Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Padre Alba

Página para meditar 157

28 lunes Sep 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Todos habéis quedado impresionados al escuchar el testimonio de Rafael María Stern, su encuentro con Cristo y su apostolado en medio de su pueblo.P.albacena

Es un regalo muy grande del Señor que haya venido a España fundamentalmente para estar entre nosotros, y que de su corta estancia en nuestra patria, haya dedicado quince días para vivir en nuestra compañía. Os repito lo mismo que dije el pasado mes a propósito de nuestra peregrinación a Polonia: Que muchos millones de católicos, incluso de grandes personajes y príncipes de la Iglesia, no tienen los regalos espirituales, regalos en verdad católicos, de los que nosotros abundamos. ¡Qué abundancia de luz divina para entender la Iglesia, el misterio de Israel, la historia de nuestro tiempo, la marcha hacia el reinado del Corazón Inmaculado de María.

Dos vertientes resaltan en el apostolado de Rafael que hemos de meditar, porque constituyen también dos elementos de nuestra vocación. Rafael María desarrolla el apostolado entre sus compatriotas con estas armas: la oración, la pobreza, la enseñanza directa de la Palabra de Dios y la persecución. Las humillaciones, los desprecios de que es objeto, le enserian una vía de prudencia, pero jamás le arredran en su obligación de anunciar a Cristo a los hombres. Todo esto nos recuerda la persecución, la incomprensión que nos acompaña corno una atmósfera a nuestro alrededor. Pero, estribando en la oración, en la pobreza de medios, no dejemos nunca de predicar a Cristo con nuestras palabras, con nuestras obras de apostolado, con nuestra alegría de saber que el Señor Jesús está siempre con nosotros. Rafael María, con su perseverancia, con su confianza en Dios, ha abierto la puerta de la Iglesia a miles de judíos que bendicen su nombre. ¿Vamos a aflojar nosotros que nos podemos ayudar unos a otros mucho más? Sembrad sin descanso, en las calles, en los cruces de los caminos, desde lo alto de las casas. El Señor nos envía a Rafael María para decirnos que no nos debemos desanimar, que más vale la amistad de los verdaderos amigos de Jesucristo, que la multitud de los que no le aman de verdad y son tibios, modernistas o comodones en sus servicios.

A Rafael María le agrada decir con frecuencia “magnífico”, como expresión de su optimismo cristiano. Él vive en la magnífica esperanza de la conversión del mundo, en una nueva época de justicia, de paz, de verdad, en el reinado del Corazón Inmaculado de María. Los signos de los tiempos nos anuncian con mayor claridad que se acerca nuestra liberación.

En esa esperanza debemos vivir nosotros. Lentamente, sin espectacularidad, van las almas del moderno Israel tomando el camino de Ain Karim, de Belén, de Nazaret, de Canáde la santa Jerusalén del Mesías, en compañía de María, la humilde esclava del Señor: Tal Vez dentro de muy pocos años la Tierra Santa será el centro de la Cristiandad entera y entonces, convertida Rusia y toda la Ortodoxia del Oriente, con el nuevo Israel cristiano a la cabeza, habrá sonado la hora dichosísima de la conversión del mundo y del reinado social en todo el mundo del Sagrado Corazón, que viene precedido del Corazón Inmaculado de María, ya que María es la Aurora que anuncia el Sol. Ésa será la Historia, y, pese al diablo y a sus esclavos, el mundo será de Cristo. Ésta es la gloriosa esperanza en la que vivimos y que hemos de difundir y propagar.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 157, diciembre de 1991

Página para meditar 156

27 domingo Sep 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Padre Alba, Uncategorized

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P.albacenaLa parroquia de San Estanislao, en el extrarradio de Varsovia, era para nosotros una visita obligada. En el pequeño parque que la rodea y que embellece su entrada, a la sombra de un roble, símbolo de la nobleza, bajo una gran lápida de granito, reposan los restos mortales del mártir de la fe y de la patria, Rvdo. Popieluszko.

Al vernos de rodillas ante los restos del mártir, al oírnos cantar nuestro himno, “Por la fe”, al vernos invocar la intercesión del mártir, por una Polonia católica, varios turistas se detuvieron y más de uno sacó fotografías ante aquel hecho insólito. Pero la meditación de nuestro corazón es otra. Queremos España para Cristo, queremos Polonia para Cristo. Queremos como término de nuestro apostolado en este mundo y de nuestra intercesión en el cielo, cuando nos reunamos en la Gloria, que se realice en este mundo una nueva Cristiandad.

Los mártires cristeros de Méjico morían gritando, ante las balas que dirigía la masonería para quitarles la vida, “Viva Cristo Rey”. Y los miles y miles de cristeros que murieron en aquella guerra santa, luchaban y morían con el mismo grito de victoria, “Viva Cristo Rey”. Porque morían para que Jesucristo fuera el verdadero Rey de Méjico, su deseo, el ideal de aquellos mártires, era alcanzar del Cielo una Patria para Cristo.

Innumerables mártires de nuestra última Cruzada contra el ateísmo militante comunista, en la persecución religiosa de España, morían en la zona dominada por los comunistas, y en los frentes de batalla, “por Dios y por España”. Es decir, por la España católica, la de Jesucristo, la de la Inmaculada, la de los santos, los misioneros, los cruzados, los mártires y los héroes católicos. El cielo se llenó de los innumerables mártires de España.

La Polonia católica ha estado durante cuarenta años bajo la tiranía comunista, y aunque es verdad que la persecución no ha sido tan sangrienta como en España, pues se guardaban ciertas formas externas de respeto y tolerancia, sin embargo, la persecución se desataba furiosa, frenética, cuando se encontraba frente a quienes defendían los derechos de la patria católica y deseaban un régimen político católico, en conformidad con el ser católico de la Patria. Si, el comunismo permitía a regañadientes la piedad externa, los actos religiosos católicos, aunque fueran multitudinarios. Lo que no soportaba era la escuela católica, el patriotismo católico, la enseñanza de la política tradicional católica, el trabajar para instaurar en Polonia el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.

Cuando el P. Popieluszko predicaba sus sermones, que llamaban “predicaciones patrióticas”, no hacía otra cosa que enseñar al pueblo la sociología católica y la política católica, que si es verdadera, ha de desembocar en el reconocimiento de todos los derechos de Jesucristo sobre la sociedad, y convertir finalmente la Patria en un Reino de Jesucristo. Entonces, el comunismo decretó la muerte del P. Popieluszko. Aquella voz no se debía escuchar en Polonia.

Queridos míos: nuestro espíritu está con los cristeros de Méjico, con los mártires de España, con los popieluszkos de Polonia. Soñamos y anhelamos la Cristiandad, porque sabemos que si no es así, las almas no tendrán, además de los medios sobrenaturales, los medios sociales para salvarse con facilidad, de manera universal y sintener que vencer grandes obstáculos, que obligan a un heroísmo continuado.

El Enemigo lo permitirá todo si le conviene, en su obra de desconcierto y confusión, incluso el empleo de apariencia de vida cristiana y de libertad en el culto católico. Lo que no puede permitir es que la doctrina del Reinado Social de Jesucristo sea la línea directiva de un proceder de piedad personal, de piedad colectiva, y de ideal social y político para la Patria. Por eso, al conocer la táctica del Enemigo, debemos perseverar firmes en la estrofa de nuestro himno, el que cantamos con emoción delante de la tumba del glorioso P. Popieluszko: “El Reinado de Cristo es nuestro ideal, que vendrá por el Reinado del Corazón Inmaculado de María y su amor maternal.”

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 156, noviembre de 1991

Página para meditar 155

10 jueves Sep 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Sabéis que por amabilidad de un diplomático español, buen amigo, D. Javier Martínez Sarrión, pude permanecer tres días más en Polonia al término de nuestra peregrinación a Czestochowa. Quiero que participéis conmigo de ese plus que se añadió, a nuestra peregrinación.P.albacena

Desde Wroclaw a Varsovia, viajé en tren. Fueron cinco horas en las que conviví con jóvenes que regresaban del encuentro con el Papa, hacia Varsovia y norte del país, Jóvenes como todos, jóvenes buenos que volvían con el corazón lleno de las santas experiencias vividas en unión con jóvenes de todo el mundo bajo la mirada de María y del Papa. Pero también de jóvenes que buscan, sin ellos percatarse del todo, maestros y pastores. Desde luego, es profundamente desgarrador ver a la juventud de Europa, de una parte a otra del viejo continente cristiano, como ovejas sin pastor. Es el Papa su llamada y convocatoria para un mundo mejor. Pero ¿dónde están los maestros, los padres espirituales que cada día les reparten el pan de la fe, de la doctrina, del espíritu, del cierto camino de la reconstrucción de la Europa cristiana? Son pocos y no los encuentran. Ese lugar lo están ocupando inexorablemente las fuerzas del paganismo y del bienestar. La libertad malsana de las costumbres se apodera de docenas de miles de jóvenes, que a la llamada de la libertad que se les propone, abandonan las vías de la restauración, que no puede venir por otro camino que el de la restauración de la integridad de la fe y de la moral católica. ¡Oh Señora, le suplicaba a la Virgen de la Gracia, Patrona de la ciudad de Varsovia, acelera la hora de la llegada de los apóstoles prometidos para los últimos tiempos!

Celebré la Santa Misa al día siguiente en la Iglesia de San Andrés de Bobola, el gran mártir de la unidad de las iglesias, gloria de la Compañía de Jesús en Polonia, Ante aquel cuerpo, descuartizado por los caballos de los cosacos, pero aún incorrupto en lo que queda de su esqueleto, y revestido de los ornamentos sacerdotales, se experimenta la grandeza de la Cristiandad que llenó a Europa de Santos, de grandezas y de mártires. La Cristiandad, la verdadera unidad de las patrias católicas, el Cuerpo Místico de todos los pueblos unidos en la misma fe y el mismo amor a Jesucristo Rey y a María Reina, volverá a nacer más hermoso que nunca, porque esa tierra que constituye su apoyo, está regada y santificada en todos sus repliegues por la sangre de los mártires. En la gran iglesia estábamos solamente tres personas. Me acompañaba el P. Novicki y una muchacha a la que invité a la Santa Misa, en mi viaje de la noche anterior. Pero allí estabais todos: yo os veía, yo os tenía delante en la oración abrasada de San Andrés Bobola que oraba desde el cielo con todos nosotros. Es todo el ejército de los mártires, de los santos, de los reyes y de los cruzados, el que viene entonando Cánticos con los ángeles para anunciarnos que debemos esperar aún un poco nuestra liberación de Europa y del mundo entero, en la Cristiandad, cuyas piedras purísimas se están labrando en el lavatorio de los sufrimientos cristianos, y en las esperanzas de la Iglesia. San Andrés Bobola, nos decía, como todos los santos mártires de la Polonia mártir, unidos a los mártires españoles del otro extremo de la Cristiandad: Esperad, esperad con la virtud de la esperanza. Creed en ella, porque viene, ya viene el Señor y su Madre a instaurar su Reinado. La fuerza viene de lo alto, porque mi reino no es como los de este mundo. Esa fuerza, de vuestra pequeñez, es la fuerza que el Señor necesita para triunfar. Perseverad. Contra spem, in spern credidi.

Seguiremos.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 155, octubre de 1991

Página para meditar 154: la respuesta de Dios

02 miércoles Sep 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Fue nuestra Asociación Juvenil de la Inmaculada y San Luis Gonzaga la gran privilegiada de la inmensa concentración de jóvenes con el Papa en Czestochowa, la gran privilegiada de la cristiandad y de millones de católicos polacos y de todas las naciones qué hubieran querido estar con nosotros en aquella hora sublime.

Eran las once de la mañana del 14 de Agosto de 1991, festividad de San Maximiliano Kolbe. Precisamente se celebraba aquel día del Santo, los cincuenta años de su martirio. No se -nos permitió celebrar la Santa Misa como pretendíamos en el Monasterio Carmelita de Auswich, donde santas carmelitas están rogando y haciendo penitencia por los crímenes de aquel campo de concentración y de todos los otros campos de concentración de nuestro siglo, tal vez el más bárbaro y salvaje de toda la historia. Había una prohibición expresa del Señor Cardenal de Cracovia. Pero el Señor, nos llevó de la mano al interior de aquel campo antiguo de concentración, donde las fuerzas diabólicas se ensañaron en la naturaleza humana hecha a imagen y semejanza de Dios. Y allí, frente a la celda donde sufrió el martirio San Maximiliano Kolbe, junto al muro en donde fueron fusilados innumerables católicos, se levanta nuestro humilde altar, y en una Santa Misa, como de catacumbas, en medio de la emoción de todos los peregrinos de nuestra Asociación y de nuestros hermanos polacos, vino el Señor a nuestro altar y a nuestros pechos para darnos respuesta de su amor y gracia, que valen más que todo lo que podemos querer y aspirar. El Señor estuvo con nosotros en aquel lugar dramático y martirial, a medio día, en la víspera de la Asunción de su Madre a los cielos, sí, sí, en la fiesta de San Maximiliano Kolbe, a los cincuenta años justos de su inmolación, tuvimos la dicha de aquel regato, que como os digo millones de cristianos hubieran deseado y que a nosotros inesperadamente se nos concedió.

¡Cuántas veces hemos sido arrinconados y proscritos, por hermanos nuestros, cuánta incomprensión y persecución nos ha marcado! ¡Cuán tas iglesias. se nos han cerrado, cuántas veces se nos ha prohibido el acceso a catedrales incluso, porque somos molestos a una política o táctica religiosa, que Dios juzgará en su dial ¡Cuán pocos nos sentimos a veces, objeto de sospecha y de distanciamiento oportuno de aquellos de quienes podíamos esperar amistad cristiana! ¡Cuántas veces, solos en nuestras procesiones, peregrinaciones, Ejercicios, manifestaciones públicas de la fe! ¡Cuántas veces, en nuestra celda, como condenados a morir lentamente no tuvimos a través de nuestros barrotes, consuelos ni de los de arriba, ni de los iguales! Para los unos y los otros, hemos sido “amigos incómodos”. Pero ¡qué regalos para nuestras pobres almas! ¡Qué respuesta la del Señor! “Yo estoy a vuestro lado. Pero os amo, no para la vulgaridad de una vida cristiana conforme con el bienestar de lo establecido, sino que deseo para vosotros la intimidad de mis santos y mis mártires. Por eso, os niego la Misa en la paz tranquila de un hermoso templo, para poner vuestra unión a Mi Sacrificio, en el lugar de los mártires, en la oscuridad de los campos de concentración donde se os margina, pero con el consuelo verdadero de mi compañía y el de mi bendita Madre.”

Queridos míos: muchas son nuestras limitaciones, pero el Señor nos dice que se complace en nosotros y que estarnos en le camino exacto, que es el del amor, la redención y la esperanza en el único Salvador Jesucristo, que reinará, con sus mártires por los siglos e instaurará en la tierra su reinado de paz, de verdad y de caridad. Guardemos estas misericordias, corno María, en nuestro corazón.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 154, septiembre de 1991

Página para meditar 153

27 jueves Ago 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Padre Alba, Uncategorized

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Concluiremos el 31 de Julio, festividad de Sr Ignacio, el año ignaciano que ha valido para que muchos hombres de buena voluntad, se animaran a estudiar más el espíritu de San Ignacio a fin de configurar su vida, con el ideal cristiano.alba cereceda

Inútilmente se buscará en los Ejercicios o en los escritos ignacianos una meditación o un tratado sobre la humanidad, la paciencia, la pobreza y los medios y motivos para practicarla. San Ignacio nos propone a Cristo humilde, paciente, pobre, para su imitación. En ninguna parte aduce razones abstractas sino solamente el amor a Cristo para que nuestra vida sea un trasunto de la suya.

La meditación asidua de los misterios de Cristo y la contemplación de su persona, de SU vida temporal, muerte y resurrección, ha de ser nuestro alimento diario en la oración.

Hay un paralelismo sugeridor entre San Pablo y San Ignacio. San Pablo, el perseguidor de los cristianos, tiene en el camino de Damasco un encuentro personal con Cristo. De esa visión de Cristo arranca todo lo que va a ser el apóstol de los no judíos. Luego tendrá San Pablo otras mil comunicaciones de Cristo que le convertirán además en el doctor y teólogo por antonomasia del Nuevo Testamento, considerando las debidas distancias, tiene San Ignacio un encuentro personal con Cristo, y es la persona de Cristo la que arrebata su corazón de caballero. En Manresa las comunicaciones sobrenaturales fueron eximias. Pero en su estancia breve en Tierra Santa, dice el Santo, que tuvo muchas comunicaciones del Señor. Por eso San Ignacio quería hacer de Tierra Santa, la tierra del Señor, su nueva patria, para establecerse y vivir allí, a fin de configurar su vida en todo, hasta lo externo con Cristo. Esa es la razón, por la que no hay nada teórico en San Ignacio, fuera del contacto personal con Cristo. Su autobiografía, que le dicté a su fiel secretario el P. González de Cámara, es la trayectoria de un alma en contacto continuado con Cristo, y la historia de los favores y las comunicaciones de Cristo. Hay otras autobiografías, no me refiero a las profanas, que no buscan en sus memorias más que justificaciones inconscientes o halagos a su persona, sino, por ejemplo hasta las mismas y maravillosas Confesiones de San Agustín que están llenas de derivaciones y disquisiciones filosóficas o espirituales, que demuestran la riqueza de aquella alma, pero que son al mismo tiempo, distractivas del objeto de la conversión interior. Nada de eso hay en San Ignacio. Escribe con una sobriedad elegante y riquísima, precisamente porque no hay un adjetivo de más, ni una consideración paralela al camino que siguió su alma en su encuentro con Cristo.

Quince siglos después, hace el Señor con San Ignacio, la obra divina de santidad que había trazado en San Pablo: “Qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo, qué debo hacer por Cristo”, de San Ignacio, es el eco místico de “ansío morir, para estar ya con Cristo” paulino.

Para llegar a este grado de identificación con Cristo, resumen de toda espiritualidad cristiana, no hay más camino ordinario, que el de la meditaciar-1 asidua de Cristo, de su Humanidad sacratísima. Por el camino de la fidelidad diaria a la oración, meditación y contemplación de Cristo, entraremos en ese misterio de Cristo, que transformará lentamente nuestras vidas. Llega el verano, y se abandonan muchas almas en la insistencia de la oración para contemplar a Cristo, ¡Lástima grande, la de condenarse siempre a retroceder! San Ignacio os propone su método, que no es otro sino la contemplación de Cristo, Si así lo hacemos día tras día, todo lo demás en el orden espiritual se nos dará por añadidura.

Dios quiera que sea ese el mejor fruto para nosotros del año ignaciano que concluye.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 153, julio-agosto de 1991

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