Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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Catecismo Social XXIX: Educación, Enseñanza y Liberalismo III

03 martes Sep 2013

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catecismo social, coeducacion, De la Vaissiere, educación, enseñanza, jóvenes, liberalismo, muchachas, sexo débil

14 -¿Cuál sería el ideal de una política educativa?

Quizá se podría sintetizar así: la escolarización total. Reconocimiento de la enseñanza privada a todos los niveles. También para fundar Universidades. Exclusión del monopolio total en la enseñanza, aunque el Estado deba cumplir su papel como función social, a donde no pueden llegar los particulares. Pero el Estado, en sus centros educativos, debe dar facilidades y programas de enseñanza católica. Reparto equitativo de fondos económicos, no ubicándolos solamente en la enseñanza que depende de la Administración del Estado, sino tutelando el pluralismo de las escuelas privadas. Es de justicia distributiva que los impuestos de los ciudadanos no se canalicen solamente en los centros estatales, sino en todos aquellos que tengan iniciativas educativas para así evitar discriminaciones sociales que vienen originadas por las dificultades que encuentran en su gestión las escuelas privadas, al no poder competir con aquellos que disfrutan unilateralmente del presupuesto.

 

15 -¿Es de primera necesidad que a los niños se les forme e inicie en la vida sexual?

La educación sexual debe responder a la naturaleza humana. Cada edad tiene sus exigencias, y cada niño su psicología. El cuerpo humano, el sexo, vienen de Dios. Pero la vida sexual no tiene su plenitud en la infancia, sino en la juventud. Uniformar, drogar obsesivamente con dosis masivas de materias sexuales a niños y niñas, es un auténtico atentado. Pío XI enseña luminosamente que es reprobable la «temeraria iniciación e instrucción preventiva para todos indistintamente y hasta públicamente, y lo que es aún peor, exponiéndolos prematuramente a las ocasiones para acostumbrarlos (a los jóvenes) y para curtir su espíritu contra aquellos peligros (de la concupiscencia) … En este dei licadísimo asunto, si atendidas todas las circunstancias se hace necesaria alguna instrucción individual, en tiempo oportuno, dada por quien ha recibido de Dios la misión educativa y la gracia de estado, hay que observar todas las cautelas, sabidísimas en la educación cristiana tradicional» (e Divini illius Magistri», 49 y 51). Por tanto, la educación llamada sexual tiene que ser verdadera, hecha individualmente, teniendo presente que por encima de la materialidad genésica, la voluntad tiene un papel de primer orden, que sólo puede cumplir fortificada por la gracia santificante y el cultivo de la castidad, virtud eminentemente fuerte y superior. Encenegarse en meras informaciones fisiológicas es convertir el cuerpo humano en animalidad. La experiencia muestra el fracaso de esta educación sexual, perniciosa por sectaria, que causa víctimas innumerables. En Suecia, desde que se introdujo esta pedagogía sexualista, los embarazos de niñas menores de 14 años aumentó en un 900 por 100 entre 1956 y 1973. Y los delitos de homosexualidad, en menores de 15 años, con sus estigmas de enfermedades venéreas, se ha duplicado en dicho período. El Ministerio sueco de Sanidad lo ha reconocido en un libro editado sobre este tema. Y en las naciones que han caído en esta aberración, las violaciones e incluso asesinatos de niñas pequeñas perpetrados por menores, abundan. La educación sexual es parte de la educación cristiana y supone el conocimiento de la flaqueza del hombre por causa del pecado original, que sólo puede superar por la fe y la vida cristiana. Y esto también para los niños. Sólo así se prepara una juventud limpia y alegre y unos matrimonios acertados, dignos y responsables.

 

16 -Parece normal y deseable la coeducación de niños y niñas, ¿no es así?

La Iglesia ha condenado la coeducación. ¿Por qué? Porque tiene un concepto verdadero de la naturaleza humana y sabe que los sexos son queridos por Dios para realizar fines altísimos, en orden a la procreación y educación de los hijos. Pero cada cosa tiene su tiempo. y el niño y la niña, sus diferencias psicológicas, Como dice el filósofo De la Vaissiere, «existe un tipo psicológico masculino y otro femenino; y estos tipos están caracterizados por las diferencias de ideales a que se dirige el ejercicio de sus actividades». Precisamente porque la Iglesia quiere que los jóvenes y las muchachas vayan al matrimonio preparados, no puede aprobar el hermafroditismo que debilita y perturba la debida formación del chico y de la chica, en la mezcolanza continuada en las mismas aulas y recreos, paseos y precocidades inoportunas, lo que causa que los chicos se afeminen Y las chicas se embrutezcan. El ilustre médico Blanco Nájera afirma que «el trato de las jóvenes con los muchachos como condiscípulos, embota o malogra el desarrollo de los sentimientos de caballerosidad, que tanto elevan y espiritualizan las relaciones con el sexo débil, y entibia en unos y otros la inclinación al matrimonio». La coeducación es como la fruta verde que es amarga por falta de madurez. En cambio la evolución de los jóvenes y las muchachas a su debido tiempo, les madura y les prepara para el verdadero amor consagrado en el matrimonio.

Para la Historia XXIX: Respuesta de los Obispos de Madagascar, a la Carta Colectiva del Episcopado Español

03 martes Sep 2013

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carta colectiva del episcopado español, madagascar, obispo, para la historia, Tananarivo

Tananarivo, 25 de agosto de 1937.

A S. E. el Cardenal Gomá, Arzobispo de Toledo.

Eminencia:

Acaba de llegarme su carta, junto con el Documento Colectivo, donde Vuestra Eminencia descubre el verdadero carácter de la espantosa guerra que devasta España, y la actitud del Episcopado y del Clero antes y en el fragor de la lucha.

Tengo a dicha, Eminentísimo Señor, se me ofrezca la ocasión de manifestaros los sentimientos de respeto y veneración, de profunda simpatía y ardiente caridad que sentimos hacia vuestra persona y hacia el Episcopado y Clero español. Sentimientos tanto más fuertes, cuanto más grande es la prueba. Todos formamos un cuerpo con Nuestro Señor Jesucristo, y nada de lo que os ataña es para nosotros indiferente.

La Memoria Colectiva expone a las mil maravillas el origen, el desarrollo y el paroxismo de esta guerra infernal de los sin Dios contra Dios y la Iglesia. Pone en luz meridiana la actitud prudente, sabia y conciliadora, y a la vez firme y valiente del Clero español. Firme, como debía serlo, so pena de traición a la causa de su Divino Rey.

Desde aquí hemos seguido atentamente los sucesos de España, y no necesitábamos vuestra Carta para entebder el verdadero sentido de esta acometida, que sobrepuja en impiedad y barbarie a cuanto vuestra heroica patria tuvo que sufrir antaño de los mahometanos. No obstante, creo que el Manifiesto era necesario, y lo esperaban los católicos de todo el mundo. Es la auténtica protesta contra las mentiras y deformaciones de la verdad inventadas por los marxistas y sus aliados descubiertos u ocultos.

Es el testimonio competente Y en verdad inconmovible de los espantosos crímenes, de la devastación bárbara reconocidos por sus propios autores y proclamados por testigos mayores de toda excepción. Ahora se avergüenzan de sus desenfrenos; se sienten rechazados por todo el mundo. Por eso tratan de que la responsabilidad de la furia popular caiga sobre la Iglesia, cuando los verdaderos culpables son quienes de tiempo atrás venían sosteniendo contra la Iglesia una campaña de difamación, de odios y de amenazas. Hacía, pues, falta proclamarlo, por el honor del Episcopado y de la Iglesia. El haberlo hecho vosotros, bien merece nuestra felicitación y nuestra gratitud.

Estamos, venerables señores, íntimamente unidos con vosotros. Desde el comienzo de la guerra no hemos cesado de orar por vosotros y por vuestros fieles, y también por esos desdichados que, ciegos y extraviados de los embustes y provocaciones extranjeras y de sus propias pasiones sin freno, se han convertido en verdugos de sus hermanos. No hemos desperdiciado ocasión de exponer en nuestros diarios el verdadero carácter de la lucha que ensangrienta vuestra patria, y señalar las lecciones graves que sobre sus fines nos ofrece el marxismo revolucionario.

Así hemos de hacerlo también en adelante; y en particular procuraremos difundir copiosamente vuestra Carta, tan luminosa y objetiva.

Loor, pues, a vuestros, Eminentísimos y Excelentísimos Señores, cuya valentía, paciencia y heroísmo y sangre derramada os hace émulos de los mártires y de los confesores de la primitiva Iglesia.

Loor a vuestros sacerdotes y a vuestros religiosos, perseguidos como alimañas y asesinados con suplicios refinados.

Loor a cientos de miles de los católicos de la católica España, que han preferido la muerte a la apostasía.

Una vez más, veremos cumplida la célebre sentencia: Sanguis Martyrum, semen Christianorum.

Beso reverentemente el anillo y la Púrpura sagrada de Vuestra Eminencia y me honro en suscribirme el más insignificante de vuestros Hermanos y el más humilde de vuestros servidores.

† E. Tourcadie, Vicario Apostólico de Tananarivo.

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen XXXIV: Motivos para esta perfecta consagración II

03 martes Sep 2013

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Dios, eva, fidelidad, fiel, maría, perfecta consagración, san juan damasceno, santísima virgen, virgen

Parte Segunda

DE LA DEVOCIÓN MÁS EXCELENTE
A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Motivos de esta perfecta consagración

175. María es la Virgen fiel, la que por su fidelidad a Dios repara las pérdidas que la infiel Eva causó por su infidelidad, la que alcanza la fidelidad a Dios y la perseverancia a los que a Ella se unen. Por esto San Juan Damasceno la compara a un áncora firme que nos sostiene y evita que naufraguemos en el mar agitado de este mundo en que tantos perecen por no unirse a María. Unimos, dice, las almas a vuestras esperanzas, como a un áncora firme. Los santos se han salvado porque han sido los más unidos a Ella, y han servido a los demás para perseverar en la virtud.
Dichosos, pues, mil veces dichosos los cristianos que ahora se unen fiel y enteramente a María como a un ancla firme y segura. ¡Los embates de las olas de este mundo no podrán sumergirlos, ni harán que pierdan sus tesoros celestiales! iDichosos los que entran en esa nueva arca de Noé! Las aguas del diluvio de los pecados, que anegaron todo el mundo, no les dañarán, porque «los que se unen a mí para trabajar en su salvación, no pecarán», dice la Divina Sabiduría (Eccli. 24,30). Dichosos los hijos infieles de la desdichada Eva que se entregan a la Madre y Virgen fiel, la cual siempre permanece fiel y jamás se contradice (2 Tim. 2,13) y siempre ama a los que la aman (Prov. 8,17), no sólo con amor afectivo, sino con amor efectivo y eficaz, impidiéndoles, mediante una gran abunciancia de gracias, retrocedan en la virtud o caigan en el camino perdiendo la gracia de su Hijo.

176. Esta bondadosa Madre recibe siempre, por pura caridad, todo cuanto se le entrega en depósito y una vez que Ella lo ha recibido como depositaria, se obliga en justicia, en virtud del contrato de depósito, a guardárnoslo, lo mismo que una persona a quien hubiese yo confiado en depósito mil escudos quedaría obligada a guardármelos, tanto que si por negligencia suya se perdiesen, sería ella responsable de los mismos en verdadera justicia. Pero no, jamás esta fiel Señora dejará que por su negligencia se pierda lo que se le hubiere confiado: el cielo y la tierra pasarán, antes que Ella sea negligente e infiel con los que de Ella se fían.

177. Pobres hijos de María, es extrema vuestra debilidad, grande vuestra inconstancia, muy corrompida vuestra naturaleza. Lo confieso: habéis sido sacados de la masa corrompida de los hijos de Adán y Eva. Pero no os desaniméis por esto; antes bien, consolaos y alegraos; oid el secreto que os descubro, secreto desconocido de casi todos los cristianos, aun de los más devotos.
No dejéis vuestro oro y vuestra plata en los cofres que han sido ya rotos por el espíritu maligno que os ha robado; son, además, muy pequeños, y demasiado endebles y viejos para contener tan grande y tan precioso tesoro. No pongáis el agua pura y clara de la fuente en vuestros vasos, que están sucios e infestados por el pecado. Si en ellos ya no está el pecado, queda todavía su mal olor, y el agua se corrompe. No guardéis vuestros vinos exquisitos en toneles viejos, que han estado llenos de malos vinos, porque se echarían a perder y correrían peligro de derramarse.

178. Aunque me habéis entendido, almas predestinadas, quiero todavía hablar con más claridad. No confiéis el oro de vuestra caridad, la plata de vuestra pureza, las aguas de las gracias celestiales ni los vinos de vuestros méritos y virtudes a un saco agujereado, a un cofre viejo y roto, a un vaso infecto y contaminado, como lo estáis vosotros; de lo contrario seréis robados por los ladrones, esto es por los demonios, que día y noche acechan y espían el tiempo oportuno para ello; de lo contrario, todo lo que Dios os da de más puro lo corromperéis con el mal olor del amor de vosotros mismos, de la confianza en vosotros y de la propia voluntad.
Guardad, verted en el seno y Corazón de María todos vuestros tesoros, todas vuestras gracias y virtudes; El es un Vaso espiritual, un Vaso de honor, un Vaso insigne de devoción. Desde que se encerró en El el mismo Dios en persona con todas sus perfecciones, este Vaso se ha hecho todo espiritual, y se ha convertido en mansión espiritual de las almas más espirituales; se ha hecho honorable y el trono de honor de los mayores príncipes de la eternidad; se ha hecho insigne en devoción, y la mansión más insigne en dulzuras, en gracias y en virtudes; se ha hecho, finalmente, rico como una casa de oro, fuerte como la torre de David y pura como torre de marfil.

179. ¡Qué dichoso es el hombre que todo lo ha entregado a María, que en todo y por todo se confía y se pierde en María! El es todo de María, y María es toda de él. Osadamente puede decir con David: Se ha hecho para mí (Ps. 118,56). O con el discípulo amado: La tomé por todo mi bien (Jn. 19,27). O con Jesucristo: Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío (Jn. 17,10).

Imitación de Cristo XXXIV: Del Camino Real a la Santa Cruz II

03 martes Sep 2013

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camino real, jesucristo, santa cruz

Libro Segundo

EXHORTACIÓN A LA VIDA INTERIOR

Capítulo 12 (II)

Del camino real de la santa cruz

6. ¿Piensas tú escapar de lo que ninguno de los mortales pudo librarse?
¿Quién de los santos estuvo en el mundo sin cruz y tribulación?
Nuestro Señor Jesucristo, por cierto, en cuanto vivió en este mundo no estuvo una hora sin dolor de pasión. Porque «convenía -dice- que Cristo padeciese y resucitase de entre los muertos, y así entrase en su gloria» (Lc 24,26). Pues, ¿cómo buscas tú otro camino sino este camino real que es la vía de la santa cruz?

7. Toda la vida de Cristo fue cruz y martirio, ?y tú buscas para ti holganza y gozo?
Yerras, te engañas si buscas otra cosa sino sufrir tribulaciones, porque toda esta vida mortal está llena de miserias y por todas partes señalada de cruces. Y cuanto más altamente alguno aprovechare en espíritu, tanto más graves cruces hallará muchas veces, porque la pena de su destierro crece más por el amor.

8. Mas este tal, así afligido de tantas maneras, no está sin el alivio de consolación, porque siente el gran fruto que le crece con llevar su cruz.
Porque cuando se sujeta a ella de su voluntad, toda la carga de la tribulación se convierte en confianza de la divina consolación.
Y cuanto más se quebranta la carne por la aflicción, tanto más se robustece el espíritu por la gracia interior.
Y algunas veces tanto es confortado del efecto de la tribulación y adversidad por el amor y conformidad de la cruz de Cristo, que no quiere estar sin dolor y tribulación, porque se tiene por más acepto a Dios cuanto mayores y más graves cosas pudiere sufrir por Él.
Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne flaca, que lo que naturalmente siempre aborrece y huye, lo acometa y ame con fervor de espíritu.

9. No es según la inclinación humana llevar la cruz, amar la cruz, castigar el cuerpo, ponerlo en servidumbre; huir las honras, sufrir de grado las injurias, despreciarse a sí mismo y desear ser despreciado; sufrir todo lo adverso y dañoso, y no desear cosa de prosperidad en este mundo.
Si te miras a ti mismo, no podrás por ti solo cosa alguna de éstas; mas si confías en Dios, Él te enviará fortaleza del cielo y hará que te estén sujetos el mundo y la carne.
Y no temerás al diablo, tu enemigo, si estuvieses armado de fe y señalado con la cruz de Cristo.

10. Dispónte, pues, como buen y fiel siervo de Cristo, para llevar varonilmente la cruz de tu Señor, crucificado por tu amor.
Prepárate a sufrir muchas adversidades y diversas incomodidades en esta miserable vida, porque así estará contigo Jesús adondequiera que fueres; y de verdad que lo hallarás en cualquier parte que te escondas.
Así conviene que sea; y no hay otro remedio para evadirse del dolor y de la tribulación de los males sino sufrir.
Bebe afectuosamente el cáliz del Señor, si quieres ser su amigo y tener parte con Él.
Remite a Dios las consolaciones, para que haga con ellas lo que más le agradare.
Pero tú dispónte a sufrir las tribulaciones, y estímalas por grandes consuelos, porque «no son condignas las pasiones de este tiempo para merecer la gloria venidera» (Rom 8,18), aunque tú solo pudieses sufrirlas todas.

 

Página para Meditar: Jerusalén ciudad de Paz

28 miércoles Ago 2013

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alma, ciudad de paz, Cristo, Jerusalén

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.

Meridiano Católico Nº 181, febrero de 1994         

  La llegada a Jerusalén, la estancia en Jerusalén, es una renovación en la vida cristiana, un nuevo afán de seguir a Cristo por villas, castillos y ciudades por donde Él predicaba. Es como una vuelta a las raíces cristianas de todos los pueblos cristianos, como una vuelta del alma en busca del adorable rostro de Nuestro Señor Jesucristo: en cada esquina de aquella ciudad de paz, parece clamar el alma con la súplica: “Muéstrame, Señor, tu rostro.”

Jerusalén es ciudad de paz. Ese nombre sagrado no ha sido desmentido a pesar de haber estado sitiada en confrontaciones bélicas, cincuenta y seis veces, y haber sido arrasada hasta sus cimientos treinta y seis veces. Porque Jerusalén, imagen de la paz eterna y feliz de la gloria celestial, es hoy para todo corazón cristiano, fuente de paz. En Sión se ha afirmado el poder de Dios, en la ciudad Santa, en Jerusalén se realiza el reposo de Dios, y en ella Dios es honrado y rodeado de la gloria de un pueblo de santos.

La ciudad de la paz nos habla del que es Príncipe de la Paz. La Paz es Jesucristo. En Jerusalén penetra en el alma un río de paz que la  conduce por las calles de la vida interior del alma al olvido de todo lo creado, de todo lo que sabe a erudición, cultura y sabiduría de este mundo, para sumergirse en la contemplación de Quien vivió aquí y murió aquí, para darnos vida también con nuestra muerte. Sí, estarse, contemplando, adorando, amando a quien nos abrió la intimidad de nuestra propia alma, donde se halla Él, Jesucristo, como Ser del propio ser y palacio interior donde Él ha querido vivir con su criatura.

Jerusalén, ciudad de paz, donde resuena la gran voz que consumió el sacrificio de la Cruz. Esa voz que es misericordiosa y paz y que en el interior del alma se hace ternura y abandono en el Corazón Sagrado que nos dijo: “Mi reino está dentro de vosotros.”

El alma quiere quedarse en Jerusalén. Quiere buscar los agujeros de la piedra, las cuevas de los muros, para oír, reposar, en las palabras creadoras del Príncipe de la Paz, que dice al alma: “La paz esté contigo. Yo soy.”

Sí, el alma ama a Jerusalén por encima de todas las ciudades de la tierra. El alma en la escuela de Jerusalén aprende la lección siempre nueva de la presencia íntima del Señor Jesucristo. El alma es Jerusalén.  Ella es Sagrario. Ella descubre la presencia del Sagrario. Santuario del alma. Santuario del alma donde igual que en el cielo vive el Rey. De rodillas, ante el Calvario, yo vi la ciudad Santa de Jerusalén que bajaba del cielo, como una novia, engalanada para su esposo. Él vino al alma en la paz de su cruz y su resurrección.

P. José Mª Alba Cereceda SI

 

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"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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