Contracorriente

~ Blog del P. Manuel Martínez Cano, mCR

Contracorriente

Publicaciones de la categoría: Uncategorized

La esperanza del evangelio

11 miércoles Feb 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

guerra camposBeatos Cruz Laplana y Fernando Español testigos de la esperanza
 Reverendos sacerdotes, amadísimos hermanos: ahora que está más cerca la glorificación de nuestros hermanos, los siervos de Dios Don Cruz Laplana y Don Fernando Español, ha parecido oportuno que nos reuniésemos aquí para dar gracias al Señor y para suplicarle que el resplandor de los mártires nos ilumine a nosotros y nos ayude a reavivar nuestra fidelidad a Cristo y nuestra valentía apostólica. Y nos reunimos hoy, porque tal día como éste hace 70 años (el 8 de abril de 1922), entraba como obispo en esta ciudad y en esta Iglesia Catedral, Don Cruz Laplana. Y las crónicas del tiempo nos permiten asomarnos a una gran explosión de entusiasmo, a una travesía triunfal desde la estación de ferrocarril hasta esta santa Iglesia.

En uno de los días siguientes, un periódico de Cuenca, más bien hostil, insertaba unas observaciones versificadas, en las que recordaba al Obispo que no olvidase que después del Domingo de Ramos viene el viernes de Pasión. No parece que lo olvidase el Obispo. No lo olvidamos nadie: es la triste y universal condición humana. Pero así como los que esperaban un reino superficial, el reino de Israel (en el que soñaban los mismos discípulos de Jesús), pudieron sentirse frustrados o conturbados por este cambio súbito e increíble de escenario (desde los aplausos multitudinarios hasta la soledad, el abandono, la indiferencia, la cobardía y el odio sarcástico), nosotros, queridos hermanos, gracias al Señor, no podemos sucumbir.

Don Cruz, como sabéis, estuvo unos días recluido, prisionero, en el edificio del Seminario. Y durante algunos días (unos pocos al menos), los miembros de la Guardia Civil de la provincia concentrados en la capital coincidieron con él y con otros sacerdotes que ahí estaban, ofreciéndole insistentemente (con autorización más o menos tácita y disimulada del Gobernador civil y de otras autoridades civiles del momento), que se retirase protegido por ellos a Teruel, pues desde allí podía ir con toda facilidad a Zaragoza. Él había venido a Cuenca desde allí, donde había sido profesor del Seminario y párroco de la Iglesia de San Gil, y donde tenía todo un ambiente de amigos y conocidos: una atmósfera acogedora, un lugar pacífico para la vida cristiana. Sin embargo, no quiso: «Es mi deber quedarme».
Y al final dirá, porque no sólo presentía, sino que conocía y casi palpaba lo que le esperaba: «Me muero a gusto».

Y esta misma disponibilidad y esta voluntariedad, que es realmente sublime más fácil resulta decirla que practicarla la vivió igualmente su acompañante Don Fernando. También a él, como sabéis, cuando fueron en busca de Don Cruz para llevarlo de noche a la muerte, le dijeron que se quedase, pero se empeñó en acompañar a su Obispo. Le dijeron: «Le va a pesar, le vamos a matar». Y él contestó: «Pues me matáis». Misterio de entrega generosa, por la cual brilla más aún el momento del martirio: ese misterio dramático, trágico, pero al mismo tiempo sublime, de la conjunción, de la simultaneidad del odio en su forma más terrible y del amor en su forma más sublime.cruz laplana

Porque el mártir es aquel que muere porque alguien odia su fe, su causa, su Iglesia, no porque le odien a él, sino lo que él representa y lo que es razón de su vida. Y el mártir es aquel que corresponde a este odio homicida con la sublime, la más alta manifestación del amor, que es tener por amigos a los que le matan y amarles, perdonándoles como Cristo Jesús en el Calvario. En nuestro caso, como en tantos otros, el odio a la fe no significa que la Iglesia piense en la responsabilidad de todos y cada uno de los ejecutores. Alguien podrá decir y muchos se complacen en decirlo que, aunque obcecados, lo hacían por motivaciones que no iban contra la religión, sino porque veían en la Iglesia (o les habían hecho ver), una enemiga del pueblo, una fautora de los poderosos comprometida con la opresión.
Como acabamos de oír en el Evangelio de hoy, alguno podría incluso pensar que, dando muerte a los creyentes, estaban haciendo un obsequio a Dios. Pero esto no tiene interés ninguno: lo que importa es que eran, consciente o inconscientemente, instrumentos del odio de otros que sabían muy bien lo que hacían y que odiaban a la Iglesia no por unos fallos u otros, no por comportamientos personales que casi nunca se dan en el caso del martirio, sino como tal institución religiosa que predica la vinculación del hombre a Dios y que es incompatible, según ellos, con un proyecto de mundo feliz, autónomo, totalmente emancipado y autosuficiente.

Y son estos propagandistas del odio los que, a sabiendas, envenenan el ambiente y la cabeza de muchos (más o menos ingenuos) con toda clase de falsedades propaladas con una intención tácita (sabiendo, además, que son falsas): movilizar precisamente el odio homicida.

Durante los primeros siglos, la Iglesia tuvo una inmensa constelación de mártires. Y es curioso recordar que todos los responsables de la época, las autoridades y la gente ilustrada, sabían que eran íntegramente inocentes, pero pensaban que, aunque fueran personalmente inocentes, lo que representaban, la fe cristiana, los criterios de vida moral cristiana, la concepción de la vida de los cristianos, era incompatible con la salud del Imperio Romano.

Y, para favorecer la defensa de esta persecución, durante muchísimos decenios, unos y otros se dedicaron a propalar toda clase de calumnias: que si eran ateos los cristianos porque sólo aceptaban a un Dios y no a los demás dioses; que si eran caníbales porque interpretaban lo que habían oído de la Eucaristía como una comida de carne humana; que si eran incestuosos porque sus reuniones litúrgicas nocturnas se presentaban como orgiásticas…

Sin duda, más de uno en el pueblo se creyó estas calumnias, pero los responsables de las mismas no se las creían. Por tanto, había odio a la fe, odio al mensaje de Cristo, odio a la Iglesia portadora de este mensaje. Y así, igualmente en nuestro caso, los que llevaron a la muerte a nuestro hermano Don Cruz y a nuestro hermano Don Fernando, lo que pretendían era desarraigar la Iglesia como institución, porque era el signo del oscurantismo, era el obstáculo para introducir una nueva era revolucionaria, un mundo feliz fundado en la independencia absoluta, que expresaban con un dicho muy manido en España y en Europa, y que aún no hace mucho tiempo hemos vuelto a ver escrito en las paredes de Cuenca: «Ni Dios ni amo».
Frente a la tenebrosidad, llena de equívocos (y quizá en algún caso concreto, personalísimo, de una posible «misteriosa» buena fe), ahora refulge el misterio de la confesión de la fe (no agresiva, sino evangelizadora, con amor a los verdugos), y el misterio del perdón, evocando el perdón de Cristo en la Cruz. Por eso, mis hermanos, estamos aquí para dar gracias a Dios y para pedirle que, por medio de la que esperamos próxima glorificación de estos hermanos nuestros, nos convirtamos todos en instrumentos más idóneos para la obra de la evangelización, que tanto urge ahora en la Iglesia. Porque estos hermanos mártires son la realización más perfecta del Evangelio.

Todas las demás empresas de la Iglesia, sean cuales sean, palidecen al lado de la pureza misteriosa, pero casi tangible, de esta entrega total de uno mismo en conformidad con la Voluntad del Padre. Por eso, más de una vez, oralmente y por escrito, me he atrevido a reiterar que los mártires son el caudal más precioso del que dispone la Iglesia de España en todo el siglo XX y en muchos siglos, y que ninguna otra empresa se le puede comparar. En los mártires brilla, como en ningún otro lugar, la supremacía del poder de Dios: brilla precisamente en el abismo de nuestra pequeñez, de nuestra debilidad, de nuestro desvalimiento, de nuestra impotencia.

En los mártires se alimenta una esperanza alentadora y estimulante, porque con su muerte dan testimonio de algo que vale más que la vida que parecen perder, y vale más que la vida porque es más vida: la vida oculta en Dios de Cristo Resucitado. Y sobre todo, porque los mártires no son mártires de una idea: son testigos de la presencia viviente en ellos de Cristo Jesús, el Protomártir: aquel Cristo Jesús que salió al paso de Saulo (quien perseguía en Palestina, Siria y Damasco a los cristianos de la primera generación y que jamás pensó que estaba persiguiendo a Cristo, al que daba por muerto) para recordarle: Saulo, me persigues a mí; «Yo soy Jesús a quien tú persigues»; «el que a vosotros persigue a mí me persigue”.
Y este mismo Jesucristo que se hace uno con los perseguidos, con los mártires (como si se prolongase en el tiempo su martirio supremo, el martirio creador y redentor de la cruz) es el que en los mismos mártires, uno a uno, habla diciendo ese increíble «Padre, perdónalos», que es el gran ejemplo sublime de nuestros mártires.

Alguna vez, voces atrevidas, incluso eclesiásticas, han osado insinuar que la Iglesia de aquel tiempo, la Iglesia de Don Cruz, era más de Cristo Rey, triunfante, avasallador, que no del Cristo manso de la Cruz. ¡Qué error! Todos los millares de mártires, sin excepción, pensaron inmediatamente (porque les salía de su propia vida interior cristiana), en el Cristo manso de la Cruz que dijo: «Perdónales, Padre». Y dijeron lo mismo: ¡Cristo lo dijo en ellos! ¡Demos gracias a Dios! Pidamos al Señor que esta lección se haga cada vez más viva y universal en medio de nosotros.

Vamos a dar gracias a Dios incorporando este recuerdo de los mártires al Martirio, a la Pasión, a la Muerte y a la Resurrección de Cristo el Señor en la santa Eucaristía. Y vamos a dar gracias a Dios también cantando después (mientras nos dirigimos a la tumba de Don Cruz Laplana), el himno clásico de acción de gracias y de alabanza en la Iglesia, el Te Deum. En este canto hay un versículo en el que también los mártires se unen al coro multiforme de los que alaban al Señor: «A Ti, Señor, te alaba el ejército, la muchedumbre de los mártires» (Te martyrum candidatus laudat exercitus). Y a esta muchedumbre, a este ejército, este himno lo califica como «candidato» (candidatus), que significa literalmente «vestido de blanco».

Habéis oído la lectura del Apocalipsis. El Apocalipsis nos presenta a los mártires de las primeras persecuciones, en el siglo I, situados muy cerca de Dios en el Paraíso, más cerca que nadie, debajo del mismo Altar que es Dios, que es Cristo Cordero. Y nos los presenta como inquietos, impacientes: «Señor: ¿cómo es posible que, después de habernos sacrificado a nosotros, mirando a la tierra podamos ver que aún sigue el martirio, la persecución? ¿Por qué no le das la victoria definitiva a la Iglesia? ¿Por qué no le devuelves la paz satisfactoria?» Y de un modo emocionante, el autor del Apocalipsis pone en boca del Señor una respuesta admirable: «Estad tranquilos, no os impacientéis, porque seguirá todavía por mucho tiempo la persecución y caerán todavía muchos otros. Es decir, aceptad mi Reino por la vía de la cruz, pero, mientras tanto añade os voy a vestir con las túnicas blancas de los vencedores, un ejército «candidato», blanqueado, porque la roja sangre del martirio blanquea, y éste es el color del triunfo»7.

 Lo que le pedimos esta tarde al Señor es que esas túnicas blancas de vencedores, que Él ha puesto a los hermanos mártires desde el momento mismo de su martirio, se las ponga también ahora a la Iglesia de modo visible, social, de suerte que actúen como un signo alentador en medio de nuestra peregrinación. Que este ejército de mártires blancos, vestidos de blanco, y a la cabeza nuestro hermano Don Cruz Laplana, nuestro hermano Don Fernando Español, nos guíen a todos, mis queridos hermanos sacerdotes, religiosos y fieles seglares de Cuenca, para que, como anuncié al principio, se reavive, echando raíces cada vez más hondas, nuestra gozosa fidelidad a Cristo Jesús y nuestra valentía apostólica para llenar el mundo con la Buena Noticia, haciéndole descubrir la alegría en lo que parece fuente de dolor y de tristeza: en el resplandor triunfante de la Cruz.

Que así sea.

José Guerra Campos

Hijos de san José

04 miércoles Feb 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

¿Qué son los Hijos de San José?

Los Hijos de San José son una sección dentro de la Asociación Benéfica Jóvenes de San José, que tienen las siguientes funciones:

1º Orar y sacrificarse por los apostolados de los Jóvenes de San José.

2º Trabajar por la extensión de la devoción de San José en el mundo.

3º En la medida de lo posible, ayudar en las diferentes actividades de apostolado y evangelización de los Jóvenes de San José.

4º Orar por el Santo Padre y por la Iglesia Católica.san jose

¿Cuáles son las obligaciones de los Hijos de San José?

Los Hijos de San José deben sentir su vocación a esta sección y deben sentir la intensidad con que el Señor les llama para entregarse en la medida que el Señor les dé a entender.

El mínimo que se requiere para ser Hijo de San José: es orar y ofrecer sacrificios por la labor apostólica y de Evangelización de los Jóvenes de San José y rezar por la extensión en el mundo de la devoción a San José.

Los Hijos de San José reciben una carta mensual con las intenciones del grupo para ese mes y se les informa de las diferentes actividades apostólicas para que recen por ellas y para que, en la medida de sus posibilidades, participen.

La labor de caridad que desarrollamos en las calles necesita de almas entregadas que ofrezcan oraciones y sacrificios.

¿Cómo puedo hacerme Hijo de San José?

Los Hijos de San José realizan un acto de consagración a San José que les constituye como miembros activos de esta sección. Si quiere hacerse Hijo de San José póngase en contacto con nosotros a través de uno de estos tres medios:

Teléfono: 649.873.833

Correo electrónico: info@jovenesdesanjose.org

Página web: www.jovenesdesanjose.org

Enviando una carta a la siguiente dirección postal:

Jóvenes de San José
Calle Gavà, 83, pral. 3ª
08014 Barcelona
BARCELONA

¿Es necesario realizar algún tipo de aportación económica?

Los Hijos de San José únicamente se comprometen a colaborar con sus oraciones y sacrificios, y en la medida de sus posibilidades, con su tiempo, pero no adquieren ningún tipo de compromiso económico, nuestra misión es el rezar y sacrificarnos por la Santa Iglesia de Dios, por el Santo Padre, por los Jóvenes de San José. Los donativos son necesarios para la labor que realizamos, pero debemos seguir esta máxima del Señor: Buscad primero el Reino de Dios y su Justicia, que todo lo demás se os dará por añadidura.

Los sacerdotes, Hijos predilectos de San José

san-josé-de-la-montañaLos sacerdotes son los Hijos predilectos de San José es para nosotros un gran gozo poder recibir en el seno de los Hijos de San José a sacerdotes que quieran rezar y sacrificarse por las intenciones del grupo. Que quieran ser miembros sufrientes y orantes por las intenciones de Evangelización y apostolado de los Jóvenes de San José. Los Sacerdotes, que son puente entre Dios y los hombres, han de tomar como modelo a San José que trató con suma humildad y cuidado a Jesús. Ellos deben tomarlo como modelo en la celebración de la Santa Misa.

Oración a San José

¡Oh José! que los coros celestiales celebren tus grandezas que los cantos de todos los cristianos hagan resonar sus alabanzas. Glorioso ya por tus méritos, te uniste por una casta alianza a la Augusta Virgen.

Cuando, dominado por la duda y la ansiedad, te asombras del estado en que se halla tu esposa un Ángel viene a decirte que el Hijo que Ella ha concebido es del Espíritu Santo.

El Señor ha nacido, y le estrechas en tus brazos; partes con El hacia las lejanas playas de Egipto; después de haberle perdido en Jerusalén, le encuentras de nuevo; así tus gozos van mezclados con lágrimas.

Otros son glorificados después de una santa muerte, y los que han merecido la palma son recibidos en el seno de la gloria; pero tú, por un admirable destino, semejante a los Santos, y aún más dichoso, disfrutas ya en esta vida de la presencia de Dios.

¡Oh Trinidad Soberana! oye nuestras preces, concédenos el perdón; que lo méritos de José nos ayuden a subir al cielo, para que nos sea dado cantar para siempre el cántico de acción de gracias y de felicidad.

Amén.

www.jovenesdesanjose.org
youtube.com/user/jovejose
facebook.com/jovenesdesanjose
twitter.com/AB_JSJ

El verdadero amor, los hijos

04 miércoles Feb 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

CAM00040Nos pidieron a mi marido y a mí, que diésemos una conferencia sobre la familia, los hijos y en contra del aborto, en un centro de asistencia para acompañar a las madres con dificultades, “Casa Guadalupe” en Sabadell. Nos dijeron que, al ser padres de 12 hijos, tendríamos mucho que explicar para ayudar con nuestras palabras a las madres con respecto a sus hijos o a aquellas mujeres embarazadas que tenían intención de abortar.

Empezamos la charla rezando un avemaría, y comencé diciendo que  mucha gente nos pregunta por qué tantos hijos, y qué valiente eres, la respuesta es siempre la misma, el valiente es Dios de fiarse de mí, y poner su confianza en nuestras manos para que a los hijos que nos presta, -pues Dios nos los ha prestado, no dado-, seamos capaces de educarlos bien y así ensañarles el camino del Cielo. A veces nos han dicho que no es ser responsable el solo hecho de tener tantos hijos, y yo respondo que no medimos nuestro sentido de responsabilidad por el número de hijos que tenemos, sino por el amor que damos a cada uno de ellos.

Este mundo ha lavado la mente de las personas para sentirse mal y sentirse culpables ante un embarazo, ante un hijo, ante la mayor alegría de su vida, como es tener un hijo. Las excusas y mentiras que el mundo de hoy ha enseñado a muchas mujeres cuando hay un embarazo es: que si “te arruinará la vida”, que si “no es el momento”, que si “ya tendrás tiempo más adelante”, todo es mentira, pues un hijo es la razón del vivir y la felicidad de su madre; una madre es capaz de todo por su hijo, de cualquier sacrificio y ¡con alegría! Los hijos se quieren por encima de todo, por encima del miedo, de los imprevistos, de las incomodidades, del dinero. Nada tiene valor sin los hijos, y es ofensivo cuando hablan de un hijo y de las cosas, como si fuesen intercambiables, ¿cómo puedes cambiar a un niño por una cosa?

En estos tiempos donde las familias se dejan llevar por las corrientes de un consumismo desenfrenado de poseer bienes materiales. Solo hay que ver la televisión, todo es  “compra eso, compra aquello, si quieres ser feliz”… Y nos venden una felicidad engañosa, a costa de un gran sacrificio, el de perder los verdaderos valores que llevan a la felicidad, como son los hijos, y una sin darse cuenta, quiere poseer bienes efímeros que ni siquiera dejan paz en el corazón ni felicidad en el alma, dejando la convivencia familiar, que pasa al último lugar. ¿Y los hijos? ¿Dónde quedan ellos en toda esta vida?, no hay tiempo para ellos, se les da juguetes, ropa y distracciones, para que no molesten a los padres, que están ocupados en hacer dinero para poseer más, y quedan los hijos con más cosas y menos amor.casa guadalupe

El mejor lugar para aprender a vivir el amor es el hogar, y en el hogar es donde las virtudes son más simples porque se dan de forma natural, es donde se aprende  a perdonar antes de que el otro se disculpe, a ser generosos en la entrega y no fundar la felicidad en lo que se recibe, sino en lo que se da con alegría, a saber esperar, a tolerar a los hermanos, ser más independiente, ayudar, antes de que te lo pidan, apoyarse entre ellos, y claro está que en una familia de muchos hijos también hay discusiones como en todas las familias, y en las virtudes y defectos los padres tenemos mucho que enseñar y educar con amor. Porque los padres tenemos el potencial de desarrollar un amor único para cada uno de nuestros hijos. Los hijos no tienen que ser iguales, cada hijo es distinto, de hecho la diferencia es la que les hace únicos y valiosos.

A  veces me  he preguntado por qué Dios nos envió a mi hija Mª Lourdes, con síndrome de Down; nació con el corazón muy mal y después de operarla, a sus ocho meses, Dios se la llevó al cielo. Tenía una misión que solo podía realizar siendo tal como era.  Jamás pensé que pudiera tener una hija así, pero esos niños son un regalo del cielo y me doy cuenta de que también en el sufrimiento uno puede ser realmente feliz, pues ella vino a probar nuestra capacidad de amar, vino a enseñarnos a valorar la sonrisa del que no puede valerse por sí mismo y nos retó a vivir de cara a lo que realmente vale la pena y no de cara a las cosas materiales que se acaban. Aprendí a mirar con los ojos del alma, me enseñó muchas lecciones y me hizo realizarme como madre y como mujer, descubriendo que lo que más feliz me hacía era amarla y tener la oportunidad de hacer algo por ella.  Mi marido y yo estamos seguros de que nuestro sacrificio valió la pena y que tenemos en el Cielo a un angelito que no se olvida de nosotros.

A pesar de que me gustaría llenar a mis hijos de obsequios, he comprendido que lo que realmente tiene valor es lo que se da de corazón. Un recuerdo muy bonito que tengo en la memoria es de mi hija María, que con  dos años de edad, estaba sentada en el suelo, al lado de su hermano pequeño, mientras yo hacia la cena, y la sentí suspirar y le pregunté qué le pasaba, y ella contesto con toda sencillez “¡soy feliz!, mamá me quiere, papá también, ¡soy feliz!”. No sería demasiado afirmar que, una persona que viene de una familia unida y en la que hay amor, tiene una gran ventaja en la vida. Contar con el amor de los padres hace que los desafíos de la vida sean mucho más fáciles de afrontar.

¿Quién nos enseña a amar? Indudablemente los que nos enseñan a amar por encima de todo son los padres. Los hijos necesitan que los padres les manifiesten su afecto con señales más visibles que su atención y preocupación, con gestos de cariño, abrazos, besos. Algo que ha ayudado mucho a mi familia es el simple hecho de asegurarnos de que nuestros hijos se despidan antes de irse a dormir con un beso a papá y a mamá y una bendición de nuestra parte.

Los hijos deben aprender de nosotras, las madres, a quererse a sí mismos, amarse y aceptarse tal como son, tenemos la obligación de que nuestros hijos vean, que son únicos, especiales, hermosos y valiosos para Dios. El amor de tus hijos y hacia tus hijos, es eso que te hace despertar cada día, te da aliento, esperanza y fuerza para afrontar todos los obstáculos que se te presentan en la vida. Los padres debemos vivir de tal manera que, cuando nuestros hijos piensen en justicia, cariño e integridad, piensen en nosotros.

Matrimonio Sellas-Vila, Mª Lourdes.

Sabiduría aldeana 3

04 miércoles Feb 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

abuelosLos parlamentarios de nuestra Aldea no sabíamos nada del “despotismo ilustrado”. Juanico el sordo, que tiene mucho tiempo para leer libros, nos ha dicho que eso ya ha pasado, que ahora estamos en el “democratismo ilustrado”, que es lo de siempre pero empeorado: abortos, divorcios, matrimonios de todas las clases, drogados, corruptos, asesinatos; todos ilustrados por el demonio.

 

De Córdoba, nos ha llegado un guasón que tiene guasa. Nos dicen que, el embrollo de la catedral se resuelve fácilmente. Son millones de petroeuros los que mueven a los medios, a los de arriba y a los de abajo.

Los ministros del gobierno democrático y masónico, salido de la Constitución de Cádiz de 1812, se llamaban a sí mismos “librepensadores”. En realidad, eran una banda de “librevividores”, a quienes el pueblo despreciaba. En aquel tiempo y en el nuestro, la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo en la mentira. Son hijuelos del padre de la mentira: el demonio.

 Pedrico Predicaor

Chispicas 2

04 miércoles Feb 2015

Posted by manuelmartinezcano in Uncategorized

≈ Deja un comentario

canoEn una calle de Roma, se cruzan Policarpo y Marmión, jefe de la secta de los gnósticos. Este preguntó a Policarpo: “– ¿Me conoces? Sí – contestó el obispo – sé que eres el primogénito del diablo”. ¿Intolerancia? Decir la verdad a los enemigos de Dios, es la mayor prueba de caridad. San Policarpo, murió quemado vivo. Está en el Cielo.

 * * *

El Santo Padre Francisco, a su regreso de Filipinas, ha dicho que “el pueblo debe conservar la propia identidad sin ser colonizado ideológicamente”. A mi entender, la más endiablada colonización ideológica es la democratista, que miente al pueblo diciéndole que es soberano. Todo poder viene de Dios.

 * * *

Deuteronomio 18, 9-13: “No haya entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o su hija por el fuego (hoy lo pasan por el abortero); ni vaticinadores, ni astrólogos, ni agoreros, ni hechiceros, ni encantadores, ni espiritistas, ni adivinos, ni nigromantes; porque el que practica eso es abominable a Dios… Sé integro con el Señor tu Dios”. Solo hay dos caminos, lo dijo Cristo. Con Él o contra Él.

 * * *

El comunismo es lucha de clases: obreros contra patronos. El democratismo lucha de clases: partidos políticos contra partidos. Puro cuento. La ideología de género es lucha de clases: esposas contra esposos. A todos los manipula el demonio. El cristianismo es comunión. Amar a Dios y el prójimo.

 * * *

“El Hijo, sufriendo, aprendió a obedecer”. Estas palabras de la carta a los Hebreos, no deben olvidarla nunca padres y educadores. “El hombre es su voluntad”, decía san Agustín. Debemos formar la conciencia de los niños, para que hagan el bien y vivan en la verdad, siempre con mucho amor.

 * * *

El arrianismo es una vieja herejía que negaba la divinidad de Jesucristo. La democracia moderna es la herejía que niega la soberanía de Cristo en la Tierra. “Se me ha dado todo poder en el Cielo y en la Tierra”, dijo Cristo, nuestro Rey y Señor.

 * * *

Para mí, y para otros, el “Ser supremo”, de Robespierre es el mismo Satanás. Muy pocos hombres en la Historia, han sido tan sanguinarios y crueles, en nombre de “la igualdad, la libertad y la fraternidad”. Un hombre infernal que sus propios correligionarios lo pasaron por la guillotina, le cortaron la cabeza.

 * * *

San Ignacio de Loyola dice que hagamos las cosas como si todo dependiera de nosotros, sabiendo que todo depende de Dios. Sí, Dios quiere valerse de nosotros, que trabajemos incesantemente por la salvación de las almas. El demonio quiere que seamos mundanos, muy mundanos. Que nos pudramos en nuestro Estado de Bienestar. Nunca indolentes.

 * * *

En la calle, me ha dicho un hombre de 76 años: “mi esposa es santa, tan santa como mi difunta madre”. ¡Qué hermoso! Sólo la Virgen Santísima nació sin pecado original. Todos tenemos defectos. Unos más que otros. Pero todos tenemos también virtudes. Esposo, esposa contempla las virtudes de tu cónyuge.

 * * *

Nos quejamos de muchas cosas. De muchas no nos quejaríamos si rezáramos más. “Pedid y recibiréis”, dijo el Señor.

 * * *

Las más sangrientas persecuciones han causado menos daño a la Iglesia que el servilismo cortesano de los obispos (Monseñor Manuel Ketteler). Y el servilismo de los sacerdotes. Lo estamos viendo.

 Padre Cano, mCR

← Entradas anteriores
Entradas recientes →
abril 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
« Sep    

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Unión Seglar de San Antonio María Claret

P. José María Alba Cereceda, S.I.

palba2

Archivos

Categorías

  • Artículos (1.171)
  • Artículos – Contracorriente (919)
  • Carta Dominical (118)
  • Chispicas (266)
  • Cosicas (108)
  • De Hispanoamérica (1)
  • Dominicas (266)
  • El Coladero (1)
  • El nacimiento de la España moderna (75)
  • Francisco franco (176)
  • Guerra Campos (286)
  • Hemos leído (99)
  • Hispanoamérica. La verdad (192)
  • Historia de España (57)
  • Hitos (175)
  • Imagén – Contracorriente (132)
  • La Iglesia vive de la Eucaristia (22)
  • La voz de los santos (154)
  • Magisterio (38)
  • Meditaciones de la Virgen (174)
  • Mensajes de fe (214)
  • Miguicas (265)
  • Mojones (184)
  • Mostacicas (265)
  • Noticas (10)
  • Oraciones (391)
  • P. Manuel Martínez Cano (736)
  • Padre Alba (268)
  • Palabras de Dios (94)
  • Para pensar (27)
  • Pensamientos (99)
  • Pensar es sano (111)
  • Sabaticas (266)
  • Santos (111)
  • Semillicas (265)
  • Sintonía con la jerarquia (184)
  • Uncategorized (1.327)
  • Vida mixta (13)
  • Vida religiosa ayer, hoy y mañana (22)

Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

Mis tuits

Twitter P. Cano

Mis tuits

“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

Blog de WordPress.com.

  • Suscribirse Suscrito
    • Contracorriente
    • Únete a otros 279 suscriptores
    • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
    • Contracorriente
    • Suscribirse Suscrito
    • Regístrate
    • Iniciar sesión
    • Denunciar este contenido
    • Ver el sitio en el Lector
    • Gestionar las suscripciones
    • Contraer esta barra
 

Cargando comentarios...