafía sin hilos: Marconi.

Pero hay una realización eléctrica que se ha ganado una devoción especial hasta de los comunistas: la dínamo. ¡Oh! La dínamo es el emblema del poder y de la eficiencia, hasta el punto de que el gran estadio de Moscú lleva el nombre de “Estadio Dínamo”, y a los atletas rusos se los llamaba “dínamos”, y efectivamente resultaban tan macizos y pesados como una de ellas. Sin embargo en su exuberancia se habían olvidado de aquel buen ingeniero italiano, Pacinotti, que regaló la dínamo a la humanidad. (Naturalmente ellos dicen que fue Popoff). Pero para conocer algo sobre dínamos, el racionalista tiene que saber algo sobre las corrientes de Foucault, que llevan el nombre de León Foucault, inventor del giroscopio, y que, digámoslo de paso, fue un católico practicante.

SUMA Y SIGUE

Los acumuladores de tu coche no son muy diferentes del primer acumulador ideado por Planté, un católico.

Las líneas de Fraunhofer en el espectro recuerdan a otro católico que fue pionero en el análisis espectral.

La rueda de Fizeau nos recuerda a aquél que midió la velocidad de la luz mediante un ingenioso procedimiento, y que era un católico práctico y convencido, que nunca se avergonzó de su fe en tiempos de cobardía y apostasía.

Si usas el número de Avogadro, no te olvides de que su titular fue un católico.

Si usas un barómetro, no te olvides tampoco de Torricelli, su inventor, que era otro buen católico.

SUMA Y SIGUE

Si te pones enfermo y el doctor tiene que aplicarte un estetoscopio al pecho, da las gracias a Laennec, un reputado médico católico, por la invención de ese instrumento.

Si en el cacharrito había algunas piezas de plástico, no te olvides de que la baquelita, el primer plástico, lleva el nombre del reverendo padre Bakel, nada menos que un sacerdote católico, precursor de la industria de los plásticos.

Si sigues acatarrado o enfermo, tal vez tengan que sacarte una radiografía; pero, aunque “rayos X” sea más fácil de pronunciar, su verdadero nombre es rayos Roentgen, en honor de su descubridor católico.

Y como una cosa lleva a la otra, acaso se te ocurra pensar en las radiaciones que emiten los cuerpos radioactivos; en ese caso recuerda que se los llama rayos Becquerel en honor de un excelente católico, Henri Becquerel, que los descubrió y los estudió en las sales del uranio.

SUMA Y SIGUE

En astronomía el firmamento está constelado de nombres católicos, desde Copérnico, un canónigo de Frauenburg y Galileo -porque no te olvides de que Galileo es nuestro y muy nuestro, mi joven amigo, aunque sus méritos no hayan sido, después de todo, tan grandes como han pretendido hacérnoslo creer- hasta Sacheiner, Boscovich, De Vico, Secchi y -se da la circunstancia de que todos éstos eran nada menos que padres jesuitas-, Cassini, Gassendi, La Place, Leverrier (el descubridor de Neptuno) y el autor de la teoría que hoy priva del “universo en expansión”, el reverendo padre Lemaître.

El fundador de la Geología moderna era un católico, el obispo Stensen. Y dentro de la Geología, si tienes que estudiar los sistemas de cristalización, rinde tributo al fundador de la cristalografía, un sacerdote católico llamado padre Haüy.

Cuando vayas al cine no sé si te quedará tiempo para pensar alguna vez en los hermanos Lumière, los fundadores del séptimo arte, que eran ambos católicos, y por cierto que, después de haber inventado la cinematografía en 1.894, fueron todavía capaces de desarrollar la primera placa fotográfica en colores en 1.907.

SUMA Y SIGUE

Si eres evolucionista, no te des demasiado importancia. Tu “Ciencia” está toda sembrada de nombres católicos.

Lamark, y no Darwin, es el verdadero fundador de la teoría de la evolución, y Lamark era un buen católico. (Darwin no lo era, pero ciertamente creía en Dios). Todos los evolucionistas deberían aprenderse de memoria las palabras de Darwin al fin de su “biblia de la evolución” Origen de las Especies (capítulo XIV): “Hay una verdadera grandeza en este modo de ver la vida, con sus varios poderes, como inspirada originalmente por el Creador,  en unas cuantas formas o tal vez en una; de modo que desde ese sencillo origen infinitas formas han ido desenvolviéndose”.

Y si verdaderamente estás interesado en mutaciones, variaciones, etc., tienes que aprenderte las leyes de Mendel, pero no te olvides de que Mendel era no solamente un católico, sino un monje, un prior agustino que realizó sus experimentos en los jardines de su monasterio.

SUMA Y SIGUE

Si eres matemático, recuerda que Vieta, un católico, es el padre del Álgebra moderna; que Tartaglia, otro católico, fue el primero en resolver las ecuaciones cúbicas; que Cavalieri, un gran católico, fue el primero en demostrar el teorema de Papus; que Clavius, un jesuita, es llamado el Euclides del siglo XVI; que Descartes y Pascal eran católicos; que Cauchy, aquel genio cumbre de las matemáticas, fue también “un admirable tipo del verdadero sabio católico”; y aunque es verdad que Hermite -que resolvió la ecuación de quinto grado, probó que “e” es trascendental y contribuyó tanto y tan originalmente a las matemáticas- había olvidado por algún tiempo la práctica de su religión, sin embargo volvió a revitalizar su fe católica gracias al influjo del gran Cauchy.

Y si un día te rescatan de un accidente, o sencillamente te llevan a dar un paseito en helicóptero, experimenta un poco de gratitud hacia los dos católicos, La Cierva y Sikorsky (Sikorsky no es católico romano, pero es ferventísimo ortodoxo), que lo planearon.

¿Has oído hablar alguna vez de Avogadro, Ampère, Lavoisier, todos católicos? ¿Has oído hablar de Gassendi, Ricci, Picard, todos ellos sacerdotes? ¿Has oído hablar alguna vez de Malpighi, Fallopius, Schwann, Vesalius, Claude Bernard, Müller, Fabre, fundadores pioneros, grandes figuras en los varios campos de la Ciencia, y todos ellos católicos? ¿Has oído decir alguna vez que un diácono, Flavio de Amalfi, inventó el compás magnético; y un fraile, Despina, las gafas; y el papa Silvestre II, el reloj de péndulo; y un católico seglar, Gutenberg, los tipos movibles o la imprenta moderna; y que un canónigo, Copérnico, afirmó la rotación de la tierra; y que cierto católico llamado Colón descubrió nada menos que América? ¿Y has oído en alguna ocasión que el señor Tal y Cual -pon aquí el nombre de ese periodista, o de ese autor, o de ese tratadista de historia, o de ese profesor-, un caballero muy bien conocido en su casa, especialmente a la hora de comer, ha descubierto nada menos que la Iglesia Católica ha sido siempre oscurantista? ¡Qué bonito!

PUNTO FINAL

En el oscuro Medioevo fue la Iglesia Católica la que mantuvo en vida los escasos focos de saber: las abadías de Fulda, Saint-Gall, Cluny; las escuelas de París, Orleans, Cambrai, Chartres.

Ya desde el siglo XII los Papas empezaron a fundar universidades en Europa. Y esa ingrata Europa ya se ha olvidado de que fue la Iglesia la que le  enseñó a leer, contar, escribir, construir, arar, injertar, cultivar el trigo y la viña.

En el siglo XIV, gracias a la Iglesia, Europa tenía ya sesenta y cuatro universidades.

Y si del círculo de los católicos pasamos a otro más amplio, al de los creyentes cristianos, la letanía se enriquece con los grandes Newton, Kelvin, Edison, etc… hasta formar un imponente desfile.

Sin duda el siglo XIX fue el peor en este aspecto; sin embargo Eymeieu, que se tomó la molestia de estudiar las convicciones religiosas de 432 sabios de dicho siglo, halló los siguientes resultados: 367 creyentes, 15 agnósticos (escépticos moderados), 34 cuyas opiniones nos son desconocidas y 16 ateos, de los cuales solamente 5 pueden ser considerados como pioneros de la Ciencia.

Por lo que se ve, estamos en muy buena com-pañía y no sentimos la menor tentación de chaquetear y pasarnos a las filas de los monos.  Mons. Oliver Sandbow

La libertad y la Iglesia

05 miércoles Mar 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

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El que odia es esclavo de su pecado. El que miente es también un esclavo. Sólo la verdad nos hace libres. Hacer el bien llena de gozo. La perfección de la libertad está en amar a Dios y al prójimo. A más amor más felicidad. El que se esclaviza con el odio, vive desesperado. La obligación de hacer el bien no disminuye la libertad sino que la perfecciona. El que se deja arrastrar por el odio no descansa ni un momento. La elección arbitraria de hacer el mal rebaja a las personas al estado animal. El libertinaje no es libertad. La libertad hace al hombre imagen de Dios porque Dios es libre y hace libres a los que cumplen su ley de amor.

vaticanoLa libertad no es una autonomía para hacer lo que uno quiera. Una libertad sin normas que cumplir no sería libertad, sino la negación de la libertad. Los medios de comunicación social anticatólicos calumnian cuando dicen que ser católico es renunciar a la libertad, porque tenemos que cumplir muchos mandamientos y preceptos. Hacer el mal no es libertad. Libertad es hacer el bien. Y Cristo y la Iglesia nos mandan hacer el bien. San Pablo dice: “Para que gocemos de libertad, Cristo nos ha hecho libres… Habéis sido llamados a la libertad”.

Libertad no es anarquía, ni subjetivismo caprichoso. Anarquía y subjetivismo es libertinaje. Tanto si soy cristiano como agnóstico o ateo tengo que comportarme moralmente, según la norma de la ley natural grabada por Dios en los corazones. Pero siempre será más libre la persona que vive de fe, esperanza y caridad. Porque los que no quieren obedecer a Dios son dominados por las pasiones desordenadas que quitan la libertad. El libertinaje sin Dios es la esclavitud de los cuerpos y de las almas.

La Iglesia siempre ha defendido la libertad. El Evangelio de Cristo es un mensaje de libertad y una fuerza de liberación. Contra el protestantismo, que dice que el hombre no es libre psicológicamente, la Iglesia enseña que el hombre es libre psicológicamente. Contra el liberalismo, que enseñó que el hombre no es libre moralmente, la Iglesia enseña que el hombre es libre para hacer el bien. Contra los sistemas políticos totalitarios del siglo XX, la Iglesia enseñó que las libertades sociales del hombre no deben ser restringidas, sólo en la estricta medida en que sea necesario.

La persona más libre que ha pisado la Tierra es la Esclava del Señor, la Santísima Virgen María.

 P. Manuel Martínez Cano, mCR

Teledirigidos

04 martes Mar 2014

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

≈ 1 comentario

san_pablo_1

En su carta a Timoteo, san Pablo dice: “vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones se harán con un montón de maestros por el deseo vehemente de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas” (2 Tim. 43-4). A mí me parece que el apóstol de los gentiles está hablando de los políticos actuales, del capitalismo salvaje y de los asesinos de niños y niñas a millones.

Tristísimo, niños adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres, aceptan lo que enseñan esos falsos profetas, salidos del infierno: droga, pornografía, lujuria, música satánica, espectáculos obscenos, modas indecentes… gentes de todas las clases sociales que han aceptado y defienden las ideologías capitalistas y tiránicas como el liberalismo, marxismo, nazismo, independentismo. Muchas personas ya no piensan, repiten lo que han oído en los medios de comunicación social y se quedan tan tranquilos. “Los medios de comunicación social ponen sutilmente en peligro la libertad y capacidad de juzgar con objetividad” (Beato Juan Pablo II).

El P. Tomás Morales S.J. forjador de generaciones de jóvenes católicos decía: “los medios de comunicación social secuestran la inteligencia, raptan la voluntad de los que, fanatizados, se aburren extasiados contemplándolos”. Y José Luis Gutiérrez, afirma: “Son en efecto, estos medios informativos uno de los instrumentos más adecuados hoy para reducir y en lo posible eliminar la capacidad de pensar y de opinar con criterio propio”. ¿Qué por qué hay tantos medios de comunicación financiados por el Estado y las autonomías? Toma y lee: “Un Estado Moderno que posea el control de los medios de información y de propaganda, puede manipular los espíritus, deformar las conciencias y falsear los criterios” (Eduardo Coloma). En esas estamos.

¿Quién dirige todos esos medios? Está clarísimo: “el signo de nuestro tiempo es la vuelta de Satanás” (André Mourois). El Santo Padre Francisco no pierde oportunidad para recordarlo. Y no solo en la vida social. Su Santidad Pablo VI nos advirtió del “humo de Satanás que ha penetrado en la Iglesia”. Quién avisa no es traidor y el beato Juan Pablo II nos dijo: “el demonio está vivo y trabaja en el mundo… De su obra depende el mal y los desórdenes presentes en el hombre y en la sociedad”.

 P. Manuel Martínez Cano, mCR

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

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"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

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