Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

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Página para meditar 144

26 viernes Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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 P.albacena            Al comenzar el nuevo curso, quiero responder a las preguntas que con frecuencia os formuláis, con motivo de las defecciones que llamativas o “discretas”, verificáis cada temporada en las filas de la Unión Seglar. Hay nombres recientes y no tan recientes que están en la memoria de todos. ¿Por qué no perseveraron? ¿Por qué personas entregadas un tiempo nos ha dejado? La respuesta no la da el Evangelio en la parábola del Sembrador. “Salió el Sembrador a sembrar…” La Unión Seglar y su Asociación Juvenil es el campo del padre de familias donde el Señor por medio de sus ministros esparce la divina llamada.

Para unos la palabra cayó a la vera del camino. Fueron unos días de acudir a los actos comunes, pero sin dejar al mismo tiempo de merodear por los caminos que llevan en sentido opuesto, sin comprometerse a fondo, sin romper con amistades, con la TV, con diversiones y lecturas. El enemigo roba enseguida lo sembrado. Así son muchos. Oyeron y se fueron. Para ellos la Unión Seglar no es humana, no tiene acogida.

Para otros cayó la semilla entre piedras; brotó sí, pero no tenía profundidad aquella tierra, y al salir el sol se secó la semilla. Son los que tras el primer gozo, más o menos largo, de una entrega que no compromete para siempre, se cansaron de su trabajo con el ardor del sol de mediodía. Querían compromisos infantiles, pero no de hombres adultos. Entonces se descubren imperfecciones, se encuentran pretextos para no seguir un compromiso que llama a más. La tierra de poco fondo es la ausencia de una sólida vida interior que me lleva a cambiar según el temple emotivo a “un cierto grado de contentar mi alma…” como diría San Ignacio.

Lo sembrado entre espinas, se ahogó al crecer las espinas. La vida cristiana. La Iglesia, la Unión Seglar están rodeadas de espinas. Ellas son las preocupaciones de las cosas terrenas de este mundo, del trabajo, de la seducción de la riqueza, del prestigio social, de la soberbia. Se hace incómoda la Unión Seglar, demasiado marcada por la persecución, refugio a juicio de algunos de gente insincera e inútil o de poca personalidad que la hace desenvolverse en un ambiente pobretón, sin consideración social y relevancia. Por eso se alejan de ella, como de puntillas.

En el primer caso, otras codicias sustituyeron la llamada al heroísmo que sonaba en la Unión Seglar, al heroísmo cristiano. En el segundo caso, otros honores, o amores, o codicias, o vacíos de vida interior, llevaron a traicionar la primera vocación. El tercer caso la soberbia ahogó todos los deseos y el  cansancio hizo que se derrumbara a la hora de la prueba aquella alma. Cuando la Unión Seglar necesitaba apoyo y aliento rodeada de espinas, las espinas de la soberbia alejaron de ella a los que más debían haberla servido. En los tres casos, los escalones del diablo que descubre San Ignacio. En los tres casos la Unión Seglar fue abandonada, por los que no la amaban hasta el interior compromiso, fuera del alcance de las piedras, las espinas y las pisadas de los que pasan.

Dios quiera que todos vosotros pidáis al Señor el don de la perseverancia en vuestra llamada a la Unión Seglar. Que todos seáis tierra buena de humildad, para dar siempre fruto, cada día más fruto. Dios quiera de vosotros llenar la sala de su convite: el de los cojos, los lisiados, los que no son, para confundir a los que se creen que son. Caminemos todos en humildad, como la Reina que se llamó como su título real, La Esclava del Señor.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 144, octubre de 1990

Niñas y niños,
venid con nosotros
a las Colonias del Padre Alba.
Sana diversión, santa formación.
De de 7 a 11 años.
Del 2 al 12 de julio de 2015.

 ******

Chicas y chicos,
venid con nosotros
a los Campamentos del Padre Alba.
Sana diversión y santa formación.
Dos niveles: de 11 a 15 años
y de 16 en adelante.
Del 27 de julio al 10 de agosto de 2015.

******

Organiza: Asociación de la Inmaculada y san Luis Gonzaga
Colegio Corazón Inmaculado de María
Apdo. 97 – 08181 – Sentmenat (Barcelona)

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES
campamentosdelpadrealba@gmail.com
Tel. 93 715 34 08

Ateísmo hoy 4

26 viernes Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Guerra Campos, Uncategorized

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Formas y motivos del ateísmo (siglos XIX-XX). Una clasificación.

guerra camposEs mi intención exponer algunas de las formas de ateísmo, y por tanto algunos de los motivos o motivaciones que llevan al ateísmo -más o menos teórico, más o menos práctico-en la época contemporánea. Pero, como ya hemos dicho que la aportación original en los últimos decenios es escasa (excepto algún punto que ya señalaremos), vamos a considerar como’ época contemporánea todo el proceso de despliegue de las actuales ideas y actitudes, tomándolo al menos desde el siglo XIX.

Al intentar una clasificación, porque de alguna manera hay que poner orden y trazar líneas sistemáticas, partimos siempre de la convicción de que las actitudes de las personas concretas no se pueden encasillar con exactitud. Quede esto dicho de una vez por todas. En una persona pueden coincidir distintas formas, mezclándose en dosis variables, puede haber oscilaciones, evolución de unas a otras. No tratamos, pues, de encasillar personas; no se trata de fijar la postura exacta de un ateo determinado. Así como en el orden físico-matemático -campo de las leyes o de fenómenos mensurables las clasificaciones son muy hacederas, cuando andan por medio las personas ya sabemos que no: las intenciones, las inquietudes, los motivos son siempre muy intrincados; y no digamos si a esa complejidad añadimos el juego de lo consciente, lo subconsciente y lo inconsciente: entonces fácilmente nos perdemos y no hacemos pie. Pero lo dicho no suprime la utilidad de los esquemas y los tipos, que incluso contribuyen a esclarecer las posturas personales ante la vida, siempre que se tengan en cuenta las modalidades diferenciales y los matices de cada uno.

Prescindiendo de una clasificación por personas, conviene que hagamos una clasificación por líneas directrices o posturas dominantes. En esta clasificación hablamos de formas y de motivos. Son cosas inseparables. Quizá necesite una brevísima aclaración -para no tener que hacerla más tarde-la división que se hace de motivos. A lo largo de este guión de lecciones se mencionan primeramente unos motivos internos y después unos motivos externos. ¿Qué entendemos por motivos internos y por motivos externos? La terminología se presta a la confusión: alguien podría decir por ejemplo, que «motivo interno» es 10 que piensa uno acerca del tema de Dios, y «motivo externo» la propaganda que desde afuera le presiona y condiciona. Yo no lo entiendo así. Naturalmente estamos ante un lenguaje convencional; por lo mismo, debo explicar en qué sentido lo tomaremos ahora.

Entiendo por motivos internos los que son interiores al proceso mental del ateo: las razones, las interpretaciones de hechos, las actitudes que conducen el pensamiento ° la voluntad de una persona a excluir a Dios -por exclusión radical o por desentendimiento-con una cierta lógica. (Aunque no será inútil precisar que la lógica en este campo sólo conduce a posturas de agnosticismo, y que las posturas de negación siempre son ilógicas, porque no hay ningún indicio o interpretación de hechos o razonamiento que lleve de modo razonable a una conclusión negativa; aunque sí a una desorientación o a la duda). Ejemplos de motivos internos: el de quien piensa que Dios no existe porque, si existiera, no sería conciliable con el «mal» que padecemos; o más sencillamente, el que piensa que Dios no puede existir porque a él le da la gana de ser independiente y estima que su propia independencia es inconciliable con el reconocimiento de Dios. Estas son en cierto modo razones internas al proceso mental del que se dice ateo. La «propaganda» es externa, sin duda; pero lo que hace la propaganda es suministrar, alimentar, avivar esas mismas razones internas; es un fuego que nutre el fuego interior del ateo. Por tanto, computo la propaganda entre los ingredientes del proceso de motivaciones internas; a no ser cuando está organizada para engañar.

Por motivos externos -esto se verá más claro cuando hablemos de los mismos-entiendo aquellas situaciones exteriores al ateo, por ejemplo el mal ejemplo de los creyentes, etc., que hacen que ciertas aspiraciones o movimientos legítimos del ateo, encaminados hacia un bien, y que todos compartimos, se desvíen contra Dios. La intención que mueve el proceso interior no sería ir contra Dios, sino suprimir un mal en este mundo; mas por una extraña interferencia de conductas ajenas el proceso se desviaría, quizá semiinconscientemente, y terminaría ex-presándose en forma de oposición a Dios, sin que en el fondo lo sea. A tales motivaciones externas dan ahora algunos mucha importancia. Le dedicaremos la atención necesaria en su momento.

Ateísmo-Hoy
José Guerra Campos
Obispo de Cuenca
Fe Católica-Ediciones, Madrid, 1978

Un santo triste, es un triste santo

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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Todos estamos llamados a ser santos. Este es el camino al cual nos invita el Señor Jesús; “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48). No basta, pues, con ser buenos, con llevar una vida corriente como todo el mundo, sino que nuestra vida  tiene que ser vivida de tal manera, que sea ejemplo para los demás de esta imitación de Dios.Santos Católicos

Y yo me pregunto, ¿es posible este ejemplo, sin la alegría, la alegría cristiana en nuestra vida?

En nuestra sociedad moderna es un desafío para la persona, experimentar la alegría. En este mundo donde hay divisiones y rupturas, donde la desesperación y la tristeza es el caminar de muchas personas y son muchos que buscan esta alegría en diversas cosas terrenales, como el consumismo, la búsqueda desordenada del placer por el placer, las riquezas, la ambición del poder, etc… y todo es un espejismo de la verdadera felicidad.

En el amor Divino es donde la persona encuentra la grandeza de su existencia. Allí está nuestra verdadera felicidad, pues ”Dios es Amor”.

La alegría es un signo presente en el cristianismo. Nuestra alegría testimonia la profundidad de nuestro compromiso con el plan Divino. Quien vive su fe con tristeza y abatimiento, no ha comprendido el mensaje de Cristo. La alegría se genera en el alma de la persona que vive en gracia de Dios, que vive unida al amor a Dios, y que es  consciente del don que recibe de su Creador.

Chesterton escribía “El verdadero resultado de toda experiencia, y el verdadero fundamento de toda religión es este: que las cuatro o cinco verdades cuyo conocimiento es más prácticamente esencial para el hombre pertenecen todas ellas a la categoría que la gente denomina paradoja”. También la alegría del cristiano se expresa en paradojas. Paradójico es que Cristo aconseje, cuando se ayune, estar alegre, perfumarse, mostrarse lejos de cualquier tristeza. Por eso, no puede ser cristiano una persona triste.

Las personas pasamos por muchos sufrimientos  en nuestra vida, pero uno de los más desgarradores es haber perdido a un ser querido, un hijo, un esposo o los padres, y la pregunta es siempre la misma, ¿cómo voy a estar alegre en esta situación de mi vida? Tenemos la sensación, de que nosotros también hemos muerto por dentro junto a ellos.

Muchas cosas nos lo recuerdan…despertando en nosotros una gran tristeza y queremos que siempre sean recordados. Todo esto es un sentimiento muy humano y normal, pues Cristo cuando murió Lázaro, lloró ante su tumba, aun sabiendo que lo iba a resucitar. Nos enseñó el Señor, que los sentimientos son buenos. Las lágrimas son una forma de expresar el dolor y es necesario llorar. Es imposible que nadie lleve el dolor por nosotros pues es intransferible, pero no tenemos que hacerlo en soledad. Tenemos que dejar que las personas más cercanas nos ayuden y así ejerzan la caridad en Cristo, para con nosotros. Lo que a mí me hizo mucho bien, después de la muerte de mi hija Mª Lourdes, fue el pensamiento de que ya gozaba de la dicha de Dios y esto me ayudó a sobrellevar con menos dolor su ausencia y transformar esta pena en alegría.

Aceptar el dolor y la tribulación con entereza; si recibes la tribulación con ánimo encogido, pierdes la alegría y la paz que viene del Señor. El cristiano, necesita pasar por la cruz para darse cuenta de las raíces de la alegría; entonces se advierte que el yugo no es yugo, que la carga no es carga, sin dejar de ser carga y yugo. Es duro, ¡claro que es duro!, porque con dureza de amor trata Dios a los que quiere. A nadie le envía Dios algo que Él sepa que no puede soportar, por duro que nos parezca.

Solo la persona que pone sus ojos en miras sobrenaturales, y acepta el sufrimiento como expresión de amor de Dios, puede alcanzar la paz y la alegría necesaria en esta vida. Cuando se pierde el miedo al sufrimiento, el miedo a la cruz, y se acepta la divina Voluntad, se encuentra la alegría y la felicidad ya en este mundo.

Feliz es el alma, que está en todo de acuerdo con la divina Voluntad, acepta todo lo que le viene sean goces o tristezas, sufrimiento o bienes, con la misma alegría. La característica más genuina de esta alma  será siempre la constante alegría incluso en el sufrimiento. Dios nos quiere alegres en este mundo, nos quiere contentos, felices, optimistas. Porque es imposible estar unidos a Él y no participar de su inmensa alegría.

Tenemos que hacer “vida”, este pensamiento dicho por el Papa Francisco: La vida cristiana no es una fiesta, sino “alegría en esperanza”

“nosotros debemos decirnos la verdad: no toda la vida cristiana es una fiesta. ¡No toda! Se llora, tantas veces se llora. Cuando estás enfermo; cuando tienes un problema en tu familia; cuando ves que el sueldo no alcanza hasta fin de mes y tienes un hijo enfermo; … ¡Tantos problemas, tantos que nosotros tenemos! Pero Jesús nos dice: ‘¡No tengas miedo!’. Pero en el momento de la prueba nosotros no la vemos. Es una alegría que es purificada por las pruebas y también por las pruebas de todos los días: ‘Su tristeza se cambiará en alegría’. Pero cuando vas a visitar a un enfermo que sufre tanto, es difícil decir: ‘¡Ánimo! ¡Coraje! ¡Mañana tendrás alegría!’. ¡No, no se puede decir! Debemos hacerle sentir como la hizo sentir Jesús. También nosotros, cuando estamos precisamente en la oscuridad, que no vemos nada: ‘Yo sé, Señor, que esta tristeza se cambiará en alegría. ¡No sé cómo, pero lo sé!’. Un acto de fe en el Señor. ¡Un acto de fe!”

Un ejemplo muy hermoso que tenemos, es el testimonio que nos dieron los primeros mártires, que morían en el circo romano con una alegría sobrenatural. Esto hacía preguntarse a los que lo veían, el porqué de esta alegría. Llevemos esta alegría a nuestro mundo y así seremos apóstoles de Cristo en nuestro tiempo, y hagamos que también se pregunten ¿de dónde viene vuestra alegría? y podamos contestar “nuestra alegría viene del Señor”.

Siempre dispondremos de fuerzas para hacer frente a nuestras cruces, si somos capaces de mirarlas de frente con alegría, y pensar que mayor fue la cruz que Cristo llevó por nosotros.

                                                                                                            Maria Lourdes Vila Morera

Página para meditar 143

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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P.albacenaAnte el nuevo curso que se nos eche encima, bien podemos reflexionar sobre lo acaecido, a fin de sacar algún provecho.

Diez meses del año que ya han pasado, han sido pródigos en inesperados acontecimientos que señalan de una manera inequívoca el fin de una época, iniciada hace cuatro siglos de rebelión social, colectiva contra la Ley de Dios y su Palabra Revelada, que está llegando a las últimas etapas de su descomposición y autoaniquilamiento. Las palabras del Papa a la Asamblea Episcopal reunida el pasado mes de Abril en Moravia, son una llamada a todos los católicos para una nueva evangelización que renueve la faz de Europa y consiguientemente de todo el mundo, después de la destrucción espiritual, inmensamente superior a la física, que ha supuesto a toda la humanidad el materialismo marxista por un lado y el materialismo positivista y agnóstico, edificados ambos sobre el supuesto de la no existencia de Dios.

El nuevo mundo, el mundo reevangelizado no puede ser un arreglo del actual, autónomo, subjetivista, en el que a lo más la religión es un hecho cultural, como el descubrimiento de los antibióticos, sin repercusión alguna en la vida personal, familiar, en la educación, en la conducta de cada día y en la ideología de cada uno de nosotros. Ha de ser una sociedad, conformada según la Ley de Dios y las normas objetivas que el Señor nos ha revelado para. dirigir nuestra conducta.

Da la impresión a veces, que algunos de vosotros, llenos quizá de la mejor intención, creen que lo que se nos enseña, pertenece al mundo de las ideas puras, sin las consecuencias concretísimas, pequeñas y muy prácticas. Da la impresión a veces, que algunos de vosotros seguís creyendo que lo que os enseñamos, es una doctrina respetable pero que desciende a demasiadas minucias y hasta exageraciones quizá, y que las que no vamos para carmelitas descalzas, o para el sacerdocio, no tienen que abrazarse con esas consecuencias. Tal vez, crean algunos, que mientras “se piense bien” y no se abrace conscientemente la bandera del capitalismo, del marxismo o -del progresismo, lo que es particular en la vida de cada día, no debe distanciarse demasiado del proceder de nuestros contemporáneos. Funestísimo error.

Me estoy refiriendo a algunos de vosotros, padres de familia, que permitís, consentís, o enseñáis a vuestras hijas menores, lo que no consentiríais a vuestras mujeres; me estoy refiriendo a algunos de vosotros, padres de familia, que lleváis a vuestros hijos e hijas; a la piscina, a la playa o al campo, -lo he visto con mis propios ojos- desde el salir de casa, con inmodestia en el vestir, como si el hecho de ir a una piscina, playa o campo, justificara la inmodestia en casa, en la calle, en el automóvil. O los que lleváis a vuestras hijas o hijos a playas donde ven lo que ni los mayores hemos de poner al alcance de nuestros ojos. O que algunas vistan, vosotras -mujeres, olvidando lo que ha sido siempre la norma de una sociedad cristiana, en la que era abominable, según el texto de la Escritura Santa, que la mujer vista a la usanza del hombre y a la inversa.

Me llevé un disgusto, al ver la misma noche que se volvió del Campamento, al veros a algunas de vosotras de pantalones y shorts. ¿Hay justificación en este proceder? Es general y casi común, el uso de pendientes en los hombres y de pantalones en las mujeres. Pero esa corriente no va con nosotros. Nosotros no somos como los demás hombres contemporáneos nuestros. Nosotros nos hemos de diferenciar de nuestros contemporáneos. Ellos pertenecen a la Europa anticristiana que derrotó a la Cristiandad y pasea orgullosa y triunfante su triunfo, con la superación de todos los tabúes de las costumbres católicas y de la convicción de que se han “superado” los miedos y perjuicios antiguos. Pero nosotros, pertenecemos a la Cristiandad que fue derrotada por la gran Revolución anticristiana, pero que no quiere arrodillarse delante de los triunfadores y sabe que con su paciencia, su humildad, su no querer imitar a los que nos oprimen, vencerá al fin la abundancia del mal, con la fuerza invencible de la debilidad aparente del bien.

Así procedieron San Vicente, Santa Inés, los santos mozárabes, los cristianos del Japón de San Francisco Javier. ¿Os imagináis a San Luis y a San Fernando, imitando en sus hijos las modas de los musulmanes? ¿Os imagináis a Blanca de Castilla, a Santa Isabel de Portugal, a Santa Juana de Chantal, con hijas con tirantitos y pantaloncitos o minifaldas? Pues ya sabéis a quiénes tenéis que imitar y cuyos pasos habéis de seguir.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 143, septiembre de 1990

Humanum genus: la masonería 2

18 jueves Jun 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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II. Juicio fundamental acerca de la masonería

 240px-Leo_XIIIVarias son las sectas que, aunque diferentes en nombre, ritos, forma y origen, al estar, sin embargo, asociadas entre sí por la unidad de intenciones y la identidad en sus principios fundamentales, concuerdan de hecho con la masonería, que viene a ser como el punto de partida y el centro de referencia de todas ellas. Estas sectas, aunque aparentan rechazar todo ocultamiento y celebran sus reuniones a la vista de todo el mundo y publican sus periódicos, sin embargo, examinando a fondo el asunto, conservan la esencia y la conducta de las sociedades clandestinas. Tienen muchas cosas envueltas en un misterioso secreto. y es ley fundamental de tales sociedades el diligente y cuidadoso ocultamiento de estas cosas no sólo ante los extraños, sino incluso ante muchos de sus mismos adeptos. Tales son, entre otras, las finalidades últimas y más íntimas, las jerarquías supremas de cada secta, ciertas reuniones íntimas y ocultas, los modos y medios con que deben ser realizadas las decisiones adoptadas. A este fin se dirigen la múltiple diversidad de derechos, obligaciones y cargos existente entre los socios, la distinción establecida de órdenes y grados y la severidad disciplinar con que se rigen. Los iniciados tienen que prometer, más aún, de ordinario tienen que jurar solemnemente, no descubrir nunca ni en modo alguno a sus compañeros sus signos, sus doctrinas. Así, con esta engañosa apariencia y con un constante disimulo procuran con empeño los masones, como en otro tiempo los maniqueos, ocultarse y no tener otros testigos que sus propios conmilitones. Buscan hábilmente la comodidad del ocultamiento, usando cl pretexto de la literatura y de la ciencia como si fuesen personas que se reúnen para fines científicos. Hablan continuamente de su afán por la civilización, de su amor por las clases bajas. Afirman que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y extender al mayor número posible de ciudadanos las ventajas propias de la sociedad civil. Estos propósitos, aunque fuesen verdaderos, no son, sin embargo, los únicos. Los afiliados deben, además, dar palabra y garantías de ciega y absoluta obediencia a sus jefes y maestros; deben estar preparados a la menor señal e indicación de éstos para ejecutar sus órdenes; de no hacerlo así, deben aceptar los más duros castigos, incluso la misma muerte. De hecho, cuando la masonería juzga que algunos de sus seguidores han traicionado el secreto o han desobedecido las órdenes recibidas, no es raro que éstos reciban la muerte con tanta audacia y destreza, que el asesino burla muy a menudo las pesquisas de la policía y el castigo de la justicia. Ahora bien, esto de fingir y querer esconderse, de obligar a los hombres, como esclavos, con un fortísimo vínculo y sin causa suficientemente conocida, de valerse para cualquier crimen de hombres sujetos al capricho de otros, de armar a los asesinos procurándoles la impunidad de sus delitos, es un crimen monstruoso, que la naturaleza no puede permitir. Por esto, la razón y la misma verdad demuestran con evidencia que la sociedad de que hablamos es contraria a la justicia y a la moral natural.

Afirmación reforzada por otros argumentos clarísimos, que ponen de manifiesto esta contradicción de la masonería con la moral natural. Porque por muy grande que sea la astucia de los hombres para ocultarse, por muy excesiva que sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos la naturaleza de la causa. «No puede árbol bueno dar malos frutos, ni árbol malo dar frutos buenos». Los frutos de la masonería son frutos venenosos y llenos de amargura. Porque de los certísimos indicios que antes hemos mencionado, brota el último y principal de los intentos masónicos; a saber: la destrucción radical de todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo y la creación, a su arbitrio, de otro orden nuevo con fundamentos y leyes tomados de la entraña misma del naturalismo.

Todo lo que hemos dicho hasta aquí, y lo que diremos en adelante, debe entenderse de la masonería considerada en sí misma y como centro de todas las demás sectas unidas y confederadas con ella, pero no debe entenderse de cada uno de sus seguidores. Puede haber, en efecto, entre sus afiliados no pocas personas que, aunque culpables por haber ingresado en estas sociedades, no participan, sin embargo, por sí mismos en los crímenes de las sectas e ignoran los últimos intentos de éstas. De la misma manera, entre las asociaciones unidas a la masonería, algunas tal vez no aprueban en modo alguno ciertas conclusiones extremas, que sería lógico abrazar como consecuencias necesarias de principios comunes, si no fuese por el horror que causa su misma monstruosidad. Igualmente algunas asociaciones, por circunstancias de tiempo y lugar, no se atreven a ejecutar todo lo que querrían hacer y otras suelen realizar; no por esto, sin embargo, deben ser consideradas como ajenas a la unión masónica, porque esta unión masónica debe ser juzgada, más que por los hechos y realizaciones que lleva a cabo, por el conjunto de principios que profesa.

 

 

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