Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

Meditación 37: el «Magníficat» V

11 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Meditaciones de la Virgen, Uncategorized

≈ Deja un comentario

ildefonso rodriguez villar1º «Arrojó de su sede a los poderosos y ensalzó a los humildes». -Así como en el verso anterior expuso lo que el Señor hace siempre con los soberbios de mente y corazón, así ahora nos habla de la manifestación de esa soberbia por medio de la vanidad el orgullo, el hambre de mandar…; éstos son los poderosos de la tierra…, los que mandan y no gustan de obedecer. –He aquí por qué la obediencia es hermana inseparable de la humildad. La una y la otra convienen en ese espíritu de sumisión y de sencillez que tanto agrada a Dios. ¿Cuántos poderosos no había entonces en la tierra?…; con luz del Cielo los veía la Santísima Virgen a todos ellos gozándose en sus palacios…, mandando a sus siervos y esclavos que ante ellos se postraban como si fueran dioses…

Pero escucha la frase enérgica de Ma­ría…: a esos, el Señor les arrojará de sus tronos, y de sus sillas y asientos de vanidad, y con desprecio les abandonará -Qué poco propias parecen de la dulzura y compasión de Ma­ría estas expresiones… Y es que nosotros no podemos comprender todo lo que odia Dios esa fatua vanidad de la tierra. Ni siquiera la mira, ni la guarda ninguna consideración. -Para buscar Madre, no la busca entre ellos, sino entre los humildes…, y cuando ya nace en Belén, manda a los ángeles a anunciar la gran nueva a los pastorcillos sencillos… y de aquellos grandes y poderosos, ni se acuerda… ¡Qué terrible debe de ser este desprecio de Dios!… ¡Qué espantoso ese castigo que con palabras tan fuertes Ma­ría anuncia!

Examina cómo andas de espíritu mundano en cualquiera de sus manifestaciones…, en cualquiera de sus grados, aunque te parezca muy pequeño…, mira a tu alma y si quieres ver lo lejos que estás de esta fatua soberbia y vanidad, mira dónde te encuentras y qué altura alcanzas de obediencia…, de sumisión y humildad…, y así comprenderás lo cerca que estás del gran premio que Ma­ría anuncia para los humildes. -Para éstos, la exaltación, el encumbramiento…, un trono muy alto en el Cielo. -Compara esas dos expresiones de la Santísima Virgen: la -del castigo del desprecio para los poderosos…, la de la sublimación gloriosa para los humildes y sencillos.

2º «Llenó de bienes a los hambrientos y dejó vacíos a los ricos». -Pero…, ¿todavía más? -No acierta la Santísima Virgen a acabar con la humildad…; ¡cuánto la ama! Porque estas palabras son una confirmación o repetición de las anteriores. Aquí habla de otra manifestación de la humildad, que es la pobreza…, y de la soberbia, que es la abundancia y el regalo. -La pobreza real y actual…, y la pobreza de espíritu. -Jesús quiso nacer y vivir y morir abrazado a ella. -¡Si supiéramos cuánto agrada a Jesús, como la apreciaríamos!

Pero, al menos, hemos de buscar y apetecer la pobreza de espíritu. -No apegarse a nada…, no desear ni envidiar nada…, no querer los regalos y comodidades de las riquezas…, gozarse de que algo nos falte, y no salga todo a nuestra medida y conforme a nuestro gusto… Y, en fin, en el afán de despojarnos de todo…, ¡llegar a despojarnos de nosotros mismos!

Sólo un corazón descarnado…, despojado de todo…, desnudo de todo lo que es suyo…, puede agradar a Dios. -Él Señor quiere que nos revistamos de Él, pero para eso hemos de desnudarnos de nosotros mismos.

Cuando echamos una pasta en un molde, si queremos que coja todas sus formas y dibujos, hace falta que el molde esté bien limpio de todo…; las adherencias que tenga, impedirán que se copien perfectamente todas sus líneas. -Pues bien: Ma­ría y Jesús quieren moldearse en tu corazón…, para que sea una copia exacta de Ellos. -Pero no admiten compañía, porque no hay ninguna digna de Ma­ría y de Jesús… Es necesario, indispensable de todo punto, que limpies bien el corazón…, que le desprendas y le arranques, aunque sea con violencia… y aún con dolor, de todo lo que no sea Jesús y Ma­ría. -En especial, piensa en esto en el momento de comulgar, y no olvides que Jesús y tú no cabéis juntos en el corazón… Si quieres que Él entre, tienes tú que salir… Él se basta a Sí solo para llenarlo. -Esa es el hambre de que habla Ma­ría. -Vete con hambre verdadera de Jesús, a recibirle y sentirás la verdad de esas palabras: «a los hambrientos les llenó de bienes». -Pero a los otros…, a esos, nada…; les deja con lo suyo, y como lo suyo no es nada, los deja completamente vacíos…

Ildefonso Rodríguez Villar
Puntos breves de meditación
sobre la vida, virtudes y advocaciones litúrgica
de la Santísima Virgen María
26ª edición, Valladolid, 1965

Imitación de Cristo 105

11 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

Capítulo 8

Del ofrecimiento de Cristo en la cruz
y de la propia resignación

4733623512_2a46960720_bJesucristo.– 1. Así como yo, con las manos extendidas en la cruz y todo el cuerpo desnudo, me ofrecí voluntariamente a Dios Padre por tus pecados, de modo que nada me quedó que no pasase en sacrificio para reconciliarte con Dios.
Así debes tú también ofrecérteme cada día en la misa en ofrenda pura y santa, cuanto más entrañablemente puedas, con toda la voluntad y con todas tus fuerzas y deseos.
¿Qué otra cosa quiero de ti más que el que te entregues a mí sin reserva?
Cualquier cosa que me das sin ti no gusto de ella, porque no quiero tu don, sino a ti.

2. Así como no te bastarían todas las cosas sin mí, así no puede agradarme a mí cuanto me ofrecieres sin ti.
Ofrécete a mí y date todo por Dios y será muy acepto tu sacrificio.
Mira cómo yo me ofrecí todo al Padre por ti, y también te di todo mi cuerpo y sangre en manjar, para ser todo tuyo, y que tú quedases todo mío.
Mas si tú estás pegado a ti mismo y no te ofreces de buena gana a mi voluntad, no es cumplida tu ofrenda, ni será entre nosotros entera la unión.
Por tanto, a todas tus obras debe preceder el ofrecimiento voluntario de ti mismo en las manos de Dios, si quieres alcanzar libertad y gracia.
Porque por eso tan pocos se hacen varones ilustrados y libres en lo interior, porque no saben del todo negarse a sí mismos.
Esta es mi firme sentencia: «El que no renunciare todas las cosas, no puede ser mi discípulo» (Lc 14,33). Por lo cual, si tú deseas serlo, ofréceteme con todos tus deseos.

Así son las cosas

11 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano, Uncategorized

≈ Deja un comentario

P.CanoVoy al hospital. La doctora muy atenta, me cuenta cosas de su familia. Tiene dos hijas pequeñas. Cuando vuelve a casa, cansada y, a veces estresada, al recibir los besos y abrazos de sus hijas, se le pasan todos los males, y su corazón se llena de gozo. Le di dos libritos para sus hijas de Noticias Cristianas y se puso muy contenta. En los pasillos del hospital había muchos carteles de este estilo: “No hay pan para tanto chorizo”. Una empleada nos dijo: En este despacho nunca hay nadie, pero ese don nadie, que no hace nada, tiene un sueldazo.

¡Qué le vamos a hacer! La democracia dicen que es el gobierno del pueblo por el pueblo: tiene un pueblo que vive como reyes, los políticos y sus familiares; otro pueblo que le cuesta llegar a final de mes con su sueldo, los trabajadores; otro pueblo que come la sopa boba, los parados sin nómina; y otro pueblo que vive en la calle de limosnas. Pregunten a los Jóvenes de San José y se quedarán pasmados.

Estaba sentado en un banco de un parque público, junto a una parroquia. Vino un buen hombre y se sentó en el banco y hablamos; al decir una calumnia contra la Iglesia, yo recité: “El número de los necios es infinito” ¿Oiga, no me insulte!, dijo. Contesté: Yo no le he insultado, he dicho unas palabras de la Sagrada Escritura. ¡Ah! bueno, respondió. Y se marchó.

Dos antiguos alumnos se casaron hace catorce años. Tienen doce hijos. Y en el último parto, los médicos decían que era posible que la buena madre muriera. No por el parto en sí mismo. Aparecieron otros problemas. Cuando ella despertó, lo primero que pensó fue que, “como no veía a su difunta madre, ni al padre Alba, ni a su amiga Mercedes, es que no había muerto, ni estaba en el Cielo”.

A los seis meses, de la salida del hospital, con muchas amonestaciones de que no quedara más embarazada, lo está de seis meses. Las primeras palabras que ha dicho son: “Estoy muy contenta, porque Dios sigue confiando en mí”. Todos sabemos que su marido es un gran empresario, en negocios sobrenaturales. En realidad, es un pobre obrero al que no le importa trabajar las horas que se presenten para alimentar a su gran familia. La ideología de género y la antinatalidad, han sido fulminadas por este matrimonio de Dios.

Voy a dar una charla a unos jóvenes de una parroquia del ensanche de Barcelona. El párroco está en la puerta y me dice: “Todavía estoy bajo los efectos de lo que me ha ocurrido hace unas horas. Ha pasado un joven y ha empezado a insultarme, a decir blasfemias, calumniar a la Iglesia. Parecía un demonio. De la acera de enfrente, ha venido otro joven corriendo y le ha dicho al blasfemo: ‘Si te metes con este cura te abro la cabeza. El me da la comida y ropa que necesito’”. Y el sacerdote terminó con estas palabras: “Estas cosas no pasaban con Franco. Vivíamos más tranquilos, en paz”.

Manuel Martínez Cano, mCR

Página para meditar 129

11 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Padre Alba, Uncategorized

≈ Deja un comentario

P.albacenaTres consideraciones nos sugiere la peregrinación de los días 15 y 16 de Abril: Torrehermosa La patria de San Pascual Bailón, Patrono de los Congresos Eucarísticos y de la Adoración Nocturna. El santo hermano franciscano que se dolía de no haber sido martirizado por os herejes calvinistas en Francia, negadores de la presencia real de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía. Desde niño, le dio el Señor, por su amor entrañable al Santísimo Sacramento, la gracia de poder asistir a la Santa Misa, que se celebraba a muchos kilómetros de donde estaba cuidando las ovejas de su rebato. ¿Estamos convencidos de que la Adoración nocturna es lo más importante de nuestra Asociación? ¿Estoy convencido de que aflojar en la Adoración nocturna me lleva a aflojar en la vida de la Asociación, y que no hay apostolado ni vocaciones sin ella? Mártires de Guadalajara Seguir el itinerario martirial de las tres Carmelitas Descalzas, fue de gran devoción para todos los peregrinos. Impresiona la sencillez, la humildad, la indefensión de aquellas santas mujeres, acorraladas por las fuerzas del mal, impunes y prepotentes. En el camino del cementerio, junto a la tapia donde murió la última, la madre María Teresa, se cantó el Himno del Apostolado de la Oración y gritamos Viva Cristo Rey, como ella gritó al caer acribillada por sus verdugos. Que el Señor, por intercesión de las mártires de Guadalajara, nos alcance una generosidad sin límites en su servicio. Porque junto a la impresión rememorativa del martirio, impresiona también la indiferencia de todo el ambiente: ni upa lápida, ni una señal en los lugares donde aquellas Carmelitas dieron su vida por la Fe. Da la impresión de que gran parte del mundo religioso y eclesial, así como en la sociedad civil española, quiere pasar sobre ascuas sobre la verdad de aquellos martirios. La ciudad indiferente y las campanas calladas, para que todo caiga en el olvido. Pero, sin embargo, los tiempos son los tiempos de los mártires y vivimos en nuestra fe cristiana gracias al martirio de aquellas heroínas y de otros miles y miles de héroes. Y ahora me pregunto: ¿Vivimos con aquel espíritu, con aquélla alma de los primeros cristianos que guardaban en su corazón la memoria de los mártires como el tesoro de su vida? ¿Vivimos dispuestos en la labor diaria, coherentes con la grandeza del momento y la seguridad de que sólo los mártires y el espíritu martirial salvará a la Iglesia y a la Patria? Nuestra Señora del Olvido, del Triunfo y de la Misericordia Estamos en plena batalla de infierno contra la Inmaculada. Sabemos, por las palabras de nuestra Madre, que al final el Corazón Inmaculado de María triunfará, ¿Cómo será el triunfo de María? A finales del siglo pasado la Santísima Virgen, aparecida en medio de las turbulencias de aquella España que empezaba a estar aherrojada por el Liberalismo, y cuya imagen se venera en Guadalajara, nos enseñó que vendría une época en la que Ella estaría como olvidada de sus hijos, pero que después vendría su triunfo más completo en el que Ella ejercitaría como nunca la Misericordia. Nuestra Madre no puede olvidarnos. Ante el mes de Mayo, hagamos que la Virgen lo sea todo en nosotros. Así aceleraremos su próximo triunfo y el mar de Misericordia que va a llover sobre el mundo.

Rvdo. P. José María Alba Cereceda, S.I. Meridiano Católico Nº 129, mayo de 1989

*********

Niñas y niños, venid con nosotros a las Colonias del Padre Alba. Sana diversión, santa formación. De de 7 a 11 años. Del 2 al 12 de julio de 2015.

 ***********

Chicas y chicos, venid con nosotros a los Campamentos del Padre Alba. Sana diversión y santa formación. Dos niveles: de 11 a 15 años y de 16 en adelante. Del 27 de julio al 10 de agosto de 2015.

Info. campamentosdelpadrealba@gmail.com

Jesucristo es nuestra esperanza porque ha resucitado 2

11 miércoles Mar 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

guerra camposSabemos que ninguno de los Evangelios se propone dar una narración sistemática y total, sino que toman algunos de entre los muchos episodios y no tienen ningún empeño en integrarlos en un relato seguido satisfactorio. Por eso, las variantes o los vacíos en los cuatro relatos evangélicos resultan muy enojosos para un autor o un observador que con esos materiales quiere construir ese relato seguido. No es posible, porque a los evangelistas no les preocupaba. Pero todos convergen en dos afirmaciones clave: el hallazgo del sepulcro vacío -dato que ya estaba en san Pablo al citar que Cristo fue sepultado- y el dato de las apariciones reiteradas de Jesús a personas que pudieron comprobar su identidad.

Esto mismo sucede en esa historia parcial de los primeros tiempos, los Hechos de los Apóstoles, que relata los primeros pasos después de Jesús, el nacimiento de las primeras comunidades, las campañas iniciales de predicación en Palestina, Asia Menor, Grecia e Italia, hasta Roma. De forma constante, en este texto aparecen las menciones de la Resurrección, casi siempre breves y esquemáticas, pero muy precisas. Igualmente, en el resto de los libros del Nuevo Testamento (en concreto en las cartas), las alusiones son continuas, pero no solamente esto, sino que allí la Resurrección de Jesús, el hecho de que Cristo vive con un cuerpo transformado, glorificado, es como el supuesto radical de toda la doctrina y de todas las exhortaciones morales y sobre todo de la esperanza, la esperanza nueva.

En suma, que la referencia a la Resurrección considerada como un hecho es la clave de todo el fenómeno inicial cristiano, registrado en el Nuevo Testamento, y perdón por la insistencia en algo que parece evidente, pero que muchos niegan. En general, todos los que se oponen a la Resurrección con algún conocimiento de causa, como no se atreven (no hay nadie que se atreva) a poner en duda la veracidad de las fuentes, necesitan emplear la llamada «inversión de las fuentes» para, a toda costa, indicar o suponer que ni siquiera los primeros cristianos partieron de un hecho (porque si en verdad lo hicieron, ¿cómo lo negamos sin llamarlos mentirosos?), sino que partieron de unas ideas, de unas meditaciones. Por esta razón, es importante volver a asentar de nuevo lo que parece tan sólido, comprobando al menos que los cimientos están sobre roca.

Resulta evidente para el que se acerca a las fuentes del Nuevo Testamento con sencillez o con verdadero dominio crítico histórico-literario, que al comienzo no se trata de una idea, creencia o valoración magnificadora de Jesús, sino de algo que se vive como un sorprendente hecho experimental. Esto se podría condensar en una de tantas menciones de los Hechos de los Apóstoles. Por ejemplo: como recoge en síntesis el capítulo 10 (una de las primeras alocuciones de Pedro): «(…) Dios lo resucitó al tercer día, y le dio manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos de antemano elegidos por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con Él después de resucitado de entre los muertos».

Este carácter fáctico, que es lo más importante de todo, es decir, esta seguridad de que en los primeros cristianos no habría surgido la idea, la convicción gloriosa acerca de Jesús después de la muerte, si no hubiera sido desencadenada por un hecho precedente, se corrobora si, a la vista del conjunto de los testimonios y prescindiendo de pormenores, tratamos de captar panorámicamente la génesis de aquella convicción en aquellos hombres. Es notorio -y muchísimos autores lo han expuesto con lucidez- que a través del conjunto de noticias y alusiones, la génesis de los comportamientos y de los estados de ánimo de la primera comunidad cristiana aparece, así, con estos pasos:

  • Primero, abatimiento, desorientación por la muerte de Jesús: «Creíamos -dijeron los de Emaús- que Él iba a restaurar el reino de Israel, y no ha sido así, ha muerto ajusticiado, ha fracasado»24.
  • Segundo, no se da jamás ninguna noticia directa del hecho de la Resurrección en sí misma, pero esto se debe a que no fue objeto de observación. Siendo de este modo, notémoslo: si los relatos fuesen fruto, no de una experimentación, sino de una idea o de la inventiva creadora de la comunidad, ¿por qué había de faltar ese informe? De hecho, en algunos escritos posteriores no falta, se lo imaginan: ¿qué pasó en el momento mismo de la Resurrección?
  • Tercero, lo primero que introduce una novedad en aquel clima de abatimiento, de laxitud y fracaso, es la extraña noticia de que unas mujeres hallaron vacío el sepulcro. Pero las mujeres no pensaron en la Resurrección, sino en el robo. Cuando los dos apóstoles más destacados, Pedro y Juan, van a comprobar lo sucedido, el resto de los discípulos no se convencen por ello, todo les parece sospechoso. Naturalmente, la revelación angélica a las mujeres les parece precisamente eso: cosa de mujeres25.
  • Cuarto, Jesús se da a ver a varios discípulos. ¿Apariciones subjetivas, plasmación de deseos o convicciones? Se da a ver en lugares, tiempos y circunstancias diversas. No precede en ellos ninguna expectación excitada y predispuesta a verlo, sino todo lo contrario: tropieza con la duda y el temor y, en el caso de Pablo, con la absoluta orgullosa seguridad de que no había nada y con la hostilidad más dinámica: estaba en camino respirando amenazas.

La desconfianza es vencida, porque el Aparecido insiste en dar pruebas de su identidad con el Jesús que habían tratado: fracción del pan en Emaús, el tono y el modo de llamar (la Magdalena), la palpación, la ingestión de alimento (con los Discípulos). No son apariciones en sueños, o en trance, sino en las situaciones normales de vela, en la conversación o en el trabajo.

Por ejemplo, quien lee el capítulo 21 del cuarto Evangelio no puede dejar de sorprenderse, si está un poco preocupado por estos problemas, al ver cómo aquella persona desconocida y absolutamente normal que se presenta en la orilla, está allí sin que los discípulos que faenan en la barca lo reconozcan. Después que se ha presentado, durante un tiempo largo siguen trabajando, echan las redes en el lugar que les indicó y solo cuando obtienen la pesca abundante, uno de ellos, Juan, dice: «Es el Señor», y Pedro reacciona en seguida, pero todo en un clima de absoluta normalidad: la naturalidad del trabajo. Por tanto, no hay nada más inconciliable, no ya con las ensoñaciones o las alucinaciones, sino ni siquiera, por poner un ejemplo recientísimo, con esas experiencias que narran los que han sido reanimados después de la muerte clínica, según la exposición famosa del doctor Moody  en este mismo año pasado. Esas experiencias (que el doctor considera, por cierto, reales y no creaciones de la imaginación o del subconsciente), no se parecen absolutamente en nada a esta naturalidad realística con que se producen las manifestaciones de Jesús a sus discípulos.

Así fue, y solo de este modo unos hombres tardos para creer adquirieron una convicción que transformó su estado de ánimo: de desilusionados, acobardados y abatidos pasaron a ser testigos intrépidos hasta la muerte. Cristo, el muerto, pasó a ser para ellos la Vida, a la que se subordina todo, en un absolutismo intransigente y entusiasta. Los dispersos por la derrota, se convierten en núcleo de un grupo compacto y conquistador espiritualmente. Y lo que es más llamativo e increíble (caso único en la Historia): purificados interiormente de todos sus viejos resabios de triunfo temporalista, de establecimiento del reino de Israel, se transforman en núcleo creador de la Iglesia primitiva.

Por esto, como se sabe, son muchos los autores, incluso algunos de los que viven, que estiman que la señal más reveladora, la más difícil de eludir respecto a la Resurrección de Cristo, es el hecho mismo de que la Iglesia esté ahí. Este es uno de ese tipo de hechos que no se explicarían sin enlace con otro suceso proporcional. Sería inexplicable sin él ese brotar de un movimiento caudaloso (de transformación íntima, a contracorriente, tanto exterior como de los propios hábitos y expectaciones previas), que es mundialmente expansivo, partiendo de unos judíos desanimados que tienen que renunciar a todas las ilusiones humanas que habían puesto en un Jesús que ha muerto derrotado y que, además, para darse a la predicación, tienen que desgajarse de su propia condición de judíos o pasar como traidores de su pueblo, perdiendo ese hogar acogedor que es un pueblo de ciertas características para sus miembros. Esto solo se explica por el brotar súbito de un hecho y no por la meditación lenta, creadora, interior, que es psíquicamente inexplicable en estas condiciones.

José Guerra Campos

← Entradas anteriores
Entradas recientes →
marzo 2026
L M X J V S D
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
« Sep    

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

palba2

Archivos

Categorías

  • Artículos (1.171)
  • Artículos – Contracorriente (919)
  • Carta Dominical (118)
  • Chispicas (266)
  • Cosicas (108)
  • De Hispanoamérica (1)
  • Dominicas (266)
  • El Coladero (1)
  • El nacimiento de la España moderna (75)
  • Francisco franco (176)
  • Guerra Campos (286)
  • Hemos leído (99)
  • Hispanoamérica. La verdad (192)
  • Historia de España (57)
  • Hitos (175)
  • Imagén – Contracorriente (132)
  • La Iglesia vive de la Eucaristia (22)
  • La voz de los santos (154)
  • Magisterio (38)
  • Meditaciones de la Virgen (174)
  • Mensajes de fe (214)
  • Miguicas (265)
  • Mojones (184)
  • Mostacicas (265)
  • Noticas (10)
  • Oraciones (391)
  • P. Manuel Martínez Cano (736)
  • Padre Alba (268)
  • Palabras de Dios (94)
  • Para pensar (27)
  • Pensamientos (99)
  • Pensar es sano (111)
  • Sabaticas (266)
  • Santos (111)
  • Semillicas (265)
  • Sintonía con la jerarquia (184)
  • Uncategorized (1.327)
  • Vida mixta (13)
  • Vida religiosa ayer, hoy y mañana (22)

Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

Mis tuits

Twitter P. Cano

Mis tuits

“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Contracorriente
    • Únete a otros 279 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Contracorriente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...