Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

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La mujer, imagen y semejanza de Dios

25 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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canoCreo en Dios Padre todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible e invisible; creo que Dios está en todas partes. En él vivimos, nos movemos y existimos. Vivimos inmersos en las cosas creadas por Dios, indicios de su sabiduría y omnipotencia. Y no sólo indicios de Dios: imágenes y semejanzas de Dios, la mujer y el hombre. La mujer es bellísima, desde su cuna hasta su ancianidad. Es la obra perfecta de Dios en la tierra; siempre y cuando, no se deje engañar por el demonio, como Eva.

El padre Alba decía a los alumnos que las chicas son las reinas del  colegio, y ellos los caballeros que les ceden el paso y les demuestran su admiración. Sí, la mujer cristiana es reina. Princesita en su cuna, alegría en su niñez, simpatía en su adolescencia, cariño en el hogar, pura en su juventud, fortaleza del marido, ternura maternal, serenidad en su madurez, venerable en su ancianidad. La mujer está hecha a imagen y semejanza de Dios, como la Virgen Santísima. Por eso, son tan odiadas y perseguidas por el demonio. Sí, le aplastan la cabeza con su pureza, serán la salvación de la familia, de los pueblos y de las naciones. Nuestra Teresita González Quevedo vivía este ideal: “Madre mía, que quien me mire te vea”.

Las religiosas y monjas consagradas a Dios por los votos de pobreza, castidad y obediencia, son auténticas imágenes y semejanzas de Dios. Acabo de dar los Ejercicios de san Ignacio en un palomarcico de la Virgen y una monjita me ha dicho: Padre ya tengo 71 años de carmelita, 91 de vida y muchísimos deseos de irme al Cielo para vivir con Jesús, la Virgen, San José, Dios Padre, el Espíritu Santo… Son pararrayos de la justicia divina en los conventos, madres y hermanas de las misiones, en los hospitales, en los colegios en los barrios marginales del cuarto mundo. ¡Alabado sea Jesucristo! Gritó un hindú que estaba muriéndose. Madre Teresa de Calcuta le estaba cariñosamente limpiando las llagas purulentas y los gusanos. ¡Alabadas sean las Esposas del Señor!

Un profesor de universidad dijo, delante de dos obispos, varios sacerdotes, religiosos y seglares que estaba “alucinando” por las cosas que oía y veía en torno suyo. Yo, más que alucinado, estoy entusiasmado, fascinado de contemplar tanta belleza en la creación. Varios bebés de antiguos alumnos, me “tumban” cuando me miran con sus ojazos de Cielo, me sonríen, me cogen los dedos con sus manitas y quieren, sin poder, hablarme. Son imágenes vivas de Dios, templos de la Santísima Trinidad, hijas e hijos de María Santísima. A una abuela, le he dicho: los ángeles son más hermosos y poderosos que su nieta (de cuatro meses); pero, más bonicos que tu nieta, me parece que no. Lo veremos en el Cielo. Muchas veces he pensado que los niños y niñas asesinados en las entrañas de sus propias madres se convierten en angelitos que alaban eternamente al Señor en el Cielo. Los que sí nacen, son suspiros del amor de Dios que nos envía para que todos: niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos demos gloria a Dios en las alturas y paz a todos los hombres y mujeres de la tierra.

Es evidente que las mujeres están más dotadas para la vida espiritual que los hombres. No sólo porque lo dijo Santa Teresa de Jesús y se lo confirmó San Pedro de Alcántara. Lo estamos viendo. No es raro oír hablar mal de los sacerdotes y de los religiosos en cualquier parte. Sin embargo, de las religiosas no (Aparte están esas fantasmas que dicen ser religiosas y vaya usted a saber lo que son). Las esposas de Cristo son mensajeras de la misericordia divina.

La mujer fuerte y cristiana es ésta:
“La mujer fuerte, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas.
En ella confía el corazón de su marido y no tiene nunca falta de nada.
Dale siempre gusto, nunca disgustos, todo el tiempo de su vida.
Ella se procura lana y lino y hace las labores con sus manos.
Es como nave de mercader, que desde lejos se trae su pan.
Todavía de noche se levanta y prepara a su familia la comida y la tarea de sus criadas.
Ve un campo y lo compra, y con el fruto de sus manos planta una viña.
Se ciñe de fortaleza y esfuerza sus brazos.
Ve alegre que su tráfico va bien y ni de noche apaga su lámpara.
Coge la rueca en sus manos y hace bailar el huso.
Tiende su mano al miserable y alarga las manos al menesteroso.
No teme su familia el frío de la nieve, porque todos en su casa tienen vestidos dobles.
Ella se hace tapices, y sus vestidos son de lino y púrpura.
Celebrado es en las puertas su marido cuando se sienta entre los ancianos del lugar.
Hace una hermosa tela y la vende, y vende al mercader un ceñidor.
Se reviste de fortaleza y de gracia y sonríe ante el porvenir.
La sabiduría abre su boca y en su lengua está la ley de la bondad.
Vigila a toda su familia y no come su pan de balde.
Álzanse sus hijos y la aclaman bienaventurada y su marido la ensalza.
Muchas hijas han hecho proezas, pero tú a todas sobrepasas.
Engañosa es la gracia, fugaz la belleza; la mujer que teme a Dios, ésa es de alabar.
Dadle los frutos del trabajo de sus manos y alábenla sus hechos en las puertas.”
(Proverbios 31, 10-31)

El hombre también es imagen y semejanza de Dios. Es bello. Pero las mujeres saben que, el hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso.

Manuel Martínez Cano mCR

Página para meditar 131

25 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

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P.albacenaLa reciente peregrinación a Fátima que provoca contactos en tantos lugares a lo largo de la peregrinación, ofrece estos temas de meditación que someto a vuestra consideración también.

Pese a los esfuerzos del Sumo Pontífice, que está verdaderamente acortando su vida en viajes apostólicos, la maniobra de la confusión ha seguido avanzando. Ahora ya no se parte de plataformas de la llamada Iglesia preconciliar o tridentina, sino de situaciones ya establecidas o normales que la Iglesia, ya ha “asimilado” según se dice. Se presiona constantemente para seguir avanzado hacia las nuevas concepciones de la Iglesia programada que quieren imponerse como las anteriores fácticamente. Pongo por ejemplo, que en las dos noches consecutivas en las que asistí al Rosario nocturno y a la procesión de la imagen de nuestra Señora, nos unimos sacerdotes italianos, portugueses, franceses y españoles. Ninguno de ellos con hábito talar, con la excepción de un sacerdote de la diócesis de Badajoz, que me edificó con su vieja sotana. La comunión siempre de pie. Precisamente en el lugar donde el Ángel enseñó a los pastorcillos a adorar la Sagrada Hostia, con el rostro postrado en tierra, comulga la inmensa mayoría de pie, y no pocos piden la comunión en la mano. Solamente lo hicieron de rodillas nuestros alumnos, sin que nadie se lo advirtiera. La disminución de confesores, y consiguientemente de confesiones y de la vida penitente de muchas peregrinaciones, la prepotencia de la TV., que, aunque se quiera suponer que no es tan repugnante como la de España, sí está llena de espíritu mundano, ha penetrado en todas partes. Todo ello hace que el mismo Santuario de Fátima, sin dejar de ser lo que es, esté también inmerso en la ola mundanizadora que ha penetrado en la Iglesia.VirgenDeFatima

La llamada comprensión, el pluralismo de años atrás, es algo que se tiene ya en todas partes en pacífica posesión. No hay combate ya en ese frente. Es una situación de hecho generalizada en la que se toleran las posturas anticuadas, como un tren que está estacionado en una vía muerta en cualquier estación del mundo. No hay que ser muy lince para apreciar que se insi­núa por todas partes la nueva concepción de la Iglesia, como una “comunión de Iglesias”, de forma que la Iglesia tiene diferentes formas de ser entendida y se dan diversas maneras de entender y de vivir una fe, que no ha de ser forzosamente uniforme. Las religiosas que le negaban el infierno a nuestro guía, como una cosa ya superada, estaban convencidas de su pertenencia a la Iglesia, y de una postura plenamente ecuménica. Todas estas posturas son legítimas a su juicio, y en conformidad con los grupos y comunidades que viven su fe en distintas claves. La guía pastoral, neta y diáfana, de “sí, sí” o de “no, no”, del alma católica se encuentra desbordada o es inexistente. En ocasiones, lo que es peor, favorece prácticamente esa concepción ecléctica.

Sin embargo es más clamorosa que nunca la llamada de la Virgen a seguir su mensaje de oración y penitencia para la salvación del mundo. Es más evidente entre los hombres y mujeres del pueblo que caminan el itinerario de su fe “desenganchados” de todo lo establecido en el ambiente de la confusión. Lo que parece soledad a algunos, no lo es. Son miles y miles los cristianos anónimos del Este y del Oeste, que, como en los tiempos de los israelitas contemporáneos de Elías, no han doblado las rodillas delante de Baal. Pequeños rebaños, pequeños grupos de cristianos como aquel pequeño rebaño de Lucía, Jacinta y Francisco, que como me contó Carolina, la última hermana de Lucía, reunía unas quince ovejas. Pero esas quince ovejas eran el rebaño de María, y los pastorcillos eran los escogidos por la Reina, para establecer su reinado en el mundo.

No estáis perdidos en la marea viva de lo que hoy manda y se estila en la Iglesia, en su hablar, en su desenvolver la liturgia, en las concepciones morales, en las dimensiones sociales, políticas y en la ilusión de la Cristiandad. No cejéis en manteneros en lo que hemos recibido de las mismas manos de la Virgen. Ella no se confundió cuando nos habló de esa manera. Ella reinará en el mundo en el momento menos pensado, ya próximo, pero con los pobres instrumentos de los que son pocos, nada pueden y están desenganchados de la fuerza, del poder y de la llamada Modernidad. Pero ellos poseerán la tierra, consuelan al Corazón de Jesús y de María, y son el pequeño rebaño que acelera la hora bendita del triunfo del Corazón Inmaculado.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I.
Meridiano Católico Nº 131, julio-agosto de 1989

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Niñas y niños,
venid con nosotros
a las Colonias del Padre Alba.
Sana diversión, santa formación.
De de 7 a 11 años.
Del 2 al 12 de julio de 2015.

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Chicas y chicos,
venid con nosotros
a los Campamentos del Padre Alba.
Sana diversión y santa formación.
Dos niveles: de 11 a 15 años
y de 16 en adelante.
Del 27 de julio al 10 de agosto de 2015.

 

Jesucristo es nuestra esperanza porque ha resucitado (IV)

25 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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guerra camposEl Domingo es por sí mismo casi la firma de que la Resurrección fue desde el principio considerada como un hecho. ¿Por qué? Porque el Domingo es la celebración de la Resurrección de Jesucristo y el día siguiente al Sábado, el día primero después del Sábado, «el octavo día», como decían los antiguos escritores. La celebración especial del Domingo, de este primer día después del Sábado, en las comunidades cristianas está ya registrada en los documentos más antiguos: en los Hechos de los Apóstoles, en la carta a los de Corinto, en que se refiere a la colecta que él espera que hagan en favor de las demás comunidades el día primero después del Sábado y, naturalmente, ya con su mismo nombre de Domingo, Día del Señor, en el Apocalipsis.

Hagamos un esfuerzo para superar la banalización en que hemos caído nosotros respecto a estos problemas de las fechas, porque para nosotros, que se celebre el Domingo el día octavo, el séptimo, el quinto… casi todo nos parece indiferente o convencional. Pero debemos notar que estamos en un ambiente judío, y no es difícil advertir que el apego de la mentalidad religiosa judía al Sábado precisamente, es algo impresionante. Superar este apego es casi imposible. Todo el Evangelio está lleno de la polémica y las tiranteces de los enemigos de Jesús por razón del Sábado.

Sin ir a los judíos, ¿no conocemos todos algún tipo de secta cristiana contemporánea, que se ha aferrado fanáticamente a que es contra la Ley de Dios nuestra celebración del Domingo, porque infringe la vieja ley del Sábado implantado por el Señor y, por tanto, intocable? Teniendo a la vista este hecho, hagamos una consideración bien elemental: si en los tiempos primeros la referencia a la Resurrección fuera primordialmente una idea, una convicción o un gesto interior acerca de que Jesús vive, de que no ha sido dominado por la muerte, de que, a pesar de la muerte, es el Señor, ¿por qué razón entonces esta idea iba a provocar el desplazamiento del Sábado, que es un hecho casi imposible psicológicamente, en el ambiente en que estamos situados ? ¿Por qué precisamente al día siguiente al Sábado, al día octavo?JESUSREUCITADO1

No tiene sentido ni tiene posibilidad ninguna (ni siquiera se les ocurriría) relacionar una idea con un día determinado de la semana, y en el supuesto de que se les ocurriese, lo normal sería relacionarlo, en todo caso, con el mismo Sábado. Era el Día del Señor, era el Día Santo, ¿por qué cambiarlo? La respuesta es sencilla: Porque ese día siguiente al Sábado sucedió el hecho decisivo. Y, así, resulta que la misma posición tangible para nosotros del Domingo, en la entraña de las celebraciones cristianas, es por sí misma una manifestación del carácter histórico con que fue vivida desde el comienzo la Resurrección de Jesús. No digo ahora el carácter histórico que tiene la Resurrección, sino del carácter histórico con que fue vivida, porque este es el punto clave y más que suficiente, según se advierte.

Converge también sobre esta afirmación de la facticidad, de la prioridad del hecho sobre la idea, este otro hecho tan sensacional de la Sábana Santa de Turín, del que hablaré en otro momento.

Así pues, repitiendo lo que decíamos al comienzo, en las fuentes apostólicas, en todos los múltiples datos e indicios que convergen para darnos a conocer substancialmente la actitud, los criterios, el sentir, las convicciones de la comunidad y de las comunidades cristianas de los años treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta, empalmando con el mismo Jesús, estas fuentes presentan este orden de factores: primero, la experiencia y el testimonio de los Apóstoles; segundo, la fe de las comunidades. El testimonio aparece como causa y sostén de la creencia, no como fruto de la creencia.

Siendo ello así, en realidad los que estamos situados en esta corriente testimonial -también en virtud, claro está, de la luz de la gracia, que nos ayuda a superar las mil causas de ceguera y de oscuridad que impiden ver- no tenemos por qué sentir ninguna inquietud en cuanto a nuestra fe por las posiciones de los que dudan, de los que rehuyen, o de los que niegan el hecho de la Resurrección. Y no por desprecio, sino por la misma razón sencillísima por la que los compañeros de Colón no podían tomar en serio las especulaciones del gabinete de un estudioso de una afamada universidad que durante unos años se empeñase en negar la realidad del hecho, atribuyéndola a la fantasía creadora de los viejos relatos, que es exactamente el sistema: igual que sucede cuando salimos al extranjero y nos topamos, tantas veces por desgracia -y los extranjeros encontrarán esto en España igualmente- con la ignorancia, la incomprensión o las afirmaciones absurdas sobre nuestra tierra, en virtud de las cuales yo he oído decir más de una vez, por ejemplo, que Galicia era una tierra reseca, rugosa, sin una brizna de hierba, etc.

No nos impresionaremos, trataremos de comprender cómo han surgido esas ideas falsas y de verlas con benevolencia si hace falta (alguna explicación tendrán, no nos vamos a pelear), pero ciertamente no vacila nuestra seguridad experimental. ¿Por qué habría de vacilar? No es, pues, por desprecio, sino porque conocemos los motivos, los cuales valdrán lo que valieren para justificar o no justificar, para explicar la falta de creencia, o la falta de atención de muchos, pero ello no afecta en nada a nuestro conocer. ¿A qué se debe? A que en realidad solo caben dos motivos para intentar justificar una huida, un desentendimiento o una negación, respecto a esta gran corriente testimonial a la que acabo de referirme. El primero -que nadie acepta, pero que fue propuesto en un cierto momento-es que, reconocido el carácter fáctico del testimonio que estos primeros cristianos dan (testimonio de un hecho experimental), se dice a continuación que es una hipótesis, que mienten y que el testimonio es falso, un fraude. Esto se atrevieron a decirlo únicamente en toda la Historia y de un modo muy tosco (dejando aparte las viejas acusaciones de Celso), unos cuantos autores del siglo XVIII: Reimarus o Voltaire. Pero digamos de paso que no sabían nada de lo que tenían entre manos, puesto que el estudio científico de los textos no había llegado a ellos.

Toda la inmensa corriente investigadora crítica de los siglos XIX y XX (contando incluso a los que no creen y a los autores que niegan encarnizadamente la Resurrección de Cristo), toda esta corriente de investigación crítica parte (y esto es un hecho bien interesante), de la afirmación de la sinceridad y la veracidad de los testigos, sin excepción conocida que valga la pena.

Si pasamos pues a este planteamiento (sinceridad y veracidad de los testigos), entonces -como ya se dijo- solo queda, para ser honrados, aferrarse a que no son testigos de un hecho, sino que son proclamadores de una idea, de un proceso de meditación idealizador, que dura años, decenios, al final del cual se da una visión retrospectiva sobre los antiguos y ya borrosos hechos de la vida de Jesús y entonces su historia, a esa distancia y a la luz de esta meditación creadora, se deforma inconscientemente, de buena fe.

Pero también es fácil advertir que para esta metodología e interpretación en la que los testigos no son considerados como tales (porque no se atreven a acusarles de fraude, ni siquiera de error grave substancial), se requiere una condición esencial y es que los testimonios que tenemos, las fuentes, sean tardías, para que a distancia más o menos de un siglo se pueda dar esta retroproyección que ve borrosa en la lejanía la situación histórica, ya no experimentada, no accesible de un modo inmediato. En otras palabras, toda esta corriente de pensamiento crítico que ha inundado el siglo XIX y se ha desbordado sobre el siglo XX (y que ha llenado millares y millares de páginas con una erudición pasmosa), todos al principio partían de la hipótesis, más o menos segura, de que no hay testimonios que nos lleven directamente a los años cincuenta, cuarenta o treinta del siglo primero, años en los que ciertamente vivían y actuaban numerosos testigos oculares.

José Guerra Campos

La moda y la vulgaridad

18 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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CAM00040Sobre este tema, quiero escribirles, pues, me duele en el alma cuando paseo con mi marido y  mis hijos y al cruzarnos con jóvenes y no tan jóvenes, tienes que bajar la vista para no tener que mirar lo que no se puede mirar, aunque  a mis hijos les dijo, ”que tienen que ver para no caerse, pero no mirar según qué”, y esto en nuestras calles es un poco difícil, pues la tentación aparece constantemente.

 

La diseñadora inglesa de moda Mary Quant, que se hizo famosa por la invención de la minifalda y los shorts, dijo, “Me encanta la vulgaridad. El buen gusto es la muerte, la vulgaridad es la vida”, esto pone de manifiesto uno de los más importantes aspectos, aunque rara vez señalado, de la “revolución de la moda” que comenzó en los años sesenta: la vulgaridad…

Desde entonces, las modas han tendido cada vez más hacia la vulgaridad. Es una vulgaridad que pisotea el buen gusto y el decoro, pero que refleja una mentalidad contraria a todo orden y disciplina así como a toda prohibición, ya sea moral, estética o social, y que en última instancia, sugiere una completa “liberación” de las normas de comportamiento.

De alguna manera, al decir que la comodidad debe ser la única regla del vestir, ha terminado por dar una nota informal a las actividades más serias y sagradas. ¿Cómo se puede explicar, por ejemplo, que personas que tienen verdadera fe en la presencia real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, y que hacen sacrificios admirables para frecuentar la adoración, sin embargo, no ven ninguna contradicción en presentarse ante el Señor, vestidos de manera inadecuada. De una manera que  nunca usarían ante alguien importante, en cambio, sí ante el Santísimo Sacramento, con pantalones cortos, blusas sin mangas,  como si estuvieran en un picnic? Hemos caído verdaderamente en la vulgaridad.

 

El cuerpo humano tiene su belleza, y esta belleza nos atrae. Debido al desorden que el pecado original introdujo en el hombre, por el trastorno de la concupiscencia, el deleite en la contemplación de la belleza corporal, y en particular del cuerpo femenino, puede llevar a la tentación y al pecado. Eso no quiere decir que algunas partes del cuerpo sean buenas y que se puedan mostrar, y otras sean malas y que deban ser cubiertas. Tal afirmación es absurda y nunca fue parte de la doctrina de la Iglesia. Todas las partes del cuerpo son buenas, pues el cuerpo es bueno en su conjunto, ha sido creado por Dios. Sin embargo, no todas las partes del cuerpo son iguales, y algunas excitan el apetito sexual más que otras. Así, la exposición de esas partes, a través de semidesnudos o vestidos escotados subidos de tono, o que acentúan la anatomía, representa un grave riesgo de causar excitación, especialmente en los hombres en relación con las mujeres. Es un error leer entre líneas con respecto a la modestia como si fuera algo contra la mujer. Tanto los hombres como las mujeres están obligados por la ley de la modestia.

 

Tenemos que seguir los consejos que nos dan nuestros santos padres sobre este tema. El Papa Benedicto XV escribió en su encíclica Sacra Propediem el 6 de Enero de 1921: “Uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y estaciones.  Volviéndose tontas y ridículas por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a cada uno de los hombres honestos y ofende a Dios.  Anteriormente, la mayoría de ellas se hubiesen azorado por dichas ropas por la falta grave en contra de la modestia Cristiana.  Ahora no es suficiente exhibirse en público;  no les da miedo entrar en los umbrales de las iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar el alimento seductor de la pasión vergonzosa al Santo Altar, en donde se recibe al Autor de la Pureza.”

 

Los padres tenemos una gran responsabilidad ante la manera en que visten nuestros hijos, pues no es suyo el dinero gastado en dichas prendas, sino que sale de nuestros bolsillos y damos el consentimiento de dejar que los hijos vistan así en la propia casa, sin poner freno a tales indecencias. Como lo advierte  también el Papa Pío XII a los Grupos de Mujeres Católicas Jóvenes de Italia en 1954. “Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados como lo hacen muchas ovejas.  Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que causan y los sentimientos que evocan en aquellos que las miran. Si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo…  ¡Oh madres Cristianas! si vosotras supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotras mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el Cielo os ha confiado para que los criéis como Cristianos.”

Si usted quiere ser cristiano en realidad y no solo de nombre, si quiere ayudar y no impedir la acción de la gracia para reformar las conciencias, si no quiere sentir mañana el remordimiento y llevar el peso de la culpa, entonces haga el esfuerzo de vestirse con modestia mariana. Pues antes de ponerse un vestido pregúntese ¿María, mi Madre, vestiría así?

María Lourdes Vila Morera.

Chispicas 8

18 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

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               descarga Alfonso Ussia, en un encuentro informativo en la sede del diario la Razón, ha dicho:»entiendo que haya unos presupuestos en los que se puede admitir el aborto, pero las personas de buena voluntad debemos ser firmes en defensa de los más indefensos». El Arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, zanjó la cuestión con estas palabras:»para la vida no puede haber supuestos». Por supuesto, Sr. Arzobispo. Con todo respeto pregunto; Hay algún supuesto que prohíba a la Jerarquía de la Iglesia presidir una manifestación multitudinaria en contra del aborto ?. ¿Ese presupuesto es diplomático, correctamente político? o ¿es un supuesto eclesiástico?. De lo profundo del corazón , me ha salido esta jaculatoria: ¡Viva Cristo Rey! Que Cristo reine en los corazones, en las familias, en los pueblos, en las naciones. Con la democracia partitocrática y laicista, Cristo ha sido expulsado de la política

                                       *              *              *

                Hace años el catedrático de Filosofía Natural de la universidad de Barcelona, Dr. José María Petit, que en gloria esté, decía: que la doctrina del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo es dogma de fe. Hace menos de un mes, que he leído lo que Monseñor Barreiro ha dicho:»La afirmación de que toda sociedad sea regida por la ley de Cristo forma parte del patrimonio dogmático permanente de la Iglesia» que algunos Cardenales, Obispos, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Seglares no se escandalicen. En mi pueblo dicen: eso va a Misa.

                                       *              *              *

                La democracia moderna separa al hombre, a la familia, a la sociedad, a la economía, a la ciencia, etc. de Dios. Somos libres, por primera vez en la historia. Podemos hacer lo que nos da la gana. Matar niños, lo que sea. Es doctrina dogmática democrátista. El Magisterio de la Iglesia y los santos enseñan lo diametralmente contrario. Santo Tomás Moro, patrón de los políticos católicos, dice:»El hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral».

                                       *              *              *

                Nuestra compatriota, Santa Teresa de Jesús, nos dice:»Esforcémonos a servir a un Señor que aun paga más acá en la tierra, por donde podemos entender algo de lo que nos ha de dar en el cielo». Esforcémonos, que es doctrina común de los santos y mandato de Nuestro Rey y Señor Jesucristo:» quien quiera seguirme que se niegue a si mismo, coja su cruz cada día y me siga». San Ignacio de Loyola, nuestro compatriota del norte de España, nos dice: véncete a ti mismo y ordena tu vida.

                                       *              *              *

                Hay personas piadosas que se escandalizan de lo que dicen y escriben periodistas católicos de algunos miembros de la Jerarquía de la Iglesia. No olvidemos que hubo herejes que eran sacerdotes, monjes y obispos. San Pio X, condenó a una secta que «se oculta en el seno y gremio de la Iglesia.»El humo de Satanás ha penetrado en la Iglesia». Lo dijo el Beato Pablo VI. Lo estamos viendo.

                                       *              *              *

                Los enemigos de Cristo, sean pocos o muchos, y aunque tengan muchos medios de poder, no podrán jamás destruir la Iglesia católica. Nada pueden contra los que militan bajo la bandera de Cristo Rey y tienen en su corazón un hermoso trono a María Reina.

                                       *              *              *

                He oído decir que Franco fue un asesino. Lo decían jóvenes católicos. Yo siempre he dicho que Franco fue santo, canonizado en vida, por Pio XII quien inscribió al Generalísimo entre los poquísimos miembros de la Suprema Orden de los Caballeros de la Milicia de Jesucristo, por los servicios meritorios prestados por Franco a la Iglesia. En ámbitos eclesiásticos esta condecoración era y es tenida como una canonización en vida.

Padre Cano  m. C. R.

 

 

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

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"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

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