Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Padre Alba

Página para meditar 118

18 jueves Dic 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Me pedís que os cuente lo que he reeditado estos días, desde poco antes de Ejercicios, cuando se desató la campaña de difamación, y el posterior accidente mío. Con mucho gusto lo hago.

No es el discípulo más que su maestro

El 23 de marzo se levantó una nueva fase de la persecución contra el sacerdocio católico, centrado en este ceso en rol persona, y contra lo que es y significa la Unión Seglar. El seguimiento del Rey eternal supone el deseo de imitarle en «pasar todas las injurias y todo vituperio, oprobios y menosprecios para ser así recibidos debajo de su bandera». De no haber estado por medio el apostolado de la Unión Seglar y de la Fundación P. Piulachs, no hubiera movido un dedo para responder a tanta insidia de los enemigos del nombre cristiano y a las cobardías de algunos. “Si sois despreciados por el nombre de Cristo, dichosos seréis, porque entonces el honor, la gloria, el poder de Dios y su mismo Espíritu descansará sobre vosotros», nos dice San Pedro.

Padre Alba, Padre Piulachs y Mossèn Ricart

Padre Alba, Padre Piulachs y Mossèn Ricart

Por este motivo he tenido un gran gozo cuando he visto la Unión Seglar zaherida y odiada, debajo de los epítetos que creen los enemigos para aniquilarla; cuando la he visto observada a distancia, como inquiriendo sus fallos, en atmósfera de incertidumbres y aun de miedos; cuando os he visto a todos vosotros, ten pobres, tan sin ayudas, tan sin influencias, tan indefensos en vuestra debilidad, me he llenado de gozo y la consolación ha subido de mi corazón a mis ojos. Os habéis apiñado unos con otros bajo el vuelo amenazante del milano, y vuestros rostros, que no quería contemplar el mundo, yo he podido contemplar el rostro de Jesucristo. Sí, en vuestra alegría interior y en vuestra caridad, he podido sentir, eterno, los latidos del Corazón de Jesús. Y junto a la Unión Seglar, sometida a inquisición por su fidelidad a la santa Causa de Dios, por la aparente justificación de sus propios faltas y fallos, he visto el ejercito luminoso de nuestras decenas y de vocaciones, nuestra vírgenes, sacerdotes y confesores; he sino la calidad suprema de vuestras virtudes y secretos heroicos, que Dios conoce y de los que sé yo también algo; de nuestros matrimonios y de nuestros inocentes hijos, en los que el Señor tiene puestas sus complacencias, lie visto el ejercito de nuestros santos amigos, de las almas de nuestra Unión Seglar que viven ya en le Iglesia triunfante, que glorifican a Dios por la fecundidad de nuestra Unión Seglar, por su pobreza, por su insignificancia, por su soledad en medio de los poderosos y fuertes del mundo. No hay dicha semejante a ésta. Por eso gemía en mi alma el Espíritu de Dios: «Impendar et superimpendar pro animabus vestris”. Pequeño rebaño, me consumiré más y más por vuestras almas.

Ah, sí; qué felicidad más grande pensar que esta persecución de la Unión Seglar es la siembra que nos prepara para recoger los frutos, las consuelos que aún le debemos al Corazón de Jesús, olvidado por el mundo, y lo que le es más doloroso, por muchos de los suyos. ¡Qué gozo para nuestro corazón, darle al Corazón da nuestro Redentor mártires y misioneros de entre nosotros! ¡Oh, mártires! ¡Oh, almas que me escribís después de la tanda de Ejercicios! “Ten­dréis todos los sentidos más recogidos para Él, porque cuanto más cerquita esté de Él, más cerquita estaré de mi esposo y de todos los que quiero, pues los quiero con el mismo corazón, y el mío pertenece ya a Jesús”. Seáis benditos. ¡Qué tiene que ver ser vilipendiado en las páginas de los periódicos o en la televisión, para reparar una mínima parte de las ofensas que cada día se lanzan desde sus páginas a los Sagrados Corazones de Jesús y de María! Vosotros, pequeño rebaño, queridos míos, sabéis muy bien lo que sobrepuja toda inteligencia. Lo sabéis muy bien, pero os faltaba ocasión de demostrarlo. Así, uno y otros entramos, por la tribulación, en el gozo inenarrable. Bienaventurados seréis, cuando dijeren todo mal contra vosotros.

Un crucifijo en el suelo

El Miércoles Santo, puesto el camino para desenmascarar las mentiras de las tinieblas, caí de mi valiente moto sobre el humedecido suelo del reciente aguacero. No fue una simple caída sobre lo tierra, no. Entre al cuerpo y el asfalto se interpuso el crucifijo de mi bolsillo derecho, el que me había venido de manos amigas de la ciudad santa, Jerusalén. Resbalé de costado sobre el piso arrastrando mi muslo sobre el crucifijo. Dichosa Semana Santa del Año de María. Acompañar a la Virgen con una caricia suya, el participar de los dolores de su Divino Hijo.

Mi único deseo en aquellos instantes, era que no se tuviesen que interrumpir las misiones apostólicas de aquella Semana Santa en Cuenca, ni los Ejercicios Espirituales que comenzaban aquella tarde. El Señor cumplió mis deseos al mirar no nuestros pecados, sino la fe y la oración de tantos y tantos como ruegan por mí, por la Unión Seglar y por la Fundación P. Piulachs. Al levantarme caminé al teléfono más próximo para avisar de mi retraso. Un ligero cosquilleo me recordaba que el crucifijo se habla desplazado sobre mi muslo al arrastrarme el impulso de la caída. Pero una hora después, el volumen da la hinchazón era tan grande que me impedía caminar.

En la Mutua de Caldas me ligaren bien la pierna para inmovilizarla y dominar el creciente hematoma. Puedo así aquella misma tarde comenzar le tanda de Ejercicios y celebrar los Oficios de la Semana Santa. Les ejercitantes edifican por su entrene. Y a partir de ahora comienzan en cascada los bienes de la caridad de la que todos vosotros sois intérpretes. Inesperadamente se presentó para visitarme el Doctor Joaquín Montserrat, enterado el miércoles de Pascua de mi pequeño accidente. Generosamente se ofreció para la posible intervención que sería necesaria y para el proceso de curación. No tuve que dar paso alguno, pues todo me lo hizo él. Al día siguiente, a primera hora, me recibe ya la clínica de Nuestra Señora de Lourdes. Tuve bien consciente de ofrecer quirófano y lo que viniera después, por vosotros, por la Iglesia, por la Patria, por todos aquellos afanes y solicitudes que el Señor ha puesto en mis débiles hombros. Os tengo que decir que en los momentos del silencio interior, sentía del deseo de ser desatado ya de una vez, para estar con Cristo definitivamente. Pero también quería que mi carne curara para quedarme aún mucho tiempo con vosotros, que sois el gozo de mi fe en Él. Y así ha sido. Y vosotros por vuestra parte habéis hecho los ejercicios de la caridad con mi alma. Fuisteis, docenas, cientos, la constante compañía, la sorpresa admirativa de todos los que lo contemplaban a mi alrededor. Fuisteis los constantes puntos e mi oración en simplicidad pues a todos os llevaba cálidamente en el corazón de mi alma. Nuca tuve soledad de ninguno. Estaba el teléfono, la rondalla, la tuna el nieto y el abuelo, Todos, todos los que habéis sido fieles hasta el heroísmo en los días de la prueba y en la prueba de los días. Leones y leonas, perros fieles, corderos de los pastos de la ciudad de Dios, que mantenéis el testimonio de Jesús. Allí estabais, rodeando mi altar, en silencia y bullicio, en unión de voluntades y de querer. En la Unión Seglar toda, la mínima compañía de Jesús, mansión de Dios, pueblo suyo, oro puro de sus obras de amor, vidrio tranparente de vuestras almas preciosas.

Ha sido la Semana de Pascua más dichosa mi vida. En ella tuve la certeza del Señor, que proclamaba en las horas sonoras de vuestro amor: No temáis, Yo lo hare todo. El tiempo esta próximo; obrad la justicia y santificaos más, porque vais a sufrir todavía un poco, ya que el Enemigo seguirá en su afán de destruiros con sus mentiras; la Casa de mi Madre será una realidad sin la ayuda del sol y la luna de la luz creada, porque ella resplandecerá y alumbrará con la antorcha de la luz nueva que nace de mi Costado. Y la Virgen, que guarda todas las cosas de su Hijo en su Corazón, también decía: Yo haré todas las cosas; cuanto más desvalidos, cuanto más incomprendidos. De vosotros y de mi casa nacerán pueblos numerosos y reyes y reinas, que serán los sacerdotes, misioneros y mártires, y las vírgenes. Sois y seréis gozo, consuelo y corona de gloria del Corazón de Jesús, pequeña Unión Seglar, pequeña Asociación Juvenil, pequeña Fundación, pequeños misioneros de Cristo Rey.

No tuve ni un dolor, ni una molestia, ni una fatiga, porque el río de le paz que en vosotros na­cía inundaba mi alma. La vida diaria ha vuelto a ocupar su lugar. El retraso inevitable impuesto a todas las cosas se irá saldando en las horas que lleguen. Pero nada para mí será ya completamente igual que antes. Llevo en mi cuerpo el estigma de amor, del crucifijo que me señala que Él está siempre conmigo y en todas partes, en el dolor y en el consuelo. ¡Oh, Señor, tú me conoces cuando me siento y cuando me levanto! Y ese estigma cerrado en mi cuerpo es también el memorial de vuestra caridad, recuerdo siempre vivo de vosotros, cadena que me une a seguir con vosotros en la defensa del evangelio y en su consolidación en vuestras almas. Al sentirle en mi mismo, os sentiré también a todos, y nunca podré sentir soledad de vosotros, por cuanto os tendré presentes en mi corazón. Testigo es Dios que pido para todos en mi oración que vuestra caridad rebose cada día más, para que sepáis lo mejor y gustéis la voluntad mejor, hasta el día en que todos nos juntemos en Cristo Jesús en su gloria de la caridad sin término. Hasta entonces, el Señor, dador de todo bien, os lo premiará todo. Nosotros, con renovado afán, trabajemos en su servicio. Amén.

 

Está fue mi oración y mi estar con Dios. Os diré para terminar, que a veces me parece que empiezo algo nuevo, y me parecen nueves las cosas. Como si el Señor me hubiera regalado nueva libertad en Él. Es difícil de explicarlo. Lo entenderéis en aquel texto del Apocalipsis: «He aquí que yo hago nuevas todas las cosas».

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 118, mayo de 1988

Página para meditar 117

11 jueves Dic 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Buen número de entre vosotros, entre San José y la semana Santa, habéis practicado los Ejercicios Espirituales en las dos sucesivas tandas. Y al final de ellas me preguntáis siempre: ¿Cómo mantenerme en el mismo nivel de Ejercicios? La respuesta es muy sencilla: no descuidéis lo más importante, que es la vida interior. ¿Y en qué consiste la vida interior? San Juan de la Cruz nos da una definición perfecta que os glosaré brevemente.signacio_loyola

OLVIDO DE LO CREADO.- Una guarda de los sentidos, para evitar todo desorden en ellos, pues de esa manera llega la paz al alma. La seducción de las cosas mundanas y vanas, y no digo ahora las pecaminosas, es tan colosal sobre nuestra naturaleza humana, que abrir las puertas de nuestros sentidos a la curiosidad de ellas, es someternos a su tiranía. «Pon, Señor, custodia a mis labios y guarda todos mis sentidos del desenfreno.» Si esto tiene aplicación a un alma contemplativa en un monasterio, mucho más es para nosotros que hemos de vivir en medio del mundo, sin ser del mundo.

MEMORIA DEL CREADOR.- El Señor me está colmando de sus dones, en un mar de generosidad divina. ¿Cómo devolveré al Señor por tantos beneficios como me ha dispensado? Debo ser avaro de mi tiempo, porque mi tiempo es cielo y es gloria para mi Señor. Con recta intención y en cada momento, saber que doy gusto a mi Señor y que vivo realizando su santa Voluntad.

Una vez quisieron ver a San Felipe Neri unas personas muy importantes que habían oído hablar de su santidad. Recabaron la influencia del Papa y, cuando se encontraron con el santo, lo hallaron comiendo pan con queso. Quedaron defraudados. No estaba en «pose» de santo. Poco entendían de estas cosas. En dar de comer a los hijos, en las operaciones más triviales de la vida, corresponder con ello al amor de mi Señor.

ATENCIÓN A LO INTERIOR.- Dice San Agustín que la virtud interior del alma tiene el don de transformar las acciones. Las obras exteriores nada valen si no proceden de la fuerza interior del espíritu. Por eso, la atención a lo interior comienza por la purificación del alma, el ejercicio de las virtudes, comenzando por la que nos es más necesaria, que para unos será la paciencia, y para otros la caridad o los actos de piedad. Seguirá con el conocimiento de nuestras aficiones y tentaciones, luchas y afectos, para saber cómo dominar en ese campo y servir con todo ello al Señor. Y finalmente desemboca todo en vivir en sinceridad, para estarse amando al Amado.

ESTARSE AMANDO AL AMADO.- Es atender a las inspiraciones del Espíritu Santo, que nos inspira y mueve constantemente con sus luces e inspiraciones. Ese mismo Espíritu es el que nos lleva a buscar a Dios en nuestro interior para vivir con Él y en Él, ¿No habéis visto, cuando una persona se enamora de otra, cómo piensa en la persona amada, cómo comparte con ella sus penas y sus alegrías, cómo prolonga con ella su trato lo más que puede, cómo piensan y sienten al unísono? Pues vivir vida interior en el santuario de nuestras almas es hacer del Señor esa persona amada, hacerlo el Rey de nuestro corazón y hacer girar alrededor de Él toda nuestra vida. Acostumbraos a practicar ese trato asiduo e Intimo con Dios.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 117, abril de 1988

Página para meditar 116

04 jueves Dic 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Espíritu cuaresmal

Las Palabras del Señor en el Sermón de la Montaña, resumen cuál ha de ser el espíritu de la Cuaresma para nosotros: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Bien sabéis que justicia en la Sagrada Escritura es equivalente a santidad. Así se nos dice de S. José que era varon justo, de Simeón y de otros muchos, para indicarnos que eran santos. Las palabras del Señor nos enseñan que Dios bendice a aquellos que tienen verdaderos deseos de santidad, a aquellos verdaderamente valientes, que dejando atrás ilusiones vaporosas en las que se mece el Corazón según sus apetitos naturales, buscan los medios de ejercitar las virtudes y se va tras ellas venciendo la repugnancia natural. Entonces hay verdadera hambre y sed de santidad, ansia ardiente de seguir a Jesucristo y de arrollar todo lo que se opone a su seguimiento.Vier brennende Kerzen auf Adventskranz

¿Qué medios nos servirán para lograr esa hambre y sed de santidad? Las ocho Bienaventuranzas nos lo revelan. Pero en forma de resumen os indicaré les más aptas para vosotros.

El primero es que os dediquéis seriamente a la oración. En ella se alimenta el deseo de acercarse más al Dios tres veces Santo. El segundo es el de ejercitarse personalmente en las virtudes, con actos generosos de ellas, porque así saborearemos la hermosura de la virtud que nos lleva en derechura a la caridad con Dios, que es la reina de las virtudes.

La tercera es el trato con los santos, en la lectura de sus vidas, en la oración y en la súplica de su intercesión. El ejemplo de los santos y la familiaridad con ellos, inevitablemente nos despertará hambre y sed de la santidad.

Pero sobre todo, el medio más corto y más fácil para la santidad es el de la obediencia. Entregarnos a la obediencia sin discusión, sin tenernos que convencer de que lo que se nos dice o manda es lo mejor; antes al contrario, no poner dificultades internas algunas, creyendo que «todo lo puedo en Aquel que me conforta”. Nunca un “no puedo”, nunca «es demasiado”. ¿Obedecer a quién? A los que tengo por naturaleza y gracia que obedecer. Pero además, a los corazones generosos el Señor les inspira más heroísmo, a su semejanza, hasta el heroísmo de El mismo que se sometió incluso a sus verdugos para agradar a Dios Padre. Hay un límite sin límites en el obedecer, que se confunde con el amor de los perfectos. Obediencia que engendra la santidad a que es el amor a Dios Sobre todas las cosas. Un amor sin punto final.

Ese espíritu profundo y purificador de la Cuaresma es buscar en su raíz la obra de nuestra santificación para la gloria de Dios.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 116, Marzo de 1988

Página para meditar nº 115

27 jueves Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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Quiero hoy hablaros de Sebastián Mariné, a quien todos conocíais y admirabais, fundador y Presidente de la Unión Seglar de Ntra. Sra. de la Almudena de Madrid, catedrático sabio, entre los verdaderamente sabios y sencillo y humano, con la elegancia de espíritu de un caballero cristiano.jesus

Nuestra amistad se inició en los años un poco lejanos de los estudios de la Universidad y en la Congregación Mariana de Barcelona. Ingresó en la Universidad un año antes de mi ingreso, pero el hecho de llevarnos un curso de diferencia, no impidió nuestro trato y el que admirará en él desde el comienzo a un hombre para el deber, un hombre para el trabajo, y un hombre para Dios. Nunca aprecié la ligereza que suele hacer mella en aquellos años juveniles en tantos estudiantes. En todo momento su conducta fue rectilínea y clara, sin concesión alguna al triple lema que fue como al programa de su vida: porque fue un hombre para el deber, llegó a ser un hombre genuinamente libre, transparente y sin titubeos en donde estaban el camino que en cada momento hay que pisar. Porque fue un hombre para el trabajo, llegó a ser un sabio, no sólo en su especialidad en las lenguas latina y griega, sino sabio en otras muchas ramas de las ciencias humanas y en las ciencias divinas. Y porque fue un hombre para Dios, desde el primer momento, fue un ejemplar caballero cristiano, que glorificó a Dios ante los hombres en todas las ocasiones de su vida, con una vida de apostolado por la ciencia, en él testimonio de todo su ser entregado a dar gloria a Dios

Su natural humildad me conmovía cuando, en varias ocasiones, me pedía consejo, aceptando mis palabras no como las de un antiguo compañero de estudios, sino con la docilidad del discípulo, en tantas cosas y saberes tan superior a mí, pero su espíritu de fe le hacia ver por encima de lo accesorio, al sacerdote, a quien buscaba.

En la Congregación Mariana Universitaria de Barcelona, realizamos juntos actividades apostólicas. Nunca faltó a sus actos de Congregación. El vivía entonces en la calle Nápoles, y la Congregación de la desarrollaba su vida en la Residencia de Lauria de los PP. Jesuitas, junto a la calle Caspe. Allí, Sebastián Mariné dirigió dos de las llamadas Academias, que completaban la formación intelectual de los congregantes: la de Estudios Sociales y la de Liturgia. Ya desde entonces estaba bien marcado su amor por el canto gregoriano y la dignidad del culto, como manifestación de su amor a la Iglesia. Recuerdo visitas comunes a la leprosería que existía en el Valle Hebrón, la leprosería de San Lázaro, y también su labor de catequista en el Centro del Carmen y San Pedro Claver, hoy el gran Colegio del Clot. Era congregante jovial, apóstol, con una gran devoción filial y sin límites la Virgen María.

Nuestras diferentes vocaciones nos llevaron por caminos de lejanía. Mi regreso a Barcelona coincidió con su cátedra en la Universidad de Madrid. Había comenzado ya la gran Crisis de la iglesia, y al fundarse entre nosotros la Unión Seglar de San Antonio María Claret, con la inspiración del P. Piulachs, volvieron a reanudarse nuestros antiguos contactos de forma más intima. Todo ello le llevó a erigir de forma paralela a la nuestra, la Unión Seglar de Ntra. Sra. de la Almudena. Desde entonces, Mariné fue el insustituible asistente de las Asambleas, reuniones y proyectos comunes. Las últimas jornadas nacionales de las Uniones Seglares en Javier, serán un recuerdo constante de todos los que allí estuvimos, unido a la figura, las intervenciones y el ejemplo de Sebastián Mariné.

Pero su generosidad y comprensión para todo lo bueno, era excepcional. Era ya señal de una profunda vida interior, y de una muy elevada santidad. No le importaron ocupaciones, ni cientos de kilómetros de viaje para acudir a los Campamentos de la Unión Seglar, para animarnos con sus palabras, para convivir unas horas con sus amigos y compañeros de apostolado.

Tuve yo una hermana, Serafina, a la que familiarmente llamábamos «Finuca», que falleció a sus juveniles veintiún años en olor de santidad. Ella sí fue compañera de Mariné durante la carrera, un año mayor que yo. Estuvieron unidos durante aquellos años por una gran amistad espiritual. Sus dos almas vibraban por los mismos ideales de perfección. Pues bien, en circunstancias bien adversas para mí, cuando a veces se tiene la sensación de aturdimiento por la tribulación, vino en mi ayuda la voz amiga de Mariné. Me dijo: «Nunca temas, que sé muy bien que Finuca intercede por ti, y te llamará por los caminos de la libertad interior y del seguimiento de Jesús con la cruz. Así, caminó ella. Así caminarás tú y serás feliz y tendrás fecundidad espiritual. Adelante, que va contigo». La voz del amigo, midió en su grandeza la hondura de su amistad. Nadie me había hablado así, tan desde dentro de mi propia vida.

Por eso guardo de Sebastián Mariné estratos de recuerdos que son años de mi existencia, y quisiera trasmitiros su lección: amor a María, amor al trabajo, amor al deber, amor a la gloria de Dios, en la realización del triunfo de Jesucristo Rey. Y amor incompatible a la amistad, por eso Mariné fue siempre el alegre sabio, el alegre apóstol, el alegre amigo.

Cuando apenado llamaba por teléfono a su hija María Teresa, me respondió: «Mira, estará ya con Jesucristo, por cuya causa y per el reconocimiento de su realeza, siempre trabajó y sufrió”. Ese es el resumen de su vida, del amigo entrañable cuya lección os transmito: un hombre para Jesucristo Rey.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 115, febrero de 1988

Página para meditar 114

19 miércoles Nov 2014

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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La Virgen María nos regala en este AÑO MARIANO con dos nuevas vocaciones a la vida contemplativa: al Carmelo y a la Cartuja. Toda la Asociación unida, demos gracias a Dios. Demos muchas gracias a Dios.

¿Qué es la vida religiosa? Es la sal de la tierra, la ciudad sobre un monte, el contacto sensible con Jesucristo entre nosotros que nos acompaña en la peregrinación hacia la Patria.Postales Santa Maravillas de Jesús_Página_3

Las gentes mundanizadas no pueden entender la vida religiosa y menos la contemplativa. A lo más, se consideran comprensivos con una vida que dicen es más provechosa socialmente, como la de las hermanas hospitalarias, o las Servidoras de la Caridad, de la Madre Teresa de Calcuta. Pero tampoco entienden que esas mismas hermanas dediquen más de cuatro horas diarias a la contemplación y a la oración, tiempo que, según ellos, podrían también emplear en alargar más el trabajo social que realizan. Solamente el hombre espiritual puede entender que sin vida religiosa consagrada no es posible la Iglesia, ni la vida cristiana, que necesita la oración. La Iglesia perdurará hasta el fin de los siglos, porque hasta el fin de los siglos habrá vida religiosa y vida contemplativa. No es posible la vida cristiana sin oración. Solamente se salva el que ora, y el que no era se condena. Y el que ora mucho será muy cristiano, será santo.

La vida religiosa es la sal de la iglesia, que se mantiene lozana por encima del tiempo. Su sal son los monasterios. Gracias a ellos podemos los demás seguir nuestra vida de cristianos. Es la ciudad sobre un monte. Es la ciudad de Dios, esbozo de la nueva ciudad de Jerusalén que nos acogerá en la gloria. Gracias a esas ciudades de Dios, los demás tenemos fácil la orientación a lo largo de nuestra peregrinación. Decía Blondel que un locutorio de Carmelitas era la demostración Sensible de que Jesucristo está presente en la histeria, en nuestra historia. En la vida religiosa, sin libros, sin estudios, sin esquemas doctrinales, se nos hacen presentes las enseñanzas, las palabras, los hechos de nuestro Señor Jesucristo de una forma directa, humana, a nuestro inmediato alcance.

Por eso hemos de amar con toda el alma la vida religiosa, dar gracias a Dios de haber sido testigos de la generosidad de hermanos nuestros con los que hemos convivido y que nos han enseñado a entregarnos más a Dios y que hoy ruegan por nosotros para que sigamos un camino de entrega.

9 de enero. A las 11,30, la hora próxima al Angelus, Marta Fontanals traspone el umbral de la puerta del Monasterio de Tiana, que solo se abre en circunstancias semejantes, para comenzar con Jesús una vida de libertad cristiana, de Servir y vivir solamente por Jesús y para Jesús en la Orden del Carmen. Pidamos, todos unidos, que la Virgen María le conceda la perseverancia en el mismo deseo y que nosotros seamos dignos de seguir viendo a nuestro lado el paso de la Gloria de Dios.

10 de enero. A las primeras horas de la mañana, Francisco Javier Sedado, a quien acompaña el P. Martínez Cano, emprende viaje a la Cartuja de «Aula Dei», para, pasados ya los dos meses de prueba, iniciar su vida de cartujo, «centinela de la iglesia». Con el P. Martínez Cano va toda nuestra Asociación -y nuestros corazones que rebosan gratitud al Señor, que mire) la pequeñez de su esclava, la Asociación de le Inmaculada y San Luis Gonzaga.

¡Oh Señora!, danos el encanto de amar y de ser buenos.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 114, enero de 1988

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Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

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